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Un año del caso Flecha: tres décadas de presunta coerción sexual bajo investigación

  • Una denuncia ante la Universidad de Barcelona destapó supuestos comportamientos de coerción y acoso sexual
  • La Fiscalía de Barcelona investiga por ello al catedrático de Sociología de la UB Ramón Flecha
El catedrático de la Universidad de Barcelona Ramón Flecha está siendo investigado por acusaciones de coerción y acoso sexual.
El catedrático de la Universidad de Barcelona Ramón Flecha. Foto: UB

Hace exactamente un año, catorce mujeres dieron un paso adelante para denunciar ante la Universidad de Barcelona las situaciones de coerción sexual, abuso de poder, acoso sexual, violencia psicológica y explotación laboral que, según aseguran, habrían vivido con el catedrático de Sociología de la Universidad de Barcelona, Ramón Flecha en el seno del grupo de investigación CREA (Comunidad de Investigación sobre Excelencia para Todos, por sus siglas en inglés).

Hicieron llegar un escrito al rector Joan Guàrdia sobre los comportamientos que, afirmaban, habría mantenido durante más de tres décadas este académico que se audodenominaba “científico número 1 (ranking mundial) en gender violence” (sic). Posteriormente, lo contaron a cuatro medios de comunicación (RTVE Noticias, Rádio 4-RNE, elDiario.es e InfoLibre), que dimos a conocer la historia.

La violencia de género es uno de los ejes de investigación de CREA desde hace 15 años, pues nació y funcionó durante las primeras décadas como centro especializado en educación de personas adultas. El grupo fundado por Flecha en 1991 ha sido el paraguas bajo el que, alegaron estas mujeres, se produjeron esos comportamientos. Esto es lo que ha sucedido en el último año desde que se conoció la noticia.

¿Cómo se destapó la última denuncia contra Ramón Flecha?

Catorce mujeres que habían abandonado el grupo CREA, cuya principal actividad se desarrollaba en la Universidad de Barcelona, contaron al rector mediante un escrito las situaciones que habían vivido con Ramón Flecha. Sus objetivos principales: que se depurasen responsabilidades y que se frenaran los comportamientos que podrían seguir produciéndose, alegaban, con integrantes más jóvenes de CREA. 

Denunciantes presentes y pasadas explicaron a RTVE Noticias que la mayoría entró en contacto con su superior en segundo de carrera, con 19 años, y que su acercamiento fue paulatino. Narraron que Flecha se presentaba en su lugar de trabajo, las llamaba a casa y las invitaba a realizar actividades no académicas también en su casa. En algunos casos, les ofrecía estancias en universidades internacionales, becas y contratos en CREA. Cuando ya se había ganado su confianza, contaron que pedía masajes, que durmieran con él, incluso sexo.

Asimismo, las mujeres relataron que hacían tareas de hogar, le preparaban la maleta y presentaciones para acudir a congresos y trabajaban a destajo en artículos y proyectos académicos (el grupo desarrolla proyectos financiados por la Generalitat, el Gobierno de España y la Comisión Europea) por las noches, los fines de semana, las vacaciones, etc. Los testimonios de esas situaciones pueden leerse aquí y aquí. Ramón Flecha, en conversación con las periodistas que cubrían el caso, negó todos los hechos descritos.

Es la tercera vez que exintegrantes de CREA denuncian situaciones abusivas

Esta es la tercera vez que exintegrantes de CREA denuncian situaciones abusivas. Ya en 2004, varias personas detallaron al rectorado de la UB durante una investigación interna, un funcionamiento del grupo que consideraban sectario y afirmaron que Flecha había mantenido relaciones íntimas con diversas contratadas. En 2016, se repitieron las denuncias, aunque esta vez, de forma explícita. Los afectados afirmaron que hubo comportamientos compatibles con el funcionamiento de un grupo sectario y que estas acusaciones también alcanzaban a la asociación de profesorado Odissea, ligada a Flecha y formada por integrantes del grupo.

Cabe subrayar que Ramón Flecha y miembros de su grupo han extendido su actividad a entidades de la sociedad civil (cuentan con asociaciones de temáticas diversas), a algunos centros educativos en los que se desarrolla una línea pedagógica llamada Comunidades de Aprendizaje y tienen presencia en algunos organismos oficiales y privados.

