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Obama se enfrenta a la 'línea roja' que trazó para Siria

       
  • Washington actúa con prudencia ante el informe de armas químicas
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  • El presidente de EE.UU. advirtió de que esa es la ‘línea roja’ que no toleraría
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  • Algunos analistas ven insuficientes las pruebas para verificar el uso
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  • La intervención militar, una de las respuestas posibles

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Prudencia en la Casa Blanca. “Este no es un problema que se va a resolver de la noche a la mañana”, dijo Obama, durante su encuentro con el rey Abdallah de Jordania. “Lo que tenemos es un informe de inteligencia que no precisa cuándo o cómo fueron usadas esas armas”.  El presidente de EE.UU. se refería a las supuestas armas químicas que el gobierno de Siria habría usado, esa ‘línea roja’ que ya advirtió que no toleraría y que le obligaría a valorar  todas las opciones.

Y es que Washington está en alerta y el presidente de EE.UU., presionado ante el escenario en Siria. Tanto el Pentágono como el Congreso han descrito la situación como intolerable. A los senadores John McCain y Lindsey Graham no les cabe duda de que Siria ya ha cruzado esa línea y fuerzan a Obama a cumplir su amenaza.

El pasado jueves, el secretario de Estado de EE.UU. denunció por primera vez que los servicios secretos estadounidenses  tenían “ciertas garantías” de que el régimen sirio había utilizado armas químicas, concretamente, gas sarín. La evaluación venía de un informe de los servicios secretos que, sin embargo, para algunos expertos es aún insuficiente.

Esa evidencia se desprende, según la BBC, en base a muestras fisiológicas tomadas a supuestas víctimas, aunque no se puede confirmar la manera en la que tomaron contacto con el agente químico.  Días antes, tanto Israel como Reino Unido ya había apuntado en la misma dirección, aunque mucho más contundentes.

Sin embargo, en un ambiente de guerra civil, es muy difícil saber con certidumbre qué pasó y quién es el responsable. “Hay que tener en cuenta la lógica de las fuentes que se usan para obtener la evidencia”, comentaba Phyllis Bennis, experta en Oriente Medio del Instituto de Estudios Políticos de Washington.

Las armas químicas de Siria

Las acusaciones entre el Gobierno y los rebeldes sirios sobre el uso de armas químicas han sido constantes desde que las revueltas se tornaron en guerra civil.  Y en esta ocasión,  Damasco se ha apresurado a culpar a los rebeldes. “Esto lo hicieron las organizaciones terroristas, incluida Al Qaeda, que amenazaron con usar las armas químicas contra Siria. Cumplieron su amenaza cerca de Alepo, hubo víctimas”, dijo el pasado viernes el ministro de Información Sirio, Omran al Zubi.

Los datos públicos sobre el arsenal químico son inexistentes, pero muchos analistas apuntan a que este arsenal es uno de los más potentes de la región. Siria dispone de “centenares de toneladas” de agentes químicos, apuntó a AFP el experto en estudios sobre la no proliferación del Instituto de Monterrey, en EE.UU, Leonard Spector.

“Damasco logró dominar la síntesis de los organofosforados, la última generación, y la más eficaz y tóxica de armamentos químicos. A esta familia pertenecen el gas Sarín y el VX”, añade el experto Olivier Lepick, de la Fundación para la Investigación Estratégica. Pero también domina “agentes mucho más antiguos como el sulfuro de etilo diclorado, es decir, el gas mostaza”.

Según el centro de Investigaciones del Congreso de EE.UU., los principales centros de producción se encontraban en Alepo, Damasco, Lataquia, Hama y Homs. Algunos de estos enclaves se encuentran inmersos en duros combates, lo que podría hacer peligrar el control de esos agentes y que esas armas no siempre estén en manos del régimen.

El consenso internacional, especialmente entre Reino Unido e Israel, es que probablemente el régimen ya ha usado algunas de esas armas. La primera denuncia más seria, ocurrida en marzo, provocó que la ONU destacase un equipo para evaluar las pruebas aportadas.

Irak en la memoria

“Reino Unido y Francia están exhortando a una mayor intervención y esto podría apoyar su causa. Lo mismo podría decirse de Catar, Arabia Saudí y Turquía. Todos tienen sus razones para que EE.UU. se involucre militarmente”, comenta a la BBC Phyllis Bennis.

Sin embargo,  la Casa Blanca no quiere precipitarse. “Dado lo que está en juego, y lo que hemos aprendido de nuestra experiencia reciente, la evaluaciones de los servicios de inteligencia por sí solas no son suficientes, solo los hechos creíbles y confirmados”, comentó en una carta privada el director de asuntos legislativos de la Casa Blanca, Miguel E. Rodríguez, a los senadores estadounidenses que pedían a Obama una acción inmediata.

Obama no quiere repetir lo de Irak en 2003. “Desde luego, la historia en torno a las armas de destrucción masiva de Irak tiene mucho peso respecto a la situación de Siria ahora, comenta a Efe el analista político de la Cooporación Rand, Christopher S. Chivvis.

Obama se reserva "todas las opciones" para responder en caso de verificarlo, ha dicho el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.. "Unas opciones  que incluyen, pero no de forma exclusiva, la fuerza militar. No hay una fecha límite” ha dicho el portavoz.

La complicada respuesta

Y en caso de verificarse, la respuesta no será más fácil. “La respuesta al uso de armas químicas en sí misma es excesivamente complicada. Ya sea el envío de tropas o el uso de algún tipo de equipo de fuerzas especiales para resguardar el sitio, bombardear o hacerlo mediante intermediarios. Ninguna de estas opciones excluye riesgos”, dijo a la cadena pública de EE.UU. NPR la experta de asuntos sirios del Centro Stimson, Mona Yacoubian.

Otros analistas, como Christopher S. Chivvis, descartan una intervención militar. “Una invasión militar a gran escala con una gran fuerza de ocupación no se daría”. El momento, además, no parece el adecuado. La administración Obama está terminando con las dos costosas ocupaciones de Irak y Afganistán, y la crisis económica ha obligado al gobierno a poner los recortes en presupuesto militar en el centro de sus agendas.

El complicado laberinto sirio, interconectado con toda la región, ha hecho que en muchas ocasiones la posición internacional para tratar de detener la guerra civil sea más bien limitada ya que las posibles consecuencias son incalculables. Obama puede encontrarse ante un difícil dilema, entre la espada y la pared, entre una guerra que ni necesita ni quiere, y la posibilidad de perder credibilidad por no cumplir sus amenazas.  De momento, dice Washington, investiga, y no hay fecha límite.

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