El hermano de Lamine celebrando un gol vs. Messi subido en 'La infartoneta': el mundial de los stickers y emojis
- Ambos elementos comparten ciertas similitudes, pero su uso no es equivalente
- Los stickers son elementos identitarios que permiten comunicar mucho más que un emoji
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A medida que España ha ido pasando de ronda en el Mundial, los memes, gifs y stickers del hermano de Lamine Yamal celebrando los goles de la selección se han multiplicado en las redes sociales y en los móviles de todo el país. También el emoji de la bandera de España o la 💃. En Argentina, corre de un teléfono a otro una imagen en la que se puede ver a algunos jugadores de la albiceleste conduciendo un autobús con el nombre de ‘La infartoneta’ o banderas de 🩵🤍🩵.
Es el mundial que se está jugando en las redes sociales y en los móviles a base de dos elementos plenamente incorporados en la comunicación del día a día, los emojis, del que este viernes se celebra su día, y los stickers. Y aunque ambos comparten ciertas similitudes su uso no es equivalente, explica Cristina Vela Delfa, profesora del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Valladolid y autora de varios estudios sobre el empleo de los emojis.
El uso de😀🙃🫣😑😤 en las conversaciones de móvil se popularizó entre 2010 y 2020 gracias a la expansión de plataformas como WhatsApp o redes sociales como Twitter, aunque el origen hay que buscarlo en los años 80, cuando Scott Fahlman, considerado el inventor de los emoticonos, propuso identificar con una :-) los comentarios jocosos en los boletines de la Universidad Carnegie Mellon ante la constatación de que había algunos profesores y alumnos que no terminaban de captar los mensajes.
El empleo actual de los emojis responde a múltiples causas, señala la profesora Vela. Es una fórmula que permite transmitir "todas esas emociones y sentimientos que en la comunicación cara a cara vinculamos con lo que se llama el paralenguaje, es decir, los gestos, la entonación…", también para mostrar cercanía o por eficacia y evitar malentendidos, ya que permite "reforzar ciertas interpretaciones frente a otras posibles", enumera la experta.
Pero aunque se utilicen para acotar el tono de una conversación o frase, su interpretación depende de la edad, la cultura o incluso el género. "De los emojis se ha dicho muchas veces que es un lenguaje universal, pero no, nada es un lenguaje universal, no existe ese concepto", defiende la profesora. Vela y Lucía Cantamutto, lingüista argentina, estudiaron el uso de los emojis de los corazones y certificaron que la lectura que en uno y otro país se hace de ❤️💚💙🧡no es la misma por el simple motivo de que en España los colores se pueden asociar a determinados partidos políticos.
"Ningún elemento lingüístico es universal porque somos los usuarios los que afinamos su significado, no el diccionario", precisa Vela. Otro ejemplo común es el 👍, que entre los boomers (los nacidos entre 1946 y 1964) se emplea para expresar conformidad y para los Z (los nacidos entre 1997 y 2012) es una forma "pasiva-agresiva" de dar por zanjada una conversación.
También los emojis tenían un valor identitario, pero con su uso generalizado se ha perdido, y ahora ese espacio lo ocupan los stickers, el elemento que cada vez gana más terreno en los teléfonos móviles. "El mayor elemento diferenciador es que los emojis están convencionalizados", apunta Vela. La profesora se refiere al hecho de que hay una convención de expertos que determina que iconos o no forman parte de la lista de emojis, por el contrario, el inventario de stickers es abierto.
"Alguien decide hacer un sticker y hacerlo circular, y se moverá más o menos y se comprenderá con mayor o menor éxito en función de los vínculos que unan a la comunidad que lo esté usando. Ese es un primer elemento muy claro, no están convencionalizados y son elementos más identitarios", apunta la profesora. También señala otras diferencias, el hecho de que los emojis puedan insertarse en una frase y un sticker no.
Puede parecer una característica menor, pero eso permite que estos elementos tengan una función, como denominan los lingüistas, de "actos de habla", con significados globales más complejos. Los stickers permiten comunicar mucho más que un emoji y además tienen similitudes con los memes. Así, explica Vela, "se nutren de la cultura popular, de imágenes que van circulando por ahí. Tienen una orientación muchas veces hacia el disfrute, hacia la risa, también pueden tener componentes irónicos y eso hace que muchas veces se manden sin que estén vinculados a un hecho informativo, simplemente por enviarlos".
La profesora también apunta a una cuestión ética que no se suele tener en cuenta, las consecuencias que puede tener enviar, por ejemplo, la foto de un menor. Con los emojis no hay problema porque están "blindados" por ese comité que decide qué pasa a formar parte del catálogo. De hecho todos los iconos son políticamente correctos, como recuerda Vela. El 🍑 que muchos asociaban a una parte concreta del cuerpo (el trasero), se modificó para evitar segundas o terceras lecturas. O la 🔫, que al principio recreaba un arma real y ahora es un dibujo de una pistola de agua. Con los stickers las posibilidades se multiplican y los mensajes, también.
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