Sudáfrica-Canadá: el partido que no se había jugado antes y seguirá haciendo historia
- El primer partido de dieciseisavos pone en escena a dos selecciones que nunca habían estado ahí
- Sudáfrica - Canadá en directo en La 1, Teledeporte Play, La 2 Cat, RNE y RTVE.es, a las 21:00 h.
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El Mundial 2026 presenta su primer duelo de dieciseisavos de final con un partido inusual. Canadá y Sudáfrica se enfrentarán este domingo en Los Ángeles en un cruce sin precedentes en las rondas eliminatorias. Nunca antes ninguna de las dos selecciones había alcanzado esta fase de la Copa del Mundo.
Este partido es el siguiente capítulo de dos personajes que se han saltado el guion. Canadá, empujada por la condición de anfitriona, llegó a la última jornada de la fase de grupos con la posibilidad de asegurarse el camino hasta octavos en casa, pero la derrota ante Suiza la obligó a cambiar Vancouver por Los Ángeles. Sudáfrica parecía condenada tras caer ante México en su estreno, pero una victoria inesperada ante Corea del Sur le brinda un flamante pasaje para la siguiente fase.
El contraste de trayectorias hace aún más singular este encuentro. Los canadienses han basculado entre la alegría y el dolor, con una goleada memorable ante Qatar y el liderazgo ofensivo de Jonathan David (3 goles, 13 tiros a puerta), y la grave lesión de Ismael Koné, a la espera del regreso de Alphonso Davies. Los sudafricanos han avanzado a base de supervivencia, remontando pronósticos adversos hasta firmar la primera clasificación para una fase eliminatoria de su historia, en una épica secuencia de derrota (con dos expulsados), empate de penalti y victoria mínima. Entre ambos apenas existe un antecedente: un amistoso disputado en 2007 que ganó Sudáfrica 2-0. Ahora se cruzan por primera vez en competición oficial, pugnando por ver quién sigue haciendo historia.
El partido presenta un choque entre dos formas opuestas de atacar: volumen contra eficiencia. Canadá ha mostrado una gran producción, aunque una pegada irregular. Lo evidencian sus ocho goles en la fase de grupos (uno en propia puerta del rival), pero seis de ellos concentrados en la goleada a Qatar, para un total de 58 remates, la mayoría inocuos (0,13 goles esperados por remate). Jonathan David y Cyle Larin lideran la anotación, con Promise David aportando impacto desde el banquillo.
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Sudáfrica, en cambio, ha logrado el máximo con muy poco. Con dos goles en toda la fase de grupos, el equipo de Hugo Broos ha sumado cuatro puntos para su clasificación, desde una táctica opuesta, la receta de todos los equipos que se sienten inferiores: cediendo la iniciativa, protegiendo el bloque y lanzándose a la transición. Su 32% de posesión ante Corea del Sur resume esa renuncia al control, compensada con momentos de alta precisión, como los 14 remates (4 a portería) en su victoria decisiva, con Mokoena como ejecutor desde media distancia y Maseko como punta de lanza.
Canadá se despide de su afición para su futuro en este Mundial del que es anfitriona, y esta tampoco ha podido ver a su capitán, Alphonso Davies (Bayern de Múnich, 25 años), que ha vivido una temporada interrumpida en general por las lesiones. La última, en el isquiotibial izquierdo, le ha tenido fuera desde la semifinal de la Champions frente al PSG, a principios de mayo. Desde entonces, no ha pisado el terreno de juego y su selección aguarda para contar con el liderazgo en el momento definitivo de un futbolista que ha jugado 58 partidos con su selección y ha anotado 15 goles.
Con Canadá, Davies se transforma del perfil de carrilero, su rol habitual en el Bayern, donde es una estrella más en toda una constelación, a todo un líder creativo y ofensivo cuando se pone la camiseta de su selección, para jugar en posiciones más adelantadas, como extremo, mediapunta o incluso como segundo delantero. Aunque el seleccionador, Jesse Marsch, lo utiliza como lateral si el partido lo requiere, tiene libertad para moverse por todo el frente de ataque y protagoniza buena parte del juego ofensivo, encarando, rematando o moviendo las jugadas a balón parado.
