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Trump desvela el "regalo" prometido por Irán: diez buques pasarán por el estrecho de Ormuz

EE.UU. insiste a Irán para que acepte su "derrota" y firme la paz
Despliegue de los servicios de emergencia tras un ataque iraní contra la ciudad israelí de Kafr Qassem REUTERS/Rami Amichay

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene una campaña de presión en diversos frentes para tratar de ganar la batalla por el relato en el conflicto de Oriente Medio. A los mensajes lanzados para que Irán reconozca su supuesta "derrota" militar y suscriba el plan de paz de 15 puntos se ha sumado este jueves la confesión del "regalo" que, según Trump, Irán ha entregado dentro de sus supuestas negociaciones: diez cargueros pasarán por el estratégico estrecho de Ormuz.

Trump ya había anunciado esta semana que Teherán había accedido a un "regalo" que tendría que ver con el gas y el petróleo y, durante una reunión de su gabinete de seguridad y en presencia de las cámaras, ha asegurado que "para demostrar que van en serio", los iraníes accedieron a autorizar el paso de ocho "grandes barcos con petróleo" a los que luego se han sumado otros dos, para un total de diez. Serían, según el magnate, buques con bandera de Pakistán, el país que precisamente está mediando entre las dos partes.

Precisamente horas antes el ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, con el objetivo de zanjar la "especulación innecesaria", ha confirmado en redes sociales que hay "conversaciones indirectas" entre las partes y que Islamabad ejerce de mediador, dentro de unos esfuerzos de los que también forman parte Turquía y Egipto". "Pakistán está plenamente comprometido con la promoción de la paz y sigue haciendo todo lo posible para garantizar la paz", ha aseverado, sin aludir al acuerdo que luego terminaría desvelando Trump.

El presidente de Estados Unidos ha dado todo tipo de giros en este último mes, desde el inicio el 28 de febrero de la guerra sobre Irán, y ha utilizado la gestión de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial, como arma arrojadiza incluso contra sus propios aliados. Trump, de hecho, ha lanzado este jueves un nuevo aviso a los países de la OTAN, a los que ha advertido de que "no olvidará" que "no han hecho nada" para desbloquear el estratégico estrecho de Ormuz.

"Las naciones de la OTAN no han hecho absolutamente nada para ayudar con la nación lunática y ahora diezmada miliarmente de Irán", ha esgrimido Trump en un mensaje publicado a primera hora en su perfil de Truth Social. El presidente ha esgrimido que "Estados Unidos no necesita nada de la OTAN", pero al mismo tiempo no ha dudado en cargar de nuevo contra los gobiernos que, a su juicio, no estén dispuestos a ayudar "en este momento importante".

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha esquivado cualquier atisbo de crítica a Trump, pese a que durante una rueda de prensa en Bruselas los periodistas le han recordado en varias ocasione que Trump ha llegado a llamar "cobardes" a sus socios. El ex primer ministro neerlandés entiende la "frustración" del mandatario norteamericano por la falta de reacción de sus socios, pero ha asegurado que "Europa necesita tiempo".

Un tiempo que, como ha admitido, deriva en gran medida de que Estados Unidos no informó a otros gobiernos de la guerra que iba a iniciar sobre Irán. Según Rutte, tuvo "buenas razones" para mantenerlo en secreto por el temor a que hubiese "filtraciones", pero ha insistido en que todo el bloque comparte la idea de que "Irán no pude tener un arma nuclear".

Israel da por muerto a otro mando iraní

Ormuz es uno de los grandes escenarios del actual conflicto, por las repercusiones económicas que conlleva a nivel global —por el estrecho transita el 20% del petróleo mundial—, y Trump ha insistido en la necesidad de desbloquearlo, por las buenas o por las malas. Sin embargo, sus socios internacionales no han secundado los llamamientos lanzados desde Washington en favor de una intervención militar, al mismo tiempo que el régimen iraní reivindica su derecho a controlar la zona.

El Gobierno israelí ha anunciado este jueves la muerte del oficial iraní Alireza Tangsiri, miembro de la Armada de la Guardia Revolucionaria y uno de los teóricos artífices del cierre del estrecho de Ormuz. Según el ministro de Defensa, Israel Katz, Tangsiri es "la persona responsable de la operación terrorista para minar y bloquear el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo". Su muerte, ha añadido, representa también un aviso a otros mandos políticos o militares: "Os cazaremos y eliminaremos uno a uno".

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado que el oficial "eliminado" tenía "mucha sangre en sus manos" y ha afirmado que su muerte es "otro ejemplo de colaboración" con el "amigo" Estados Unidos, con quien Israel comparte "el objetivo común de lograr los objetivos de la guerra".

