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La "tasa COVID": el intento de los pequeños establecimientos de repartir gastos con el consumidor

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Un hombre se toma un café en un bar de Barcelona.
Un hombre se toma un café en un bar de Barcelona. EFE

Carlos bajó con cita previa a la peluquería de debajo de su casa, "donde voy siempre". Al ir a pagar, el peluquero le advirtió que había subido el precio del corte de caballero "un euro, por el gasto de preparar la peluquería, comprar los geles hidroalcohólicos... Me pareció perfecto, tanto tiempo cerrado por el estado de alarma tenía que estar pasándolo mal, es comprensible".

Como Carlos, muchos clientes se han encontrado a lo largo de esta desescalada con subidas de precios o, directamente, suplementos "por COVIDen los servicios de comercios como peluquerías, talleres mecánicos, bares o dentistas. Una medida para compensar el gasto que estos establecimientos tienen por las restricciones de aforo y las medidas de higiene a las que están obligados durante la pandemia.

Para la Organización de Consumidores y usuarios (OCU) este suplemento es legal "siempre que el consumidor esté previamente informado y haya libre consentimiento", según explica su directora de Comunicación, Ileana Izverniceanu. Sin embargo, desde Facua-Consumidores en Acción no lo ven tan claro: "Todo lo que se haga en materia de higiene en un establecimiento va dentro de los precios de los productos. Pueden subir los precios, pero cobrar un suplemento aparte es ilegal", nos cuenta su portavoz, Rubén Sánchez.

Trasladar el sobrecoste al usuario

Con toda España en Fase 2 y 3, la actividad económica y social se ha reactivado, pero estamos lejos de la normalidad. Los comercios y establecimientos hosteleros tienen un aforo limitado de entre el 30 y el 50%. Y deben cumplir medidas higiénicas como ofrecer gel hidroalcohólico a los clientes, dotar al personal de guantes y mascarillas, desinfectar el local al menos dos veces al día...

Hemos puesto un euro de más, no estamos abusando

Un sobrecoste que pone aún más difícil alcanzar el beneficio que todo negocio busca, y que algunos han decido compartir con el cliente. "Tenemos que invertir en productos de limpieza, capas y toallas desechables... Hemos puesto un euro de más", cuenta Pedro Alfaro a TVE. Tiene una peluquería en Cuenca desde hace 25 años: "Es simbólico, son clientes de toda la vida y tienen confianza, no estamos abusando".

Un pequeño recargo que Pedro considera justo. Para él abrir la peluquería ha sido difícil: "Lo peor es que no sabes cómo hacer las cosas, y nos ha costado mucho conseguir el producto, los de limpieza y las toallas desechables. Había mucha demanda, todo el mundo quería lo mismo", y los precios del material también han subido.

En el centro de Madrid, otro centro cobra tres euros de suplemento. Así lo explica su gerente, Mario Ventas: "Hemos estado respetando el 30% del aforo, colocando a lo largo del salón separadores para indicar por dónde puede pasar el cliente, dónde se puede sentar. El uso de mascarillas diarias para colaboradores y para el cliente si por lo que sea no lo trae. Los guantes, como siempre. Batas y toallas desechables, que con algunas clientas gastas tres. Geles hidroalcohólicos con aloe vera para que no se resequen las manos... es necesario porque hay un gasto adicional".

Algunos establecimientos han empezado ya a cobrar la llamada "tasa covid¿, un sumplemento al coste del servicio para hacer frente a gastos de protección o desinfección, como geles y mascarillas. En algunos casos llega a los 60 euros y, aunque es legal, las organizaciones de consumidores señalan que los establecimientos tienen que advertirlo de antemano.

"Lo que hacen es trasladar al consumidor las medidas de higiene adicionales, o las mamparas que tienen que instalar", explicaba Izverniceanu en TVE. Algo lícito, según la OCU, "siempre y cuando el consumidor esté informado previamente y acceda a pagarlo, porque hay libre mercado. El problema es cuando se lo encuentra en el recibo o en la factura final".

Además, consideran que el suplemento "debe ser ajustado a algún servicio real y proporcional. Un cliente que va a cortarse el pelo no puede correr con la limpieza de todo el local, eso sí es abusivo y el consumidor sí puede reclamar". "Es que con tres euros me compro un bote entero de gel", dice una joven al ver en el escaparate de la peluquería el cartel de "suplemento por COVID-19".

Subir el precio en lugar de cobrar suplemento

Para Rubén Sánchez, de Facua, esta práctica es directamente ilegal: "Cualquier consumidor que se encuentre un suplemento o recargo COVID puede negarse a pagarlo y además denunciarlo ante la administración de consumo autonómica", aportando, si es posible, una foto del cartel donde se anuncia el recargo. Facua lo considera ilegal "aunque se informe previamente al consumidor".

No nos pueden imponer un extra porque los camareros lleven mascarilla o limpien la mesa

"No nos pueden imponer un extra porque los camareros lleven mascarilla o limpien la mesa con determinados detergentes, igual que antes no nos podían cobrar el limpiar la mesa o poner cuchillo y tenedor. Todo lo que se haga en materia de higiene en un establecimiento va dentro de los precios de los productos", explica Sánchez. Considera que cobrar un suplemento por COVID quiebra la buena fe del establecimiento hacia el cliente y es "abusivo".

Lo que cualquier comercio puede hacer si lo desea es trasladar ese sobrecoste al precio: "¿Pueden subir una caña de cerveza cinco céntimos? Sí, y la pueden cobrar a diez euros. Otra cosa es que los clientes decidan comprar o no en ese establecimiento. Si reducen su margen de beneficio, no tanto por las medidas de higiene sino por la reducción del aforo, pueden subir los precios buscando el equilibrio para que los clientes no se vayan".

Reactivar el consumo

Según los datos de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), el 88% de los pequeños comercios han retomado ya su actividad, y calculan que estos primeros cinco meses del año su facturación ha caído un 60% con respecto a 2019. El COVID ha tenido un gran impacto en el consumo de los hogares, que en el primer trimestre descendió un 7,5%.

La situación es crítica y, según cuentan desde esta organización, no han recibido consultas sobre la legalidad de cobrar una tasa que, en muchos casos, poco mejoraría su situación. "Son mínimos los comercios y establecimientos que las aplican. No es nada generalizado y, desde luego, dejamos a la voluntad del autónomo el aplicarlo", cuentan a RTVE.es.

Para la portavoz de OCU puede ser contraproducente: "El consumidor está en modo crisis, mira mucho el parámetro precio y una buena práctica empresarial es no subir los precios porque el motor de consumo interno no se va a animar", explica Ileana Izverniceanu.

Juana salió a tomarse algo en una terraza "el primer día que se pudo" en Madrid. Hay ganas de recuperar la normalidad, aunque con precauciones: "Me senté en la terraza del bar que me pareció que no había mucha gente y respetaba la distancia entre mesas", nos dice, destacando que había otro establecimiento "que me parece que no cumplía las normas, pero no lo sé".

Cree que en el bar se veía todo limpio y los camareros llevaban "una pantalla como de soldador, pero no llevaban guantes. Nos dijeron que les servían para poco, porque estaban todo el rato tocando cosas". No le pidieron ningún suplemento. "No me hubiera parecido correcto. Todos estamos en la misma situación y yo no cobro un euro más la hora por hacer mi trabajo".

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