Los centros de datos en Aragón y la gigafactoría de Stellantis: la industria que viene
- La inversión prevista en los centros de datos aragoneses, hasta 2035, es de 58 millones de euros
- Los ecologistas denuncian esta industria electrointensiva como un "sumidero de recursos"
Grandes bloques de hormigón sin ningún tipo de señalización omiten las pistas sobre su contenido. Miles de kilómetros de cables y servidores en unas instalaciones protegidas por grandes medidas de seguridad. Tantas que nadie, ni siquiera periodistas, tiene acceso al interior.
Estos edificios contienen los equipos informáticos encargados de ofrecer el almacenamiento de datos y todo tipo de servicios digitales que permiten, por ejemplo, que cualquier página web incluya una inteligencia artificial generativa o el funcionamiento de miles de servicios. Son los centros de datos. Instalaciones que han proporcionado un giro radical a la economía aragonesa y han consolidado la ribera del Ebro como un destacado ‘hub’ tecnológico en Europa.
La fundación Basilio Paraíso, dependiente de la Cámara de Comercio de Zaragoza, cuyo propósito es “impulsar el desarrollo económico de Aragón, mediante el estudio, la investigación y la prospectiva”, ha publicado un informe sobre el impacto socioeconómico de los centros de datos en la comunidad. Según cuenta a RTVE Óscar Lobera, responsable de este análisis, la inversión prevista por estas instalaciones, durante los próximos diez años, superará los 58 millones de euros, solo en Aragón.
Interior de un centro de datos. Imagen cedida por AWS Noah Berger/AWS
Estas cifras se reflejarán en el empleo: se crearán “entre 236.000 y 287.000 puestos de trabajo” en los próximos diez años. Aunque no será de forma homogénea. Según Lobera el mayor incremento del empleo se producirá entre 2028 y 2029. También hay que diferenciar entre los empleos para la construcción de las instalaciones (la mayoría) y los que permanecerán cuando los centros de datos estén funcionando a pleno rendimiento (entre 3.000 y 4.500). La mayoría de esos empleos serán cualificados “ingenieros y técnicos informáticos, de sistemas de refrigeración…” necesarios para dar un servicio 24/7 desde los centros de datos.
Según Lobera, se trata de “estimaciones” supeditadas a cuestiones como el acceso a la red eléctrica y la velocidad a la que este se concrete y la propia demanda.
Pese a todo, el experto de la fundación Basilio Paraíso, hace un símil futbolístico al hablar de los centros de datos en Aragón: estas instalaciones “nos ponen en la Champions y además con opciones de llegar a las fases finales”. La comunidad se convertirá en “la tercera zona con mayor volumen de centros de datos de Europa, superando a polos tradicionales como París y Dublín, líderes en Europa y por delante de Madrid y Barcelona”.
La clave es que sean “inversiones tractoras”, capaces de atraer a otras compañías y crear “un ecosistema de empresas de valor basadas en la economía de datos”. Y que vengan acompañadas de nuevas “infraestructuras eléctricas, hídricas y de conectividad necesarias para que estos centros de datos sean eficientes”. Algo que, explica Lobera, ha de ser una “combinación de inversión público-privada”.
¿Por qué Aragón?
Son varios los motivos que sitúan a Aragón en el foco de estas inversiones, capaces de cambiar el modelo económico. La primera, cita Lobera, es que “tenemos mucho suelo”, pero también un “ecosistema formativo, una masa crítica de talento y empresas que pueden abastecer y sostener” estas inversiones.
También influye la ubicación y que “Zaragoza está bien dotada de conectividad”, pero para Lobera es clave “la apuesta del Gobierno de Aragón” y una “comunicación fluida con las instituciones” para canalizar la tramitación de estos centros.
Y, por otra parte, “la paz social”. Según el experto “estamos en un territorio en el que hay estabilidad institucional”. En este momento hay tres centros de datos funcionando en Aragón y se han proyectado siete más que ya se han declarado Proyectos de Interés General para Aragón (PIGA), con los que el Ejecutivo autonómico agiliza los trámites para su instalación y ofrece beneficios fiscales.
Instalaciones del centro de datos de Amazon en Villanueva de Gállego (Zaragoza) EFE/ Javier Cebollada
Ecologistas denuncian los centros de datos como un “sumidero de recursos”
Pese a ese acuerdo social, pesan también las afirmaciones de grupos ecologistas, que denuncian los centros de datos el gran como un “sumidero de recursos” por su consumo energético y de agua.
Por fuera, explica a RTVE Luis García Valverde, de Ecologistas en Acción, los centros de datos son como una “gran caja de zapatos”, pero por dentro son “un agujero negro” que consume recursos energéticos e hídricos a una escala que considera “inasumible e incompatible con el proceso de transición energética”.
