Los líderes europeos buscan el equilibrio en su postura frente a la guerra: la mayoría evita una posición clara
- España es el país europeo que más rotundamente se ha posicionado, condenando el ataque
- Directo: Sigue la última hora y toda la actualidad minuto a minuto sobre el ataque de EE.UU. a Irán
En esta guerra no todas las posturas están claras. Pocos países se han mostrado abiertamente en contra o a favor del ataque de EE.UU. e Israel a Irán. Entre las posturas más rotundas, Canadá, Australia y Ucrania están a favor. Y China y Rusia, en contra, han mostrado su indignación por el ataque y su solidaridad con Teherán.
La posición de la Unión Europea es compleja porque la política exterior está en manos de las capitales y, entre Los 27, hay división. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha abogado por un cambio de régimen en Irán, ha condenado la respuesta del país, sin mencionar los ataques de EE.UU. e Israel, y ha asegurado que la única solución duradera es la diplomática.
España condena el ataque
España es el país europeo que más rotundamente se ha posicionado, condenando el ataque. El presidente Pedro Sánchez ha dicho que "la posición del Gobierno se resume en cuatro palabras: 'no a la guerra'". Tras asegurar el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que actuar si atacan Chipre sería una cosa "diferente", el ministerio ha anunciado el envío de una fragata.
Además, el Gobierno ha negado a EE.UU. el uso de las bases militares de Morón y Rota. Esto enfadó a Trump, que amenazó con romper el comercio con España por no colaborar con las bases militares, asegurando que es "un aliado terrible".
El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han transmitido su solidaridad y apoyo a Sánchez. También la Comisión Europea ha apoyado a España, y asegura estar lista para actuar en defensa de la UE.
Además, la Casa Blanca aseguró este miércoles que España había aceptado "cooperar" con EE.UU., pero Moncloa lo desmintió inmediatamente.
La posición defensiva de Reino Unido, Francia y Alemania
En un comunicado conjunto, Reino Unido, Francia y Alemania, dijeron que no participarían en la guerra, pero que pondrían a sus efectivos militares a disposición de cualquier estrategia defensiva. Después, cada país tiene sus particularidades.
En su comparecencia semanal ante la Cámara de los Comunes, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha reiterado que no quiere involucrar a Reino Unido en una guerra sin saber si tiene una base legal y un plan fiable. Ha explicado que su interés prioritario es proteger el interés británico y a sus ciudadanos. Su postura ha desatado la crítica de Trump, que dijo que "no estaba contento" con su decisión de impedir inicialmente el uso de la base militar en la isla Diego García, en el océano Índico, lo que implicó que los aviones estadounidenses "tuvieran que volar muchas más horas". Posteriormente lo autorizó para la defensa en respuesta a los misiles iraníes. Así, Starmer y Trump han empeorado su relación, y el presidente estadounidense ha buscado otros aliados en Europa.
Reino Unido, junto con Francia y Grecia, ha enviado cazas, helicópteros antidrones y buques de guerra a Chipre tras el ataque a su base. Ahora también se suma España con una fragata.
Además, Francia ha desplegado el portaaviones Charles de Gaulle al Mediterráneo para proteger el Canal de Suez. El presidente Macron ha anunciado que reforzará la capacidad nuclear del país como media disuasoria. Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Grecia, Polonia, Suecia y Dinamarca se han unido como socios. En un mensaje dirigido a la nación, dijo que "Francia no está en guerra, pero tiene el deber de proteger a sus aliados".
Alemania también ha descartado participar en la guerra. El canciller Friedrich Merz ha sido el primer dirigente de un país europeo en visitar Washington tras el ataque y reunirse con Trump este martes. Merz mostró su apoyo a Trump: "Estamos en la misma página en cuanto a sacar del poder al terrible régimen de Teherán", y, en un principio, le dio la razón en su ataque a España. "Es el único" país de la OTAN que no está dispuesto a contribuir con una inversión militar del 5%. Posteriormente, aseguró que sí que se había mostrado a favor de España. "Le dije luego a Trump que España es miembro de la UE y negociamos conjuntamente", se retractó.
Bélgica y Países Bajos han hecho declaraciones similares: entienden los ataques por seguridad, pero les preocupa el respeto al derecho internacional y la escalada del conflicto.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha dicho que Italia "no está en guerra" ni quiere "entrar en ella" y que si llega una petición para el uso en acciones bélicas de las bases estadounidenses en el territorio italiano se tendrá que consultar al Parlamento.
En Hungría, el primer ministro, Víktor Orbán, en plena campaña electoral para las elecciones parlamentarias del 12 de abril, se ha mostrado preocupado por el impacto de los ataques en el precio del petróleo. En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, ha dicho que, "si arde Oriente Medio, habrá un impacto directo en los precios de la energía y la inflación".
Austria, Finlandia e Italia se suman a la preocupación por la situación internacional.
Turquía ha asegurado estar colaborando con todas las partes para encontrar una forma de poner fin a la guerra y volver a las negociaciones. Pero este miércoles las fuerzas de defensa aérea de la OTAN en el Mediterráneo han derribado un misil balístico lanzado desde Irán que se dirigía al espacio aéreo turco, según el Ministerio de Defensa del país. Turquía se reserva el derecho a responder a cualquier acción hostil en su contra, mientras que el Estado Mayor iraní lo ha negado en un comunicado: "Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán respetan la soberanía de Turquía, país vecino y amigo, y deniegan cualquier lanzamiento de misiles hacia su territorio".
La OTAN ha condenado el ataque y mantiene su postura de disuasión y defensa "firme en todos los ámbitos". Su secretario general, Mark Rutte, ha defendido que existe un apoyo "masivo" de los países aliados a la guerra, a pesar de las críticas expresadas por líderes europeos como el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
El escenario es cambiante y cualquier acción puede cambiar la postura de un país en cuestión de minutos.