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Elmer, el peruano que quiere entregar un regalo al papa en el Cedia: "Se lo he hecho con mucho amor y respeto"

Visita del papa a España: Elmer y su regalo para León XIV
Elmer muestra con orgullo el cartel "Bienvenidos al salón de la paz" que ha diseñado con sus propias manos para entregárselo al Pontífice. EFE / BORJA SÁNCHEZ-TRILLO

A sus 60 años, Elmer León Calderón tiene las manos curtidas por la vida y el corazón templado por la resiliencia. Natural de Junín, aunque afincado en Lima durante décadas, este peruano de sonrisa mansa y palabra agradecida llegó a España hace cuatro años con una maleta llena de sueños y el delantal de cocinero listo para trabajar.

El papa visitará el Cedia, un centro de Cáritas para personas en situación de calle

En su país natal, la vida no le iba del todo mal, regentaba su propio restaurante donde el ceviche era el rey absoluto y gestionaba negocios de seguridad y alquiler de vehículos. Incluso prestaba dinero y cambiaba divisas para aumentar su capital.

Sin embargo, la inestabilidad política, económica y social en el país andino le empujó a cruzar el charco buscando un horizonte más despejado dejando atrás a sus cinco hijas y sus cinco nietos.

Elmer León Calderón durante la entrevista con RTVE Noticias en el comedor del Cedia.

Elmer León Calderón durante la entrevista con RTVE Noticias en el comedor del Cedia. SANTI RIESCO

Lo que Elmer no imaginaba es que, al aterrizar en Madrid, se encontraría con la cara más amarga de la condición humana. Fueron sus propios compatriotas los que le estafaron prometiéndole un contrato de alquiler y un trabajo que nunca existieron.

De cocinero a la intemperie

Ese fue el comienzo de su tormenta. Elmer se vio de repente sin dinero, sin techo y sin red de apoyo en una tierra lejana. Durante tres meses, su hogar fue una esquina gélida en la Vía Carpetana, en el distrito de Carabanchel, muy cerca de una gasolinera donde el ruido de los coches era su única compañía nocturna.

Dos panes largos de 40 céntimos y cuatro litros de agua eran mi comida diaria

Sus días empezaban con una caminata extenuante hasta la Plaza Elíptica, ese mercado de manos vacías donde los jornaleros esperan que una furgoneta los recoja para trabajar en la obra por unos pocos euros frente a la cafetería Yakarta. "Dos panes largos de 40 céntimos y cuatro litros de agua eran mi comida diaria", recuerda Elmer, cuya fe se mantuvo intacta incluso cuando el hambre apretaba.

En las obras de Madrid, Elmer se ganó el apodo de "la máquina humana". En apenas un año, bajando y subiendo sacos de cemento y materiales, su cuerpo se transformó. Pasó de pesar 135 kilos a los 114 que marca hoy la báscula. Pero el esfuerzo físico extremo le pasó factura.

Los usuarios del Centro de Tratamiento de Adicciones de Cáritas Madrid entregarán al Pontífice un árbol de madera tallado a mano que representa una nueva vida

Los usuarios del Centro de Tratamiento de Adicciones de Cáritas Madrid entregarán al Pontífice un árbol de madera tallado a mano que representa una nueva vida. CÁRITAS MADRID

Su salud, como un muro desgastado, empezó a agrietarse. Tras cinco operaciones —dos hernias inguinales, una intervención de retina que le dejó ocho puntos en el ojo y problemas de varices—, Elmer se encontró incapacitado para seguir el ritmo de la construcción. Fue en ese momento de vulnerabilidad total, en 2023, cuando un amigo le habló del Cedia, el Centro de Información y Acogida de Cáritas Madrid.

