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Pista Mundial

Francia - Senegal: el debut de una delantera de lujo

Kylian Mbappé, con camiseta azul de Francia, señala con el dedo mientras mira hacia un lado en un estadio. Contexto: franciasenegal, Pista Mundial.

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Senegal ansía repetir la sorpresa de 2002, cuando se impuso a Francia en el primer partido del Mundial de aquel año, de infausto recuerdo para los bleus, que fueron a defender el título y se marcharon sin llegar a las eliminatorias, y sin marcar ni un solo gol en todo el torneo. Los senegaleses ahora tienen más complicado repetir la gesta, ante una escuadra que está en lo alto de las predicciones de todos los espectadores, que llega rabiosa después de perder dos finales del Mundial consecutivas y que saca al campo una alineación que asusta solo de leerla.

Menudo ataque presentan los franceses. De los siete atacantes que traen los galos, tres acaban de coronarse en la final de la Champions con el PSG (Bradley Barcola, Ousmane Dembélé y Désiré Doué), otro marcó el gol que le dio al Crystal Palace el triunfo ante el Rayo en la final de la Conference, y otros dos son… Mbappé y Olise. Al portero senegalés Édouard Mendy le bastaría con echar un vistazo al mapa de remates de ambos jugadores en esta temporada para saber que en este partido no se va a aburrir.

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Aunque en medio de una sequía de títulos, Mbappé está en un excelente estado de forma, ha marcado 42 goles esta temporada con el Real Madrid, con una ligera preferencia hacia el lado izquierdo de la portería contraria, como se atisba en el gráfico anterior.. El delantero llega al estadio de Nueva York como el máximo goleador de las dos últimas Copas del Mundo, en las que ha anotado 12 tantos. Está a tan solo cuatro del récord histórico del alemán Klose. Esto siempre con el permiso de Messi, que lleva 13 dianas en los mundiales: una buena intrahistoria para tener en el radar en esta fase de grupos.

El extremo derecho Michael Olise no llega a los registros del madridista, pero ha subido 22 veces el marcador del Bayern esta temporada. Y lo más destacable, su perfecta complementariedad con Mbappe: crea peligro en la zona del área donde menos se recrea el madridista.

Mbappé y Olise están entre los cinco atacantes con mejor registro de goles y asistencias por minuto jugados de las cinco grandes ligas europeas, con una media de 82 minutos para el del Bayern en los 57 partidos que ha disputado y de menos de 77 para el madridista (en 47 jornadas). Pero es que hay incluso otro delantero galo que supera a ambos en esta estadística. Ousmane Dembélé, que normalmente entra como revulsivo (ha disputado 44 partidos esta temporada) em el PSG, asiste o marca cada 70 minutos. Solo el inglés Harry Kane, que destroza la clasificación, está por delante de él. Y cuidado, porque un senegalés, Bamba Dieng, del Lorient, se codea con los grandes.

Con estos registros, con que pise el césped tan solo uno de ellos es bastante probable que ya en los primeros noventa minutos consigan mejorar el registro de la escuadra francesa del 2002, esa que se volvió de Corea del Sur sin celebrar un solo gol.

De tanto ataque le viene el problema a los bleus. Tiene en sus filas tanto jugador de primer nivel que los descartes se dan por descontados. Y eso aun a pesar del 4-2-3-1 montado por el seleccionador, Didier Deschamps, en el que solo Mbappé parece tener el puesto asegurado. Algún atacante tendrá que jugar más retrasado de lo que está acostumbrado esta temporada. 

Un gran candidato es el propio Dembélé, que ya en el último amistoso disputado ya jugó una línea por detrás de Mbappé. Y sin embargo, ahí tiene un gran competidor, la revelación del año para el Manchester City, Mathis Cherki, todo un equilibrista en el área contraria. La pregunta que tendrá que responder Cherki, sin embargo, sigue siendo si con 22 años, este Mundial le llega demasiado pronto. 

De manera que la incógnita sobre la alineación titular sigue abierta a pocas horas de que comience a rodar el balón. El siguiente gráfico muestra las progresiones ofensivas de los franceses durante la clasificación para este Mundial, y ya apunta a que la influencia de Mbappé, cuando cae hacia la banda izquierda es lo único que se da por descontado.

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La presión de semejante plantel se deja notar si se miran gráficos aún más puntillosos. El siguiente muestra cómo Francia ha dominado con claridad los últimos partidos oficiales, los de clasificación para el Mundial. Ha sido capaz de tocar más veces el balón que sus rivales en prácticamente todo el campo, menos en el área pequeña.

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Este control absoluto del campo, sin embargo, puede temblequear cuando los galos se enfrenten a rivales más acordes a su nivel. Senegal, según los pronósticos, poco tiene que hacer en esta primera jornada. Pero el sistema de juego adelantado de los galos sufre sin el balón, ante rivales que saben cómo controlar el medio del campo.

Con todo esto dicho, lo complicado para el seleccionador Deschamps va a ser gestionar a titulares y suplentes. No debería ser un problema para alguien que es una de las tres únicas personas que han ganado un Mundial como jugador (en el 98) y como técnico. No le faltan galones ni experiencia, es quien más tiempo lleva al frente de cualquiera de las 48 selecciones, 13 años dirigiendo a los bleus.

En el banquillo contiguo tendrá a Pape Thiaw, otro de esos afortunados que saben lo que es debutar en un Mundial antes de entrenar a su selección. Y lo de debutar es estricto: como jugador solo disputó un partido, pero uno en el que dio la asistencia del gol de oro que llevó a cuartos a Senegal en 2002, lo más lejos que ha llegado el conjunto africano. Fue uno de los últimos goles de oro de la historia de los mundiales, antes de que la FIFA cambiase las reglas. Derrotar hace 24 años a los bleus les trajo suerte, pero repetir hazaña esta vez se antoja realmente complicado.