El Sevilla se asoma al abismo: problemas económicos, crisis deportiva y el descenso al acecho
- La destitución de Matías Almeyda agranda la crisis en el banquillo sevillista: ocho entrenadores en cuatro temporadas
- El conjunto hispalense tiene una deuda de unos 200 millones de euros y pasa por años convulsos a nivel institucional
El Sevilla ha anunciado este mismo lunes el adiós a Matías Almeyda como entrenador del primer equipo tras la derrota sufrida este domingo en el Sánchez Pizjuán ante el Valencia (0-2), un rival directo por la permanencia. A otrora, estos dos conjuntos luchaban por los puestos de Champions y competían de tú a tú en Europa.
El triunfo ha dado alas a los ches, que se ponen a siete puntos del descenso (35) y ha dejado muy tocados a los andaluces, que ya miran de reojo al pozo del descenso, del que solo están a tres puntos. Y tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo. El Sevilla lleva varias temporadas jugando con fuego, ya la pasada tuvo serios problemas y se quedó a solo un punto del descenso, que marcó el Leganés con 40 puntos.
Pero el problema del equipo más laureado de la Europa League no viene de ahora. Desde que comenzó la presente década, la inestabilidad institucional ha sido una constante por la guerra de los Del Nido -padre e hijo-. Este primero, máximo accionista individual del club, lleva intentando recuperar el control del mismo desde 2019.
Su hijo, es el máximo representante institucional del Sevilla desde 2023, cuando tomó el relevo, precisamente, del sucesor de Del Nido, José Castro, que se hizo con las riendas del club en 2013 tras su dimisión, tras haber sido condenado a una pena de siete años de cárcel por corrupción en el caso Minutas, relacionado con el Ayuntamiento de Marbella.
Problemas económicos
Los problemas deportivos del Sevilla vienen acompañados de manera inequívoca de problemas económicos. La deuda oficial del club apunta a unos 88 millones de euros a diciembre de 2025, cuando también se presentó el balance de las cuentas de la campaña 2024/25, con un balance negativo de 54 millones de euros.
Además, en esa Junta de diciembre, Del Nido hijo presentó ante los accionistas una ampliación del préstamo que tienen con Goldman Sachs de 70 millones, que se unen a los 108 que ya tenían concedidos. Un montante para intentar asegurar la estabilidad financiera del club con el segundo límite salarial más bajo de la Primera División (22,1), solo el Levante tiene menor presupuesto (17,1), y contrasta con los 19,8 del Leganés, equipo de Segunda División.
Una situación convulsa dentro de los despachos y a nivel financiero que se ha reflejado directamente sobre el terreno de juego. En los últimos años, el valor de la plantilla del Sevilla ha pasado de más de 400 millones de euros a los poco más de 140 que tiene ahora.
A finales de año, Sergio Ramos comenzó a negociar con la actual junta directiva para comprar el club que le vio nacer con la aportación de un socio americano, Fiva Eleven Capital, por unos 450 millones de euros, incluida la deuda.
De la época dorada a los tiempos más oscuros
El conjunto andaluz, en su época dorada en la Europa League, que comenzó a mediados de los 2000 y que concluyó con su epílogo ante la Roma de Mourinho en 2023 con la conquista de su séptimo título en esta competición, siempre se había caracterizado por su buen ojo para los fichajes, fruto de un matrimonio que durante años funcionó a las mil maravillas, con Monchi en el cargo de director deportivo en diferentes etapas.
El Sevilla exportaba talentos a otros equipos a base de fichar bien y a un precio moderado para luego proyectar jugadores, ya fuese desde la cantera, como Navas o Reyes, o bien gracias al buen ojo de su director deportivo, con nombres como los de Dani Alves, Ivan Rakitic o un caso más reciente como el de Koundé o Bono.
Mismo caso, pero a la inversa, ha ocurrido en el banquillo del conjunto de Nervión. De tener entrenadores como Joaquín Caparrós, Juan de Ramos -con sus dos UEFAS- o Unai Emery -que logró tres Europa League consecutivas (2014, 2015 y 2016), la de 2020 de Julen Lopetegui o la más reciente de Mendilíbar en 2023, esta última un pequeño oasis en la travesía por el desierto que está atravesando uno de los equipos con más historia de la Liga, a ver el puesto vacante.
Precisamente, esa temporada de 2022/23 fue el inicio del fin de un ciclo glorioso que comenzó con una temporada frenética en el banquillo. Después de haber ganado la Europa League en su primer año en el banquillo del Sevilla (19/20), Julen Lopetegui se quitó la espinita del Real Madrid llevando a los andaluces a la conquista de su sexta Europa League.
Ocho entrenadores en cuatro temporadas
El técnico vasco protagonizó la última etapa de estabilidad en el banquillo del Sevilla. El año de su debut, además del título europeo ante el Inter de Milán, dejó al equipo como cuarto clasificado en Liga. A la campaña siguiente logró el hito de llevar a los hispalenses hasta la cifra récord de los 77 puntos, nunca antes alcanzada en su historia, y vuelve a terminar cuarto.
Pero el ciclo llegó a su fin en la 22/23, cuando Lopetegui es destituido tras caer derrotado por 1-4 en la antigua fase de liguilla de la Champions League ante el Borussia y no se comió las uvas en el banquillo. Desde la directiva se elige a un viejo conocido de la afición sevillista, Jorge Sampaoli, que apenas dura cinco meses en el cargo. Es destituido en marzo por tener al equipo en el descenso.
Es entonces cuando Mendilíbar se hace cargo del equipo y devuelve las esperanzas a un sevillismo que ya empezaba a vislumbrar las sombras, gracias a la inesperada consecución de la séptima Europa League de su historia. También logró salvar al Sevilla de la zona baja y lo dejó con 49 puntos, lejos de Europa y a buen recaudo de los puestos de pérdida de la categoría.
La luna de miel entre el Sevilla y Mendilíbar dura poco, a inicios de la campaña 23/24 es destituido por los malos resultados y el uruguayo Diego Alonso toma los mandos, pero los resultados tampoco acompañan y es despedido dos meses después tras no ser capaz de ganar ni un solo partido de los 12 que disputó entre Liga -8- y Champions -4-. El elegido para salvar al equipo ese año fue otro viejo conocido, Quique Sánchez Flores. El Sevilla acabó decimocuarto, con solo 41 puntos.
García Pimienta fue el elegido para asumir el riesgo de reconducir a un equipo que temporada tras temporada iba cayendo en picado. El nuevo entrenador del Sevilla, con poca experiencia en la élite, fue destituido en abril del año pasado y fue Joaquín Caparrós, leyenda del sevillismo, el que se echó la responsabilidad de salvar del desastre a los de Nervión. La temporada pasada se quedó a solo un punto del descenso, cosechando la misma cifra que la anterior (41 puntos), tras perder los dos últimos partidos de Liga.
El último sacrificado de esta larga lista, que comenzó con el adiós de Lopetegui en octubre del 22, ha sido Matías Almeyda, fichado el verano pasado para resucitar un proyecto que hace aguas: ocho entrenadores en cuatro temporadas asomados al abismo.