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Entrevista a RTVE

Sam Rose, director de UNRWA en Gaza: "Se está quemando la Carta de las Naciones Unidas ante nuestros ojos"

  • El trabajador humanitario critica el discurso "de odio" de funcionarios israelíes contra la ONU
  • Rose destaca la solidaridad de España con Palestina: "Le da esperanza a la gente"
La catástrofe humanitaria que vive Gaza cuatro meses después del alto el fuego

Sam Rose aguantó en Gaza tanto como pudo. En marzo de 2025, el Gobierno de Israel le obligó a salir, junto al resto del personal internacional de la UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados palestinos, de la Franja. En esta entrevista, el director de UNRWA en ese territorio, explica el contexto de esa zona cuatro meses después del inicio de la tregua.

¿Cuál es la situación de Gaza en estos momentos?

Sigue siendo una catástrofe humanitaria total. Al menos se han eliminado los peores aspectos de la hambruna, por lo que la gente ya no se va a dormir con miedo de despertarse con hambre, pero todo lo demás permanece más o menos como estaba.

Tenemos un alto el fuego, pero en el que han muerto más de 500 personas en ataques israelíes. Durante la semana pasada, fallecieron entre 50 y 60 personas, muchas de ellas inocentes, civiles, mujeres y niños. Por eso el miedo, la humillación y la crueldad a las que se enfrentan las persona que saben que, en cualquier momento, les pueden arrebatar la vida, persisten.

El nivel de bombardeos no es el mismo que durante la guerra abierta, pero se mantiene. Las operaciones militares continúan por tierra, mar y aire.

¿Y las condiciones de vida?

Las condiciones en las que vive la gente también son bastante horribles.

Cientos de miles de personas siguen viviendo a lo largo de la costa, en tierras agrícolas, entre escombros, junto a enormes montones de basura… La gente sobrevive en una situación absolutamente miserable.

Las carpas de plástico se han degradado y las tiendas de campaña no han sido reemplazadas en varios meses. Las personas viven en condiciones que no son aptas para los seres humanos. Son circunstancias desesperadas, y creo que desde el punto de vista psicológico la gente espera que el alto el fuego conduzca a un progreso significativo. Pero la verdad es que no estamos viendo que eso suceda.

La situación sigue siendo bastante miserable

Así que cada día que pasa cuando eso no ocurre, cuando las personas no ven mejoras, se ponen más ansiosas a un nivel muy humano, pero también con la esperanza de que el futuro traiga algo mejor.

Por otro lado, no ha habido ninguna reconstrucción o recuperación significativa desde que el alto el fuego entró en vigor en octubre. Hemos podido ampliar nuestros servicios para que más niños hayan regresado a la escuela y más personas puedan acceder a la atención médica y no haya personas desplazadas. Pero, en general, la situación sigue siendo bastante miserable.

¿Han podido retomar todas las actividades de la agencia en Gaza?

Sí, los servicios o trabajos que realizamos dependen de una cadena de suministro, por lo que las distribuciones de alimentos, de tiendas de campaña, lonas impermeables, mantas... cosas así, no los podemos llevar a cabo a gran escala ahora mismo porque no podemos traer nuestros suministros.

Pero eso es solo una parte de lo que hacemos y no es todo lo que se necesita en Gaza en este momento.

Las personas necesitan alimentos y servicios básicos, agua potable, atención médica y vacunas. Cosas así. Y eso lo que continuamos brindando.

Hacemos de 15 a 20.000 consultas médicas todos los días. Casi la mitad de toda la atención médica primaria que se brinda en Gaza se hace a través de la UNRWA. Proporcionamos agua y recogemos basura a 1,4 millones de personas todos los días. Es decir, a más del 60% de la población. Y la atención médica requiere medicamentos, pero podemos lograr que otras organizaciones traigan medicamentos en nuestro nombre.

Tenemos más de mil sanitarios: médicos y enfermeros que se ven desplazados con el resto de la gente. Por eso, cuando las personas regresan a la ciudad de Gaza, como lo hacen muchos cientos de miles de personas, nuestro personal vuelve con ellas. Y a medida que la situación, en términos relativos, se ha estabilizado, más personas pueden llevar a sus hijos a nuestras clínicas y escuelas.

