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Vuelta a las fases y restricciones: España se enfrenta a los brotes con el temor de una segunda ola de COVID-19

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Dos socorristas vallan uno de los accesos a la playa pequeña de Sant Elm, en Mallorca
Dos socorristas vallan uno de los accesos a la playa pequeña de Sant Elm, en Mallorca EFE/CATI CLADERA

La población española vuelve a mirar la curva de la COVID-19 en España con preocupación: desde las dos últimas semanas se vislumbra una tendencia al alza, con picos que han rozado los 1.000 contagios diarios. Sanidad admite su nerviosismo por los nuevos brotes -más de 350 desde el fin de la desescalada, de los que 281 permanecen activos-, y el Ministerio no descarta que el país se encuentre ya en una segunda oleada.

Desde que acabó el estado de alarma el pasado 21 de junio y España entró de lleno en la nueva normalidad, las competencias para tomar medidas a la hora de frenar la expansión de la enfermedad dependen de las comunidades autónomas, y algunas ya han aplicado distintas fórmulas. Por ejemplo, la Generalitat de Cataluña fue la primera en implantar la obligatoriedad del uso de la mascarilla en cualquier espacio aunque se pudiera respetar la distancia de seguridad, y el resto de regiones la siguieron unos días después aprobando decretos al respecto -salvo Canarias y la Comunidad de Madrid-.

Con todo, los gobiernos autonómicos han recurrido a disposiciones contempladas en el plan de la desescalada nacional en los casos en los que la situación podía poner en riesgo a parte de la ciudadanía. En caso de que no fueran suficientes, han ratificado a través de los jueces formulaciones como el confinamiento, incluido el 'quirúrgico'.

Tras un mes completo de nueva normalidad y con los focos de contagio como la nueva realidad a la que se enfrentan los servicios sanitarios -que aún pueden contener los nuevos casos-, España decide hacerles frente con la vuelta a las fases, lo que supone en parte volver a la etapa dura del confinamiento.

Totana se convierte en la primera localidad en regresar a la Fase 1

Un brote asociado a un pub en el municipio murciano de Totana ha puesto en jaque a la localidad. Es por ello que el pasado jueves el Gobierno de la región anunció, de la mano de la Consejería de Sanidad, volver a la Fase 1 flexibilizada, aunque con algunas modificaciones. El temor por el aumento de contagios en este foco motivó esta decisión y el consejero Manuel Villegas no descartaba que en las próximas jornadas la tendencia subiera de forma "ostensible".

La normativa, ratificada al día siguiente por un juez, prohíbe la entrada y salida del municipio a cerca de 30.000 habitantes, salvo en casos con una justificación probada. Además, los residentes únicamente pueden abandonar sus domicilios por causas mayores, aunque también por otros supuestos: asistencia a centros y servicios sanitarios, trabajo, vuelta a la residencia habitual, auxilio a mayores, menores y otras personas dependientes.

¿Qué se puede hacer en la Fase 1?

En el ámbito sanitario, los centros de día permanecen cerrados y se restringen las visitas a las residencias. También quedan clausurados los dos centros de salud, en código rojo -centrados en el seguimiento y atención a pacientes sospechosos de COVID-19, y en la atención a urgencias-. En cuanto al ocio, solo pueden reunirse grupos de 10 personas, independientemente del lugar en el que se encuentren. El aforo en los establecimientos y locales se reduce al 50 %, y la actividad en hostelería, restauración, discotecas, etc., queda suspendida en su interior; únicamente se podrá ejercer en terrazas o al aire libre, cerrando no más tarde las 00.00 horas.

Aragón vuelve a la Fase 2 implantada por Sanidad

La comunidad presidida por Javier Lambán es una de las que más preocupa a Sanidad: con más de 157 casos por cada 100.000 habitantes, acumula aproximadamente el 40 % de los contagios en las últimas jornadas. La Consejería de Sanidad, apenas un día después de salir del estado de alarma, devolvió a la Fase 2 a tres comarcas de Huesca tras registrarse un brote vinculado al entorno campestre. En jornadas posteriores este suceso se extendió por otras comarcas hasta llegar a la capital, Zaragoza, y su área de influencia.

Durante esta fase algo más relajada se limitaban las actividades que propiciaban una mayor concentración de personas y se eliminaban las franjas horarias, según explicó el director general de Salud Pública de Aragón, Francisco Javier Falo. Además, en comercios y terrazas los aforos se reducían al 75 % -en su interior al 50 %-, con grupos de diez personas como máximo. En aquel entonces sí se permitía el ocio nocturno. Sin embargo, el pasado jueves la consejera Sira Repollés anunció la vuelta a la Fase 2 tal y como la ordenó el Ministerio de Sanidad, y extendía su aplicación a la comarca de Monegros, lo que deja a más del 70 % de la comunidad con limitaciones en todos los ámbitos.

