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Directo: Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias y Rajoy, platos fuertes en una semana crucial para el juicio de la Kitchen

  • El principal investigador desveló los sobrenombres de la trama, que llamó "El Barbas" a Mariano Rajoy
  • Durante la semana pasada se probó el robo y clonado de los dispositivos electrónicos de Bárcenas
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Tras dos intensas semanas en el juicio que promete ser uno de los más mediáticos del año, llegan las jornadas de mayor impacto, con la declaración, este lunes, de los principales perjudicados por la trama Kitchen: Luis Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias. Ellos son las víctimas del presunto operativo parapolicial montado en 2013 por el Ministerio del Interior para espiarles, y ostentan, junto a su hijo, las acusaciones particulares.

El extesorero del PP obtuvo, hace algo más de dos años, el tercer grado penitenciario, al haber cumplido más de la mitad de la condena de 29 años que le fue impuesta. Actualmente reside en Madrid con su mujer, Rosalía Iglesias. Al igual que su marido, también pasó por prisión por el caso Gürtel.

El jueves 23 de abril se escucharán en la sala los testimonios del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y dos de sus exministros: Juan Ignacio Zoido y María Dolores de Cospedal, que llegó a estar imputada en esta causa, aunque luego se retiraron los cargos contra ella.

En el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional se sientan el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y su ex número dos, Francisco Martínez. Son los dos acusados de la "parte política", a los que se suman ocho más de la cúpula policial de la época: desde el ex Director Adjunto Operativo, Eugenio Pino, el ex jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas o el excomisario Manuel Gómez Gordo, también exdirector general con Cospedal en el Ejecutivo de Castilla La Mancha. Completan la el ex responsable de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), José Luis Olivera, dos inspectores jefes de la Policía Nacional, el excomisario José Manuel Villarejo y el exchófer de los Bárcenas, Sergio Ríos.

En 2013, durante la investigación del caso Gürtel, relacionado con una trama corrupción política en el seno del PP, salieron a la luz los llamados "Papeles de Bárcenas" y una presunta fortuna del extesorero en el exterior. Bárcenas fue enviado a prisión, desde allí amenazó con "tirar de la manta". Fue entonces cuando, presuntamente, se puso en marcha este operativo para espiarle y sustraerle documentación. En él que se utilizaron fondos reservados para pagar al exchófer de la familia, captado como informador, y se empleó a decenas de agentes de la Policía Nacional para un dispositivo que creían legal.

El juicio por estos hechos comenzó hace dos semanas en la Audiencia Nacional.

Los diez acusados intentaron suspender el juicio

Inicialmente eran once los acusados en la causa pero la del comisario Enrique García Castaño fue sobreseída por enfermedad. En todo caso, su nombre ha estado muy presente durante las primeras sesiones del juicio, y varios de los testigos le han situado como un elemento central de la trama.

Durante las primeras sesiones se dilucidaron las cuestiones previas. El trámite fue utilizado por las partes para, con diferente motivaciones, intentar suspender el juicio.

La acusación popular que ostentan el Partido Socialista y Podemos, pidieron retrotraer las actuaciones hasta el momento en que se investigaba la implicación de María Dolores de Cospedal para sentarla de nuevo en el banquillo de los acusados. También pidieron incorporar al PP como "partícipe a título lucrativo" y obligarle a responder como responsable civil subsidiario.

Los acusados, entre los que también se encuentra el omnipresente comisario Villarejo, se quejaron por la dilación de la instrucción y el largo periodo en que se ha mantenido el secreto de sumario. Esto, en su opinión, había vulnerado su derecho de defensa y la tutela judicial efectiva.

También intentaron evitar al tribunal, alegando que el caso, en realidad, sería competencia de la Audiencia Provincial de Madrid.

No resultó, puesto que el juicio continuó adelante.

El investigador principal de la Kitchen sentó las bases del caso

La fase testifical del juicio arrancó pasado lunes con la declaración del investigador principal del caso. Con prodigiosa memoria el agente repasó uno a uno los hitos de la investigación, señalando fechas, mensajes y cuestiones concretas. Tan detallada y profusa fue su intervención que se prolongó mucho más allá de lo previsto, abarcando siete horas de la sesión del 13 de abril y prolongándose dos horas más al día siguiente. Su testimonio es fundamental para la causa, pues esta investigación sienta las bases de la acusación.

Entre sus hitos principales, varios audios y una extensa prueba documental cuya correlación temporal han podido ordenar gracias a las anotaciones en las agendas personales del excomisario José Manuel Villarejo, requisadas durante un registro domiciliario. Estos probarían, por ejemplo, que Villarejo reportó ante el secretario de Estado. También la participación de varios de los acusados en el caso, los seguimientos a la familia Bárcenas o el control exhaustivo al que se sometió al extesorero cuando estaba prisión.

El agente detalló los nombres en clave utilizados por la trama, que utilizaba el sobrenombre de "El Barbas" o "El Asturiano" se había utilizado en referencia al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "N1" sería el ministro del Interior y "N2" o "Chisco" el secretario de Estado Francisco Martínez. "Pin" se correspondería con el ex DAO Eugenio Pino, "Big" con Enrique García Castaño o "Andy" y "Cospedín" con Andrés Gómez Gordo.