Un plato que no deja de girar

El Cedia no es solo un edificio en el distrito de Latina; es un puerto de refugio que abre los 365 días del año, las 24 horas del día. Durante la cuarta jornada de puertas abiertas para periodistas, Juan José Gómez Escalonilla, Juanjo, uno de los trabajadores más veteranos y director del centro, explicaba con una metáfora brillante la fragilidad de quienes terminan en la calle.

“Imaginen a un malabarista con un palo y un plato que gira. Si tú estás en el centro, la vida funciona. Pero si te desplazas a los lados por un divorcio, una depresión o un despido, acabas descartado, fuera del circuito social”. Según Juanjo, la realidad del sinhogarismo no es ajena a nadie: "Estamos a seis grados de distancia de cualquier persona que vive en la calle", recuerda este profesional que las ha visto de todos los colores.

El centro atendió el año pasado a 2.534 personas. De ellas, 880 pudieron dormir en sus camas, lo que da una idea de la presión asistencial que sufre el recurso. Esther, trabajadora social del equipo, subraya que el Cedia es, ante todo, un centro de "entrenamiento", no de "entretenimiento".

Aquí, el objetivo no es que la persona pase el tiempo, sino que recupere su dignidad a través de servicios básicos: una ducha caliente, ropa limpia y una comida tranquila son el primer paso para que alguien pueda volver a mirarse al espejo y decirse a sí mismo que su vida importa.

De izquierda a derecha, Pilar Algarate, Esther y Juanjo, en la jornada de puertas abiertas.

De izquierda a derecha, Pilar Algarate, Esther y Juanjo, en la jornada de puertas abiertas. SANTI RIESCO

El dato es esperanzador porque cerca del 80% de las personas que pasan por un proceso intensivo en el Cedia no vuelven a dormir en la calle porque han encontrando una habitación o un recurso de larga estancia.

El 'Salón de la Paz' para el papa

Para Elmer, el Cedia fue ese lugar donde su expediente ya estaba abierto antes de que él perdiera toda esperanza. "Las auxiliares me dijeron: 'Señor, usted ya tiene aquí su expediente, le vamos a llamar'", relata conmovido.

Cuando finalmente entró, Elmer decidió que quería aportar algo a esa comunidad. De su propia iniciativa nació el nombre que ahora decora un gran cartel artesanal: "Bienvenidos al salón de la paz". Para él, la convivencia no es una obligación, sino un arte. "Prefiero tener a todos como aliados y no como enemigos", afirma con la sabiduría de quien ha dormido sobre cartones.

Especialmente dura es la realidad de las mujeres sin hogar que representan el 25% de los usuarios del centro

Especialmente dura es la realidad de las mujeres sin hogar que representan el 25% de los usuarios del centro. EFE / BORJA SÁNCHEZ-TRILLO

Ese cartel, elaborado con esmero, es el regalo que Elmer quiere entregarle personalmente al papa León XIV. La coincidencia es casi mística para él ya que el Pontífice tiene nacionalidad peruana, al igual que Elmer. "Yo soy León, él es León. Él es del norte, yo soy de la sierra, pero llevamos la misma sangre", explica con entusiasmo.

Aunque la visita papal al centro está medida al milímetro, Elmer no pierde la ilusión de poner en manos del santo padre su "Salón de la Paz". Si pudiera hablarle, no le pediría dinero ni milagros materiales: "Le agradecería por venir y le pediría que bendiga a mi madre y a mi padre, que son ancianos, y que cuide de mi familia".

Más que un techo, un itinerario

La labor del Cedia, integrada en la Memoria de Cáritas Madrid 2024, destaca por su equipo multidisciplinar de trabajadores sociales, psicólogos e integradores.

El centro dispone de 70 plazas de día y 67 plazas de noche, divididas en dos centros distintos para hombres y mujeres para garantizar su seguridad y privacidad. Como explica Esther en los pasillos del centro, la clave es que "nosotros no sacamos a nadie de la calle; es la persona la protagonista de su propio cambio. Si el deseo de la persona engancha con nuestro ánimo, el milagro ocurre".

