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Guerra en Ucrania

Las sanciones cortocircuitan el sistema financiero de Rusia

  • La amenaza de un corralito sobrevuela las calles con colas en los cajeros
  • Moscú trata de mantener a flote su divisa tras su mayor desplome de la historia
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Largas colas en los cajeros rusos por la guerra en Ucrania: "Tengo miedo de que el Gobierno expropie el dinero"

Las tropas rusas cercan sobre el terreno las principales ciudades de Ucrania, pero las sanciones internacionales asedian ya el sistema financiero ruso. Sin precedentes hasta ahora, las medidas capitaneadas por la Unión Europea y Estados Unidos empiezan ya a cortocircuitar las finanzas de Rusia.

"Es una cuestión de estrangular al banco central", explica Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico del banco Natixis. "Es una situación realmente dramática. Mucha gente se ha quejado de que no hay sanciones sobre el gas. Es que con todas estas medidas acorralas financieramente a Rusia".

Moscú se ha aferrado a dos asideros para evitar un hundimiento relámpago. Primero, duplicar sus tipos de interés. Después de subirlos el pasado 14 de febrero hasta el 9,5 %, el Banco Central de Rusia los ha situado este lunes en el 20 %, el movimiento más brusco en casi dos décadas.

Segundo, un control de capitales. "Lo que ha hecho el Banco Central es pedir a sus intermediarios que no satisfagan las ventas de deuda rusa. Si unos clientes quieren vender, el banco ruso va a rechazar esa orden de venta. Es un control de capital normal. Y lo siguiente será un corralito. Van a tener que congelar depósitos sin duda alguna ante la huida del rublo", apostilla García Herrero.

Miedo a un corralito

Para Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, "la principal amenaza es ese corralito interno". "Ese hundimiento financiero ruso, con un impago a los ciudadanos al no poder sacar efectivo, puede desmoralizar a la ciudadanía y no tanto a los oligarcas, que al final tienen muchos de ellos su dinero fuera de Rusia. La población se enfrenta a una situación muy difícil", añade Torres.

El rublo se ha despeñado hasta mínimos históricos frente al dólar, llegándose a pedir en los mercados más de 100 rublos por dólar. Para mantener a flote la divisa, el Ministerio de Finanzas ha ordenado a las empresas rusas que vendan el 80 % de sus ganancias en moneda extranjera en el mercado doméstico para reavivar la demanda del rublo.

El rublo sufre una caída histórica de casi un 30% tras las nuevas sanciones a Rusia

En las calles de ciudades como Moscú y San Petersburgo, se han repetido las largas colas en cajeros de ciudadanos rusos que, en algunos casos, llevan días tratando de sacar todo el efectivo posible. El Banco Central de Rusia ha tratado de lanzar un mensaje de tranquilidad y ha sostenido que el riesgo crediticio es "limitado".

"Se está extendiendo pánico financiero entre los particulares, acudiendo a los cajeros automáticos y retirando sus depósitos en moneda extranjera. El Banco Central se enfrenta a sanciones internacionales y no tiene con todo el colchón de reservas colosal que tiene. Puede haber más inflación y hundimiento de la economía", asegura Torres. Para García Herrero, esto supone hablar de una "economía de guerra".

Golpe al principal escudo financiero ruso

Las sanciones también golpean al principal escudo en el que confiaba Rusia para amortiguar los costes derivados de la guerra con Ucrania: sus reservas en divisa internacional, las cuartas más abultadas del mundo, valoradas en unos 630.000 millones de dólares (cerca de 562.000 millones de euros).

Sin acceso a esa parte del colchón localizado en dominios estadounidenses y europeos, las defensas financieras del Kremlin quedan algo más desamparadas. Según el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, alrededor del 40 % del total quedarían bloqueadas. Un tercio de las reservas rusas están en euros, el 14 % en dólares estadounidenses y un 20 % en oro, según datos de comienzos de febrero.

Los futuros escenarios

En un informe del Instituto de Finanzas Internacional (IIF, por sus siglas en inglés), Bruselas y Washington todavía tienen margen de actuación: "pueden restringir aún más el acceso de la banca rusa a dólares y euros, expandir el bloqueo al SWIFT (la plataforma que habilita los pagos internacionales) a más instituciones, ampliar las sanciones sobre la deuda soberana rusa al mercado secundario y cortar las importaciones de gas desde Rusia".

García Herrero (Natixis) advierte de que, aunque parezca pronto, hay que ir "pensando en la salida". "Va a hacer falta cintura. Esta no va a ser una situación permanente", añade. Cree en el poder de sobrerreacción de Vladímir Putin al verse "acorralado" tras unas rondas de sanciones "muy potentes".

El impacto de estas medidas no solo se sentirá en Rusia. El efecto disuasorio de las sanciones empujará a muchas empresas a replegar inversiones y suspender compras vinculadas a Rusia ante la duda y aun a sabiendas de que no son objeto de sanción, según fuentes del mercado.

Esta situación también coloca a los bancos centrales de Estados Unidos y la zona euro en un nuevo dilema: reforzar la subida de tipos de interés ante una posible mayor presión alcista en los precios si el suministro de gas ruso se resiente tras las sanciones; o bien atrasar esas subidas y añadir estímulos monetarios ante el impacto económico de una guerra en Ucrania más larga y el efecto financiero de las sanciones sobre la banca rusa.

Muestra de ello, la "probable" caída de las divisiones europeas del mayor banco estatal ruso. El Banco Central Europeo ha alertado de que Sberbank en Eslovenia, Austria y Croacia "quebrará o es probable que quiebre".