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Luis Argüello: "No es legítimo hacer trampas por el pan de los hijos para defender la 'prioridad nacional'"

  • El presidente de la Conferencia Episcopal marca distancias con Vox y pide "alzar la mirada" ante la polarización política
  • Argüello defiende el "deber de acogida" frente a lecturas excluyentes de la caridad y advierte sobre las autocracias
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, en un desayuno informativo con motivo de la próxima visita del papa a España.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, en un desayuno informativo con motivo de la próxima visita del papa a España. EFE / JAVIER LIZÓN

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha aprovechado la presentación de las claves del viaje del papa León XIV a España para lanzar un mensaje contundente contra la polarización política y los discursos migratorios de la ultraderecha.

Durante un desayuno informativo en el Nueva Economía Fórum, en el que ha estado acompañado por el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el arzobispo de Valladolid ha pedido evitar que la visita pontificia se convierta en un "campo de batalla ideológico".

El deber de acogida frente a Vox

Argüello ha sido especialmente crítico con conceptos como la "prioridad nacional", vinculándolos a movimientos como el MAGA en Estados Unidos o las tesis de Vox en España. Al ser preguntado por la relación de la Iglesia con la formación de Santiago Abascal, ha advertido que no es lícita una lectura parcial de la caridad que excluya al de fuera.

"No es legítimo hacer trampas por el pan de los hijos", ha sentenciado, recordando que, aunque el Estado tiene derecho a regular los flujos, existe un "deber que brota de la sagrada dignidad de cada vida" una vez que la persona llega a territorio nacional.

Ante el clima de confrontación política, el prelado ha instado a la sociedad española a "alzar la mirada" para salir de las "endogamias" y de los "pequeños corros" que fracturan la convivencia. Argüello ha señalado que uno de los grandes riesgos actuales es el de "afirmar demasiado las pequeñas identidades" en lugar de buscar una comunión que genere encuentro.

Para el arzobispo, la llegada de León XIV debe servir para proponer un "nuevo coloquio" entre la Iglesia y la sociedad, superando las visiones que pretenden recluir la fe a la esfera privada.

Democracia y reserva ética

El líder de los obispos españoles también ha analizado la salud del sistema democrático, advirtiendo que las democracias liberales están agotando su "reserva de fundamento ético". Según Argüello, cuando el respeto a las instituciones se debilita y solo impera el "positivismo jurídico", existe un riesgo real de caer en autocracias.

Ha insistido en que la visita papal ayudará a comprender que una democracia sana necesita referentes permanentes que trasciendan los "periodos de cuatro años" y los puros "intereses demoscópicos y electoralistas".

En un plano más institucional, Argüello no ha eludido el escándalo de los abusos sexuales, reconociendo un "dolor y responsabilidad especial" en el seno de la Iglesia. Aunque la agenda oficial se ciñe a cinco diócesis, ha dejado la puerta abierta a un posible encuentro privado del papa con las víctimas, subrayando que "no puede haber víctimas de primera y de segunda".

Finalmente, ha garantizado la transparencia financiera del viaje, asegurando que si se genera algún superávit mediante donaciones, este se destinará íntegramente a las obras sociales de la Iglesia.