La mujer que ha denunciado una violación grupal en la universidad de Cornell recibe amenazas para que la retire
- "Quieren silenciarla y hacerle daño si no quita la demanda", ha explicado su abogado a la CNN
- El caso se remonta a 2024 y se ha vuelto a abrir tras conocerse irregularidades en el proceso de investigación
La mujer que ha denunciado haber sido drogada y violada por estudiantes de la universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, ha recibido amenazas contra su integridad si no retira la demanda, según ha explicado su abogado este domingo en una entrevista a la CNN. "El abuso para proteger lo que está sucediendo, el statu quo... es despreciable", ha afirmado Thomas Giuffra.
"Quieren silenciarla y hacerle daño si no quita la demanda", ha asegurado el abogado, que ha realizado una reflexión sobre los grupos de estas universidades conocidos como fraternidades, donde ocurrieron los hechos, según la denuncia: "Estas organizaciones pueden brindar a los estudiantes amistad, sentido de pertenencia, mentoría y un poderoso sentido de comunidad. Pero formar parte de un grupo nunca puede restar valor a la responsabilidad individual".
Los hechos se remontan a la noche del 20 de octubre de 2024 en la fraternidad Chi Phi, donde, según denunció un mes después, la mujer fue violada durante horas por siete estudiantes mientras se encontraba bajo los efectos del alcohol y fue presionada para esnifar ketamina. Los compañeros de la fraternidad recibieron fotos y vídeos de todo lo que estaba ocurriendo a través de Snapchat.
Tras recibir la denuncia de la mujer, que utiliza el pseudónimo de Jane Doe para no ser identificada, la universidad suspendió temporalmente a los siete estudiantes y les ofreció la posibilidad de escribir ensayos sobre lo que habían hecho mal para invitarles a la reflexión.
¿Por qué se reabre la investigación?
Dos años después, la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, encabeza una investigación especial sobre este caso de violación, que ha sacudido Cornell, miembro de la Ivy League, el grupo de las ocho universidades privadas de élite de Estados Unidos.
La razón es que, según ha señalado la gobernadora del estado de Nueva York, la demócrata Kathy Hochul, la Policía de la universidad de Cornell, omitió una frase clave de la declaración: "Puedo decir con toda seguridad al 100% que fui violada". Además, por esta razón la gobernadora ha tomado la inusual decisión de apartar al fiscal del condado de Tompkins, donde se encuentra la institución.
Por su lado, el ahora apartado fiscal, Matthew Van Houten, aseguró a principios de esta semana que "la declaración jurada de Jane Doe no alegaba que hubiera sido drogada contra su voluntad ni violada en grupo" y describió su participación en el consumo de drogas y en conductas sexuales como voluntaria, consciente y consensuada".
La nueva investigación ha sido posible gracias a que la víctima ha presentado en septiembre una demanda contra Cornell y los siete presuntos agresores citando “negligencia” en el manejo de su caso. En ella, detalla tanto las agresiones que sufrió como la omisión “deliberada o intencionada” por parte de la universidad de protegerla de las mismas.
La exdirectora del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense, Asunción Bernárdez, ha analizado en el espacio de RTVE.es 'Ya te digo' este caso y su contexto: "La cultura de la violación se basa primero en una especie de lealtad masculina en la que los hombres callan y actúan muchas veces en silencio porque consideran que deben lealtad a un grupo y esa lealtad está por encima muchas veces de lo que puedan pensar individualmente. Las mujeres se convierten en puros objetos".
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"La universidad lo que hace es protegerse a sí misma cuando recibe la denuncia. La víctima no declaró en un primer momento que había sido violada y que había sido emborrachada. Eso no lo cuenta y la universidad se amparó en esa idea. Contarlo siempre es muy traumático para una víctima. Uno de los mecanismos fundamentales que se poner en marcha es la vergüenza de las mujeres", explica la investigadora.