Tanto en 2004 como en 2016, la UB trasladó el caso a la Fiscalía y acabó archivado. Por ejemplo, el decreto de archivo de 2006 señala, en referencia a situaciones de discriminación en el puesto de trabajo, que se observaban comportamientos que podrían llegar a ser delictivos e instaba al rectorado a actuar para que pararan esas situaciones. Aunque el rector de entonces, Màrius Rubiralta, requirió formalmente a Flecha que dimitiera y así lo hizo, no consta que se volviera a hacer seguimiento de la actividad del grupo en las décadas posteriores.

¿Cómo ha actuado la Universidad de Barcelona?

Tras recibir una denuncia formal, el 15 de julio de 2025, la Universidad de Barcelona anunció la creación de una comisión de investigación para estudiar los hechos. Además de comprometerse a "actuar sin demora, con plenas garantías y con toda la contundencia" para aclarar las acusaciones contra Ramón Flecha, fue suspendido de su cargo de catedrático emérito. Los trabajos de la comisión, formada por tres personas expertas en campos como la psicología o el derecho penal, recabaron testimonios durante varios meses

En diciembre de 2025, durante una comparecencia ante el claustro de la UB, el rector Joan Guàrdia anunció que, dada la gravedad de los hechos relatados, la comisión recomendó tomar una resolución preliminar antes de que acabaran sus trabajos. 

Así, el 22 de diciembre, la UB denunció el caso ante la Fiscalía, por considerar las conductas relatadas “intolerables y del todo incompatibles con los valores y principios de la Universidad de Barcelona”. También aseguraron que, si la Fiscalía decidía presentar denuncia o querella, la universidad solicitaría personarse como acusación popular. Un día después, el grupo de investigación, que carecía de forma jurídica y, según la UB, no dependía formalmente de ella desde 2015, anunció su disolución.

¿Quién investiga penalmente y qué se sabe hasta ahora?

La nueva Sección especializada en personas vulnerables (SEPV) de la Fiscalía de Barcelona inició la investigación del caso Flecha el 27 de enero de 2026. El equipo está encabezado por el fiscal del crimen de la Guàrdia Urbana, Félix Martín, y la fiscal del caso Dani Alves, Elisabet Jiménez.

Encargaron las pesquisas a un equipo conjunto policial de Mossos d’Esquadra especializado, la Unidad Central de Agresiones Sexuales, y el Área central de análisis y elaboración de inteligencia de la Comisaría General de Información. Se dio un plazo de seis meses para llevar a cabo la investigación, que termina el próximo 27 de julio. 

¿Por qué la UB suspendió a dos catedráticas?

En su decisión de llevar el caso a la Fiscalía en diciembre, la UB suspendió de la condición de catedrática honoraria a la subdirectora de CREA y puso en marcha medidas cautelares de suspensión de trabajo a dos catedráticas “dada la gravedad de los hechos relatados”: la directora del departamento de Sociología y directora de CREA, Marta Soler y a la coordinadora del programa de doctorado de Sociología y miembro histórica del grupo, Lidia Puigvert. 

Soler y Puigvert demandaron a la UB al considerar que había vulnerado su derecho fundamental a la legítima defensa. A mediados de junio, el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 7 dio la razón a Soler. Anuló la suspensión cautelar por un defecto de procedimiento, ya que la UB no le había dado audiencia previa y condenó a la universidad a pagar las costas, según avanzó La Vanguardia. La UB, por su parte, comunicó que iba a valorar qué actuaciones jurídicas activar “en defensa del interés público y de la seguridad de la comunidad universitaria”.

En su fallo, al que ha tenido acceso RTVE Noticias, el juez no entra a valorar el fondo de la decisión que tomó la universidad. Además, afirma que la medida de suspensión provisional busca impedir posibles perjuicios que pudiera provocar Soler con sus actuaciones como funcionaria, ya que se le “imputan conductas que pudieran ser constitutivas de delito”: “coerción sexual, coerción psicológica, maltrato habitual y psicológico, manipulación del pensamiento y de la conducta, explotación profesional o de servitud e intelectual en beneficio de su líder o del grupo, presiones, humillaciones, castigos, dominación emocional, etc.”.

¿Qué consecuencias institucionales ha vivido CREA?

