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Greenpeace presenta un plan para dejar los combustibles fósiles en 2040 y decir adiós a los "tiranos de la guerra"

  • Introduce el concepto de suficiencia para evitar "derroches" y garantizar a la vez una "buena vida" a toda la población
  • España podría tener un sistema 100% renovable y "sin apagones" diez años antes de lo que plantea la UE
Planta solar en Andalucía
Planta solar en Andalucía GETTY

La guerra de Irán y el rompecabezas del estrecho de Ormuz han vuelto a demostrar al mundo, como ya ocurrió con la invasión de Ucrania, los peligros de la dependencia de los combustibles fósiles: precios disparados, volatilidad y peligro de desabastecimiento. A ello se suma, además, su contribución al cambio climático, del que son el principal culpable.

Por ello, organizaciones ecologistas y expertos han redoblado desde el inicio del conflicto su llamamiento a acelerar la transición energética y pasar a un sistema 100% renovable. En este sentido, Greenpeace ha presentado este lunes su ambiciosa hoja de ruta, elaborada junto al Institute for Sustainable Futures de la Universidad Tecnológica de Sídney (UTS), para alcanzar las emisiones energéticas netas cero en la península Ibérica en 2040, diez años antes de lo que plantea la Unión Europea.

Su plan, defienden, tendría el doble beneficio de luchar contra la crisis climática y además dejar de depender del petróleo, el gas y el carbón -pero también la nuclear- y de los "tiranos de la guerra" que condicionan su suministro, de Vladimir Putin a Donald Trump.

Descarbonizar es desmilitarizar

Para dos países que no producen combustibles fósiles como son España y Portugal, "seguir atados al gas y al petróleo es seguir alimentando las guerras y la pérdida de nuestra soberanía", ha destacado la directora ejecutiva de Greenpeace, Eva Saldaña, durante la rueda de prensa de presentación del informe. En otras palabras, "descarbonizar es desmilitarizar".

Suficiencia: elegir "para qué y para quién" se produce energía

Una de las principales diferencias entre el plan de Greenpeace y los que han puesto en marcha la UE y España es que se introduce "por primera vez un concepto político y técnico clave como la suficiencia", según Saldaña.

Este concepto plantea la idea de decidir "para qué y para quién" se produce la energía, garantizando que "todo el mundo acceda a los servicios energéticos necesarios para llevar una buena calidad de vida" mientras que se evita "el consumo excesivo de recursos y las actividades perjudiciales". Es, aseguran, un paso más allá de la eficiencia energética.

Por ese motivo, el plan de la organización ecologista incluye un recorte de al menos un 39% de la demanda de energía total final para 2040, luchando contra el "derroche". Se trata de una reducción energética "para vivir mejor, no para torturarnos ni aplicarnos el cilicio", ha señalado José Luis García, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace.

Suficiencia sería, para Saldaña, decir "no" a proyectos como el de Altri en Galicia, "que destruyen el medio ambiente", y decir "sí" a garantizar viviendas con confort térmico o un transporte público de calidad.

Menos vuelos y menos coches

En materia de transporte, por ejemplo, plantean reducir un 36% los vuelos para esa 2040, prohibiendo los vuelos cortos con alternativa en tren. Gracias a ciudades más compactas, más espacio para la bici y servicios mínimos de transporte público, se recortarían un 16% los desplazamientos en coche. En total, caería la demanda de energía del transporte en un 72%.

"A mí lo que me gusta de este informe es que dice que podemos reducir la demanda y encima vamos a vivir mejor, porque en nuestras ciudades no va a haber tanto ruido o tantas partículas contaminantes", ha señalado por su parte David Ribó, miembro del Instituto Universitario de Investigación de Ingeniería Energética de la Universitat Politècnica de València.

En vivienda, la rehabilitación energética, el aislamiento y la electrificación de la calefacción y el aire acondicionado mediante bombas de calor permitirían una reducción de la demanda de un 25% en España y de un 20% para Portugal para 2040.

Y en industria -un sector de difícil electrificación-, se podría recortar un 15% la demanda, pero habría que reducir la producción de acero, cemento y químicos, a la vez que electrificar en lo posible esta producción o recurriendo a combustibles sintéticos cuando esta electrificación no sea posible. En cuanto a los centros de datos e IA, pide que su expansión se lleve a cabo con energía renovable al 100% y que no se consideren un uso prioritario a la hora de darles acceso a la red.

Triplicar las renovables y duplicar la capacidad del sistema eléctrico

Para alcanzar estos objetivos y lograr un sistema 100% renovable sería necesaria una vasta electrificación: duplicar la capacidad del sistema eléctrico y triplicar la capacidad solar y eólica. Los datos elaborados por Greenpeace y la Universidad Tecnológica de Sídney muestran que es posible una "cobertura total" renovable, las 24 horas del día, los siete días de la semana y los 365 días del año sin riesgo de apagones como el del 28 de abril del año pasado, apostando por el almacenamiento y la gestión de la demanda en las horas en las que no haya sol ni viento, ha explicado Sara Pizzinato, coordinadora del informe.

La organización ecologista, además, y a diferencia de los planes de España y la UE, no cuenta con la energía nuclear -que en España desaparecería en 2035 según sus cálculos- ni con mecanismos como la captura de carbono, cuyo papel real en la transición ha sido muy cuestionado.

Y ante el debate sobre el impacto de las renovables en el territorio, que se ha intensificado en España ante el rápido despliegue de los últimos años, Pizzinato ha destacado que "no hay una incompatibilidad" con la biodiversidad y la producción agraria: "Es una cuestión de ordenación del territorio". La cobertura de solar y éolica alcanzaría un 1,5% del territorio y no sería necesario instalar placas solares ni molinos en zonas protegidas ni en superficie agraria útil, calcula el informe, que apuesta a su vez por métodos menos invasivos como el autoconsumo.

Una transición energética que "se paga sola"

Respecto al coste de esta transición, Greenpeace calcula que gracias a las políticas de suficiencia la inversión de su plan sería prácticamente la misma que en un escenario en el que se siguieran las políticas actuales: unos 27.000 millones de euros anuales respecto a los 28.000 millones de la política de "business as usual".

Esta inversión, además, se pagaría "sola" por el ahorro "gigantesco" de dejar de importar gas y petróleo. En España se dejarían de pagar anualmente 25.000 millones de euros, unos 1,7 billones de euros entre 2020 y 2040 si se compara con las políticas actuales.

A esto se suma otro gran ahorro si se dejan de dedicar los 23.330 millones de euros anuales que se destinan actualmente a subvencionar combustibles fósiles y "actividades dañinas para el medio ambiente y regresivas", que prácticamente sería la misma cantidad necesaria para llevar a cabo la transición que plantea Greenpeace.

Por todo ello, la organización ecologista reclama a los gobiernos un "contrato social verde", que incluya romper los acuerdos de importación de gas y petróleo con "los tiranos de los fósiles", reafirmarse en el calendario de cierre nuclear, una ordenación del territorio que incluya "Zonas de Aceleración para las Renivables" pero respetando el medio ambiente y la agricultura o la creación de un "Parlamento Ciudadano Permanente" donde abordar las políticas energéticas "para vivir mejor".