Tras las huellas de León: políticos y obispos por la mañana; víctimas, vírgenes y fieles por la tarde
León XIV saluda desde el papamóvil en uno de sus recorridos por las calles de Madrid. César Vallejo Rodríguez CÉSAR VALLEJO / EUROPA PRESS
Lunes completo el de León XIV en la capital española. Había pedido el alcalde de la villa y corte que los madrileños teletrabajaran. Y algo de caso le han hecho al primer edil. Otras autoridades competentes también aconsejaron no utilizar el coche porque el papa se iba a mover mucho y Madrid iba a estar tomado por la policía, multiplicando los atascos. No los típicos, sino los de verdad, los que le hacen a uno alzar la mirada y acordarse que lo de "de Madrid al cielo" igual es por otro asunto.
A las 07:30 de la mañana, desafiando las recomendaciones de los que mandan, me dirijo a la Puerta del Sol en moto con la esperanza de que los que administran la cosa periodística de la visita papal me incluyan en alguno de los autobuses con plumillas acreditados (y encapsulados) para cubrir el acto de la Conferencia Episcopal. Apenas hay tráfico. Se ve que la gente es más obediente que yo.
Aparco relativamente cerca después de sortear calles cortadas y mucha, mucha policía -que diría Sabina-. Aún no son las ocho de la mañana. SANTI RIESCO
Aparco relativamente cerca después de sortear calles cortadas y mucha, mucha policía —que diría Sabina—. Entro en el Centro Internacional de Prensa y no doy con nadie de la organización. Me tomo un café de máquina. Es gratis. Y es tempranísimo. Saludo a Miguel Ángel Malavia, un periodista y escritor dedicado a la belleza y la información religiosa que está el primero de la fila. "¿Tú también vas al Congreso?" Y no.
Le explico que allí ya está mi compañero Félix Donate, que es el que cuenta en RTVE Noticias los aconteceres de la cosa política. Por la mañana —más temprano aún— le había pedido que me enviara algo que no fuera a contar en su crónica. Y me manda una foto con el acceso al Parlamento completamente vacío y uno de sus comentarios ácidos: "Ni bombo, ni platillo".
Los del Centro Internacional de Prensa me piden que espere unos minutos a que despachen a los del Congreso. A todo esto, el papa está a punto de reunirse con el presidente Pedro Sánchez en la Nunciatura. De ahí se irán juntos a la visita histórica de León XIV en el Congreso de los Diputados. Se van los del Parlamento. Félix me manda una historia preciosa —con foto— que un poco más adelante os cuento.
Los del Centro Internacional de Prensa me piden que espere unos minutos a que despachen a los del Congreso. SANTI RIESCO
"No hay sitio", me dice Paloma García Ovejero. "Espera un minuto, voy a llamar a Josetxo [Vera]", responsable de prensa de la Conferencia Episcopal. "Nada, imposible. Lo siento. Es que tenían muy pocas plazas", se disculpa sinceramente.
Decido irme a la Nunciatura, donde me dicen que se están manifestando algunas víctimas de abusos sexuales de la Iglesia. Como no hay tráfico, pienso que llegaré enseguida. No me dejan entrar en la Avenida Pío XII.
Cambio de idea y me dirijo a la calle Añastro, sede de la Conferencia Episcopal, donde no puedo entrar acreditado. Por ver el ambiente. También está cortada. Trato de calmarme. Envío varios mensajes a obispos periodistas con los que he compartido otras cuitas para pedirles que me informen desde dentro cuando comiencen los actos.
Me pongo delante del ordenador para organizar mis notas y sale el papa del Congreso. Félix Donate lanza el primer párrafo de su crónica: "En uno de los momentos de máxima polarización política que atraviesa este país, el papa León XIV ha hecho en el Congreso de los Diputados un alegato por la paz, a favor del diálogo y el respeto mutuo, la dignidad humana y la defensa de la familia en un discurso histórico cargado de guiños a la historia de España". Imposible no seguir leyendo.
Luego me cuenta "una cosa que ha pasado desapercibida" y es que "Armengol le ha entregado una bolsa con una camiseta a León XIV, es un detalle del senador Juan Ramón Amores, que tiene ELA y llevaba una carta en la que explicaba cómo es vivir con esta enfermedad sin cura y las dificultades que afrontan los enfermos de ELA". Y me manda la foto.
Armengol le ha entregado al papa una camiseta y una carta del senador Juan Ramón Amores, enfermo de ELA. FÉLIX DONATE
A todo esto, empiezo a leerme los discursos del presidente de la Conferencia Episcopal y de Robert Prevost para el acto de la Conferencia Episcopal. Llegan varias notas de prensa y alertas de víctimas de abusos en el seno de la Iglesia y de distintas asociaciones. El tema es delicado. Cada uno lo vive de una manera y no hay unas más válidas que otras.
