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Atlanta, acorazada para el Inglaterra-Argentina: el mayor dispositivo de seguridad del Mundial

Atlanta acoge el penúltimo y multitudinario 'banderazo' de Argentina entre fuertes medidas de seguridad

Pasar hasta tres controles de seguridad para cubrir a un entrenamiento o ser cacheado para entrar al lugar donde la afición argentina celebra el tradicional banderazo previo a sus partidos no ha sido lo habitual en este Mundial. Tampoco que las aficiones entren por puertas separadas al estadio ni que en el dispositivo de seguridad esté involucrado hasta el FBI. Pero tampoco lo es un Inglaterra-Argentina, una semifinal histórica que no se jugaba desde hace más de dos décadas y que concentra una de las rivalidades futbolísticas más acusadas del mundo.

Y en un Mundial en el que los incidentes entre aficiones han sido prácticamente anecdóticos, el Inglaterra-Argentina se presenta como el partido de mayor riesgo de todo el campeonato, por lo que todas las instituciones implicadas han preparado un dispositivo especial que contará con hasta 1.600 efectivos, entre los que habrá agentes locales, el FBI, seguridad privada y efectivos internacionales.

Un despliegue inédito en este torneo que la FIFA espera que se resuelva sin incidentes: "Hasta la fecha, el torneo ha tenido un ambiente excepcional tanto dentro de los estadios como en las ciudades anfitrionas, con aficionados de distintos países reuniéndose pacíficamente y celebrando juntos. No se han registrado incidentes importantes, y la FIFA espera que este espíritu de unidad y respeto continúe".

Entre las decisiones para evitar conflictos está la prohibición de entrar al estadio con banderas alusivas a las Malvinas, que sí se vieron este martes en la celebración previa de la hinchada argentina en Atlanta. Tampoco podrán acceder aquellos aficionados 'fichados' por las autoridades argentinas, que entregaron una lista de hasta 33.000 personas a Estados Unidos. Y, los que entren, lo harán por puertas separadas en el caso de los aficionados más radicales de ambas aficiones.

Argentina rebaja la tensión y pide centrarse en el fútbol

En los días previos al partido, los mensajes llamando a la paz han llegado desde ambos equipos. "Esto es un partido de fútbol. Mezclarlo sería una locura, en esta época en la que están pasando cosas en otros lados del mundo, hay otras guerras, no nos tenemos que confundir", apuntó este martesel técnico argentino Lionel Scaloni, en la rueda de prensa oficial previa al partido.

En una línea similar se mostró Rodrigo de Paul, que dijo que "hay que entender que es un partido de fútbol y que las Malvinas se tienen que discutir en otros lugares". "Fue una atrocidad lo que pasó, y nosotros siempre lo recordamos, pero lo que queremos es ganar y llegar a la final", añadió.