Sala de estar del Cedia con servicio wifi, ordenadores y lavandería

Sala de estar del Cedia con servicio wifi, ordenadores y lavandería. EFE / BORJA SÁNCHEZ-TRILLO

El perfil de los usuarios ha cambiado con los años. Ya no es solo la persona con una trayectoria larga de calle; ahora llega gente con empleo que, sencillamente, no puede pagar una habitación en Madrid.

El 86% de los que llegan están en paro, pero tras pasar por el Cedia y recuperar su estado físico y anímico, entre un 20 y un 30% consigue un trabajo. Elmer es el ejemplo vivo de esta recuperación. Aunque todavía le faltan tres operaciones más para estar plenamente recuperado, su mirada ya no está clavada en el asfalto de la Vía Carpetana, sino en un futuro donde pueda volver a los fogones.

Un territorio sagrado

En el Cedia se respira un respeto casi litúrgico. Juanjo define el centro como "terreno sagrado". Es el lugar donde se trata con máxima delicadeza la "mochila vital" de cada individuo. Especialmente dura es la realidad de las mujeres sin hogar, que representan el 25% de los usuarios del centro.

El Cedia ha regalado a los medios de comunicación

El Cedia ha regalado a los medios de comunicación "tierra sagrada" de su patio. SANTI RIESCO

Muchas de ellas llegan tras haber sufrido barbaridades indecibles para evitar caer en la calle, y cuando finalmente lo hacen, su situación es de una fragilidad extrema. Cáritas Madrid ha reforzado en el último año sus recursos específicos para ellas, como el Centro de Noche Cedia Mujer, con 20 plazas exclusivas.

La visita del papa León XIV supone un espaldarazo a esta labor silenciosa que consume gran parte de los 35.7 millones de euros que Cáritas Madrid invirtió en 2024 para atender a los más vulnerables. De ese presupuesto, un 7% se destina específicamente a las personas sin hogar, una cifra que se traduce en mantas, platos de comida, pero sobre todo, en horas de escucha y acompañamiento profesional.

Para Elmer, la presencia del papa es la confirmación de que, aunque el mundo a veces los ignore, Dios no se olvida de los que habitan en los márgenes.

Así serán los ocho minutos del papa en el Cedia

Ocho minutos de fe: El cronómetro de León XIV en el Cedia

La visita del papa León XIV al centro de Cáritas Madrid será breve pero de una intensidad emocional profunda. Según ha confirmado Pilar Algarate, Secretaria General de Cáritas Madrid, el Pontífice permanecerá exactamente ocho minutos en las instalaciones. La agenda está calculada al segundo para que el mensaje de cercanía llegue a todos los rincones del recurso social. Un antiguo usuario del centro tendrá el honor de recibir al papa en la puerta y le conducirá directamente hacia la zona residencial de noche.

Una vez allí, en las habitaciones donde se fragua el descanso de los que nada tienen, tres personas en situación de calle dispondrán de un minuto y medio para contarle su experiencia vital al papa. No habrá protocolos rígidos, sino un encuentro de tú a tú. Posteriormente, el pontífice se desplazará al comedor, donde compartirá una merienda con otros 15 usuarios del Cedia durante cinco minutos. Será en este espacio donde los residentes podrán expresarle sus inquietudes y esperanzas de viva voz.

El broche final de la visita tendrá lugar en el patio del centro. Allí, la artista Niña Pastori interpretará una única canción dedicada a los usuarios y al personal de Cáritas. Tras la actuación musical, el papa León XIV firmará en el libro de honor del centro, donde ya descansa una carta manuscrita que su predecesor, el papa Francisco, envió hace años a los usuarios respondiendo a una misiva colectiva que estos le escribieron. Con este gesto de continuidad, el papa seguirá su camino por la capital, dejando tras de sí una estela de esperanza en el "Salón de la Paz" de Elmer.