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14 horas Fin de semana charla con José Antonio Gurpegui, Catedrático de Estudios Norteamericanos y profesor de literatura norteamericana en la Universidad de Alcalá sobre el conflicto de la Unión Europea, Dinamarca y los Estados Unidos. Para el catedrático Groenlandia no es más que un chivo expiatorio. "Trump está jugando una partida con Groenlandia como rehén"

Afirma además que "no tiene mucho sentido invadir la isla" y que lo saben incluso en EE.UU. "En el pentágono tiene que haber generales que piense que hacerlo sería volar la OTAN y, por tanto, EE.UU se quedaría completamente aislado"

A la teoría de la desaparición de la OTAN y de las alianzas militares actuales de los Estados Unidos con los países europeos plantea las dudas que llevan meses sobre la mesa "¿Qué ocurriría con las bases norteamericanas en Europa? ¿Seguirían funcionando?"

Gurpegui cree que habrá un acuerdo entre Europa, Dinamarca y EE.UU.

La insistencia de Donald Trump para hacerse con Groenlandia tensa al máximo las relaciones transatlánticas y amenaza con reanudar la temida guerra comercial. Los principales líderes europeos coinciden en que es un error, algo "inaceptable", que Trump imponga aranceles a sus socios de la OTAN por apoyar a la isla ártica.

En Bruselas, los Veintisiete han convocado una reunión de urgencia para coordinar una respuesta y los países afectados acaban de emitir un comunicado conjunto en el que aseguran que defenderán la soberanía de Groenlandia, y que los ejercicios militares allí no suponen una amenaza para nadie. De forma paralela, se comprometen a seguir fortaleciendo la seguridad en el ártico.

Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

Europa se planta ante las amenazas de Donald Trump y los líderes de la Unión Europea cierran filas. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, advierte de que los aranceles pueden abrir una espiral peligrosa.

El presidente francés, Emmanuel Macron, califica de inaceptables las amenazas. El primer ministro británico, Keir Starmer, las tacha de completamente erróneas. Desde la diplomacia europea señalan además que esta división entre aliados solo beneficia a China y a Rusia.

Este domingo, los embajadores de los Veintisiete se reúnen de forma extraordinaria. Van a coordinar una respuesta conjunta, una línea que ya verbaliza el presidente del Consejo Europeo, António Costa: "Lo que podemos decir es que la UE será siempre muy firme en la defensa del derecho internacional, sea donde sea. Por ahora estoy coordinando una respuesta de conjunto de los Estados miembros de la UE sobre ese tema".

Foto: Luis Robayo / AFP

El mensaje desde Groenlandia es claro: la isla no está en venta. En una inusual protesta, cientos de vecinos de esta isla del Ártico se han manifestado contra la ambición de Trump de controlarla a toda costa. En la capital de Dinamarca, país al que pertenece este territorio, miles de personas han salido a las calles en solidaridad con Groenlandia.

FOTO: AP Photo/Evgeniy Maloletka

No es el acuerdo perfecto porque los dos bloques han tenido que ceder, pero sí es un acuerdo equilibrado, dicen sus artífices.

La firma estampada por los ministros de Exteriores del Mercosur y el comisario de Comercio de la UE ha costado 26 años de negociaciones para que los dos mayores gigantes económicos del mundo aúnen esfuerzos y objetivos: un mercado libre para 750 millones de habitantes de dos continentes.

Como testigos de honor, los máximos representantes de la UE y los presidentes fundadores del Mercosur, menos el presidente brasileño y uno de los promotores de este acuerdo, Lula Da Silva, quien no ha explicado el motivo de su ausencia. Pero tiene que ver con su malestar porque este acuerdo se retrasó en diciembre cuando Brasil ejercía la presidencia rotatoria del Mercosur.

Tampoco estaba el representante de Venezuela, miembro del Mercosur suspendido en 2017, por su falta de compromiso democrático. Milei es el único que ha defendido la intervención de Trump en el país caribeño.

Esta unión servirá para eliminar barreras y trabas comerciales, facilitar el intercambio de bienes y servicios y, sobre todo, para conectar los dos continentes.

Foto: DANIEL DUARTE/AFP

Trump anuncia que impondrá aranceles a varios países europeos hasta que EE.UU. cierre un acuerdo para la compra de Groenlandia. A partir del 1 de febrero de 2026, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia estarán sujetos a un arancel del 10% sobre todos y cada uno de los bienes enviados a los Estados Unidos de América. El 1 de junio de 2026, el arancel se incrementará al 25%. Este arancel será exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia.

FOTO: AP Photo / Mark Schiefelbein

Dos continentes con dos Mercados Comunes que se miraban de reojo, hasta ahora. Competían entre sí y, al mismo tiempo, se necesitaban. El más antiguo, creado a finales de los 50, el Mercado Común Europeo, hoy en día la Unión Europea, con 450 millones de habitantes.

Y, el segundo, nacido en 1991, llamado Mercado Común del Sur o Mercosur, con 300 millones de ciudadanos. Dos mercados que compartían objetivos: eliminar trabas y permitir la libre circulación. Pero, por qué han tardado, casi 30 años, en ganarse la confianza el uno del otro.

