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Millones de niños están en riesgo de pobreza como consecuencia de la crisis en Oriente Medio

  • Los efectos de los conflictos bélicos también se hacen notar en la infancia española
  • África y Asia son los continentes que más sufren los efectos de la guerra
Momtaaz juega Millones de niños están en riesgo de pobreza como consecuencia de la crisis en Oriente Mediouna muñeca en su casa en Afganistán
La mitad de los niños en Afganistán se enfrentan a una crisis alimentaria severa OSMAN KHAYYAM
RTVE.es/Agencias

La guerra en Oriente Medio está dejando secuelas que tardarán años en cicatrizar. Más allá de las pérdidas materiales, se están perdiendo la vida de miles de personas y, como efecto habitual, las dificultades económicas acechan a los más vulnerables.

Hasta 23,4 millones de niños están cercanos al umbral de la pobreza monetaria y podrían cruzarlo ates de que finalice el 2026. Es una consecuencia directa del conflicto armado en las regiones involucradas, según un análisis de Unicef. Las familias apenas llegan a fin de mes ante la subida de los precios de los alimentos, la energía y las interrupciones en el transporte marítimo, que reducen el poder adquisitivo de las familias, con especial afectación a los niños.

El informe Repercusiones de la guerra en Oriente Medio para los niños y niñas que viven en hogares en situación de pobreza monetaria, de Unicef, ha recopilado datos en más de 167 países y constata que los menores de familias desfavorecidas se están viendo afectados de manera desproporcionada.

"Los niños y las niñas están pagando el precio de la escalada del conflicto en Oriente Medio, incluidos aquellos que viven mucho más allá de la región”, ha afirmado Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. Ha destacado que esta situación de vulnerabilidad priva a los menores de educación y alimentos y empeora la situación para aquellos que ya viven con dificultades. Haciendo que se prolonguen de por vida.

En el documento se contempla dos situaciones en cuanto a la pobreza: Uno "adverso" y otro "más grave": El primero refleja que unos 18.3 millones de niños y niñas entren en una situación monetaria precaria, mientras que el segundo escenario incrementa la cifra a 23,4 millones de infantes que sufrirían alteraciones más intensas y prolongadas si la guerra se alarga en el tiempo.

Esta situación financiera es especialmente sensible a los desórdenes de la macroeconomía. El ya citado aumento de los costes en comida y energía, junto al limitado margen fiscal —flexibilidad de un gobierno en sus opciones de gasto— de muchos países, está mermando aún más las capacidades de las familias para satisfacer sus necesidades básicas.

Asia y África son los países con mayor índice de precariedad financiera

Asia y África son los territorios en los que más se registra el aumento de la pobreza monetaria y representan el 80% del incremento total. Ambos continentes registran índices de pobreza de referencia elevados y una alta vulnerabilidad a los desórdenes externos.

En el informe de Unicef ponen el ejemplo de Somalia, un país que sufrió las consecuencias de forma inmediata. En Mogadiscio los precios de los combustibles se duplicaron tan solo unos días después del inicio de la guerra, lo que desencadenó una escalada en el valor de los alimentos, el agua, el transporte y la asistencia humanitaria. Todo ello al mismo tiempo en que el país sufre una grave crisis de desnutrición.

El estrecho de Ormuz y su consecuente cierre en la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, han multiplicado el coste del petróleo —el gasóleo un 31% y el combustible para operaciones humanitarias entre un 50% y un 70%— pero también el de los bienes de primera necesidad. Situación similar la que se produce en Nigeria, allí las familias destinan más de un 60% de sus ingresos a la alimentación y transporte, por lo que cualquier alteración, por pequeña que sea, supone una reducción de su poder adquisitivo.

El Bangladesh, por ejemplo, los productos básicos como el arroz, las lentejas, aceite, pescado o aves de corral han elevado su precio y ha agravado la presión a la que se someten las familias. Se estima que podrían entrar en situación de pobreza unas 1,2 millones de personas más.

Las consecuencias de la guerra se notan en también en España

Cerca de 2,7 millones de niños y adolescentes de España —uno de cada tres— vivían en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025. Un 28,4% se encontraba es riesgo de pobreza monetaria.

Hay una diferencia entre pobreza y pobreza monetaria: la primera hace referencia a las carencias directas en materia de calidad de vida, acceso a la salud, educación, vivienda digna o empleo. El segundo se refiere al nivel de ingresos y el consumo, por ejemplo, si no se cubre la cesta básica de la compra.

Aquellas familias con infantes son especialmente sensibles. El encarecimiento de la vivienda, la energía, la alimentación y el transporte sufren subidas de precio que, por moderadas que puedan llegar a ser, pueden reducir todavía más la capacidad de estos entornos de cubrir las necesidades básicas y empeoran las condiciones de vida de la infancia.

El Banco de España calculó un incremento del 3,6% en los precios generales en este año 2026 respecto al anterior motivado por la guerra en Oriente Medio. El IPC mostró que este mes de junio los precios ya habían subido un 3,2% frente al mismo mes en 2025.

“Esta crisis está poniendo en riesgo la vida y el futuro de los niños y las niñas. Si el mundo no actúa con rapidez, la confluencia de la guerra, la inestabilidad económica y el aumento de los costes sumirá a millones de niños y niñas en una pobreza aún más profunda”, ha afirmado Russell, directora ejecutiva de UNICEF.

Esta misma entidad propone medidas prioritarias para los gobiernos nacionales para paliar los efectos de los conflictos bélicos:

  • La protección de la financiación nacional e internacional de los servicios y suministros de los que dependen los niños, como la salud o la educación.
  • Ampliar y mantener los sistemas de protección social.
  • Facilitar el acceso de los niños y sus familias a servicios y suministros esenciales asequibles.
  • Una ampliación del margen fiscal para proteger la inversión nacional en servicios esenciales mediante la suspensión o reestructuración del servicio de la deuda cuando supera el gasto en salud, educación o protección social.
  • Mejorar los sistemas de preparación centrado en la infancia que presten apoyo a los menores de forma eficiente cuando se produzcan este tipo de perturbaciones, como las actuales, que afecten a las familias.

“Podríamos ver cómo se desvanecen los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo”, ha sentenciado Russell.