El BOE sobre la Fase 2 ha traído novedades sobre lo previsto inicialmente

Navarra flexibiliza la Fase 2 en un barrio de Pamplona

En la laxitud en la que previamente se instalaba Aragón se mueve ahora el barrio pamplonés de Mendillorri (Navarra), después de que un brote asociado al ocio nocturno y a la vida social en la ciudad haya dejado a más de 150 personas contagiadas, la mayoría entre los 18 y los 29 años, un perfil cada vez más frecuente entre los casos registrados en todo el país. Esta porción de la ciudad permanecerá así al menos durante dos semanas, en la que peñas y parques de uso público al aire libre permanecerán cerrados, entre otras medidas que podrán "prorrogarse, modificarse o dejarse sin efecto" en función de la situación epidemiológica, tal y como recoge la orden foral.

El barrio de Mendillorri (Pamplona) permanecerá en Fase 2 flexibilizada dos semanas

Cataluña y sus propias restricciones: los ayuntamientos reclaman uniformidad

En la comunidad gobernada por Quim Torra, salvo en la provincia de Tarragona, hay aplicadas medidas de confinamiento o autoaislamiento para intentar paliar los contagios, que llevan disparados semanas. No obstante, estos podrían estar descendiendo en la comarca del Segrià (Lleida), otro de los focos que más preocupa a Sanidad. Una de las últimas decisiones para frenar los brotes ha sido cerrar el ocio nocturno en toda la comunidad, una medida vigente previamente en el área metropolitana de Barcelona. El anuncio llegaba después de conocerse que Francia recomienda a sus ciudadanos no viajar a Cataluña.

Sin embargo, algunos ayuntamientos, entre ellos el de la capital o el de Hospitalet de Llobregat, han pedido consenso entre administraciones autonómicas y municipales a la hora de implantar este tipo de normativas para así evaluar a tiempo y pormenorizadamente los efectos en algunos sectores como el hostelero. Desde el ámbito cultural, por ejemplo, piden que se reconsidere el cierre de espectáculos, a pesar de que estos cumplen con los protocolos acordados con el Procicat -Plan Territorial de Protección Civil de Catalunya-.

Cómo hacen frente a los nuevos casos en otras comunidades

Al igual que en Cataluña, la comarca de A Mariña (Lugo) permaneció confinada durante unos días por completo. Ahora, el municipio de Burela es el único que mantiene restricciones en cuanto a los aforos y las reuniones. Un caso similar fue el de Ordizia (Gipuzkoa), una provincia que mantiene, no obstante, a Eibar, Tolosa, Zarautz, Bergara y Ermua con limitaciones.

Baleares fue de las primeras autonomías en limitar el ocio nocturno, precisamente cuando hizo público el decreto de la mascarilla obligatoria. Navarra no permite que bares y locales nocturnos alarguen su horario más allá de las dos de la madrugada, algo que también pretende hacer Cantabria. En Castilla-La Mancha van más allá y pedirán en estos establecimientos que identifiquen a los asistentes para mejorar las labores de rastreo. Estas medidas, sin embargo, no han calado bien dentro del sector, que consideran a sus comercios estigmatizados y defienden que los contagios se producen principalmente en fiestas fuera de su control.

Los empresarios de la noche se quejan de que están pagando la irresponsabilidad de fiestas particulares y reuniones familiares

Baleares también limitó el número de personas que pueden reunirse -70 en lugares abiertos y 30 en cerrados-, mientras que Cantabria lo bajará a 15, como también han hecho otras como Murcia o Navarra -10-. En Galicia, las autoridades obligarán a los viajeros de zonas con alta incidencia de COVID-19 a que notifiquen sus datos de contacto y los días de estancia. Mientras, en Castilla y León los usuarios de residencias de mayores y de personas con discapacidad no podrán abandonarlas si se declara un brote dentro de ellas.

Como ha ocurrido con la imposición de estas y otras normativas, no se descarta que algunas comunidades las endurezcan o las relajen en función de sus circunstancias. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, a pesar de no decretar el uso obligatorio de la mascarilla, sí ha anunciado nuevas medidas para la semana siguiente, algunas vinculadas con el ocio y las reuniones.

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