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Claves del proyecto que prohíbe fumar y vapear a menores y amplía los lugares sin humo: ni terrazas de bares ni playas

  • La restricción incluye los alrededores de edificios públicos, hospitales, universidades o parques infantiles
  • El Consejo de Ministros envía al Congreso una ley que equipara el uso de cigarros electrónicos al consumo de tabaco
El Gobierno presenta un proyecto de ley que prohíbe fumar a menores y amplía los lugares sin humo

El Gobierno ha aprobado este martes un proyecto de ley que amplía los espacios sin humo y, por primera vez, veta el consumo -y no solo la venta- de tabaco a los menores. De recibir el visto bueno del Congreso, quedará prohibido fumar o vapear en terrazas de bares, campus universitarios, piscinas o playas. También estará vetado en un perímetro de 15 metros alrededor de centros sanitarios, educativos y edificios públicos.

"Esta reforma persigue un objetivo muy claro: proteger mejor la salud pública y avanzar hacia una generación libre de tabaco", ha expresado la ministra de Sanidad, Mónica García, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, para recalcar que el tabaquismo provoca 50.000 muertes al año. “Calculamos que todas estas políticas no solamente nos van a traer un ahorro en enfermedades y salud, sino también un ahorro sanitario directo calculado entre 100 y 200 millones de euros al año. Recursos que se van a poder dedicar a atender a otras necesidades el sistema en lugar de tratar enfermedades que podemos evitar”, ha destacado.

Equiparación de los dispositivos al tabaco tradicional

Estas nuevas medidas amplían las limitaciones ya establecidas en reformas anteriores, la última de hace 16 años. "Nadie duda que las leyes de 2005 y 2010 cambiaron nuestra relación con el tabaco. Nos permitieron avances enormes", ha afirmado García.

"Hubo augurios apocalípticos: se iba a acabar con la economía, con ir a los bares... y casi con la empresa privada. Y no solamente nada de eso ocurrió, sino que ahora nadie querría volver a una época en la que se podía fumar en bares, restaurantes, hospitales, en las universidades, la clases...", ha sentenciado. Más de tres lustros después, la realidad del tabaquismo ha cambiado, y lo que antes era solamente el cigarrillo clásico se ha ido transformado en la aparición de dispositivos que, según ha remarcado la ministra, son especialmente atractivos sobre todo para los jóvenes.

García ha señalado que el proyecto tiene tres patas principales. Una de ellas es la equiparación de la regulación de los productos relacionados con el tabaco con la de los cigarrillos tradicionales.

"Cuando existe el riesgo de la salud tenemos que actuar y deben aplicarse las mismas medidas", ha enfatizado.

Según había adelantado el Ejecutivo en septiembre del año pasado, cuando dio luz verde al Anteproyecto de Ley, entre los objetivos está adaptar la normativa a los cambios en los "patrones de consumo" y en el mercado de productos del tabaco y relacionados. Incorpora medidas destinadas a fortalecer la prevención, proteger a los colectivos más vulnerables -especialmente la población joven- y ofrecer mayor claridad jurídica frente a la proliferación de productos que hasta ahora no contaban con una regulación específica.

De esta manera, la reforma extiende a los cigarrillos electrónicos y a otros productos relacionados las mismas limitaciones de consumo que tiene ya el tabaco en los espacios donde esté prohibido fumar. Incluye dispositivos con y sin nicotina, productos a base de hierbas para fumar o las "shisha" y otros productos que imiten el acto de fumar o guarden relación con su consumo. Las bolsas de nicotina quedan fuera de esta equiparación en espacios sin humo, aunque sí se prohíbe su consumo por parte de personas menores.

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Ampliación de los espacios libres de cigarrillos y vapeos

La segunda arista del proyecto es la ampliación de los espacios libres de humos.

De aprobarse la nueva ley, se prohibirá fumar o 'vapear' en espacios públicos cerrados y en una lista ampliada de entornos exteriores, en línea, según el Gobierno, con las recomendaciones de la Comisión Europea.

"La reforma incluye las terrazas de hostelería, porque una familia que se sienta a comer, una embarazada, un paciente asmático o con alguna patología crónica debería poder hacerlo sin que el humo de las mesas de alrededor forme parte del menú", ha recalcado la titular de Sanidad.

El veto se amplia también a marquesinas, andenes, campus universitarios, instalaciones deportivas, piscinas de uso colectivo, playas marítimas o fluviales, espectáculos al aire libre o parques nacionales, centros de trabajo y vehículos como taxis y VTC. "Muchos de estos lugares ya tenían restricciones emitidas por autoridades locales y de las comunidades autónomas y lo que hemos hecho ha sido regularlas en su conjunto", ha detallado.

Además, no se podrá fumar en un radio inferior a 15 metros de edificios públicos, centros sanitarios públicos y privados, centros sociales, centros educativos y de investigación, museos, bibliotecas, centros culturales, centros deportivos y parques o recintos infantiles.

Asimismo, se prohíbe expresamente el consumo de tabaco y productos relacionados por parte de menores, ya que hasta ahora solo se limitaba la venta o entrega.

Se limita la publicidad de productos

La tercer avance de la nueva ley se centra en la publicidad, promoción y patrocinio, directa o indirecta, en cualquier medio de comunicación, incluido el ámbito digital, como la que hacen los conocidos 'influencers'.