La sorpresa se hace imagen en mi móvil cuando el obispo periodista de San Sebastián, Fernando Prado, y el obispo periodista de Granada, José María Gil Tamayo, responden a mi petición y me envían fotos y comentarios que incluyo en el artículo con la visita del papa a la sede episcopal de la calle Añastro.
Mientras gestiono las entradas para el acto del Bernabéu con los Scouts de Madrid, el papa saca un rato para reunirse con las víctimas. Llegan más comunicados desde la organización de la visita aclarando algunos detalles sobre la alusión a las heridas y la "plaga" de León XIV en su discurso ante los obispos.
A las 15:30 hemos quedado en la puerta del estadio del equipo en el que Florentino Pérez ganó ayer domingo sus primeras elecciones en 20 años. Cierran las puertas a las 17:00 y el acto comienza a las 18:00, a la misma hora en que el papa preside la ofrenda floral a la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. Leo para enterarme a Samuel A. Pilar, que ha estado atento a todo lo que ha pasado con la rosa de oro, "las murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan".
El día está siendo de locos. Por la mañana, el papa ha concentrado todos sus actos más institucionales y nacionales con el presidente Sánchez, el Parlamento y los obispos de toda España. Por la tarde tenía los eventos más locales. La visita a la patrona de los madrileños y el evento con los católicos de las tres diócesis de la Comunidad: Alcalá de Henares, Getafe y Madrid.
Pero antes de ir en junio con flores a María —mucho más propio de mayo— se reúne con seis víctimas de abusos, confirmando el runrún que venía sonando. Como dice una de las víctimas con la que mantengo una relación cercana: "Me da igual las víctimas que vayan, cualquiera de ellas puede compartir el abismo de este dolor". Y me sumo a sus palabras. Aunque no puedo dejar de invitarte a leer las de Rodrigo García Melero contando este encuentro de León XIV que no estaba programado en la agenda oficial.
Llego en moto al Bernabéu y aparco en la acera, a los pies de la escalera de la iglesia de los Sagrados Corazones. Me la juego. Está todo absolutamente cortado. La policía no me dice nada. Hace calor. Mucho calor.
Entramos en el estadio y el ambiente es brutal. Estoy en el tercer anfiteatro del fondo sur, integrado con medio centenar de scouts católicos de las tres diócesis madrileñas. Me dan una pañoleta roja, me ponen junto a tres jóvenes con una bandera morada y la flor de lis blanca rodeada por una cuerda con la que se supone hacen nudos y esas cosas educativas de naturaleza en el tiempo libre. El tiempo se pasa volando.
Hay 70.000 personas, un coro de mil voces, un grupo de danza que ronda el centenar de bailarines. Ponen vídeos, hay aplausos. La gente se abanica. Cantan, rezan, sale gente a contar su experiencia. Algunos lloran. Todos se abanican.
Todos usan su móvil para hacer fotos, enviar mensajes, leer el QR de las pantallas gigantes para acompañar los cánticos. Retransmiten la ofrenda floral en directo y el estadio de fútbol se convierte en un auténtico templo. Los abanicos no paran de moverse.
No se ve el cielo porque han puesto el techo. No hay aire acondicionado, solo abanicos. El volumen es a veces tan potente que la alarma de la moto me salta una y otra vez en el móvil avisándome de un movimiento. Apenas la separan doscientos metros del Bernabéu. Envío fotos y vídeos a los compañeros que están contando la visita del papa minuto a minuto.
Cuando llego a casa. Rendido. Aún resuena en mi cabeza el himno dirigido por Toño Casado. Y recuerdo con una sonrisa la foto que le he enviado desde el tercer anfiteatro dándole las gracias por su trabajo y su música con un mensaje que decía: "Alza la mirada".
Le envío a Toño Casado una foto desde el tercer anfiteatro con el mensaje "alza la mirada". SANTI RIESCO
A lo que me responde con un emoticono de complicidad fraterna. Acorde al sentimiento compartido por los 70.000 parroquianos congregados en el campo del Madrid. Incluidos los del Atleti. No es un milagro, pero casi.
El martes, 9 de junio, el papa se despedirá temprano de los 18.000 voluntarios de Madrid en el IFEMA para agradecerles su tiempo y dedicación. A las 07:25 de la mañana sale nuestro AVE a Barcelona, donde seguiremos tras las huellas de León para que leas lo que no verás en la tele ni escucharás en la radio. Ya sabes, lo que sólo podrás leer aquí, en RTVE Noticias. Tras las huellas de León.