Tras la huella de León: aterrizaje en la T4 y primer abrazo de Madrid antes de merendar con los pobres en Cáritas
El vuelo de Ita Airways ITY 4000 ha llegado puntualmente, a las 10:30 horas, a la Terminal 4 de Madrid-Barajas. VATICAN NEWS
La T4 de Barajas es la puerta de entrada del papa a España. Un peruano nacido en Estados Unidos y residente en Italia aterriza en la zona reservada a las autoridades. Es un espacio restringido. De camino a la terminal, las pantallas de tráfico sobre la circunvalación M-40 dan la bienvenida a León XIV acompañando el mensaje con la bandera blanca y amarilla de la Ciudad del Vaticano.
El aire es más fresco que en los días precedentes. En todas y cada una de las pasarelas de camino al aeropuerto hay un policía o un guardia civil. Lo mismo en cada una de las salidas e incorporaciones. La seguridad llama la atención. Es un despliegue que impresiona.
En los paneles que indican el aterrizaje de los próximos vuelos no parece el de Ita Airways ITY 4000 que trae al primer papa agustino, a Robert Prevost. Es un vuelo invisible, como los pobres que siguen transitando la terminal en la que ya no les está permitido dormir.
En los paneles que indican el aterrizaje de los próximos vuelos no parece el de Ita Airways ITY 4000 que trae al primer papa agustino. SANTI RIESCO
En el punto de encuentro no hay rastro de la marea blanca y amarilla que le espera en la ciudad. Solo hay familias que se funden en abrazos, ajenas a que, a pocos kilómetros, el cielo de Madrid se prepara para el repicar de las campanas celebrando la llegada del papa.
Hay un puesto de información flanqueado por un gran cartel que anuncia la visita del papa a Madrid. La chica que lo atiende se llama Sharon y tiene sobre la mesa los horarios de los actos en los que se puede participar este fin de semana: la vigilia de esta noche en la plaza de Lima y la misa de mañana en la plaza de Cibeles.
Hay un puesto de información flanqueado por un gran cartel que anuncia la visita del papa a Madrid. SANTI RIESCO
"Esta noche abren todas las iglesias y los museos del centro", explica entregándome un folleto que reza en su portada: "Arte y cultura. Madrid sacro". Le pregunto por la capilla.
La capilla de la T4
Esta mañana, antes de coger la moto para venir he contactado con el capellán del aeropuerto, Pablo Seco. Subo desde Llegadas a Salidas y, en la entreplanta, veo la puerta de la capilla. Le envío una foto con el deseo de poder entrevistarle y encontrarme con él para que me cuente la experiencia de recibir al papa.
Antes de coger la moto para venir he contactado con el capellán del aeropuerto, Pablo Seco. SANTI RIESCO
Mi gozo en un pozo. Me llegan varios mensajes de WhatsApp: "Es que yo los sábados no voy al aeropuerto. Estuve ayer y el lunes volveré", me dice como si no supiera que el papa va a aterrizar aquí mismo en unos minutos.
Adelantándose a mi asombro, aclara inmediatamente: "Como capellán, sólo decirte que estamos muy contentos de que el papa nos visite, pero que no creo que se pase por las capillas del aeropuerto". Y amplía su explicación: "Como es un encuentro del papa con España -y no un encuentro internacional- no se prevé que los peregrinos vengan en avión".
En la penumbra de la capilla de la T4 rezan dos mujeres y un joven minutos antes de que aterrice el papa. SANTI RIESCO
En la capilla hay un joven y dos mujeres rezando en la penumbra. Son las 10:00. Faltan apenas treinta minutos para que León XIV pise suelo español.
Aprovecho que sale una de las mujeres y cierro la puerta que ha abierto con ella. Se llama Carmen Barreda y es azafata de Iberia. "Rezo siempre antes de volar, me pilla de paso", cuenta mientras se ajusta el pañuelo. Se va a Tokio.
Carmen Barreda: "Rezo siempre antes de volar, la capilla me pilla de paso". JUANMA CUÉLLAR
Carmen conserva ese acento canario dulce, aunque lleve media vida volando desde Madrid. Vive en la Alameda de Osuna y pertenece a la Parroquia del Padrenuestro. Se perderá la vigilia de esta noche por estar en el aire, pero su rostro irradia una alegría contagiosa. "Me ha encantado ver Madrid así, las pancartas, los autobuses con las banderitas del Vaticano... ha sido una sorpresa preciosa", confiesa antes de perderse en el pasillo de embarque.
Humo blanco sobre las pistas
A las 10:13, con quince minutos de adelanto, el Airbus toca tierra. Por la ventana de la cabina asoman las banderas de España y el Vaticano. Abajo esperan los Reyes, el presidente Sánchez y las autoridades, pero el primer gesto es para la ternura: un grupo de niños con discapacidad le entrega un bastón amarillo y una imagen de la Virgen.
En el aire, León XIV ya ha dejado titulares que escuecen y sanan. Ha llamado a los abusos en la Iglesia "una llaga todavía abierta" y ha prometido trabajar personalmente contra ellos. Ha bromeado con los periodistas sobre Bad Bunny al ser preguntado sobre la coincidencia de su visita con los conciertos del puertorriqueño. "También habrá unos cuantos aquí para ver al papa", ha contestado con una sonrisa el pontífice que también ha confesado su fe futbolera. El papa es de todos los equipos, pero Robert Prevost es del Real Madrid. Viene a celebrar la fe y a escuchar a todos, desde el Congreso hasta las cárceles.
Esta tarde, seguiremos tras la huella de León acompañándole en su visita al proyecto CEDIA de Cáritas donde le esperan, entre otros, Elmer León, el peruano que quiere entregarle un regalo y Pilar Algarate, la secretaria general de Cáritas Madrid que quería mostrarle la realidad de la Cañada Real. La jornada la cerraremos con el corazón de los jóvenes latiendo con fuerza en la vigilia de la plaza de Lima.