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OBJETIVO IGUALDAD

Las causas de la desigualdad: ¿Avances o retrocesos?

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La balanza de la igualdad entre mujeres y hombres
La balanza de la igualdad entre mujeres y hombres

El movimiento #MeToo en 2017 o las masivas movilizaciones en todo el mundo el 8 de marzo de 2018 se consideran la cresta de la cuarta ola del feminismo. Desde aquella huelga feminista y aquellas manifestaciones multitudinarias han pasado cinco años, un lustro en el que encontramos luces y sombras, avances y retrocesos en la construcción de un mundo más igualitario, o lo que es lo mismo, un mundo más justo. Hablando con personas expertas y que han trabajado por la igualdad en estos años, comprobamos que la ola está lejos de haberse extinguido, pero que se han levantado diques para contenerla.

No es nada nuevo. La historia de las mujeres nos muestra que tras cada salto adelante del feminismo hay estrategias para contener ese empuje liberador de las mujeres. Sucedió tras la Revolución Francesa, tras los éxitos de las sufragistas, tras la Segunda Guerra Mundial, tras la ola de los años setenta... y está sucediendo ahora. Incluso, hasta los insultos se repiten. "A las sufragistas o a las feministas de hace décadas se la retrataba como mujeres indeseables, nada atractivas, malas madres que iban a romper la familia y odiaban a los hombres... En realidad, los argumentos ahora son bastante parecidos. Por eso, creo que es bueno que los últimos años se haya vuelto a resignificar el término feminista y que muchas mujeres ahora lo sientan como algo propio, como algo bueno y deseable, porque eso creo que nos permite contrarrestar con más fuerza esas descalificaciones que seguimos sufriendo", afirma Ana Requena Aguilar, redactora jefa de género de eldiario.es

8M: balance de cinco años de lucha contra las causas de la desigualdad

Las luces: un cambio de mentalidad

Existe consenso en que se está produciendo un cierto cambio de mentalidad en los últimos años. Si la principal causa de la desigualdad es el machismo, lo fundamental para que esa desigualdad entre mujeres y hombres haya enraizado en las sociedades durante siglos es que se considere normal y lógica. Ahora manejamos habitualmente conceptos que hace unos años nos resultaban extraños, como "corresponsabilidad", "micromachismos", "suelo pegajoso" o "feminicidios", que definen realidades a las que no se había puesto nombre.

Para la catedrática de periodismo de la UCM, Asunción Bernárdez, los últimos años han impactado mucho en la imagen de las mujeres: "Vivimos en un nuevo contexto. Hay una especie de feminismo difuso y ya la generación que tiene 15 años es más fácil que vea la igualdad como un proceso ya desarrollado, un proceso al que tienen derecho".

La periodista Ana Requena Aguilar durante su entrevista para Objetivo Igualdad

La periodista Ana Requena Aguilar durante su entrevista para Objetivo Igualdad

Ana Requena coincide: "Para muchísimas mujeres, y creo que también para muchísimos hombres, han sido unos años de toma de conciencia muy importante en torno a la violencia sexual, por ejemplo, pero también en cuanto al machismo cotidiano. Estamos hablando ahora de conductas que nos parecen intolerables y que están muy cuestionadas y que hace solo cinco años aún dábamos por sentadas". Pone como ejemplo que se están superando ideas muy arraigadas, por ejemplo respecto las agresiones sexuales: "Las mujeres habíamos interiorizado alguna de las ideas elementales de la cultura de la violación, como por ejemplo que no teníamos derecho a decir que no o a parar una relación sexual si ya la habíamos iniciado, porque entendíamos que estábamos haciendo algo malo a ese hombre... Eso disculpaba su comportamiento y ponía la culpa en nosotras".

Ahora nos parecen intolerables conductas que antes considerábamos normales

También los mismos hombres cuestionan cada vez más esas ideas. Desde la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), reconocen que el concepto "nueva masculinidad" está más en la vida cotidiana: "También se habla más y se conocen más conceptos como la masculinidad tóxica. En los últimos años, estamos recibiendo muchas llamadas de hombres que quieren formar parte de AHIGE, que quieren asistir a nuestras reuniones o que sólo quieren hablar o algún consejo. Lo que sí es cierto es que suelen ser hombres de mediana edad, no tantos jóvenes", afirma Luis Zamarreño, de AHIGE Castilla-La Mancha.