Para el comandante del Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses, Brad Cooper, la muerte de Tangsiri "hace la región más segura", ya que con sus acciones "ha matado a innumerables civiles inocentes". Este miembro de la Guardia Revolucionaria figuraba en la lista negra de sanciones por terrorismo de Estados Unidos desde el año 2019.

La insistencia de Trump

El duelo que libran Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro se libra en el terreno militar pero también en el de la imagen, con ambas partes tratando de convencer al mundo de que son ellas quienes llevan la voz cantante y quienes podrán decidir cuándo y cómo acaba el actual conflicto. La Casa Blanca de Donald Trump quiere que Teherán "reconozca" de una vez por todas su "derrota" y suscriba un plan de paz de 15 puntos que, al menos de palabra, el régimen de los ayatolás ha rechazado de plano, por considerarlo "excesivo" y no respetar su supuesto derecho soberano a controlar el estratégico estrecho de Ormuz.

Trump ha intentado presionar a Teherán en el terreno diplomático durante esta última semana a golpe de ultimátums, bajo la amenaza constante de escalar los bombardeos. Está dispuesto a "desatar el infierno" en Irán, como ha recordado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, pese a que al mismo tiempo desde Washington se alude a unas "conversaciones productivas" y a un plan de paz de 15 puntos que implicaría a la parte iraní líneas rojas a su industria nuclear y a la fabricación de misiles balísticos.

"Los negociadores iraníes son muy diferentes y raros", ha escrito Trump, con un mensaje en redes en el que concede a Teherán "cero opciones" de poder levantar cabeza. Por ello, les ha instado a ponerse "en serio" a negociar y de hacerlo "pronto, antes de que sea demasiado tarde".

Según el presidente estadounidense, los iraníes quieren llegar a un acuerdo, pero no se atreven a reconocerlo en público porque "tienen miedo de que les mate su propia gente". En este sentido, ha esgrimido en un discurso ante republicanos que Estados Unidos ha logrado "grandes triunfos militares" y ha "erradicado el cáncer" que habría supuesto "un Irán con armas nucleares", la tesis a la que también agarra el Gobierno de Benjamin Netanyahu para justificar la ofensiva.

Una operación que, al margen de los planes de Washington, sigue sobre el terreno, con bombardeos diarios sobre Irán y la sombra de una potencial ofensiva terrestre sobrevolando cualquier debate. El Pentágono anunció esta misma semana un refuerzo militar en Oriente Medio y ni Netanyahu ni Trump han descartado nunca del todo una invasión, que podría limitarse a movimientos quirúrgicos o a una conquista de la isla de Jark, clave para la distribución del petróleo.

Irán sigue negando las negociaciones

Teherán sí ha reconocido haber recibido una propuesta de paz, aunque no de forma directa sino por la citada mediación paquistaní. Sin embargo, no considera que sea el inicio de de ningún diálogo y, de hecho, no desaprovecha oportunidad para incidir en mensajes de línea dura como el planteado este jueves por el portavoz de la comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento. Ebrahim Rezaei. "Negociar con el demonio es un error estratégico. Dejemos que los misiles negocien con Trump", ha resumido.

Mensajes en favor de la "resistencia" sobre los que ha incidido también el ministro de Exteriores, Abbas Araqchí, que ha negado que el intercambio de mensajes con Washington por medio de mediadores implique "negociaciones". "La posición de Irán sigue siendo firme y de principios", ha esgrimido, en una declaración recogida por medios oficiales y en la que ha advertido de la falta de "garantías" en la propuesta de Trump.

"Un alto el fuego sin garantías es un círculo vicioso que sólo llevará a la repetición de la guerra", ha dicho el jefe de la diplomacia iraní, que ha instado al "enemigo" a "aprender la lección" y abstenerse de futuros ataques y "compensar" los daños causados. Asimismo, ha vuelto a justificar los ataques contra otros países de Oriente Medio, aludiendo a las bases extranjeras en sus respectivos territorios. El mensaje de Teherán a todos ellos pasa por que "se distancien de una vez por todas de la agresión" y de los países que la perpetran: "Si estos países son atacados, se debe a la presencia de estas bases".

Este grupo de países han elevado su malestar a instituciones de la ONU y han unido sus voces en un frente común, pero los bombardeos persisten. Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos han informado de nuevas interceptaciones y dos personas han fallecido por la caída de los restos de un misil derribado en los cielos de Abu Dabi, según las autoridades locales. Otras dos personas han sufrido heridas por este mismo incidente.

El régimen iraní persiste además en sus ataques contra Israel, con varias andanadas de misiles en unas pocas horas que han causado varios heridos.