Sin elecciones a la vista: Venezuela afronta un horizonte democrático incierto en manos de Washington
- Estados Unidos cree que el país aún no está preparado para unos comicios
- La Administración de Trump ha priorizado sellar un acuerdo petrolero "histórico"
Cuando Estados Unidos capturó al expresidente venezolano Nicolás Maduro, el líder estadounidense, Donald Trump, disipó cualquier anhelo de transición democrática a corto plazo y aseguró que no se celebrarían elecciones sin antes "arreglar el país". Ahora, más de ocho meses después de aquella operación militar, Venezuela sigue sin estar preparada para unos comicios, o eso opina Washington, que maneja los hilos del nuevo régimen y que, desde entonces, se ha enfocado más en sus intereses petroleros en el territorio que en allanar el camino rumbo a la democracia.
El 29 de agosto Trump anunció "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial", alcanzado con Venezuela. Durará 100 años, según EE.UU. —25 según Caracas— y supondrá el control estadounidense de la explotación de 17 yacimientos, lo que equivale a una quinta parte de las reservas del país. Del otro lado, pese a las duras críticas de la oposición y de parte del chavismo, la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, que lidia todavía con los estragos causados por el terremoto de junio, salió en defensa de la negociación y aseguró que su país conservaría la propiedad y la soberanía sobre sus recursos.
"Las elecciones aparentemente no son prioridad para Washington porque pueden afectar a los intereses económicos que acaba de asegurar en el sector petrolero. Es lo que he llamado autoritarismo gestionado", afirma a RTVE el profesor especializado en Latinoamérica de la Universidad del Norte de Texas Orlando J. Pérez. Para que Venezuela vaya las urnas, añade, haría falta "un árbitro electoral independiente del aparato chavista", "garantías verificables de neutralidad militar", una "ley de partidos" que devuelva el liderazgo de varias fuerzas opositoras a sus verdaderos líderes; actualizar y despolitizar el registro electoral; y un cronograma con observación internacional. Pero "nada de eso se está construyendo todavía", asegura.
Petróleo sí, democracia (aún) no
Rodríguez aseguró recientemente que "habrá proceso electoral", pero cuando se den las condiciones y defendió haber trabajado "sin descanso" para ese fin, aunque añadió que no es ella quien fija los plazos. Lo dijo junto al secretario de Energía estadounidense, Chris Right, con quien se reunió para la firma de acuerdos petroleros, ya que la Administración estadounidense ha pisado el acelerador para sellar contratos con distintas empresas. Ahora es esa su prioridad.
Sin embargo, la coartada para arrestar a Maduro fue la lucha contra el narcotráfico, ya que EE.UU. le situaba como el líder del Cartel de los Soles. Ahora el expresidente está recluido en una cárcel federal de Brooklyng acusado de "narco-terrorismo", conspiración para importar cocaína y posesión de armas. A finales de agosto, su familia publicó en redes sociales dos fotografías tomadas en prisión y, desde su captura, se ha personado varias veces ante el juez y se ha declarado inocente de todos los cargos. Su mujer, Cilia Flores, está retenida en el mismo penal por su presunta implicación en la misma trama.
"Queda claro que ni la transición democrática, ni el restablecimiento del Estado de derecho, ni la reconstrucción de las garantías institucionales necesarias para el retorno a la democracia constituyen prioridades" para Trump, opina la profesora de Ciencia Política de la Universidad Federal de Pelotas Dhayana Fernández-Matos. Su "interés primordial está en el petróleo y en el poder geopolítico de controlar las mayores reservas probadas de crudo del mundo" [...] Capturó a Maduro, pero "mantiene intacta" su estructura de poder.
"Incluso (el ministro del Interior) Diosdado Cabello, por quien ofreció una recompensa de 25 millones, mantiene su posición" y Washington justifica un acercamiento a él por "su influencia en el ámbito militar y su supuesto papel en el mantenimiento de la 'estabilidad' en Venezuela". Convertir a Venezuela "de facto, en un protectorado estadounidense [...] con el apoyo absoluto —yo diría vasallaje— del Gobierno de Maduro" le da a Trump "vía libre" para favorecer sus intereses sin priorizar la crisis humanitaria y los derechos de los venezolanos, explica la profesora. Además, mientras los hermanos Rodríguez persiguen su "supervivencia política", EE.UU. también busca disputarle a China y a Rusia la influencia en una zona geoestratégica fundamental "y materializar así el afán de Trump por renovar la vetusta y desgastada doctrina Monroe".
El acuerdo petrolero
"¿Se puede implementar un acuerdo que ni sus propios negociadores describen de la misma manera?", se pregunta Orlando J. Pérez. No se ha publicado ningún documento oficial que aclare cuál es su contenido del pacto más allá de declaraciones públicas que no siempre coinciden. Además de manejar distintos tiempos de vigencia, Trump asegura que tendrá la "propiedad mayoritaria" sobre las reservas, algo que la Constitución venezolana prohíbe.
Rodríguez presenta "un proyecto conjunto de 25 años que preserva su soberanía y calcula ingresos de unos 209.000 millones, a partir de un barril de referencia de 65 dólares. La Casa Blanca cambió la duración a cien años. Son tres versiones del mismo anuncio y ninguno ha publicado el texto legal completo", sostiene el analista, que subraya que esa falta de coincidencia, sumada al antecedente de 2007, cuando Venezuela permitió que empresas extranjeras explotaran determinados campos petroleros para después expropiarlas, "hace dudoso que el acuerdo se implemente tal como fue anunciado".
