Las renovables, el escudo español ante una crisis energética
- Sol, viento y agua,... recursos autóctonos que ofrecen una ventaja competitiva
- Las energías verdes garantizan independencia y garantías de suministro
En un contexto marcado por las tensiones geopolíticas que impactan directamente en el precio de la luz, el gas y los carburantes, España se ha consolidado desde hace casi tres décadas como una potencia en energías renovables. Aportan independencia y garantías de suministro en momentos como este, cuando se convierten en una ventaja competitiva frente a las oscilaciones que provocan los combustibles fósiles en el mercado energético.
El reto ahora es aumentar su presencia en la red eléctrica
El reto ahora, dicen las empresas líderes del sector, es aumentar la electrificación y, sobre todo, el almacenamiento de la energía a través de baterías y centrales hidroeléctricas de bombeo para poder integrar todas las renovables en el sistema eléctrico. Recuerdan que las inversiones realizadas en las últimas décadas están reforzando la independencia energética de España en un contexto geopolítico incierto. "Sin duda España está expuesta a la geopolítica en relación a la energía, como prácticamente todos los países del mundo. Sin embargo, llevamos haciendo muchas inversiones en materia renovable que nos blinda ante esto", cuenta a RTVE José María González Moya, Director General de APPA Renovables.
Para el analista Joaquín Robles, de Banco BiG, "durante los últimos años hemos atraído a muchos fondos de inversión, de capital riesgo, porque fuimos uno de los pioneros y de los que más ayudas ofrecía para el desarrollo de estas tecnologías limpias. Eso ha hecho que muchas de nuestras principales empresas sean estandartes a nivel internacional y ahora mismo estén proyectos a nivel mundial. Otros países nos miran como ejemplo y eso nos beneficia como país".
Las renovables españolas en cifras
España tiene sol, viento y agua y ha sabido convertir esos recursos autóctonos en una ventaja competitiva. Gracias a las energías renovables, España ahorró 15.000 millones de euros en 2025 en importar combustibles fósiles, petróleo o gas, para generar electricidad.
Las energías verdes suponen el 1% del PIB y emplean a 130.000 personas. España ha consolidado su posición en la vanguardia energética europea al lograr, por primera vez en su historia, entrar en el grupo de los 10 países de la Unión Europea con mayor cuota de energías renovables. Del global de energía que consumimos más del 25% es renovable y si nos fijamos en la electricidad, nos vamos a más del 55%. Las empresas españolas líderes en renovables son potencia mundial en eólica y solar.
Momento de la entrevista con Arantza Ezpeleta, CEO de Acciona Energía
Arantza Ezpeleta, CEO de Acciona Energía, explica a RTVE que "involucrando a los gobiernos locales, centrales... se sentaron las bases hace más de 20 años para que se produjera todo ese desarrollo renovable, eólico inicialmente, y gracias a eso hoy podemos presumir de una industria que es pionera, que fue pionera y que sigue siéndolo y eso es una ventaja competitiva que tenemos que seguir explotando y aprovechando".
Momento de la entrevista con Julio Castro, CEO de Energía Sostenible Iberdrola
Julio Castro, CEO de Energía Sostenible Iberdrola, insiste en que "mejoramos nuestra independencia y autonomía de suministro, porque no dependemos de terceros países para importar productos fósiles como petróleo o gas natural y utilizamos el recurso renovable español que está en nuestro territorio. Eso nos da una enorme autonomía, pero también somos más competitivos, porque la energía renovable es la más competitiva". Y añade que "por primera vez tenemos el círculo virtuoso en España que a lo largo de muchos años en otros países han intentado seguir... de ser seguros, limpios y muy competitivos". "Electrificación y almacenamiento es la siguiente fase", apunta.
El almacenamiento, una asignatura pendiente
La intermitencia y fluctuaciones inherentes a la energías solar y eólica han desplazado el debate desde la generación hacia su almacenamiento y la gestión de las redes. No es un problema menor. Sin capacidad para absorber excedentes y liberarlos cuando la producción cae, el sistema se enfrenta a vertidos, tensiones en la red y a una dependencia creciente de tecnologías de respaldo esencialmente basadas en el uso de fuentes fósiles. Castro señala la necesidad de una apuesta fuerte por invertir en depósitos y pone de ejemplo, más allá de las baterías, las centrales hidroeléctricas de bombeo, que aprovechan la orografía montañosa y los cursos fluviales.