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“Soy maorí, pero también podría decirse que soy español”, afirma Big John, el jefe de uno de los mayores clanes maoríes de Nueva Zelanda. ¿Cómo es esto posible? Su historia y la de su familia se remonta casi doscientos años atrás, cuando Manuel José de Frutos, un joven segoviano dedicado al comercio de lana, abandonó su pueblo, Valverde del Majano, en busca de fortuna. Tras muchas peripecias y después de atravesar medio mundo, Manuel José llegó a Nueva Zelanda, justo en las antípodas de su localidad natal. Allí fue adoptado por una tribu maorí, se casó, tuvo hijos y hoy sus descendientes son más de 20.000. Son el Clan de los Paniora, el 'Clan de los españoles' en lengua maorí, y aún conservan la memoria de su ancestro. Un equipo de Televisión Española ha recorrido los pasos de este emigrante español para descubrir a esta familia y cómo lograron reencontrarse más de siglo y medio después con sus parientes españoles, los descendientes que quedaron en Segovia.

El documental El Clan español de Nueva Zelanda, producido por La 2, se ha presentado este miércoles en Madrid y podrá verse en esta cadena el próximo domingo 10 de junio a las 20:40 de la tarde. En él revelaremos quiénes son hoy los Paniora, cómo lograron regresar a sus orígenes, y el secreto gracias al cual esta familia ha mantenido su identidad durante tanto tiempo.

Un científico australiano de 104 años, el botánico y ecólogo David Goodwall, ha viajado hasta Suiza para someterse a un suicidio asistido este mismo jueves, según ha explicado en una conferencia de prensa apenas 24 horas antes. Este anciano, que no sufre ninguna enfermedad terminal, ha explicado que su calidad de vida se ha deteriorado y que es hora de partir, pero ha lamentado que no pueda hacerlo en Australia porque allí es ilegal.

  • Es la máxima autoridad católica que afronta un juicio por este tipo de delitos
  • Al empezar la investigación, el papa Francisco le dió una excedencia del puesto
  • El prelado australiano rechaza los cargos formulados por una juez de Melbourne
  • Se le acusa de varios delitos, aunque los detalles no han trascendido por motivos legales

En Australia, se han recuperado 57.000 armas de fuego, entre ellas armas automáticas o semi-automáticas, en el marco de una campaña de amnistía del Gobierno que permite a sus poseedores quedar libres de culpa.

La ley australiana sobre las armas de fuego, que es muy restrictiva, entró en vigor tras la matanza de 35 personas en la localidad turística de Porth Arthur, en 1996. La posesión ilegal de un arma de fuego está sujeta a una multa de hasta 185.000 euros o 14 años de cárcel. Antes de lanzar la campaña, las autoridades habían estimado en 260.000 las armas ilegales en circulación.

Australia se enfrenta a una de sus mayores crisis de seguridad después de que cientos de archivos secretos clasificados terminaran en una tienda de segunda mano en Camberra. Un hombre comprió dos archivadores con candado y, al abrirlos, descubrió en su interior los docomuentos con secretos de estado. El Gobierno australiano ha ordenado una investigación para averiguar cómo salieron los papeles. En ellos, a los que ha tenido acceso la cadena local ABC, se tratan temas sensibles: seguridad nacional, inmigración, trabajo interno de gabinetes y secretos altamente secretos que no debían ser publicados hasta 20 años después. 

Los abusos de menores en instituciones públicas y religiosas de Australia son una "tragedia nacional", según la comisión especial que investigó la pederastia en este país en un informe final con más de 400 recomendaciones. "Decenas de miles de niños fueron abusados sexualmente en las instituciones australianas. Nunca sabremos la cifra, pero cualquiera que sea, supone una tragedia nacional perpetrada durante generaciones dentro de nuestras más respetadas instituciones", remarca el documento.

Los jugadores de la selección de rugby de Nueva Zelanda han ejecutado su célebre haka en el Teatro Campoamor de Oviedo, justo después de recoger el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Conrad Smith, Jordie Barrett, Israel Dagg y Keven Mealamu han bailado este ritual maorí que se ha convertido en el emblema más internacional no solo del considerado como mejor equipo de rugby del mundo, sino de toda Nueva Zelanda.

La haka es una danza que tiene muchos significados para el pueblo maorí. Entre ellos, la utilizaban para infundir temor en el enemigo antes de la batalla y demostrarle que lucharían hasta el último aliento.