El Mercosur tuvo que atravesar varias etapas y ha sido muy lento para llegar a un mercado común que hoy tampoco ha llegado. Europa tampoco lo puso fácil. Francia, Italia o Polonia temían competencia desleal. Pero ahora el tablero geopolítico europeo tiembla debido a la inestabilidad. Con la guerra de Ucrania, menos comercio con Rusia y los aranceles de Trump, el viejo continente necesita suministros que el mercado latinoamericano puede ofrecerle.

Casi 30 años después de tiras y aflojas, por fin habrá una foto para la historia aunque sin uno de sus principales promotores, Lula da Silva, que no querido acudir a la cita.

Ahora solo queda que lo ratifique el Parlamento Europeo, en los próximos meses y no parece tarea fácil.

Foto: EFE / Presidencia de Paraguay

Cazas daneses entrenan junto a un avión de combate francés. Son las primeras maniobras militares en Groenlandia tras la amenaza de anexión de Trump. El republicano advierte de que podría imponer aranceles a los países que se opongan a su plan, pero en las últimas horas, han llegado más contingentes europeos a la isla. Entre ellos, los militares alemanes.

Eslovenia ha sido la última en anunciar el envío de oficiales a la capital, Nuuk. Ahí Dinamarca ya tiene desplegados buques patrulleros. El jefe del Comando Ártico asegura que su relación con EE.UU. es estrecha y prefiere no entrar en el terreno político.

La Alianza vive una situación delicada e inédita ante la posibilidad de que su principal miembro, EE.UU., intervenga otro, además, mucho más pequeño. En Groenlandia, agradecen el respaldo de la OTAN. Temen perder muchos de sus derechos si se unen a Washington, como la atención médica gratuita, explica Tillie.

También cuentan con el apoyo de la delegación de congresistas estadounidenses que sigue en Dinamarca. Han vuelto a desmarcarse de las ambiciones de Trump, que acumula presiones internas y externas. En las calles de Copenhague, cientos de manifestantes le advierten: "Groenlandia no se toca".

Foto: AP Photo/Evgeniy Maloletka

En el mercado argentino de Cañuelas están de enhorabuena por la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Aquí mueven 12.000 cabezas de vacuno al día y el libre comercio con Europa aumentará sus ventas y las cotizaciones del ganado.

Euforia que, a este lado del Atlántico, es preocupación porque tendrán que competir con el mayor exportador de carne del mundo: 300 millones vacas, con pastos más grandes que toda Europa y unos costes un 30% más bajos.

En cambio, los bodegueros europeos ven una gran oportunidad para exportar. Tienen el ojo puesto en Brasil, que no produce vino y tiene más de 200 millones de consumidores potenciales. Sin trabas comerciales ni el actual arancel del 27%, los caldos españoles serán más competitivos y esperan disparar las ventas.

El acuerdo se aplicará ahora de forma provisional, hasta que sea ratificado definitivamente por la Eurocámara y por los parlamentos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Foto: Getty Images

Todo preparado para que comience la ceremonia de la firma del acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. Es una coincidencia, pero el acto se va a celebrar en esta sede del Banco Central de Paraguay, justo en el mismo lugar en el que hace 27 años se firmó el Tratado de Asunción para que naciera precisamente Mercosur.

En este caso, los firmantes serán los ministros de Exteriores de los países fundadores de Mercosur y los dos altos representantes de los 27 y como testigos algunos de los presidentes de América Latina que forman parte de ese mercado común del sur, aunque el gran ausente será el presidente brasileño, uno de los principales impulsores de este acuerdo.

Lula da Silva ha alegado motivos de agenda, aunque sí ha querido recibir en Río de Janeiro a la presidenta de la Comisión, a Ursula von der Leyen. Los dos han calificado este acuerdo de histórico.

Lo que se firma aquí es un acuerdo de libre comercio entre dos grandes bloques: la UE y Mercosur. Un mercado potencial de casi mil millones de ciudadanos que supondrá eliminar barreras comerciales y facilitar también el intercambio de bienes y servicios.

Pero este acuerdo ha costado muchos años, porque algunos miembros de la UE creen que supondrá una competencia desleal para sus agricultores y ganaderos. Lo cierto es que Europa ha buscado este acuerdo dada la inestabilidad política del continente por la guerra de Ucrania y por las políticas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Foto: LUIS ROBAYO / AFP

Uno de los frentes que Europa está a punto de cerrar es el acuerdo con Mercosur. El sábado 17 de enero la Unión Europea y los cuatro países latinoamericanos que forman el bloque comercial sudamericano firman un pacto histórico en un momento de proteccionismo global y grandes tensiones geopolíticas.

La firma del tratado tendrá lugar en Asunción, Paraguay. El país latinoamericano compone Mercosur junto a Brasil, Argentina y Uruguay. El pacto creará un mercado común de unos 720 millones de personas que suman 22 billones de dólares (19 billones de euros), alrededor de un cuarto del producto interior bruto (PIB) mundial. Pretenden reducir la dependencia comercial de EE.UU. y China

Por otro lado, este viernes los ganaderos y agricultores españoles han protestado contra el acuerdo con sus tractores, colapsando el centro de capitales como Oviedo o Burgos. Rechazan el acuerdo porque les deja en desventaja competitiva. Se quejan de que los productos que lleguen a Europa desde Mercosur no cumplirán los requisitos que se imponen a los comunitarios.

Imagen: DPA