Miles de personas protestan en Sóller, Mallorca, contra la masificación y el "monocultivo turístico"
- Los residentes denuncian la saturación de servicios, la crisis de la vivienda y la degradación del entorno
- La plataforma 'Menos turismo, más vida' exige a las instituciones un decrecimiento turístico inmediato
Las calles de la localidad mallorquina de Sóller se han llenado este sábado de vecinos y activistas en una nueva jornada de movilizaciones contra el modelo turístico de Baleares.
Convocados por la plataforma 'Menys turisme, més vida' (Menos turismo y más vida) y el Moviment Jove de Sóller, (Movimiento Joven de Sóller) los asistentes han denunciado que la localidad, una de las más visitadas de la Sierra de Tramuntana, ha llegado a su límite absoluto.
La marcha ha transcurrido de forma pacífica con la participación de unas 2.500 personas según los organizadores, mientras que la Guardia Civil rebajó la cifra a un millar de participantes.
Los manifestantes han recorrido el centro histórico portando pancartas con lemas como "Mallorca para vivir, no para especular" o "Quien quiere a Mallorca no la destruye". Durante el trayecto hasta la plaza del Ayuntamiento, se han escuchado consignas contra la "turistificación" y críticas a la gestión de las instituciones.
La movilización ha sido un ejemplo de civismo y compromiso colectivo. Tomas Moya EUROPA PRESS / TOMÁS MOYÀ
La protesta pone el foco en las consecuencias directas que sufren los residentes, como el colapso diario de las carreteras de acceso, la saturación del transporte público y la dificultad extrema para acceder a una vivienda digna debido a los precios desorbitados.
Vivir en un "decorado" turístico
Los organizadores han subrayado que esta movilización no es un ataque contra los turistas, sino contra un modelo económico de "monocultivo" que convierte el territorio en una simple mercancía.
Denuncian que los negocios locales se orientan exclusivamente al visitante individual de lujo, mientras que los residentes se sienten "extranjeros en su propia casa" y ven su cultura relegada a un mero decorado. Además, alertan sobre la degradación de los ecosistemas marinos en el Puerto de Sóller por la excesiva presión de embarcaciones cada temporada.
Esta es la segunda gran protesta en la isla tras la multitudinaria manifestación en Palma del pasado 26 de julio. Tras la lectura de un manifiesto secundado por 80 entidades, la jornada concluyó con actos culturales y el despliegue de carteles reivindicativos, reafirmando la voluntad de los mallorquines de defender su derecho a una vida digna frente a la especulación.