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Guerra en Siria

Siria: del sueño de la revolución a la guerra total

  • Iniciado en las primaveras árabes, el conflicto tiene repercusión mundial
  • Tras 6 años de guerra, se han involucrado Rusia, Turquía, Irán y EE.UU.
  • La masacre con gas en Jan Sheijún precipita el ataque militar de EE.UU.

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Un niñó herido espera a recibir tratamiento médico junto a un charco de sangre en un hospital de campaña tras un ataque aéreo en Douma, Siria
Un niñó herido espera a recibir tratamiento médico junto a un charco de sangre en un hospital de campaña tras un ataque aéreo en Douma, Siria

Al calor de las revueltas árabes, pocos días después de que cayeran los régimenes de Zine el Abidine Ben Alí en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, Siria estalla. La detención de unos menores por una pintada contestataria provoca en el país una sucesión de manifestaciones multitudinarias y duras represiones por parte del Gobierno del presidente sirio Bachar al Asad. Un equipo de TVE consigue grabar la primera protesta en Damasco, el 15 de marzo de 2011.

TVE grabó la primera protesta en Siria contra el régimen de Al Asad

El germen del odio: dictadura y religión

A partir de aquí, protestas y represiones se realimentan en una espiral y se abre la caja de los truenos. Los viejos enfrentamientos sectarios entre suníes, mayoría sometida, y chiíes, minoría gobernante, afloran. Contenidos bajo la férrea mano del régimen baazista sirio, primero de Hafed al Asad y luego su hijo Bachar, se han convertido en un ingrediente acelerador del conflicto.

Las protestas se extienden en Siria

Llega la guerra civil y la crisis de los refugiados

La ONU y del resto de la comunidad internacional condenan la represión del régimen de Al Asad. En octubre de 2011, los desertores del Ejército sirio crean el Ejército Libre Sirio, la principal milicia rebelde, lo que marca el inicio de la lucha armada. A finales de año, la ONU estima que ya hay 4.000 muertos y califica el conflicto de guerra civil.

A partir de este momento, se impone en Siria una cronología de acciones militares. La toma de Idlib, la devastación de Homs, el cerco de cuatro años a Alepo, entre otras, dejan un registro de horror en imágenes y cifras. Tras seis años de guerra civil, casi medio millón de personas han muerto, según la ONU, y hay 12 millones de desplazados.

Entre ellos, más de cinco millones han abandonado el país, según ACNUR. Casi tres millones están en Turquía, centenares de miles aguardan en Jordania y Líbano, y el resto forma parte de los más de dos millones de refugiados y migrantes que han llegado a Europa en la mayor crisis migratoria de ha golpeado el viejo continente desde la segunda Guerra Mundial.

El Estado Islámico

Nacido en el seno de Al Qaeda, el Estado Islámico se afianza en Irak desde 2006. En 2013 entra en la guerra de Siria para ampliar sus territorios y pasa a llamarse Estado Islámico para Irak y Levante. Se convierte así en un actor en conflicto con todas las partes que hace su propia guerra y da argumentos a la intervención de terceros países en pretendida lucha contra el terrorismo, como ocurrirá con Rusia en 2015.

Occidente recela de objetivos rusos en Siria, pero está abierto a cooperar

Rusia apoya a Al Asad y entra en la guerra

En mayo de 2013, Rusia envía al ejército gubernamental sofisticados misiles anti-barcos que refuerzan las defensas sirias en la costa, pese a las peticiones de Estados Unidos y otros países a Moscú de que detenga el suministro de armas al presidente Al Asad.

Estas acciones de apoyo van a seguir produciéndose hasta que en septiembre de 2015 Al Asad hace un petición de ayuda oficial y la aviación rusa lanza por primera vez un bombardeo. El obejtivo es la ciudad siria de Homs "contra el Estado Islámico", según Moscú, en ayuda del presidente sirio. Sin embargo, las zonas bombardeadas resultan estar ocupadas también por milicias opositoras al régimen.

La oposición siria denuncia que cientos de personas han muerto en un ataque con armas químicas en Damasco

Los ataques químicos

En agosto de 2013, un ataque con gas sarín deja 1.300 muertos en varios barrios de Damasco. Atribuido al ejército de Al Asad, y desmentido por su Gobierno, el suceso es calificado por la oposición como la peor "masacre" producida por un ataque químico. Tras esos hechos, Asad accedió a la destrucción del arsenal químico de su ejército.