Según Valverde, los centros de datos “no van a aportar nada al territorio aragonés”, ya que dice, “la inversión anunciada en puestos de trabajo no es real” y señala que incluso la factura de la luz de los aragoneses puede ser incrementada. En vísperas del inicio de la campaña electoral Ecologistas en Acción Aragón, junto con otros colectivos y comunidades locales, anunció la presentación de un contencioso administrativo contra el Plan de Interés General de Aragón (PIGA) que autoriza la expansión de AWS en la región para visibilizar los impactos ecológicos, sociales y económicos de las grandes infraestructuras de datos.
Desde la fundación Basilio Paraíso admiten que estas instalaciones son “consumidoras intensivas, sobre todo de energía”, pero esto “no tiene porqué” los aragoneses salgan penalizados. “Los planteamientos están hechos para que sean autoabastecidas o con contratos que tengan un suministro reservado” sin quitar energía a otros. Desde el punto de vista del agua, según Lobera “las tecnologías que están consiguiendo hoy por hoy” hacen que el consumo de agua no sea tan relevante.
En todo caso, la asociación ecologista apuesta por construir “centros de datos más pequeños” y “mejor repartidos”.
Aparatos de refrigeración en la azotea del centro de datos MAD4, en Madrid
De hecho uno de los retos de Aragón es el desequilibrio territorial, con una inversión concentrada fundamentalmente en el valle del Ebro. A este respecto, el especialista de la fundación Basilio Paraíso espera que esto ocurra en una primera fase, pero los centros de datos sirvan más adelante para vertebrar el territorio: “que empresas de Huesca y Teruel se incorporen a la cadena de suministro” y ofrezcan servicio a los centros de Zaragoza.
Los partidos a la izquierda del PSOE, contra los centros de datos
En el cara a cara entre Jorge Azcón y Pilar Alegría, celebrado este lunes, el presidente aragonés ha sacado pecho de la inversión que llegará a Aragón de distintos sectores económicos y el impacto que ello tendrá en el empleo. También ha reprochado a la candidata socialista que su partido "quiere proponer un impuesto a la mayor inversión que está llegando, los centros de datos". Alegría ha respondido que las empresas que van a consumir energía tienen que generar puestos de trabajo y ha recordado al candidato del PP que no se encontró un cajón vacío, y reivindicó que "muchos de esos proyectos vinieron de ejecutivos socialistas" y se han llevado a cabo por la inversión de los fondos europeos para reducir el precio de la electricidad y mejora la conectividad.
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Transcripción completa
como apuesta de futuro para el desarrollo del territorio
Los fondos europeos son de todos los españoles y por tanto también de todos
los aragoneses.
Usted habla de ellos como si fueran suyos
Sobre el tema de los centros de datos, señor Azcón, lo que yo soy es más
ambiciosa.
Y estas empresas que se van a instalar aquí,
que van a consumir energía, que van a consumir agua, tienen que traer consigo
empresas para generar verdaderamente empleo de valor añadido.
Ahora usted habla de
esos centros de datos de las infraestructuras tecnológicas desde el
punto de vista de la energía
la que ustedes no están dispuestos a darle a Aragón, porque la realidad es
que si el Ministerio
de Transición Ecológica invirtiera en la red de transporte de energía, en
Aragón podríamos traer muchas más inversiones
de las que estamos trayendo lo de los fondos era un punto fuerte de
En su programa electoral, Vox habla de los Centros de Procesamiento de Datos como "una verdadera oportunidad histórica para Aragón, fortaleciendo nuestra posición como referente tecnológico", por lo que dicen, continuarán apostando por una planificación sólida que asegure que estas inversiones se materialicen sin contratiempos y reviertan en riqueza" en la región. Mientras que Aragón Existe y Teruel Existe señala dudas respecto al impacto económico y los puestos de trabajo que los centros de datos traen aparejados y pide también "una planificación y una ordenación territorial", y "transparencia absoluta en cuanto al impacto que generan".
Los partidos a la izquierda del partido socialista se han mostrado contrarios a este tipo de instalaciones. Podemos se ha referido a “empresas extranjeras como Amazon y Microsoft que roban el agua del Ebro para esquilmar recursos de esta tierra y llevarse el dinero fuera”. Y Sumar ha pedido pedido una "moratoria y planificación" para "no dejar el consumo de toda la energía que se produzca en Aragón en manos de unas pocas instalaciones energéticas de tecnofeudalismo". También Chunta ha pedido "máxima transparencia" y una planificación "acorde con las necesidades reales y los límites energéticos e hídricos del territorio, evaluando su impacto ambiental, su seguridad de suministro y su compatibilidad con otros desarrollos industriales". Proponen, además, la creación de un impuesto autonómico para destinar "una parte de los beneficios a reducir la factura eléctrica de la población y las empresas locales".
