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El control estratégico del Estrecho de Ormuz ha desatado un tenso cruce de amenazas entre Irán y Estados Unidos. Mientras Teherán afirma que la vía está bloqueada, Washington se proclama guardián del paso y anuncia un peaje del veinte por ciento.

Esta creciente inestabilidad geopolítica ha provocado que el tránsito de barcos comerciales caiga a su nivel más bajo en cinco semanas. La reducción del flujo marítimo en esta ruta clave ha generado una inmediata preocupación en los mercados globales.

Como consecuencia directa de los incidentes bélicos y la incertidumbre, el precio del petróleo ha vuelto a repuntar con fuerza. El barril de crudo se sitúa ya en el entorno de los ochenta dólares tras las últimas restricciones comerciales.

Llenar el depósito de un coche de gasolina es más barato que hace cuatro meses. La de 95 alcanza precios por debajo de cuando estalló la guerra en Irán. De media, encontramos el litro a 1,44 euros. Un depósito sale por casi 80 euros. En marzo, cuando alcanzó su pico más alto, estaba 18 céntimos más cara.

El diésel también tocó techo en marzo y aunque no está tan barato como la gasolina, se ha abaratado algo. Ahora está a 1,52 euros el litro, es decir, un depósito cuesta casi 84 euros.

El precio del barril de petróleo brent, de referencia en Europa, ha vuelto a niveles preguerra. Además, el Gobierno aplicó en marco un descuento al IVA en los carburantes.

Foto: Getty Images