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Jubileo europeo, la solución de cien economistas para financiar la recuperación

 Entrevista   Las mañanas de RNE  

  • El economista Thomas Piketty abandera una propuesta que aboga por condonar la deuda de los Estados con el BCE
  • Los principales responsables económicos de la UE rechazan la idea

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Las mañanas de RNE - Condonar la deuda pública: ¿qué implicaciones puede tener?

¿Cancelar la deuda de los Estados en manos del Banco Central Europeo? La idea tendría una condición, que el dinero liberado se gaste en proyectos verdes y sociales. La propuesta la promueve el economista francés Thomas Piketty y la apoyan un centenar de economistas europeos. Entre ellos hay varios españoles, algunos políticos, como Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales y portavoz económico de Podemos; y Cristina Narbona, presidenta del PSOE, aunque en su caso lo firma como vocal de la Junta directiva de Economistas frente a la Crisis.

En el manifiesto, publicado en España por El País, afirman que quedarían liberados 2,5 billones de euros, el 25% de la deuda de los estados miembros. "Sin duda el BCE puede permitírselo", creen, mediante una condonación o transformación de esos títulos en deuda perpetua a interés cero, acciones equivalentes y tendentes a eliminar parte de la carga.

El economista francés Thomas Piketty promueve la propuesta que tiene como condición que el dinero liberado se gaste en proyectos verdes y sociales

Juan Torres, catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla, ha propuesto pasar de hablar de anulación de la deuda a reestructuración, una calificación que considera “más rigurosa” a su juicio. Este firmante de la propuesta ha afirmado en Las mañanas de Radio Nacional que la idea es consecuencia de una emergencia sanitaria: “Se ha producido un incremento de gasto extraordinario e imprescindible por parte de los Estados que, lógicamente, tienen que financiarse a través de deuda”. Por ello “hay que encontrar la manera de que esa deuda inevitable suponga la menor carga posible”.

Torres piensa que, con las compras de deuda que hace actualmente el Banco Central Europeo en el mercado secundario, es decir, entre inversores privados, ya se está financiando a los gobiernos, cuestión prohibida en los tratados de la Unión. “No nos engañemos”, comenta. “Nosotros decimos que, en lugar de hacerlo de esta manera, lo hagamos de otra” para así “evitar la carga letal” de la deuda y que se distribuya “de manera más favorable para la economía”.

Economistas ortodoxos y heterodoxos de acuerdo en que algo más hay que hacer

Consultados por RNE, economistas de una amplia gama de pensamientos, critican o apoyan parcialmente la idea y proponen alternativas.

Para Alicia García-Herrero, economista jefe de Asia-Pacífico para el banco corporativo Natixis, la propuesta puede dañar la confianza de los inversores. "Pareciera, y no digo que sea la intención, que España no quiere pagar la deuda". Piensa que lo correcto hubiera sido "realizar una convención con otros países explicando el impacto" y así llegar a un acuerdo.

Algunos economistas creen que la propuesta puede dañar la confianza de los inversores

Sin embargo, la discrepancia es más de fondo. García-Herrero cree que solo con gasto no se alcanza una solución. "El brazo fiscal se agota y aunque llegaras a una quita de deuda, generarás nueva igualmente". El nivel de endeudamiento "solo baja creciendo" y eso se consigue "eliminando barreras".

Su solución pasa por fomentar la entrada de inversión y talento extranjero. García-Herrero cree que se presenta una oportunidad con el teletrabajo. "Un montón de europeos y no europeos estarían encantados de trabajar desde España. Así se atraería consumo externo con sueldos que se pagan en Berlín o Londres", señala. A cambio, piensa, "habría que crear una situación impositiva que les permita quedarse, y no, no se trata de hacer dumping fiscal; la idea es buscar una mejor solución para sueldos que no se generan en España". Con el tiempo, estas personas podrían "invertir y crear sus empresas" en nuestro país.

Mario del Rosal, profesor de Crítica de la economía política de la Universidad Complutense de Madrid, tampoco sacraliza el gasto. Considera que hay que centrarse en la inversión, lo que genera más productividad y bienestar. Sobre esto, demanda una presencia más activa del Estado. Su papel "es sistemáticamente rechazado por parte de los enfoques de la ortodoxia que predominan en el seno de la Unión Europea". Bajo esa perspectiva, sería necesario "poder desarrollar una política industrial", pero el freno está en la Unión Europea, cuyas normas, piensa, lo impiden.

Stuart Medina, economista y presidente de Red MMT, sí cree que puede ser un arma potente la política fiscal. Sin embargo, considera que la propuesta de Piketty es "inocua". Eso es así debido a la visión que su escuela, la de la teoría monetaria moderna, defiende sobre el papel de la deuda y el déficit. "La política fiscal debe estar guiada por el objetivo de eliminar el desempleo, salvando la estabilidad de precios".

Se podría cancelar la deuda, piensa Medina, "porque es un mero apunte contable en el Banco de España, que es filial del Banco Central Europeo, así que es algo así como el Estado debiéndose a sí mismo". Sin embargo, consideraría más útil que el Banco Central Europeo comprase directamente todas las emisiones de los países para que pudieran gastar con el único límite de no generar inflación y movilizar todos los recursos reales de la economía.

Para Lídia Brun, investigadora de la Universidad de Bruselas, el nivel de deuda sí es problemático, por eso recibe bien la propuesta de condonación, aunque para evitar que las normas europeas impidan la operación, propone una "reducción proporcional" por países para no beneficiar más a unos que a otros.

La propuesta ha generado mucho debate y los consultados, al margen de las críticas, le dan el valor de haber señalado las debilidades de las medidas de recuperación planteadas en la Unión Europea. “Me parece valiosa porque deja entrever qué es lo que realmente se nos viene encima”, dice del Rosal.

Quienes mandan rechazan la idea

Lo primero que han hecho los principales responsables económicos de la Unión Europea ha sido señalar la incompatibilidad de la propuesta con las leyes. Sería “una violación del tratado”, decía Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo en una entrevista en el semanario francés Le Journal du Dimanche. “Si la energía gastada en exigir la cancelación de la deuda por parte del BCE se dedicara a un debate sobre el uso de esta deuda, sería mucho más útil”, sentenciaba la francesa.

Los principales responsables económicos de la UE rechazan la propuesta por ser incompatible con la ley

En España, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, también rechaza la idea. “El crecimiento económico es la mayor garantía de poder reducir los niveles de duda pública del futuro”, decía el pasado miércoles en el Congreso durante el debate de una interpelación sobre este asunto que presentó el Partido Popular. “Lo que está fuera de toda duda es el compromiso de este Gobierno con la estabilidad presupuestaria, con esa política responsable”, afirmó.

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