"El verdadero valor del acuerdo puede ser político, no solo económico: le da a Rodríguez y a Trump una razón para posponer las elecciones", concluye Pérez.
El anuncio sobre el acuerdo generó un gran rechazo entre parte de la población, que convocó protestas en Caracas, y en la oposición venezolana, que exigió conocer la letra pequeña. Pero también suscitó críticas entre sectores chavistas. "Nos ven caras de huevones y nos mean los pies. ¡Vergonzoso!", escribió en X el exministro de Petróleo Manuel Quevedo. El también exministro de Petróleo y Minería Rafael Ramírez acusó a Rodríguez de "entregar el petróleo sin rendirle cuentas a nadie".
El acuerdo, asegura Sánchez Urribarri, pilló a los venezolanos "por sorpresa" y obedece a dos cuestiones. Por un lado, a "la necesidad imperiosa" de comenzar a mostrar avances en cuanto a la recuperación de la economía; por otro, por parte del Gobierno de los Estados Unidos, a la necesidad de que se empiecen a mostrar resultados de cara al proceso electoral. Como menciona Fernández-Matos, el impacto de la guerra en Irán en los precios de la energía y el petróleo afecta al electorado de Trump en un "año decisivo", ya que el próximo noviembre se celebran las elecciones de mitad de mandato.
Ambos expertos destacan que la población venezolana también quiere resultados para acabar con sus "precarias" condiciones de vida, ya que los servicios básicos deficientes y los fallos en el sistema de suministro eléctrico hacen que la ciudadanía esté "agotada". "Se supone que desde hace ocho meses ha mejorado el intercambio económico entre Venezuela y Estados Unidos, pero eso no se ha reflejado en la vida de las personas", asegura Fernández-Matos, que cree que Trump "manifiesta su respaldo a Delcy sin importarle la vida de quienes habitan en Venezuela".
Los diálogos con la oposición
Mientras tanto, el diálogo entre el Gobierno interino y la oposición venezolana liderada por la opositora Dinorah Figuera, expresidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, avanza despacio. Pese a que Trump reconoció a Edmundo González Urrutia como presidente electo, su Administración ha avalado la presencia de Figuera y no la de la principal líder opositora, María Corina Machado, que, pese a sus múltiples intentos, sigue sin volver a su país y culpa a la presidenta interina.
Sin embargo, según medios estadounidenses, es el Gobierno de Trump quien no la quiere por ahora de regreso en Venezuela y su ausencia en el día a día del país puede estar pasándole factura, de acuerdo a los datos arrojados por la última encuesta AtlasIntel. Aunque Machado sigue siendo la política venezolana más popular, su índice de aprobación ha caído 20 puntos tras un repunte registrado después del terremoto en julio, cuando aseguró que era "el momento" de volver.
La primera ronda de conversaciones, celebrada en agosto, condujo a un acuerdo sobre la renovación del Tribunal Supremo venezolano, y Marco Rubio anunció la semana pasada una segunda ronda para mediados de septiembre. Entretanto, distintos sectores han pedido renovar el Consejo Nacional Electoral (CNE), ahora controlado por el aparato chavista. El secretario de Estado estadounidense aseguró que quiere "unas elecciones multipartidistas, libres y justas" en Venezuela, pero defiende que aún no ha pasado el tiempo suficiente para que se den las condiciones y se resiste a fijar plazos.
Fernández-Matos menciona "la ambigüedad estratégica" de la Administración Trump y recuerda el pasado como "especulador inmobiliario" del presidente. "Aplica a la política las estrategias de la empresa privada. Un día elogia a Delcy Rodríguez mientras mantiene contactos con personas pertenecientes a distintas corrientes de la oposición venezolana, lo que le proporciona una amplia capacidad de maniobra y genera incertidumbre sobre las medidas que adoptará", explica la profesora, que subraya que "ninguna de las partes sabe hasta dónde cuenta con su respaldo y, por ello, se esfuerzan por "conservar su favor".
El camino hacia la democracia
La profesora de la Universidad de Pelotas subraya "la indudable vocación electoral" de los venezolanos y defiende que es "falso" que la población no esté preparada. Ahora bien, "el control que ejerce el régimen sobre las distintas instituciones y la falta de garantías para que el proceso sea limpio, legítimo y legal, y para que se reconozcan los resultados electorales, generan desconfianza" y "eso es precisamente lo que se debe cambiar". Para que los venezolanos acudan a las urnas, señala Sánchez-Urribarri, hay que "restaurar la capacidad técnica del sistema para que las elecciones sean libres, limpias y legítimas".
Sin embargo, a Rodríguez "no le interesan unas elecciones transparentes y legales" porque "el rechazo a su gestión es muy amplio y alcanza a sectores del electorado tradicionalmente fiel al chavismo", apunta Fernández-Matos. "Sabemos que el compromiso (de EE.UU.) existe y que se ha planteado de forma subsiguiente a la estabilización del país y el encaminamiento de la economía, pero hay cada vez más impaciencia por la falta de definición de los plazos", plantea el profesor de La Trobe University, que ve lógico que aumenten los llamados a la celebración de unos comicios. Ocho meses después de la salida de Maduro, los venezolanos no tienen una fecha a la que agarrarse y, dice Sánchez Urribarri, "claro que el cuándo importa; el cuándo es crucial".