Las sombras: barreras y el regreso de la misoginia

Pero, como decíamos, también hay sombras. La investigadora feminista María Pazos Morán señala a las medidas tomadas para frenar pandemia del COVID-19 y sus consecuencias como uno de los frenos que se encontró la lucha contra las causas de la desigualdad, por haber expulsado a las mujeres de las calles, haber incrementado la violencia y por haber supuesto ese retorno a los cuidados que constantan incluso los organismos internacionales. La corresponsabilidad todavía queda muy lejos y la dedicación de las mujeres a los cuidados seguirá desembocando en brecha salarial o suelo pegajoso. "Nos hemos quedado a las puertas de las reformas estructurales que había que hacer para que la igualdad fuera una realidad", afirma, para asegurar que algunas de las reformas que sí se han puesto en marcha no son suficientes. "Los poderes públicos han hecho ver que estaban haciendo todo lo que podían para que la igualdad fuera real, pero con reformas trampa... La reforma que dice que los permisos son iguales intransferibles y pagados al 100% tiene cláusulas que hacen que los hombres no se lo puedan tomar turnándose con las mujeres y de hecho el 75% de los hombres se lo toman simultáneamente, con lo cual no se quedan solos a cargo de sus bebés", explica María Pazos, autora de "Contra el patriarcado. Economía feminista para una sociedad justa y sostenible".

Nos hemos quedado a las puertas de las reformas estructurales necesarias

Hay coincidencia, por otro lado, en el peligroso avance de discursos y medidas misóginos que incluso intentan revertir derechos consolidados como el del aborto en Estados Unidos. Bernárdez, especialista en Comunicación, advierte que vivimos en una época de profundas crisis económica, medioambiental, cultural, que supone un caldo de cultivo: "El trampismo, todo el movimiento de Bolsonaro, el Brexit, es decir todo este control ideológico que se está viendo sobre redes sociales está impactando también sobre los discursos de igualdad de una manera muy importante. La ultraderecha es una ideología que engloba muchas cosas y entre ellas, un discurso de tipo económico, una idea sobre lo que tiene que ser la familia y también una idea sobre cómo tienen que ser las mujeres. Esto está haciendo un daño enorme y también a la visibilidad del proceso del feminismo".

Un discurso misógino que llega a cuestionar de nuevo asuntos sobre los que se había alcanzado un consenso como la violencia machista, como subraya Ana Requena. Un discurso que intenta descalificar a las mujeres que defienden sus derechos, advierte Luis Zamarreño, y también ataca como traidores a los hombres que se posicionan contra el machismo.

Asunción Bernárdez y María Pazos durante su participación en Objetivo Igualdad

Asunción Bernárdez y María Pazos durante su participación en Objetivo Igualdad

Las excusas: ¿De qué os quejais?

Otro de los fenómenos que se han dado estos años es el presentar algunos logros como prueba de que los problemas se han solucionado. "En el poder económico y el poder político, quienes verdaderamente deciden son los hombres. Hay mujeres, pero se produce un fenómeno de cooptación: se señala a una mujer y parece que las mujeres están ahí", afirma María Pazos. Llama la atención sobre la presencia de mujeres en la carrera de Matemáticas. Cuando la salida mayoritaria era la enseñanza, había paridad en el alumnado. Ahora que la salida es la empresa y las tecnologías punta, las mujeres suponen una minoría.

Hay un proceso de exclusión femenina de donde se produce la riqueza

Asunción Bernárdez coincide en que las mujeres siguen lejos de los puestos y los sectores de poder y pone como ejemplo el de las tecnologías de la información: "Hay un proceso de exclusión femenina donde se está produciendo ahora la riqueza fundamental de las sociedades en Occidente. Solamente hay un 17% de mujeres en estudios técnicos y científicos. Eso es terrible para un futuro próximo, un gran hándicap para el desarrollo de las mujeres".

En definitiva, las causas de la desigualdad están ahí y hay corrientes que se esfuerzan porque sigan estando. "El machismo es la causa de que todo eso exista. No son fenómenos que suceden por separado. Ese machismo hay que entenderlo como un orden que define lo que es importante y lo que no, que define a qué trabajo se le da más valor que a otro", explica Ana Requena. Y señala algo que a menudo no vemos, aunque parezca evidente: "Podemos poner medidas para proteger a las mujeres de la violencia, pero si queremos erradicar la violencia machista, tenemos que erradicar el machismo".