El papa León XIV viaja a Canarias: una visita histórica que busca dar visibilidad al drama humano de la migración
- Las llegadas de cayucos caen un 72% por la ruta atlántica y la presión se desplaza a Ceuta y Melilla
- Los agentes sociales creen que el archipiélago se puede convertir en una cárcel para los migrantes
Mouhammed Sellow Jallow tiene 19 años y es de Gambia. Llegó a Tenerife en un cayuco en 2023, cuando era menor de edad y tras sobrevivir a una agónica travesía de siete días por el Atlántico, desde las costas de Senegal. "Al cumplir los 18 años, me ví de repente en la calle; pasé nueve meses viviendo al raso", dice dibujando una tímida sonrisa. Es musulmán y hoy es uno de los rostros de la Casa BEN, un recurso residencial gestionado por Cáritas en la isla que le ha devuelto el norte. Le ayudaron a renovar sus papeles, que ya habían caducado, y ahora por fin va a empezar a estudiar la ESO. "Quiero estudiar soldadura o carpintería, trabajar y poder ayudar a mi madre, a mis hermanas y a mis sobrinos, que se quedaron en su país", dice. Él tiene claro que quiere construir su futuro en Tenerife.
Sellow Jallow es uno de los jóvenes exmenores tutelados convocados para reencontrarse con el papa León XIV en el acto comunitario que tendrá lugar en la Plaza del Cristo de La Laguna. Su historia condensa la intrahistoria humana de una realidad que muchas veces se reduce a cifras. A vista de pájaro, la ruta migratoria más peligrosa del mundo parece haber entrado en un letargo numérico. Los datos del Ministerio del Interior correspondientes al periodo del 1 de enero al 15 de mayo de 2026 dibujan un escenario de aparente calma en las costas canarias. Las llegadas por vía marítima han caído de manera tajante un 72,1%, pasando de las 10.822 personas registradas en el mismo tramo de 2025 a 3.018 en el año en curso. En los muelles ya no se agolpan los grandes cayucos de madera procedentes de Nuadibú, Saint Louis o Dajla; el número de embarcaciones que han alcanzado las islas ha descendido un 79,4%, cayendo desde las 175 del año pasado hasta situarse en tan solo 36.
Sin embargo, la presión migratoria no se desvanece, se transforma y busca las fisuras de un continente blindado. Mientras el archipiélago atempera su ritmo asistencial, el resto de las costuras de la Frontera Sur española sufren un repunte. A nivel estatal, el descenso global de la migración marítima es del 52,2% (9.047 personas frente a 14.857), pero los flujos fluctúan con violencia: en las costas de la Península y de Baleares las llegadas por mar han repuntado un 24,3% (de 1.786 a 2.220 personas), mientras que el salto terrestre a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla ha escalado un 246,3%.
En este preciso instante de reconfiguración geográfica, el papa León XIV se prepara para blindar con su presencia el último tramo de su gira por España. Los próximos días 11 y 12 de junio, el pontífice pisará el suelo de Gran Canaria y Tenerife en una visita relámpago de 48 horas concebida no solo como un acontecimiento pastoral, sino como un despliegue político en la periferia de Europa. El pontífice descenderá en la base aérea de Gando (Gran Canaria) para mirar a los ojos al drama humanitario en el puerto de Arguineguín (Gran Canaria) y adentrarse en los barracones del Centro de Acogida Temporal de Las Raíces (Tenerife). Pero la realidad que se va a encontrar no es una fotografía fija de emergencias sanitarias, sino un laberinto burocrático y una encrucijada legal donde la Iglesia local, paradójicamente, ha decidido arrebatarle las banderas de los derechos humanos a la clase política.
"Yo creo que la visita del papa a las islas se produce en un contexto de indudable interés y que, además, tiene múltiples lecturas", advierte Vicente Manuel Zapata Hernández, director del Observatorio de la Inmigración de Tenerife (OBITen) y profesor titular de Geografía Humana en la Universidad de La Laguna (ULL). Para Zapata, la tentativa institucional de utilizar el dato como un salvoconducto de éxito político es un error de diagnóstico elemental. Las fronteras marítimas se rigen por dinámicas geoestratégicas subterráneas que escapan al control de las políticas migratorias. "Como geógrafo siempre insisto en lo mismo: la migración no es un fenómeno coyuntural ni podemos analizarla como si fuera la foto fija de un mes, un semestre o un trimestre aislado. Estamos ante un proceso estructural y profundamente dinámico. Canarias, por su posición ultraperiférica a escasos 100 kilómetros del continente africano, es y seguirá siendo un territorio frontera, un puente histórico entre continentes", asegura.