Ese es otro aspecto que hemos podido ampliar de manera espectacular desde el alto el fuego. Tenemos 70.000 niños que reciben educación en nuestras escuelas todos los días. Antes de que entrara en vigor el alto el fuego eran 5.000. Y todavía tenemos cientos de miles de personas viviendo en nuestras escuelas y en las inmediaciones de esas escuelas. Tenemos 8.000 maestros que pueden educar a esos.

¿Qué pasó con la fundación humanitaria que trabajaba con Israel en el suministro de algunos alimentos?

Eso, simplemente, desapareció rápidamente.

La Franja de Gaza estaba bloqueada y las personas, si querían comida, se veían obligadas a ir a zonas designadas donde las mataban en gran número. Con la aprobación del alto el fuego, las actividades de la Fundación Humanitaria de Gaza llegaron a su fin. Fueron suspendidas.

Y las fronteras se reabrieron para permitir que algunas organizaciones humanitarias, no todas, pudieran volver a traer sus suministros. Por lo tanto, hemos vuelto a un mecanismo de distribución humanitaria más tradicional, en el que organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos pueden distribuir comida, y existen comedores comunitarios que también pueden traer los suministros.

Eso está funcionando a un nivel superior al que lo ha hecho durante largos períodos durante el conflicto. Por lo tanto, esta base humanitaria ya no es necesaria. Siempre hemos dicho que hay organizaciones acreditadas que pueden distribuir alimentos de forma segura y digna a la población que los necesita, y eso es lo que tiene que continuar.

¿Cuáles fueron las conclusiones de su investigación interna sobre las acusaciones de Israel de que la UNRWA estaba infiltrado por militantes de Hamás?

Esas investigaciones concluyeron hace más de un año. Sobre una plantilla de 13.000 personas, se descubrió que entre nueve y doce podían haber participado en algunas de las atrocidades del 7 de octubre. Por supuesto, nos lo tomamos muy en serio y todo ese personal fue separado del servicio con efectos inmediatos, antes de que se conocieran los resultados de las investigaciones.

Sin embargo, nunca se nos ha presentado ninguna prueba con respecto a lo que estas personas pueden o no haber hecho. Nadie quiere que haya gente así dentro de la organización, pero se trata de un número reducido de personas, ínfimo. No sabemos lo que hicieron. Y, si lo hicieron, lo condenamos de todo corazón, pero también tenemos que separar los actos atroces de un pequeño número de personas de la organización.

En su conjunto, la UNRWA sigue realizando algunos de los trabajos más impresionantes de cualquier organización de las Naciones Unidas en cualquier parte del mundo.

¿Mantiene abiertos los canales de comunicación con Israel?

No.

Es decir, la legislación de la Knesset que entró en vigor en enero de 2025 prohíbe cualquier contacto entre los funcionarios israelíes y el personal de la UNRWA.

Hay una política de no contacto en vigor ahora mismo entre nosotros y las autoridades israelíes. Por lo tanto, cualquier compromiso que se lleve a cabo tiene que hacerse a través de un tercero.

¿Qué tercero?

Otras agencias de la ONU gestionan la coordinación de las operaciones sobre el terreno y se aseguran de que ciertas instalaciones permanezcan protegidas, pero el contexto es muy, muy mínimo.

Israel ha destruido las instalaciones de la UNRWA en Jerusalén, ¿qué opina sobre eso?

Creo que es horrendo, absolutamente escandaloso.

Estamos viendo literalmente cómo queman la Carta de las Naciones Unidas ante nuestros ojos. Se trata de una sede de la ONU, independientemente de lo que diga la legislación nacional israelí. Es un edificio que está protegido por los privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas.

Se utiliza un lenguaje de incitación, entre ciertos funcionarios israelíes, para ver quién puede atribuirse el mérito de la destrucción de una sede de la ONU

Y esto va en contra de la Carta de las Naciones Unidas, de la que Israel es signatario. Es absolutamente horroroso que esto pueda suceder y que, unido a ello, se utilice un lenguaje de incitación, de odio, casi una carrera hacia el abismo, entre ciertos funcionarios israelíes para ver quién puede atribuirse el mérito de un ataque incendiario y de la destrucción desenfrenada de una sede de la ONU.