Esta máquina enfría el agua que luego se distribuye por las salas
Aragón, un enclave estratégico en la nueva movilidad eléctrica
Con permiso de la agricultura o la energía, la automoción ha sido un sector estratégico en Aragón durante más de 40 años. Ahora la movilidad sostenible lo convierte en uno con los de mayor proyección de futuro. Desde que a principios de los 80, General Motors aterrizase en Figueruelas, a 30 kilómetros de la capital aragonesa, esta localidad zaragozana ha crecido al calor de la automoción, igual que todo el ecosistema de industrias auxiliares de Aragón. La fábrica, ahora del grupo Stellantis, ha sido un auténtico motor (nunca mejor dicho) , de la economía aragonesa.
Pero es necesario evolucionar con las nuevas formas de movilidad. Tal como expresa la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) a RTVE, "el futuro de la automoción pasa por la electrificación". Y Aragón estará en ese futuro con la gigafactoría de baterías para vehículos eléctricos que se construye junto a la fábrica de Stellantis y que estará operativa, según las previsiones, en 2027 y a pleno rendimiento en 2028.
David Romeral, director general del Clúster de la Automoción de Aragón, considera que la inversión de Stellantis y CATL es "tan importante como la que hizo en su día General Motors al apostar por Aragón", porque permitirá "mantener lo que ya tenemos y nos abre oportunidades para hacer algo que no hacíamos", que es "fabricar la parte más importante del vehículo eléctrico".
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"Es el paso que el sector necesitaba dar en España", dice a RTVE Ignacio Crespo, autor de un informe realizado por KPMG para el Gobierno de Aragón: "España es el segundo productor de vehículos de la Unión Europea y el octavo a nivel mundial. Si no nos subimos a esta ola, los problemas iban a ser realmente graves. Y esto es garantía de futuro". Algo en lo que coincide ANFAC: "España, como segundo productor europeo, tiene la responsabilidad de consolidar y fortalecer esta posición", y este proyecto, en el que Stellantis y el grupo chino CATL invertirán 4.100 millones de euros, refuerza la competitividad industrial del país y "sitúa a Aragón como un polo clave de la nueva movilidad eléctrica".
Este proyecto permitirá que Aragón siga siendo un punto estratégico en la industria de automoción y "nos permitirá ganar autonomía estratégica e industrial, mantener el liderazgo, reducir costes y disminuir la dependencia de otras regiones", expresa ANFAC. "Más allá de ser un componente esencial para nuestra industria, las baterías representan una oportunidad estratégica para impulsar un nuevo tejido industrial con capacidad de suministro y arrastre económico más allá de nuestras fronteras", concluye la asociación de fabricantes.
Más de 7.300 puestos de trabajo entre empleos directos, indirectos e inducidos
De hecho, Romeral habla de dos impactos. Por un lado "la gigafactoría ancla el sector" a Aragón. "Si el 40 por ciento del coste de vehículo eléctrico -la batería- se fabrica en Figueruelas, dotas de mayor competitividad a la fábrica que ensambla los coches" para las próximas dos décadas. Pero además, Aragón liderará "a nivel nacional la transición industrial hacia la movilidad eléctrica". También Crespo, desde KPMG, indica como la nueva gigafactoría ayudará a "introducir al sector aragonés en esta nueva cadena de valor", con la atracción de la china CATL.
Según Crespo, el proyecto beneficiará, más allá de la planta, a la industria auxiliar, los proveedores del sector de la automoción "que van a tener que transformarse". Esta nueva fábrica "va a generar nuevas necesidades que los proveedores locales van a poder aprovechar y transformarse para dar servicio", pero también "llegarán nuevos proveedores al parque aragonés".
La factoría, que fabricará un millón baterías para vehículos eléctricos, representa una inversión de 4.100 millones de euros y permitirá la creación de creación de más de 7.300 puestos de trabajo entre directos, indirectos e inducidos.
Según datos del Clúster, si la automoción representa en torno al 6 por ciento del PIB actual de la comunidad autónoma, sólo esta fábrica incrementará la cifra dos puntos y medio. Al sumar a esa la repercusión prevista en el resto de empresas relacionadas, estima que el impacto del sector de la automoción en el PIB aragonés podría alcanzar el 10 por ciento, con una cifra que superará los 4.300 millones de euros.