La Organización para la Prohibición de Armas Químicas, (OPAQ) ha documentado el uso de este tipo de armas en Siria. El pasado octubre, una investigación conjunta con Naciones Unidas determinó que las fuerzas gubernamentales habían usado aramas químicas al menos tres veces entre 2014 y 2015, y el autodenominado Estado Islámico una vez, gas mostaza.

La ONG Human Rights Watch también ha denunciado ataques con gas cloro lanzado desde helicópteros del ejército sirio contra zonas de Alepo controladas por rebeldes. Los bombardeos se sucedieron en al menos ocho ocasiones entre los días 17 de noviembre y 13 de diciembre, durante los meses del asedio final de la ciudad.

La "línea roja" de Obama

Como al resto de la comunidad internacional, el ataque químico de 2013 sobre Damasco hace reaccionar al presidente estadounidense Barack Obama, que lo considera "una línea roja". Sin embargo, la Casa Blanca se muestra cauta a la hora de decidir una intervención militar. “Este no es un problema que se va a resolver de la noche a la mañana”, dijo Obama, durante un encuentro con el rey Abdallah de Jordania.

La incertidumbre frena al demócrata, que descarta el uso de la fuerza. “La respuesta al uso de armas químicas en sí misma es excesivamente complicada. Ya sea el envío de tropas o el uso de algún tipo de equipo de fuerzas especiales para resguardar el sitio, bombardear o hacerlo mediante intermediarios. Ninguna de estas opciones excluye riesgos”, dijo a la cadena pública de EE.UU. NPR la experta de asuntos sirios del Centro Stimson, Mona Yacoubian.

Al menos 58 muertos en Siria tras un bombardeo supuestamente con gases tóxicos

El ataque con gas a Jan Sheijún

El martes 4 de abril, entre las 11:30 y las 12.30 hora local, aviones no identificados lanzan un ataque aéreo contra la localidad siria de Jan Sheijún, en la provincia de Idlib al norte del país, controlada por fuerzas opositoras al régimen de Bachar al Asad y facciones islámicas.

Tras el bombardeo, una nube tóxica de gas envuelve el área afectando a centenares de vecinos y provoca la muerte de más de 80 personas, entre ellas 30 menores. El OSDH y la ONG siria "Cascos blancos" denuncian el hecho inmediatamente a los medios. En pocas horas, dramáticos vídeos inundan las redes sociales mostrando adultos y niños muertos o agonizando entre estertores.

La oposición señala a Al Asad como responsable del ataque, extremo que este niega. Finalmente adopta la versión de Rusia, de que Damasco sí atacó el lugar pero el gas procedía de depósitos de la filial terrorista de Al Qaeda, Frente Al Nusra, y talleres rebeldes en los que se fabricaban armas químicas.

Estados Unidos bombardea un aeródromo en Siria con decenas de misiles crucero

Los Estados Unidos de Trump entran en la guerra

El viernes 7 de abril, Estados Unidos lanza su primer ataque directo contra objetivos del gobierno del presidente sirio Bachar al Asad desde que comenzó la guerra civil en Siria, y lo ha hecho como respuesta al supuesto ataque con armas químicas en Jan Sheijun. Se trata de la acción armada estadounidense más contundente en seis años de conflicto.

Dos destructores situados en el Mediterráneo oriental (el USS Porter y el USS Ross, ambos procedentes de la base española de Rota) han lanzado 59 misiles de crucero contra la base aérea de Shayrat, cerca de Homs, desde donde, según EE.UU., partieron los aviones que lanzaron bombas de gas sarín el pasado martes.

El Ejército sirio ha comunicado que seis militares sirios han muerto en el bombardeo, mientras que la televisión estatatal siria ha informado de la muerte de nueve civiles, entre ellos cuatro niños, que residían en pueblos cercanos a la base aérea atacada.

El Pentágono ha explicado que las fuerzas rusas fueron "notificadas con antelación a través de las líneas de comunicación establecidas" y que los ataques fueron específicamente orientados para evitar "la muerte de civiles y en cumplimento de la Ley de Conflicto Armado".

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha condenado el bombardeo como una "agresión contra un país soberano con falsos pretextos" y ha pedido una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU ante el que Moscú ha calificado el ataque a Siria como un "acto de agresión ilegítimo" y advirtió de las consecuencias "extremadamente graves" para la estabilidad internacional que pueden tener esas acciones.