Es muy difícil ver esto. Ocurre con aparente impunidad, porque nada de esto tiene consecuencias. También es difícil a nivel humano porque trabajé en ese edificio durante varios años, pero también da miedo lo que esto representa para lo que podría suceder en el futuro. Porque lo que comienza en Jerusalén o en Gaza, ciertamente no termina ahí. Y si los estados miembros de las Naciones Unidas pueden destruir la propiedad de las Naciones Unidas sin ninguna consecuencia, existe un mayor riesgo de que otros lo hagan en otros lugares.

La ONU protestó, y algunos países, como España, pero no hubo consecuencias…

Ha habido quejas, cartas de protesta, pero ya sabes, luego se encogen de hombros y pasamos a otra cosa.

En enero, en Gaza, teníamos siete escuelas que fueron demolidas por las autoridades israelíes, que existían en el lado “equivocado” de la llamada línea amarilla dentro de la Franja de Gaza. Por lo tanto, las oficinas de Jerusalén no son las únicas instalaciones que se están destruyendo, aunque el edificio de Jerusalén es importante porque es Jerusalén y tiene un valor simbólico adicional.

Es claramente un ataque contra la UNRWA y también un ataque contra las Naciones Unidas.

¿Qué opina del plan de Trump para Gaza?

Necesitamos un plan y que funcione. Cualquier cosa será mejor que la matanza constante y diaria de civiles. Así que tenemos que respaldar este plan: es el único que está sobre la mesa ahora mismo y es un mandato de una resolución del Consejo de Seguridad.

Por lo tanto, esperamos que conduzca a un progreso significativo hacia la paz para que los palestinos puedan empezar a reconstruir sus vidas. Eso es lo que esperamos.

No podemos convertir Gaza en un proyecto inmobiliario. Se trata de reconstruir las vidas de 2,1 millones de personas que han sufrido traumas y pérdidas inimaginables en los últimos dos años y medio y que han vivido en una situación insostenible durante décadas. Así que esperemos que conduzca a un progreso significativo. Si no lo hace, las consecuencias serían realmente demasiado graves como para imaginarlas.

¿Hay alguna esperanza en la población palestina?

Existe la determinación de seguir sobreviviendo, y si ellos pueden seguir sobreviviendo, entonces tenemos que apoyarlos.

Como he dicho, las consecuencias de volver a caer en el conflicto son demasiado graves. Hay esperanza. Creo que también hay una esperanza que proviene del mundo exterior, del hecho de que haya solidaridad, de creer que la humanidad puede ganar. Venir a España y ver el apoyo al pueblo palestino, más allá de la política, solo desde un punto de vista de humanidad básica, eso le da esperanza a la gente.

Entiéndeme, no quiero endulzar la situación. Los palestinos están increíblemente ansiosos, tienen miedo, se sienten humillados, están preocupados por lo que depara el futuro y si es que realmente hay un futuro, pero tienen, una determinación de continuar y seguir sobreviviendo en lo que queda. Eso es lo que nos hace seguir adelante

¿Podrás volver a Gaza?

Espero que sí. Quiero decir, para hacer mi trabajo de manera eficaz, es mucho más fácil si estoy dentro de la Franja de Gaza. También quiero ver a mis amigos, los colegas y las comunidades con las que hemos vivido y trabajado durante tantos años.

Pero mis necesidades personales son una cosa. La mayor necesidad es, por supuesto, que las personas puedan entrar y salir de Gaza libremente, incluidos ustedes mismos como periodistas internacionales. Se ha denigrado y se ha atacado a quienes han alzado la voz, y se ha socavado nuestra credibilidad, tanto de los periodistas como de las organizaciones internacionales. Es importante que volvamos a entrar, pero también es importante que el mundo vuelva a entrar y que las personas que se encuentran dentro de Gaza puedan entrar y salir libremente.