El análisis del director del OBITen se clava de lleno en las raíces de la expulsión migratoria. "Que las llegadas hayan bajado de forma drástica en estos meses específicos no significa, bajo ningún concepto, que las causas en los países de origen hayan desaparecido. La inestabilidad geopolítica, el impacto del cambio climático en las zonas de subsistencia y la falta absoluta de oportunidades en el continente vecino siguen estando ahí”, matiza. Por lo tanto, el papa, argumenta, se va a encontrar con una Canarias que respira un poco de alivio en cuanto a la presión asistencial inmediata a pie de playa, pero que arrastra el verdadero desafío subyacente: "La gestión a medio y largo plazo de las personas que ya están aquí, especialmente en materia de integración, gestión de la diversidad cultural y desarrollo comunitario".
Arguineguín y las contradicciones de Europa
La pista de aterrizaje de Los Rodeos (Tenerife) o los muelles de Arguineguín (Gran Canaria) serán el escenario donde León XIV palpe las contradicciones de una Europa que legisla a dos velocidades contrapuestas. Por un lado, la regularización extraordinaria estatal busca sacar de la muerte civil a miles de trabajadores irregulares asentados en el territorio; por otro, el reloj de arena de Bruselas ha consumado la entrada en vigor del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, una normativa que endurece los controles en las fronteras exteriores y promueve la externalización hacia terceros países. Se trata de una normativa que introduce un estricto procedimiento de control previo a la entrada (screening), que retiene a los migrantes en las zonas de frontera durante un máximo de siete días para realizar controles sanitarios, de seguridad e identificación biométrica en la base de datos Eurodac, de la que ahora se registrarán incluso menores a partir de los seis años. Para aquellos con bajas tasas de reconocimiento de asilo, el Pacto establece el procedimiento acelerado de frontera, una vía rápida de tramitación que despoja de flexibilidad las solicitudes y facilita las devoluciones exprés, convirtiendo de facto a los archipiélagos y regiones periféricas en "zonas de contención" o limbos jurídicos.
"La regularización extraordinaria que se está debatiendo y gestionando ahora en España es una oportunidad histórica, pero también nos pilla en un momento de enorme contradicción con la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo. Mientras aquí intentamos dar derechos y normalizar la vida de miles de vecinos que ya conviven y trabajan con nosotros, Europa blinda sus fronteras y endurece las condiciones de asilo, lo que amenaza con cronificar la situación de provisionalidad en territorios frontera como Canarias", asegura Suso González, responsable del Departamento de Promoción y Animación a la Comunidad, quien conoce bien la tensión que provoca este divorcio legislativo en los barrios populares del archipiélago.
Vicente Zapata coincide en el sombrío horizonte que dibuja el marco comunitario sobre las islas, un territorio que teme volver a verse convertido en un tapón insular, un presidio flotante similar al que se estructuró durante la pandemia en el inicio de la década. El nuevo pacto "plantea restricciones con respecto a la movilidad, condiciones más duras con respecto a la concesión del asilo a las personas que lo demandan, y seguramente con un interés por llevar las fronteras cada vez más lejos, a los márgenes de la propia Unión Europea, o incluso externalizarlos a otros países que no están dentro de la Unión", denuncia.
"Canarias es una de esas fronteras exteriores y hay una cierta incertidumbre en relación con qué va a pasar a la hora de aplicarse ese pacto de migración y asilo", desgrana el geógrafo de la ULL. "Sabemos que va a haber personas que es probable que puedan tener que permanecer más tiempo en el lugar en el que están, incluso personas que se van a encontrar con su solicitud de asilo denegada y con la espada de Damocles de ser devueltos a sus países de origen o tránsito", añade. Frente a este modelo, Zapata recuerda la necesidad imperiosa de "trabajar y abundar en lo que tiene que ver con el diálogo entre los países de origen y tránsito de esa migración", insistiendo en que el fenómeno debe abordarse "ni externalizando las fronteras, ni poniendo barreras infranqueables".