"Por eso equiparamos los nuevos productos al tabaco tradicional y prohibimos su publicidad por internet y redes sociales y reforzamos los limites de la promoción indirecta y las ofertas comerciales utilizadas para captar nuevos consumidores", ha asegurado García.

La reforma también busca limitar los puntos de venta de esos productos, que solo se podrán adquirir especializados que cumplan con la normativa.

Además, también se prevé el restablecimiento del Observatorio para la Prevención del Tabaquismo —que había sido suspendido en 2014—, para el seguimiento de políticas públicas en esta materia.

Multas de hasta 600 euros por menores que fumen, que asumirán los padres

En cuanto a las sanciones que dispone la nueva ley, y según se establecía en el texto del anteproyecto, las infracciones leves -como el consumo por parte de menores o no informar en la entrada de los establecimientos de la prohibición de fumar- se sancionarán con multas de 100 a 600 euros. Consumir tabaco o productos relacionados en lugares prohibidos será sancionado con hasta 100 euros si esa conducta se realiza de forma aislada. Las graves -como vender tabaco sin autorización o permitir fumar en sitios donde no se puede-, se multarán con montos desde 601 a 10.000 euros, mientras que las muy graves -la publicidad, promoción y patrocinio de los productos , salvo las excepciones dispuestas en la ley-, desde 10.001 hasta 600.000 euros.

Si un menor recibe una infracción por fumar, responderán subsidiariamente sus padres, madres o tutores, que tendrán que sufragar la cuantía impuesta.

Casi 40 años de normativas antitabaco

Para comprender la legislación contra el tabaco en España hay que remontarse a 1988. Ese año, el Gobierno de Felipe González aprobó un Real Decreto que vetaba el tabaco en hospitales y centros escolares, aunque sí se permitía que hubiera áreas reservadas para fumadores —distintas para personal y usuarios en el caso de los centros médicos— y donde no entraran menores de 16 años en el caso de los colegios. También se vetó el cigarrillo en los transportes colectivos urbanos e interurbanos donde hubiera plazas de pie y en los centros de trabajo si había embarazadas o existía riesgo para los trabajadores por contaminantes industriales.

Ese año entró también en vigor la prohibición de vender tabaco a menores de 16 años y la ley de publicidad que prohibió la publicidad de tabaco —y bebidas alcohólicas de más de 20 grados— en la televisión y en aquellos lugares en los que estaba prohibida su venta o su consumo. Fue en 2005 cuando se incluyó el veto al patrocinio de productos del tabaco y toda publicidad de esos en máquinas expendedoras y medios de comunicación.

En 1992, otro Real Decreto amplió la prohibición de fumar en los aviones, en vuelos de menos de 90 minutos de duración. Siete años después se incluyó a todos los demás.

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Sin humo en el trabajo y todos los transportes desde 2006

La verdadera revolución legal tuvo lugar en 2005. Ese año, una ley aprobada durante el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero prohibió desde el 1 de enero de 2006 fumar en centros de trabajo públicos y privados, salvo en los espacios al aire libre. Y la prohibición pasó a ser total en centros docentes y formativos y en los hospitales.

En el caso del transporte público, se vetó también fumar en vehículos de transporte de empresa, taxis, ambulancias, funiculares y teleféricos. Y totalmente en ningún lugar del metro.

Hasta ese momento, en trenes y barcos se podían reservar plazas para fumadores. Pero la nueva ley lo impidió por completo.

Los únicos trabajadores que seguían respirando humo tras la ley de 2005 eran los camareros, ya que la normativa distinguía entre bares y restaurantes según su tamaño. En los locales de menos de 100 metros cuadrados, el dueño del bar o restaurante era el que tenía que decidir si permitía o no fumar en el establecimiento. Pero la gran mayoría se decantó por permitir el humo y los que no lo hicieron, muchos dieron marcha atrás. En las superficies mayores, la ley obligaba a establecer zonas reservadas para fumadores, pero, entre otros aspectos, no podían superar un 30% de la superficie total ni los 300 metros cuadrados.

Todo esto terminó en la reforma de 2010, que entró en vigor en 2011, vigente en la actualidad.

Desde ese momento está prohibido fumar sin excepciones en bares y restaurantes y demás establecimientos de restauración cerrados. Pero sí se puede fumar en las zonas al aire libre. Tampoco se permite hacerlo en los alrededores de hospitales, aunque sean espacios al aire libre, ni en los patios de los colegios.

Los hosteleros rechazan la iniciativa

En un comunicado, Hostelería de España, organización empresarial que representa a los más de 300.000 establecimientos, ha mostrado su disconformidad con este proyecto de ley. Consideran que la medida tendría una eficacia muy limitada, "ya que podría desplazar los encuentros con fumadores a espacios cerrados como los domicilios, aumentando la exposición al humo, y fomentar el consumo desordenado en las inmediaciones de las terrazas", donde no hay lugares habilitados para los residuos.

Recuerdan, además, que actualmente existe una "buena convivencia" entre fumadores y no fumadores en las terrazas.

Los hosteleros han alertado también del "impacto negativo para el turismo y la imagen internacional del país".

"La convivencia, el respeto y el sentido común debe seguir liderando la convivencia entre nuestros clientes . Las terrazas son un espacio clave para la vida social y económica del país, y cualquier decisión debe valorar con seriedad su impacto real en términos de empleo, actividad empresarial, competitividad turística y experiencia de los clientes", ha indicado el presidente de la organización, José Luis Álvarez Almeida, que ha expresado la voluntad de diálogo con las autoridades.