Enlaces accesibilidad

Elecciones en Alta Sajonia: la ultraderecha alemana busca conquistar su primer 'Land'

  • El joven Ulrich Siegmund, de la AfD, mantiene un 40% de intención de voto, el doble que la CDU
  • Ha centrado su campaña en una ofensiva contra los medios públicos y la inmigración
El partido ultraderechista AfD, favorito para ganar en Sajonia

Dicen que los humanos tenemos memoria olfativa. Nuestro cerebro es capaz de almacenar aromas concretos durante años, y asociarlos a sentimientos profundos y recuerdos: un verano de la infancia, un plato de una cena de navidad o incluso algo que nos repudie. Ulrich Siegmund, el carismático candidato del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) para las elecciones en el estado nororiental de Alta Sajonia, siempre ha sido consciente de esa capacidad que tienen los sentidos primarios para apelar a nuestras emociones. Por eso fundó una empresa dedicada a vender sistemas que difunden aromas destinados a mejorar el estado de ánimo: "Donde huele bien, la gente se queda más tiempo".

Ahora, el político de 36 años parte como claro favorito en las encuestas de este domingo, donde cerca de 1,7 millones de alemanes están llamados a las urnas. Los sondeos le pronostican más de un 40-42% del apoyo de los ciudadanos. Incluso, podría llegar a acariciar la mayoría absoluta en función de cómo estos votos se transformen en escaños.

De ser así, nos encontraríamos ante el primer Gobierno de la extrema derecha en un Land en Alemania, un antes y un después para un país que celebrará elecciones a nivel nacional en 2029. Una vez hayan consumado el ansiado triunfo, podrán participar en reuniones a nivel federal. ¿Cómo han llegado hasta este punto? Lo cierto es que la campaña en Alta Sajonia deriva de una estrategia muy sofisticada en redes sociales, mostrando a Siegmund como el rostro más amable de un partido que ha flirteado en numerosas ocasiones con la simbología nazi.

Se enfrentan al reto de asaltar un estado especialmente agravado. La tasa de desempleo de Sajonia-Anhalt se situaba en el 8,1% en junio de este año, muy por encima de la media alemana del 6,4%. Su PIB real se contrajo un 0,2% en 2025, mientras que la economía nacional crecía un 0,2%. Estas condiciones han provocado que los ciudadanos citen la seguridad laboral, los salarios y la situación económica como sus preocupaciones más importantes. Franco Delle Donne, autor del libro Epidemia Ultra e investigador en la Werkstatt für Sozialforschung de Berlín, apunta que esta es una de las regiones que "más ha sufrido después de la reunificación alemana, con mayor población" y donde, por consiguiente, la presencia de la extrema derecha ha sido mayor desde hace décadas.

Siegmund, un estratega de rostro afable

Para Anna López, doctora en Ciencia Política y autora del libro La extrema derecha en Europa, destaca un factor clave en la campaña de Siegmund: sus redes sociales, donde ya ha alcanzado en seguidores al canciller Friedrich Merz, y su trato humano: "Ha sido muy hábil. No solo ha utilizado vídeos cortos y dinámicos con temas que generan mucha interacción, sino que también ha retomado algo que el resto de partidos ha dejado de hacer hace años: la acción a pie de calle".

El candidato, que estudió Psicología empresarial de joven y se afilió a la AfD en los primeros años desde su fundación, ha sabido qué teclas pulsar para activar la vena de los sajón-anhaltinos, ya sea la inmigración, las políticas verdes o las iniciativas de igualdad. No solo aparece en grandes actos, también protagoniza otros de menor envergadura, donde transmite cercanía con sus futuros votantes.

La revista semanal Der Spiegel lo ha calificado como "el hombre más peligroso de Alemania", por su capacidad para poner un rostro afable a un partido que la Oficina de inteligencia interior de Sajonia-Anhalt ha clasificado como "perteneciente a la extrema derecha y hostil al orden democrático fundamental de Alemania". Él reniega de ese calificativo, y se considera fuera del establishment político nacional, que hasta ahora había sido dominado por el bipartidismo del partido de derecha tradicional CDU (Unión Demócrata Cristiana de Alemania) y por los socialdemócratas del SPD: "Por supuesto que soy un radical ¡Soy súper, súper radical! Radicalmente honesto", clamaba en un acto. "Radicalmente enamorado de Alemania".

Ulrich Siegmund, orador con micrófono y gesto enfático, se perfila contra un fondo oscuro con luces de escenario, sugiriendo un evento público.

Ulrich Siegmund, candidato del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, hace campaña antes de las elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, en Naumburg. HANNIBAL HANSCHKE / EPA

Sin embargo, más allá de su cuidada barba y sus elegantes trajes, Siegmund tampoco ha podido evitar, al igual que su partido, que se le relacione con los sectores más alejados del marco democrático del país. Varios de sus más estrechos colaboradores proceden, según Der Spiegel, de la Juventud Alemana Leal a la Patria, una organización neonazi prohibida por el Ministerio del Interior en 2009. "Él no esconde su relación con cuatro neonazis, y argumenta que aquello que hicieron hace 20 o 25 años ya ha prescrito", afirma López. En 2023 participó en una polémica conferencia en Potsdam en la que se ideaban planes para expulsar el mayor número de extranjeros y alemanes con raíces extranjeras.