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Sudáfrica ha visto emerger un nuevo héroe, Thapelo Maseko. El delantero de 22 años fue el artífice de la histórica clasificación de los Bafana Bafana con su gol a Corea del Sur. Su hazaña tiene algo de revancha personal. Hace apenas tres años sufrió una grave lesión en la Copa de África de 2023, que frenó su progresión, y perdió protagonismo en el Mamelodi Sundowns antes de relanzar su carrera en el AEL Limassol, en Chipre.
En un partido de máxima tensión, Maseko fue el futbolista más incisivo sobre el césped: lideró el encuentro en remates (5, convirtiendo en gol el único que fue a puerta), toques en el área rival (6) y protagonismo ofensivo, hasta ser elegido mejor jugador del partido. Maseko lidera a Sudáfrica en tiros a puerta en este Mundial (8), de modo que ha sido hasta la fecha la principal vía de amenaza de un equipo que ha sobrevivido con pocos recursos y ha aprovechado cada transición.
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Y aquí está Sudáfrica, 12 partidos mundialistas después. Con un balance de tres victorias, cinco empates y cuatro derrotas, nunca ha dejado un marcador a cero, aunque lo cierto es que tampoco ha iluminado muchas veces su propio casillero: 13 goles a favor, y 19 en contra. No busquen un goleador estrella; Sudáfrica es un colectivo, para lo bueno y para lo malo. De hecho, de sus 13 goles marcados en la Copa Mundial, los últimos 11 los han anotado 11 jugadores diferentes.
El más importante, por el momento, es el que convirtió Maseko contra Corea del Sur y ha valido para la clasificación para hoy. El más icónico, el de Tshabalala en el partido inaugural del Mundial de 2010, del que Sudáfrica era la anfitriona, por el remate y la euforia colectiva en la celebración. Y el más rápido, el que anotó Siyabonga Nomvethe en el Mundial de 2002 ante Eslovenia, en el minuto cuatro de partido.
Las eliminatorias traen consigo la posibilidad de las prórrogas y de las tandas de penaltis para resolver quién sigue adelante y quién hace las maletas en caso de empate tras los 120 minutos de rigor. En la historia de la Copa del Mundo, se han ejecutado 320 penaltis, con un porcentaje de acierto del 69% (222). Es decir, siete de cada diez penaltis van para adentro, pero todos los aficionados esperan con ansiedad el fallo del rival o el acierto del portero propio, porque ahí se decide el destino.
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Los penaltis son también uno de los momentos predilectos de estadísticos, supersticiosos y cuñados futbolísticos. Para llegar preparado a la próxima tanda, aquí van unos cuantos datos para sacar a pasear en el salón, en el bar o en el chiringuito con los que impresionar a la parroquia entre lanzamiento y lanzamiento:
- Los penaltis son más modernos de lo que parecen. La tanda se introdujo en los Mundiales en 1978, aunque no debutó hasta la semifinal de España 1982 entre Alemania Occidental y Francia. Desde entonces se han disputado 35.
- Cada vez hay más. En las tres últimas Copas del Mundo, más de uno de cada cuatro partidos de eliminación directa se resolvió desde los once metros. En Qatar 2022 se alcanzó el récord: cinco tandas en una sola edición, incluida la final.
- El orden de lanzamiento no garantiza ganar, pero... Históricamente, el equipo que tiraba segundo ganó 18 de las 35 tandas (51%). Eso no marca la diferencia, pero ojo, que la tendencia actual sí: de las últimas once tandas de penaltis, nueve las ganaron los que lanzaron segundos (82%).
- Ser zurdo no da superpoderes. Los diestros convierten el 69,5% de sus lanzamientos y los zurdos el 68,8%. La diferencia es tan pequeña que apenas merece una discusión.
- Si quieres parecer entrenador, habla de la altura del disparo. Los lanzamientos altos son los más eficaces, aunque pocos jugadores se atreven a hacer despegar el balón. Si el tiro va raso o a media altura, la esquina izquierda ofrece mejores resultados que la derecha.
- Tres finales se decidieron así. Brasil derrotó a Italia en 1994, Italia a Francia en 2006 y Argentina a Francia en 2022. Tres tandas, tres capítulos ya clásicos de la historia de los Mundiales.
- Qatar 2022 batió récords, y hubo repetidores. En 2022 hubo cinco tandas de penaltis y en cuatro de ellas estuvieron involucradas Croacia o Argentina (la albiceleste necesitó ganar dos para levantar la Copa). La quinta fue la de España y Marruecos, y esa seguro que no la queremos evocar.