De la risa al 'cringe': el uso de los emojis en clave generacional
- Algunos emojis han pasado de moda para las generaciones más jóvenes
- Un pulgar hacia arriba puede ofender o resultar efectivo
Seguramente te ha sucedido. En una conversación a través de alguna aplicación, recibes como única respuesta un emoji con un pulgar hacia arriba. ¿Un gesto borde o una reacción de lo más común? Lo que para muchas personas puede resultar una contestación natural y práctica, para otros puede ser enigmático o cortante. Todo depende, en gran medida, de la edad de las personas que se comunican. Es la brecha generacional de los emojis.
La expresión universal de los emojis
Félix María, de 22 años, pone un ejemplo sobre el emoji de la cara riendo: "Antes lo usaba, pero ya no. Creo que nadie de mi edad lo usa", asegura. En cambio, un milenial emplea ese mismo emoji de una forma más neutral y objetiva, como explica Abel Soriano, que tiene 52 años: “Yo los uso para contextualizar una expresión, porque el texto escrito puede dar lugar a confusiones. Esa información adicional ayuda a enriquecer la comunicación”, considera. Al mismo tiempo, opina que los jóvenes los usan para simplificar la comunicación: “Mientras sea fluida y se entienda, no me preocupa demasiado. Aunque sí me molesta cuando en vez de dar las gracias o asegurar que están de acuerdo, solo envían un emoji para aliviar la conversación”.
“El uso de emojis se da en diferentes culturas que emplean la tecnología como medio de comunicación”, explica Ignacio Moreno Segarra, profesor de Periodismo y de Comunicación y Género en la Universidad Complutense de Madrid, que asegura que la función de este lenguaje es transversal. Recuerda además que su diseño inicial, con rostros amarillos y redondos, buscaba evitar rasgos de raza, etnia o personalidad. Aunque los emojis faciales son los de mayor expansión global, Moreno Segarra aclara que su interpretación varía. En culturas anglosajonas, el pulgar hacia arriba significa okay, pero en algunos países africanos puede resultar insultante. Por eso, considera significativo que las expresiones faciales sean las que más han triunfado a nivel mundial.
Y no solo emojis. El uso de elementos como stickers cada vez es más popular, como explica Alejandra Quintero Nonsoque, directora del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central de Colombia. Quintero cree que los stickers o emojis personalizados podrían llegar a “integrar o reemplazar parcialmente el uso de los emojis en las conversaciones digitales”. Un uso está fuertemente marcado por el contexto, como explica Félix: “Mando stickers o emojis depende de la situación. Los stickers los utilizo con gente que tengo confianza y prefiero mandar los emojis en un grupo más formal o a alguien que no conozco tanto”, añade.
De la risa al cringe
Los emojis se han convertido en un lenguaje visual que acompaña la comunicación digital, pero también son motivo de choques entre generaciones. En la última década, la forma de entender los emojis ha cambiado y evolucionado. Muchos incluso se pueden considerar "pasados de moda" o anticuados para la Generación Z. Estos emojis provocan cringe (grima) cuando los usan personas mayores que ellos, como sus padres. Algo que siente Félix cuando su madre usa mucho "el pulgar hacia arriba o la carita sonriente".
Otro ejemplo, según Quintero Nonsoque, se puede ver en el emoticono de las uñas pintadas: “Un boomer puede usarlo para transmitir autocuidado o estilo, pero un milenial podría verlo como algo snob o coqueto, generando incomodidad”. Más allá del cringe, la experta en comunicación social, resalta que el lenguaje visual ha evolucionado hacia una mayor diversidad e inclusión, gracias a la ampliación de identidades y géneros representados.
Mientras para algunos son expresividad y autenticidad, otros los consideran enigmáticos o pasados de moda.
Sandra Alcocer es alumna de periodismo de la Universidad Complutense de Madrid. Álvaro Bravo de la Guía, periodista del área Digital de informativos de RNE, ha supervisado la elaboración de este texto.