Las encuestas le sitúan cerca de la mayoría absoluta

Hasta ahora, la AfD no ha entrado en ningún Gobierno regional ni federal, ya que todos los grandes partidos, incluida la CDU, han descartado negociar con ella. Esta política en Alemania es conocida como brandmauer ("cordón sanitario"). "En las últimas federales, en febrero de 2023, AfD registró un 20% de los votos. No creció tanto porque vimos a diferentes iglesias y empresas, como Bayer, advirtiendo del peligro", explica López. "Esto, sin embargo, ya va disminuyendo, AfD se está normalizando".

De cara a este domingo, según el Politbarometer de la cadena ZDF, la ultraderecha espera al menos un 40% del voto y doblegar en votos a la CDU del actual ministro-presidente, Sven Schulze, que se quedaría en el 23%. En tercer lugar iría Die Linke (La Izquierda), con un 13% del apoyo; el SPD, con apenas el 9%; y Los Verdes con un 6%. Numéricamente, si AfD no alcanzara la mayoría absoluta, el resto de partidos podrían evitar que gobernara mediante una coalición amplia. No obstante, esto depende mucho de la predisposición de CDU a crear ese "cortafuegos" pactando con partidos progresistas: "Hasta ahora, la CDU ha mantenido la posición de no cooperar con Alternativa por Alemania, aunque ya en julio empezamos a ver al ministro-presidente de Sajonia, Michael Kretschmer, a decir que había que hacerlo", añade López.

Ulrich Siegmundl candidato de AfD; y Sven Schulze, presidente del estado federado de Sajonia-Anhalt, en un debate electoral RONNY HARTMANN / AFP

Que AfD logre la mayoría absoluta o no depende de un factor clave: que los partidos que se encuentran cerca de la franja del 5% de los votos (el límite mínimo para obtener representación parlamentaria), consigan o no escaños, lo que fragmentaría aún más el reparto de asientos en perjuicio de los ultras. Estas fuerzas políticas son, además del SPD y Los Verdes, cuya presencia en el Parlamento Regional parece más probable, los liberales del FDP (Partido Democrático Libre), con un 2-4% de intención de voto; y el BSW, una escisión de exmiembros de Die Linke, con ideales económicos intervencionistas, pero duros en materias como inmigración, que también rozaría el 3%. Si fracasan todos ellos, la mayoría absoluta de AfD estaría más cerca.

¿Qué propone la AfD? Inmigración y referencias al nazismo

Un funambulista paseando por una cuerda floja a cientos de metros de altura, manteniendo el equilibrio. Esta analogía sirve para mostrar cómo ha actuado tradicionalmente la AfD respecto al nazismo y sus símbolos, siempre manteniéndose al filo entre lo insultante, lo provocativo y lo velado. Un ejemplo claro fue el de 2024, cuando utilizaron para una campaña el concepto de lebensraum (hábitat), un término del régimen nazi para justificar la anexión de territorios por falta de espacio. Por supuesto, como la mayoría de los emblemas nazis, este concepto ya existía anteriormente.

Algunos miembros del partido son mucho más abruptos en estos homenajes. Björn Höcke, líder de la AfD en el vecino estado de Turingia, ha sido condenado en dos ocasiones por utilizar un lema nazi prohibido, el "alles für Deutschland" ("todo por Alemania") de las SA, la milicia voluntaria del Partido Nacionalsocialista. En Alta Sajonia, quieren mostrarse mucho menos agresivos, al menos retóricamente.

Delle Donne apunta que muchas de las medidas que propone el partido en su agenda no son necesariamente competencias de Alta Sajonia: "Muchas veces la ultraderecha propone medidas a nivel subnacional, en este caso a nivel Land, que no corresponden a las capacidades que tendría esa región. Están prometiendo lo que no pueden cumplir, pero generan una situación de discusión en la opinión pública entre las personas descontentas, que no son pocas".

Siegmund y su partido proponen ideas "de sentido común", aseguran, destinadas a "preservar la identidad alemana" y respaldadas por "la mayoría de los votantes". Una visión de Alemania amenazado por sus "enemigos", que van desde los partidos políticos tradicionales hasta la ideología de género y los delincuentes extranjeros. Respecto a esto último, el candidato critica las políticas de asilo alemanas, y un tercio de sus propuestas se centran en la inmigración, incluyendo acelerar deportaciones "desde el minuto uno" y exigir a los solicitantes de asilo servicios comunitarios.

En materia social, ha afirmado que cuando gobierne las escuelas estarán obligadas a "presentar a la familia normal, compuesta por un hombre y una mujer, como modelo", "educar a los niños en el espíritu del amor por la patria" y sustituir la bandera arcoíris por la bandera nacional. También ha prometido una reducción del gasto social a través de la abolición de la financiación de los partidos políticos, las subvenciones a asociaciones de educación cívica y programas de políticas verdes. Ambiciona a su vez crear una "milicia ciudadana voluntaria" y reformar el impuesto que financia las iglesias "demasiado progresistas" de Alemania.

