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Todos miran a Merz en Alemania tras las últimas elecciones con un retroceso de la CDU y el avance de la ultraderecha

  • El canciller reconoce que el país está en "un punto de inflexión" ante las últimas elecciones
  • El recorte del gasto social por parte del Gobierno de Merz pesan sobre la CDU
La figura de Merz, en entredicho tras las últimas elecciones regionales en Alemania

El propio canciller de Alemania, Friedrich Merz, lo ha reconocido tras la debacle de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), en las elecciones regionales del fin de semana: el país está en un "punto de inflexión" ante un resultado "dramático" y "sin precedentes" de la CDU en el estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, donde no ha podido superar el umbral del 5 % y se ha quedado por primera vez fuera del Parlamento regional.

"Es un duro golpe y tendrá consecuencias que nos acompañarán durante mucho tiempo", ha admitido el canciller, sobre los comicios regionales del domingo, que él ha achacado, entre otros motivos, a la "fuerte polarización entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Y es que durante el fin de semana, la CDU no solo ha perdido terreno en Mecklemburgo-Antepomerania, sino también en la ciudad-estado de Berlín, donde los conservadores han perdido el liderazgo que ostentaban desde 2023 junto al SPD, a favor de La Izquierda, aunque han quedado segundos.

Se trata del segundo batacazo de la CDU en lo que va de año en unas regionales tras el triunfo de AfD en los comicios en otro estado oriental, el de Sajonia-Anhalt, donde los ultraderechistas lograron el 43,8 % de los votos hace dos semanas, quedando a tres escaños de la mayoría absoluta, tras el desplome en más de 20 puntos porcentuales de la CDU respecto a 2021.

Desgaste de la CDU

Para el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona Steven Forti, Alemania está ante lo que podría ser "un principio de tendencia" que podría llevar a medio-largo plazo a un "desgaste generalizado" de la CDU como mínimo en todos los estados del este del país. En ese sentido, recuerda que el Gobierno de Merz, que lleva menos de dos años en el cargo, cuenta con un nivel de satisfacción ciudadana "extremadamente bajo", de hecho, inferior que el Ejecutivo de su predecesor Olaf Scholz (2021-2025), del SPD, al final de su mandato.

Aun así, Forti advierte, en declaraciones a RTVE Noticias, de que falta por ver si ese desgaste tiene en el futuro las proporciones que ha alcanzado en Mecklemburgo-Antepomerania y Sajonia-Anhalt. "Si miramos el resultado de Berlín, la CDU ha perdido, pero no lo ha hecho en las mismas proporciones que en los otros dos estados". En consecuencia, "creo que hay un desgaste claro de la figura de Merz, una insatisfacción muy fuerte y un voto de castigo muy fuerte a la acción del Gobierno y del partido que lidera este Gobierno, que es la CDU, otra cosa será ver si se da algo similar en otros estados".

Durante este año, se han celebrado también elecciones regionales en Renania-Palatinado, en el suroeste de Alemania, donde la CDU desbancó al SPD, que había gobernado durante 35 años de forma ininterrumpida, mientras que la ultraderecha duplicó sus votos de 2021 y se convirtió en tercera fuerza; así como en Baden-Württemberg, donde Los Verdes ganaron por la mínima a la CDU, seguida de AfD.

Tras la votación del domingo, habrá una pausa electoral hasta abril de 2027, cuando se desarrollarán regionales en varios estados.

La profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Constanza, Christina Zuber, subraya a RTVE Noticias la importancia de diferenciar entre el este y el oeste de Alemania, porque, así como en la parte occidental puede observarse "el declive estructural" de los partidos de centro, como ha ocurrido en toda Europa, donde el elector cristiano solía votar por los demócratas cristianos y el obrero por los socialdemócratas, en Alemania oriental estos vínculos "nunca han sido estables estructuralmente". "Por tanto, siempre hemos visto una mayor volatibilidad. Lo único que pudo haber en algún momento es un vínculo más histórico con el partido de extrema izquierda porque era sucesor de los antiguos comunistas".

Diferencia entre el este y el oeste de Alemania

"Así, hablaría de un declive estructural en Alemania occidental pero no hablaría de eso en el este, hablaría de volatibilidad", reflexiona Zuber, quien destaca que los resultados que están saliendo en la parte oriental del país son similares a los de otras sociedades "post socialistas", donde se está registrando un apoyo del 30 y el 40 % para partidos nacionalistas. "A veces cometemos el error de comparar el este de Alemania con el oeste y nos olvidamos de su legado comunista, por ello en ocasiones es más fructífero compararlo con Polonia, Hungría, la República Recha o Eslovaquia".

La experta apunta que si hay una tendencia que se da no solo en todo el país, sino también en la mayor parte de Europa es que los jóvenes están votando cada vez más a los extremos, "la izquierda radical o a la ultraderecha", al tiempo que los partidos políticos tradicionales han ido perdiendo poder de atracción entre los electores de menor edad. No obstante, "más allá de los jóvenes, no creo que el resultado en Berlín pueda generalizarse, porque es un contexto urbano específico. Vemos de nuevo una división entre lo urbano y lo rural en toda Europa, donde a los partidos de ultraizquierda les va mucho mejor en el contexto urbano, frente a los de extrema derecha que les va mejor en el rural".

