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Pista Mundial

Inglaterra - Croacia: llega la eterna aspirante para confrontar su ambición con el oficio croata

Mundial de Fútbol 2026 | Inglaterra - Croacia
Luka Modric y Harry Kane, estrellas de las selecciones de fútbol de Croacia e Inglaterra, respectivamente. DISEÑO RTVE / EFE / AFP

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El balón lleva siete días rodando en este Mundial 2026 y todavía faltaba por debutar uno de los favoritos. Inglaterra, subcampeona de Europa, con uno de los equipos más deslumbrantes del planeta fútbol, pide la palabra y se cita con Croacia, una selección viejoven que presenta un currículo poco desdeñable y un historial de duelos de alta intensidad con los ingleses, con una semifinal mundialista clavada en el recuerdo (2018). No se pierdan el próximo capítulo.

El duelo táctico entre Inglaterra y Croacia puede leerse como un choque de ritmos más que de nombres. Inglaterra suele sentirse más cómoda sin el balón: su plan pasa por sostenerse en un bloque medio, sin hundirse del todo, y activar la transición con velocidad en cuanto recupera. Pocos toques, mucha verticalidad y la intención constante de atacar los espacios desguarnecidos.

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Croacia plantea casi el partido contrario. Su prioridad no es acelerar, sino controlar. A través de la posesión busca fijar al rival, moverlo de lado a lado y esperar a que aparezca una grieta. Es un fútbol más paciente, apoyado en la calidad técnica de su centro del campo y en la capacidad para sostener ataques largos (o resistir).

La clave del enfrentamiento puede estar en quién logra desequilibrar a su favor. Si los ingleses consiguen imponer transiciones frecuentes, el encuentro se abre; si Croacia logra instalar su ritmo de control, el partido se estira.

Cuando Inglaterra recurrió al alemán Thomas Tuchel (52 años) tras la derrota ante España en la final de la Eurocopa de 2024, lo hizo avalado por su trayectoria en la elite europea y, de momento, los resultados le han dado la razón: una clasificación impecable para el Mundial, y el primer seleccionador inglés capaz de mantener la portería a cero en nueve de sus diez primeros encuentros.

Bajo la dirección de Tuchel, Inglaterra ha transitado hacia un estilo más agresivo, intenso y tácticamente estructurado en comparación con el enfoque más cauteloso y conservador que caracterizó la era de Gareth Southgate (2016-2024). Mientras que Southgate priorizaba la seguridad defensiva y a menudo cedía la iniciativa al rival, Tuchel busca asfixiar al oponente mediante una presión alta y constante. El cambio entre entrenadores es evidente en este gráfico.

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Al servicio de esa idea de juego, Tuchel no ha dudado en prescindir de futbolistas de enorme peso mediático y talento contrastado que no encajaban en sus esquemas. Dejar fuera a Phil Foden, Cole Palmer, Trent Alexander-Arnold o Harry Maguire ha abierto interrogantes sobre la creatividad y la experiencia de la plantilla. Lejos de esquivar la polémica, el técnico la ha asumido de frente: "No es necesario elegir a los 26 jugadores más talentosos", dijo para defender su lista.

Hablar de Inglaterra en un Mundial es hablar de una potencia que lleva décadas viviendo entre la expectativa y la frustración. Está en el club de los campeones, sí, pero su única estrella sigue siendo la de 1966, conquistada en casa y acompañada para siempre por el debate del famoso gol fantasma de la final. 

Desde entonces, los ingleses repiten la historia: llegan como candidatos y se quedan a las puertas. En casi sesenta años solo han pasado de cuartos dos veces, en Italia 1990 y Rusia 2018. Son, de hecho, el equipo que más veces ha caído en cuartos de final en la historia de la competición (7). Pero también es cierto que pocas selecciones llegan a este Mundial con tanta continuidad competitiva. Inglaterra encadena ocho participaciones consecutivas y viene de disputar las dos últimas finales de la Eurocopa, una señal de que lleva tiempo rondando algo grande.