Pero si algo caracteriza a la AfD, tanto en su versión nacional como regional, es que son uno de los mayores amigos del Kremlin en Europa. "Son la extrema derecha europea más rusófila", explica López. "A diferencia de, por ejemplo, (Marine) Le Pen o (Giorgia) Meloni, que, a pesar de haber tenido simpatías hacia Rusia en el pasado, se mantienen fieles al bloque de la OTAN proucraniana". Siegmund asegura que el apoyo de Merz a Ucrania ha enfrentado innecesariamente a Alemania con Rusia y ha contribuido al encarecimiento del petróleo y el gas. Entre sus medidas, promueven la educación en ruso y los intercambios escolares con el gigante euroasiático.

Una carroza muestra a Alice Weidel, del AfD como muñeca Barbie junto a, Vladímir Putin, durante el desfile anual del Carnaval del Lunes de Rosas Thomas Lohnes / Getty Images

La cruzada contra los medios públicos

Otro de los campos de la ultraderecha que ha protagonizado la campaña es la ofensiva contra los medios de comunicación públicos. Garantizan que, en un plazo de 100 días tras ser elegidos, impugnarán el acuerdo de radiodifusión pública, con la idea de recortar progresivamente su financiación.

Esta amenaza ha acaparado la polémica mediática en las últimas semanas. El pasado 24 de agosto, la cadena pública Mitteldeutscher Rundfunk (MDR), que presta servicio a los estados federados alemanes de Sajonia, Turingia y Alta Sajonia, interrumpió la emisión de uno de sus informativos con una pantalla en negro, en la que se podía apreciar el siguiente texto: "Como ves, no ves nada. ¿Ya no habrá MDR en Sajonia-Anhalt? ¿Y por tanto no habría Sajonia-Anhalt de la RDM hoy en día? Eso podría pasar".

"Los medios de comunicación que no responden a la línea ideológica de AfD son considerados 'enemigos de la patria'", expone Delle Donne. "En Alemania se paga la radiodifusión pública por cuatrimestre mediante cuota por hogar, uno de los sistemas más prestigiosos de Europa. Utilizan este discurso en contra de los medios públicos para alentar a su no visionado, para que la ciudadanía piense: 'Como no lo consumo, no tengo por qué pagarlo'". No obstante, los votantes de AfD aún tendrían que pagar la tarifa de emisión de 18 euros al mes pasase lo que pasase con RDM, ya que no se basa en el Tratado Interestatal de Radiodifusión, sino que la determina el Tribunal Constitucional Federal.

Anna López considera que la cruzada contra estos medios tradicionales, demonizándolos, es una estrategia con doble propósito: "Al generar desconfianza en ellos, consigues que la gente deje de consultarlos, porque ya tenemos un ecosistema comunicativo alternativo, las redes sociales. También es una estrategia para legitimarse, porque consideran que reciben un trato injusto por parte de los medios públicos".

Un pub y museo con la bandera de Alemania Oriental en homenaje al Telón de Acero, en Stapelburg. Thierry Tronnel/Corbis

La fragancia de la RDA

El último aroma electoral que vende Siegmund para los ciudadanos de Alta Sajonia es el olor a la época soviética: la llamada Ostalgie (Nostalgia al Este), el añoro por los tiempos de la República Democrática Alemana (1949-1990), desaparecida tras la caída del muro de Berlín. "En Alemania, cada extrema derecha es hija de la cultura política de su país", afirma López. "A muchos habitantes de la parte oriental del país les une el agravio de sentirse ciudadanos de segunda". Lo cierto es que esto parte de una determinada premisa: existen grandes diferencias económicas y sociales entre los estados de la antigua RDA respecto a la Alemania Occidental, derivadas del proceso de unificación de los años 90. "Los alemanes del este representan alrededor del 20% de lo que denominamos las élites políticas, pero tienen una presencia aún menor en la alta dirección, ya que solo les corresponden un 2-4% de los jueces, rectores universitarios y directivos", concluye la analista.

Existe una encuesta, estudiada también por el Bundestag y por la Comisionada Federal para Alemania Oriental, que indica que el 40% de los ciudadanos de la Alemania del Este aún siguen considerándose ciudadanos de segunda. Esta sensación de injusticia es lo que ha derivado que gran parte de los mejores resultados de la ultraderecha se ha producido en los estados federales orientales.

El candidato de la AfD es conocedor de este sentimiento y lo ha explotado en campaña. "La Ostalgie es un elemento que se utiliza mucho en el discurso de AfD en los estados federales del este", puntualiza Della Donne. "Es una forma de decir: 'Esta sociedad nos prometió el progreso y no cumplió con nada', y puede haber ciertos niveles de realismo en eso". La fragancia definitiva, la de la añoranza por los tiempos pasados, para el perfume que ha diseñado Siegmund y con el que ha rociado a casi la mitad de la región.