Una misión complicada en nuestro país es encontrar una vivienda para alquilar o para comprar: falta oferta, faltan pisos... y tener buenas fuentes es importante. Los conserjes lo saben todo y se enteran los primeros cuando hay algo a la venta. Algo que les puede salir muy rentable.
Ángel lleva 25 años vigilando, limpiando y viviendo en esta finca en pleno barrio Salamanca de Madrid. No entraba en sus planes, pero, últimamente, convive a diario con la tentación de llevarse un sobresueldo. A diario llaman a su telefonillo y entregan tarjetas de contacto. Antes de vender casas, hay que encontrarlas y, en un mercado saturado, opaco y selecto, conserjes como él tienen una posición privilegiada. Incluso pueden obtener comisiones que suponen más de 10 veces su salario anual.
A pesar de ello, la mayoría, dice Ángel, mantienen el anonimato de las viviendas bajo su responsabilidad.
Foto: Álex Zea / Europa Press