"Coci" o "cocinero" fue el nombre que Villarejo puso al exchófer de los Bárcenas, Sergio Ríos, a quien captó para espiar a sus jefes y robarles material comprometedor para el PP, a cambio de pagos a cuenta de fondos reservados. El "cocinero", que además obtuvo una plaza pública en la Policía Nacional poco después, fue la inspiración de Villarejo para bautizar el dispositivo como Kitchen.

Ignacio Cosidó negó haber conocido o participado en la trama

Ya lo hizo cuando compareció en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados. El que fuera director de la Policía Nacional durante el desarrollo de la operación Kitchen, Ignacio Cosidó, negó en 2021 haber tenido conocimiento del operativo parapolicial. Esta es la versión que mantuvo esta semana durante su interrogatorio como testigo en la Audiencia Nacional.

El también exsenador popular ha sido uno de los principales testigos de los últimos días. Ha insistido, entre otras cosas, en que no tuvo contactos con Villarejo, en el que dijo no confiar, más allá de un encuentro fortuito y puramente protocolario en su despacho".

Preguntado por su conocimiento sobre investigaciones a Bárcenas, Cosidó negó haber oído nada relativo a cocinero o Kitchen", pero sí señaló tener constancia de una investigación de la UDEF denominada Gürtel".

Pese a ello, su nombre aparece en los diarios de Villarejo y algunos acusados le señalan como conocedor de la trama. Por eso la Fiscalía Anticorrupción pidió su imputación, que fue denegada por el instructor de la causa.

García Castaño ordenó el seguimiento de los Bárcenas

Aunque el excomisario Enrique García Castaño no podrá sentarse en el banquillo de los acusados, su nombre ha salido en repetidas ocasiones durante primeras sesiones del juicio.

El que fuera jefe de la Comisaría General de Información Enrique Barón negó conocer la trama, señaló que García Castaño tenía una relación frecuente con el exDAO, Eugenio Pino, y el exsecretario de Estado Francisco Martínez.

Otro comisario, Mariano Hervás, declaró que sí tuvo conocimiento de la vigilancia en torno a Rosalía Iglesias, a través de García Castaño, pero que pensó que era un servicio rutinario". Varios agentes de policía confirmaron haber participado en la operación de seguimiento a Iglesias, aunque no se les dio explicación alguna. Más detalles dio José Francisco González, jefe del área especial de seguimientos de la UCAO en 2013, que confirmó que García Castaño le ordenó la vigilancia a Rosalía Iglesias, cuya orden atribuyó al DAO y le comunicó que el exchófer Sergio Ríos colaboraba con la operación.

También fue García Castaño quien acudió, presuntamente junto al exchófer y confidente Sergio Ríos, a un local de la calle Velázquez con varios dispositivos electrónicos robados a Bárcenas para que otro funcionario de policía hiciera un clonado de urgencia. Así lo confirmó el agente Culebras, encargado de esta misión a mediados de octubre de 2013.

El volcado de los dispositivos coincide en el tiempo con los mensajes de móvil que presuntamente intercambiaron Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez, que este segundo consignó ante notario días después.

En el texto registrado, Jorge Fernández Díaz habría escrito: La operación se hizo con éxito. Se ha volcado todo (2 iPhone y 1 iPad). Mañana tendremos el informe". Y continúa el mensaje: "Según dice el informador (veremos si es así), ese material lo había dado B a los abogados para obtener a través de ellos los teléfonos y otros datos de su agenda, en orden a contactar con ellos para poder preparar su defensa jurídica. Es decir, que no sería información para el J a efectos publicación. Eso es lo que ha dicho, insisto, y es muy probable que esa fuera la intención. Otra cosa es que nosotros con el volcado efectuado podamos acceder a una gran e interesante información… veremos. Te informo". El notario, que dio fe de este mensaje en el juicio, no pudo sin embargo acreditar que hubiese sido el exministro quien lo envió.

Otros testigos

El pasado jueves prestó declaración el periodista del diario El Mundo que contactó con Bárcenas para verificar con él, antes de publicarla, una documentación que obraba "en poder de la policía". "Se quedó estupefacto", dijo, al saber que los agentes manejaban entre otras cosas notas manuscritas por su mujer sobre una conversación privada mantenida entre ambos. Esa nota presentaba "una especie de guion de la documentación relacionada con el PP que él atesoraba".

También comparecieron los directores de la prisión de Soto del Real, donde Bárcenas cumplió condena, primero en 2013 y luego en 2018, y un preso con el que el extesorero contactó para que manipulara unos archivos informáticos durante un permiso penitenciario.

Antes de salir a la cárcel el preso fue sometido a un registro en su celda, y aunque él dijo que no le encontraron ningún papel, el fiscal afirmó que se intervino una nota manuscrita en la que decía que había que "destruir todos los audios de MR". "No debe quedar nada, es mi compromiso. Haz el favor de ir recuperándolos. Gracias", añadía.

El preso, que no pudo cumplir el encargo porque fue detenido, iba a recibir en pago de este encargo cinco mil euros, la mayor parte de los cuales le fueron sustraídos.

Las sesiones, que se prolongarán hasta finales del mes de junio, se reanudan este lunes con la intervención del testigo clave, el extesorero del PP, Luis Bárcenas, objeto de esta presunta operación para espiarle y robarle material comprometedor, y centro de todas las miradas desde el inicio de la investigación de la trama Gürtel. Entre los testigos del lunes, precisamente, el policía que investigó ese primer caso de corrupción, Manuel Morocho, la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, o el que fuera su primer abogado, actualmente juez, Javier Gómez de Liaño.