La clasificación para 2026 alimenta todavía más esa sensación. Los Tres Leones ganaron sus ocho partidos y fue la única selección que no encajó ni un gol. Si esta generación ha aprendido algo del pasado, el Mundial de Norteamérica puede ser la oportunidad de escribir un guion diferente.

Y luego está Croacia, especialista en desafiar a la lógica. Desde que debutó como país independiente en 1998 y sorprendió al mundo con un tercer puesto, ha convertido los Mundiales en su mejor escaparate: en seis participaciones ha alcanzado tres semifinales y en una de ellas, en Rusia 2018, llegó hasta la final. 

Aunque también se abona a los extremos: o acaba en el podio o se hunde en el foso de la fase de grupos. Como su rival, los croatas llegan a este Mundial con una notable solidez en la primera fase: no pierde un partido de grupos desde 2014 y solo ha encajado dos goles en sus seis encuentros más recientes en esta ronda.

A sus 40 años y ocho meses, Luka Modrić sigue haciendo lo que durante toda su carrera: ver pases que los demás no ven. El centrocampista croata afronta su quinto Mundial convertido en una rareza estadística. Es el tercer jugador con más internacionalidades (197), por detrás de unos tales Cristiano Ronaldo (226) y Leo Messi (198).

Pero su influencia va mucho más allá de la longevidad. En los dos últimos Mundiales completó 175 pases que rompieron líneas rivales, al menos 50 más que cualquier otro jugador del torneo. Una cifra que resume su importancia para Croacia: cuando el equipo necesita avanzar, acelerar una jugada o encontrar un hueco donde parece no haberlo, el balón acude a él. 

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Enfrente, Harry Kane continúa siendo el gran argumento ofensivo de Inglaterra. El capitán inglés llega a su tercer Mundial en uno de los mejores momentos de su carrera, como máximo goleador histórico de su selección y respaldado por una temporada extraordinaria en el Bayern de Múnich. Superó los 60 goles entre todas las competiciones y conquistó la Bota de Oro europea, confirmando el olfato que le ha convertido en uno de los delanteros más fiables de su generación. 

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Kane no solo acumula goles, sino que llega rodeado de una de las generaciones más talentosas que ha tenido Inglaterra en ataque, capaz de surtirle de ocasiones desde múltiples perfiles, y viceversa. Si los Tres Leones aspiran a llegar lejos, buena parte de sus opciones pasarán, una vez más, por la puntería y el juego de su número nueve.

Zlatko Dalić (59 años) es el director de orquesta desde el banquillo de este destacado ciclo del fútbol croata. En octubre de 2017 se hizo cargo de la selección y lideró al equipo hasta la final del Mundial de 2018, acarició la gloria en Qatar 2022 y ha logrado con solvencia la clasificación para una nueva cita, mediando entre ellas las participaciones en las dos últimas Eurocopas. De esta manera, Dalić es el primer técnico que habrá dirigido a Croacia en cinco grandes torneos internacionales.

En este camino, habrá contado con dos jugadores fundamentales, el consabido Modrić y también Ivan Perišić (PSV Eindhoven, 37 años), un combativo jugador que siempre aporta. Autor de diez goles y ocho asistencias entre mundiales y eurocopas, es uno de los únicos tres jugadores que han marcado y asistido en los últimos tres mundiales, junto a Messi y Neymar.

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¿Y qué esperar del grupo L, en el que también están Ghana y Panamá? Las predicciones apuntan a un claro favoritismo de las selecciones europeas y Ghana, que juega su quinto Mundial (todos ellos en este siglo), peleará por terminar en ese lote de los ocho mejores terceros que tendrán billete a las eliminatorias. Panamá, que participa por segunda vez en la Copa del Mundo, parece el patito feo, pero se clasificó invicto para este campeonato.