Las medidas que ha ido tomando la propia UB son las principales consecuencias para el grupo de investigación CREA. Sin embargo, en estos doce meses, otras instituciones han tomado decisiones. La más reciente, este mismo miércoles, ha sido la elección por votación de la nueva junta de la Associació Catalana de Sociologia (ACS), una sociedad filial del Institut d’Estudis Catalans (IEC). Dicha institución suspendió cautelarmente a la junta directiva y actividades de la ACS en diciembre de 2025 por sus conexiones con el grupo CREA e inició una investigación.

En abril de este año, tras concluir que se habían dado "prácticas percibidas como excluyentes o sigilosamente coercitivas, además de episodios de acoso y presión", destituyeron de forma definitiva a la junta directiva, convocaron elecciones y retiraron el Premio Cataluña de Sociología 2019 a Ramón Flecha. En las elecciones de esta semana, cinco profesores y profesoras de Sociología de diversas universidades y socios de la ACS han sido los más votados (con 60 votos o más). Si bien dos miembros de la extinta CREA presentaron candidatura, han sido los menos votados en el proceso con 30 y 31 votos.

Por otro lado, la primera medida conocida fue la retirada cautelar del premio Serra Húnter, otorgado por la Generalitat, a la directora de CREA, Marta Soler. Posteriormente, en diciembre de 2025, el Consell de la Informació de Catalunya (CIC) emitió un dictamen sobre Diario Feminista, una web de noticias dirigida por la directora del Departamento de Periodismo y Comunicación de la UAB y exmiembro de CREA, Cristina Pulido, por infringir el código deontólogico en su cobertura sobre el caso Flecha, al mezclar información con opinión, según afirmaron en un dictamen. 

En marzo de 2026, Soler dimitió como vicepresidenta de la Asociación Internacional de Sociología (ISA, por sus siglas en inglés). Según alegó la propia Soler en la web del grupo, Diario Feminista, lo hizo con “presión” y también lamentó tener “graves consecuencias profesionales, personales y reputacionales”.

En junio, la asociación de profesorado Odissea abandonó la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Catalunya (FMRPC) tras quince años de pertenencia, después de que empezaran a realizarse los trámites para expulsarla, según informó El Diario de la Educación. Uno de los principales motivos fue un comunicado de apoyo a Flecha que lanzaron Odissea y más entidades formadas por integrantes de CREA al poco de saltar la noticia.

¿Qué les ha pasado a quienes rompieron el silencio?

Desde un día antes de la publicación de los reportajes el 2 de julio, tanto Ramón Flecha como miembros de CREA, colaboradores, asociaciones, centros educativos y equipos directivos afines, han lanzado, hasta el día de hoy, mensajes en redes sociales y artículos que las denunciantes percibieron como una “campaña pública de descrédito y violencia simbólica”. Afirmaron que el objetivo es “desacreditar a quienes han decidido dar un paso adelante y generar un clima de miedo que dificulta el ejercicio pleno de sus derechos”.

El entorno de Flecha dio pasos más allá de las redes, según reveló La Vanguardia. Una antigua doctoranda de CREA presentó una querella en los tribunales por acoso y trato humillante contra una investigadora que dejó el grupo. Sin embargo, un juez archivó la causa por no apreciar ningún indicio de delito después de las diligencias practicadas.

El pasado mes de junio, la periodista y directora del programa L'entrellat de Ràdio 4-RNE, Samanta Villar, explicó el caso en una jornada sobre desinformación organizada por el CIC en el Colegio de Periodistas de Catalunya. Contó cómo "incluso antes" de publicar los primeros reportajes sobre coerción sexual, el grupo de investigación CREA puso "en el centro discursos de odio hacia las víctimas del catedrático y las periodistas" que lo publicaron.

Asimismo, usaron los "pseudomedios" Diario Feminista y Periódico Educación para publicar artículos cuyo objetivo era "difamar a las víctimas y a las periodistas". Villar subrayó que en esas webs mezclan contenidos supuestamente académicos, informativos y opinión, lo que genera desinformación.

A partir de ahora, el caso seguirá a la espera de la decisión que tome la Fiscalía de Barcelona una vez finalizada su investigación.

Si necesitas ayuda: 016

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 53 idiomas diferentes, al igual que el correo 016-online@igualdad.gob.es, en 16 idiomas.

También se presta atención mediante WhatsApp a través del número 600000016, y los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10.

En una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062), y en caso de ser imposible realizar una llamada, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.