La infancia extutelada y el olvido de la periferia
La integración no se mide en el instante del rescate en el mar. Para Suso González, el foco mediático sobre las llegadas adolece de un cortoplacismo endémico que invisibiliza los verdaderos procesos sociales de exclusión y convivencia. "Aquí en las islas, a nivel comunitario, la inmigración no la vivimos como una crisis de números", argumenta González desde la experiencia del trabajo de base comunitaria. "Nosotros lo que vemos en los barrios y en los pueblos es que la acogida real pasa por el día a día: por la escolarización, por el acceso a la sanidad, por romper los prejuicios entre vecinos y por generar espacios de convivencia. El problema que tenemos muchas veces es que la narrativa institucional va por un lado, muy enfocada al control y a la gestión de la emergencia, y la realidad de las personas va por otro", denuncia.
El responsable de Promoción y Animación señala con el dedo uno de los problemas más alarmantes como el desamparo estructural que sufren los menores de edad cuando cruzan el umbral de la mayoría de edad legal. "Desde el departamento insistimos en que el verdadero reto no es solo cómo llegan, sino cómo se quedan. No podemos permitir que los centros de acogida se conviertan en almacenes de personas ni que los jóvenes extutelados se queden en la calle sin red de apoyo al cumplir 18 años. La Iglesia local está asumiendo tareas de acompañamiento integral que muchas veces exceden sus recursos".
Esta lectura de los "cuellos de botella" institucionales es compartida por Loueila Sid Ahmed Ndiaye, abogada en materia de extranjería y Derechos Humanos conocida activamente en los colectivos sociales como Lala, quien pone cifras e investigaciones sobre la mesa para desmitificar el discurso de la alarma criminalizadora que envuelve a la infancia migrante. "Se han realizado varios traslados de menores a otras comunidades autónomas, lo que ha aliviado el sistema de acogida en los centros de menores. Pero hay varios procedimientos penales abiertos, varios centros cerrados ahora mismo en base a las últimas investigaciones de las condiciones de protección en las que se encontraban menores en manos del Gobierno de Canarias. Y hay menores con trampolín a extutelados que ya están haciendo aquí su vida y que están debidamente arraigados", conluye la abogada.
La especialista confía en que la ruta del papa por espacios como Las Raíces sirva de revulsivo contra la distorsión del relato público. "Esa mirada le va a poder permitir conocer una realidad que está invisibilizada, porque creo que la narrativa constantemente que se traslada sobre Canarias es que hay un problema con los menores. Entonces quizás el hecho ahora de que se pueda venir y humanizar y contar, y poner nombre", clama.
A diferencia de otros viajes papales marcados por la improvisación de las crisis agudas, León XIV se encontrará en las islas con una arquitectura institucional que busca dar el salto de la respuesta de emergencia a la planificación de la convivencia intercultural a largo plazo. El Gobierno de Canarias, los cabildos y los ayuntamientos ya habían trasladado al Vaticano las primeras líneas maestras del denominado Plan Canario de Inmigración y Convivencia Intercultural.
"León XIV va a encontrarse con un plan ya en marcha, que se está ejecutando, que tiene que ver con esa voluntad del Gobierno de Canarias, de los cabildos, de las instituciones, también de parte de la sociedad, de darle algún sentido a este tipo de cuestiones y gestionarlas de la mejor forma posible", detalla el profesor Vicente Zapata, vislumbrando una oportunidad para el archipiélago en el escaparate internacional. "Creo que tenemos la experiencia, el talento y los recursos para que la migración se convierta en un elemento de progreso; Canarias podría ser una región que se puede tomar como ejemplo para otras muchas regiones europeas y del mundo. Creo que León XIV nos va a ayudar a visibilizar todo eso", concluye.
Suso González lanza el mismo guante ético apelando a las esencias de los textos evangélicos frente al discurso del odio que satura las redes sociales. "Cuando el papa habla de "vías legales y seguras" o de "poner a la persona en el centro", nos está dando argumentos frente a esos discursos del miedo y del bulo que lamentablemente se han ido colando en sectores de nuestra sociedad. La población canaria es solidaria por naturaleza, lo ha demostrado siempre, pero necesita herramientas y apoyo estructural, no parches", zanja González.