El doctor en Ciencias Políticas Guillermo Fernández Vázquez, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, augura que la dinámica de desgaste de la CDU "muy posiblemente" va a continuar.

"Eso lo veo bastante claro y al mismo tiempo está ocurriendo algo que hace un par de años nos parecía un escenario lejano y completamente improbable, cuando se hablaba de la extrema derecha y cómo estaba no solo creciendo, sino también superando en algunos países como Italia o Francia a la derecha democristiana y siempre se ponía como gran contraejemplo a Alemania", rememora.

"Y lo que estamos viendo aceleradamente -continúa el experto- es que la CDU, que parecía el bastión más fuerte de los demócratas cristianos, está también viéndose superada de momento y solo en algunos estados por la ultraderecha, mientras que en otros estados no se ve superada, pero sí que está sufriendo un desgaste muy fuerte".

Pesan los recortes en gasto social de Merz

Alemania lleva arrastrando una situación económica complicada desde el inicio de la guerra en Ucrania, a lo que se suma una política de recortes fuerte por parte del Gobierno de Merz, que afecta a las pensiones y el gasto social.

"Hay un nivel de descontento con el Gobierno muy fuerte, porque toda esa política de recortes en pensiones, gasto social, unido a un mayor gasto militar, se produce en un contexto de fuerte inflación", indica Fernández Vázquez a RTVE Noticias.

Ante este descontento, Forti cree que si Merz fuese un político que supiera ver la situación intentaría dar marcha atrás de lo que ya ha anunciado y de algunas cosas aprobadas o que están a punto de aprobarse.

"No olvidemos que el Gobierno de Merz es un Gobierno de gran coalición, donde el SPD es el socio júnior, que ha intentado en este año y medio, con un éxito relativo, frenar, modular, matizar y limitar algunas de las propuestas que eran mucho más agresivas por parte de Merz, tanto en el tema del rearme como, sobre todo, en el tema del gasto social y de reformas en general", medita Forti, para quien el canciller está proponiendo un tipo de política desde el punto de vista socioeconómico que es la receta neoliberal de los años 90. "Esa receta, primero, no ha funcionado a largo plazo. Segundo, ha fracasado y ya nadie la compra. ¿Cómo puede pensar, siendo racional que que ese tipo de recetas funcionan ahora y con los niveles, además, de rechazo que ha encontrado tras tan poco tiempo en el Gobierno?", se pregunta el experto, para quien falta por ver si el canciller, que viene del mundo empresarial, tiene "olfato político".

El éxito de AfD, liderado por Alice Weidel, en las últimas elecciones regionales pone en entredicho la estrategia de crear un cordón sanitario en torno a los ultraderechistas en Alemania. Zuber llevó a cabo en marzo de este año una investigación con discusiones en grupos reducidos de ciudadanos del este y el oeste de Alemania, donde pudo observar que si hay algo que no está funcionando es "la estrategia ambigua" que están aplicando el resto de formaciones frente a ese grupo político, "de decir que este partido es inaceptable, que son extremistas, que 'no podemos formar una coalición con ellos, pero que tampoco vamos a iniciar un procedimiento para prohibir el partido".

"Desde el punto de vista de la Constitución alemana -remarca Zuber-, o un partido es anticonstitucional y entonces deberíamos prohibirlo o está de acuerdo con el marco constitucional, pero entonces también podríamos considerar negociaciones de coalición y luego, eventualmente, tal vez decidir 'bueno, no estamos de acuerdo en lo suficiente' pero la declaración general de 'no podemos hablar con los extremistas, pero tampoco estamos intentando prohibirlos', simplemente no convence a nadie".

Dudas sobre el 'cordón sanitario' a la ultraderecha

Durante esos debates en grupos reducidos la profesora en Ciencias Políticas se encontró con que había votantes que no sufragaban por AfD y no entendía esa estrategia ambigua. "Lo que aprendí es que ese 'cordón sanitario' funcionaría, a mi juicio, si se combinara con un proceso para ilegalizar el partido, porque entonces se mantendría una postura coherente: el partido es extremista, o al menos partes de él, que ya se ha demostrado que en algunas secciones regionales lo es, supone un peligro para la democracia liberal alemana y, por tanto, debemos iniciar su ilegalización. Sin embargo los grandes partidos con la mayoría en el Bundestag (Parlamento), donde podrían iniciar el procedimiento, o en el Bundestrat (Consejo Federal donde están representados los 16 estados), que también podría hacerlo, no están dando los pasos en esa dirección".

Sea como fuere, parece que Alemania se encuentra en el comienzo de un ciclo de mayor fragmentación política, en un momento que Zuber describe como "pluralismo polarizado" con varios partidos relevantes repartidos a lo largo del espectro ideológico, aunque precisa que Alemania todavía no está en una situación comparable con el periodo de entreguerras, durante la República de Weimar (1918-1933). "Hay una diferencia central, la izquierda radical, en general, está muy comprometida con la democracia liberal".

"No tenemos un ataque de doble vertiente contra la democracia 'per se', pero sí tenemos una extrema derecha que cuestiona la igualdad de los ciudadanos", resume.