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El polémico anuncio del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, de llevar a cabo pruebas de testosterona a los militares estadounidenses, llega en un momento en el que el movimiento MAGA trumpista se ha adueñado de la testosterona como una exaltación de la masculinidad, fomentando su venta y consumo. Sin embargo, ¿es realmente inocua?

La testosterona es una hormona que disminuye con la edad. Tenerla baja, en principio, no implica nada, a no ser que se produzcan síntomas. En ese caso, se trata de un caso de hipogonadismo, una enfermedad que provoca, entre otros efectos disfunción eréctil o déficit cognitivo.

Los expertos recuerdan que la suplementación de esta hormona debe tratarse por profesionales médicos, y que no está exenta de efectos secundarios, como la reducción de la producción endógena (propia y natural) de testosterona. En nuestro país, debe ser recetada por un médico.

Fotografía: AP Photo/Carolyn Kaster

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado a través de redes sociales su autorización para realizar pruebas de testosterona entre los militares mayores de 30 años. El jefe del Pentágono no menciona a las mujeres ni a las personas trans, usuarias de testosterona y ahora vetadas en el ejército.

El objetivo de estas pruebas, asegura, es garantizar que los soldados tengan unos niveles adecuados de esta hormona masculina, para "rendir al máximo". Afirma que los análisis pasarán a formar parte del reconocimiento médico anual. Quienes presenten un déficit podrán recibir, de manera voluntaria y bajo supervisión médica, una terapia de reemplazo hormonal. Intenta así marcar distancias con el uso de testosterona, esteroides y otras sustancias para aumentar artificialmente la musculatura o el rendimiento, una práctica prohibida entre los militares sin prescripción médica.

Fotografía: Win Mcnamee / GETTY

La Asamblea Nacional francesa ha aprobado este miércoles un borrador de ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido, una promesa del presidente Emmanuel Macron para su segundo mandato, aunque el Gobierno del primer ministro, Sébastien Lecornu, ya ha advertido de que va a enviar el texto al Consejo Constitucional, que podría rechazarlo.

Foto: Teresa Suárez/EFE/EPA

Desde que Rusia dio luz verde a la invasión de Ucrania, su ejército ha reclutado de manera desproporcionada a más hombres jóvenes procedentes de comunidades indígenas de las repúblicas más alejadas de Moscú o San Petersburgo. Entre las regiones con mayor número de bajas en el frente ucraniano se encuentran Buryatia, Yakutia, Tuvá o Daguestán. Hablamos de comunidades que no son muy numerosas, por lo que un índice alto de bajas puede dejarlas al borde de la extinción. Por ello en los últimos años han surgido algunas organizaciones como 'Free Yakutia' o 'Free Buryatia' que, a falta de estadísticas oficiales, están intentando documentar el número de bajas de sus paisanos y disuadir a sus jóvenes de alistarse. Aunque casi todos ellos consideran que esta guerra no es la suya, muchos se han presentado voluntarios para huir de la pobreza