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Ucrania apunta sus drones de largo alcance contra las refinerías y los depósitos de combustible rusos. Su justificación: que el sector petrolero es clave para alimentar la maquinaria de guerra del Kremlin.

Lo que Kiev ha logrado es que las consecuencias de la guerra lleguen a casi todo el país, incluida Moscú, donde ya es habitual ver colas frente a las gasolineras.

En la capital de Rusia hay muchas gasolineras cerradas y en las que están abiertas hay un límite al repostaje: 20 ó 30 litros como máximo por conductor.

Rusia es el tercer productor mundial de petróleo y ha tenido que tomar medidas drásticas. Está importando combustible de terceros países y ha prohibido exportar su diésel.

Ucrania cree que a más ataques aéreos mayores posibilidades de que Moscú se siente a negociar. El presidente estadounidense, Donald Trump, le da la razón. Moscú rebate ese argumento y advierte que la escalada no va a llevar en ningún caso a la paz.

Foto: Igor IVANKO/AFP — Una gasolinera en Moscú

Pese al anuncio de Teherán del cierre del estrecho de Ormuz, Washington asegura que algunos barcos siguen atravesando por la ruta sur. Catar ha pedido suspender temporalmente la navegación y ha alertado de que este recrudecimiento pone en riesgo la vía diplomática.

Además de los bombardeos iraníes contra bases estadounidenses, Teherán extiende por segunda vez sus ataques a las de Jordania. Medios estatales iraníes también reconocen la baja de un oficial del ejército muerto en los ataques de EE.UU.

Esta escalada se produce horas después de que Irán y Omán negociaran sin éxito la gestión del estrecho de Ormuz. Su cierre ya se deja sentir en los mercados con la subida del precio del petróleo por el temor a una nueva interrupción del tráfico por esta vía estratégica.

Fotografía de archivo de la US Navy de un destructor destadounidense disparando un misil. AFP / US CENTCOM / US NAVY

La OTAN nació para contener a la Unión Soviética, con una Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial. Una zona interesante entonces para Estados Unidos. Pero el mundo ha ido cambiando y en Ankara se ha hecho evidente que va a haber transformación: la llamada "OTAN 3.0".

La diferencia fundamental tiene que ver con que los europeos se hagan con una mayor corresponsabilidad a la hora de dotar la defensa convencional de la OTAN. Estados Unidos dejaría de tener tanta presencia en territorio europeo y esto le permitiría desplazar a sus militares a la zona que más le interesa ahora: el Indopacífico, por su competición con China.

La OTAN considera al gigante asiático un "desafío estratégico" y a Rusia, una amenaza estructural. Con el vínculo transatlántico muy deteriorado, los europeos van a invertir más en armas, aunque está por ver si en la industria militar estadounidense o en una industria militar propia.

Foto: BENOIT DOPPAGNE/Belga Press/Europa Press/ContactoPhoto — Comparecencia de Trump en la cumbre de la OTAN en Ankara