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Pere Estupinyá, una mirada a dos décadas de avances científicos y retos por resolver

 Análisis   El Cazador de Cerebros  

  • Pere Estupinyá, presentador de El cazador de cerebros, cumple 20 años divulgando ciencia
  • Entró en el mundo de la comunicación científica de la mano de Redes y Eduard Punset
  • Algunos hitos del siglo: Inmunoterapia, vacunas ARN, grafeno, computación cuántica, edición genética o rovers en Marte

Por
Pere Estupinyá
Reflexionamos con Pere Estupinyá sobre los avances y tropiezos de la ciencia de principios de S.XXI Ilustración: Moisés Mahiques

Un 8 de octubre de 2001 Pere Estupinyá, licenciado en química y en bioquímica, comenzó su carrera como divulgador científico. Fue el día en el que renunció a una beca para ir a Poitiers a investigar en un laboratorio de biotecnología vegetal y se unió al equipo del programa Redes para trabajar junto a su admirado Eduard Punset.

"Qué hago yo aquí", pensaba en aquel momento un chaval entusiasta, inocente e inseguro que nunca hubiera imaginado en aquel momento llegaría a dirigir y presentar su propio programa en TVE, escribir cuatro libros, vivir ocho años en Estados Unidos, ser becado un año entero en el MIT, colabora en medios de comunicación, dar conferencias...

 

Tras 20 años de aventura divulgando ciencia reflexionamos con Pere Estupinyá sobre los avances que ha conseguido la ciencia en las últimas dos décadas y las grandes preguntas que aún quedan abiertas.

Comienza su repaso mirando al presente para señalar el gran avance reciente que ha significado la vacuna de ARN contra el coronavirus. “Es muy significativo, la reacción tan rápida de la ciencia para generar unas vacunas novedosas como la de ARN. Yo creo que es uno de los grandes hitos del último año, pero también de los últimos 20”, afirma.

Genética e inteligência artificial

La genética y la biomedicina son áreas en la que hemos visto grandes avances. En febrero de 2001 se publicó el genoma humano, que se anunció como un auténtico hito. “Ahora se secuencia en genomas de una manera facilísima, baratísima y rapidísima, lo que supone un mayor conocimiento de las enfermedades. La capacidad de manipular la célula y las estructuras de la vida de una manera mucho más precisa, es sin duda un avance brutal”, explica Pere.

En este sentido, también resalta como un gran avance las tecnologías de edición genética del CRISPR. “Hay muchos avances en biomedicina, pero uno clave en mi opinión es la inmunoterapia contra el cáncer. Conseguir que el sistema inmune sea el que ataque a las células tumorales, ha sido unos de los grandísimos avances que ha salvado muchas vidas en estos últimos 20 años”, añade.

Las células madre de las que hablábamos hace 20 años como algo muy prometedor, “en realidad han tenido menos influencia en nuestro día a día. Sin embargo ha tomado protagonismo el microbioma, las bacterias beneficiosas que tenemos en el cuerpo”.

Para todos los públicos El cazador de cerebros - Pedos, caca y microbiota - ver ahora
Transcripción completa

Cuando uno come una comida,

se produce una serie de eventos metabólicos

en el organismo.

-La cantidad de gas que se produce en el intestino

depende de dos factores: de lo que entra y de lo que se quema.

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Parte del equipo del programa quiere que hagamos

un programa de caca.

Que está muy bien.

Y me da un poco de cosa, no por hablar de caca,

sino porque parece poco científico.

Pero hay mucha ciencia relevante alrededor de las heces.

¿La caca? -Hostia. ¿La caca?

Pero ¿después de salir, digamos?

-Yo sé que abono, sí, porque lo hemos hecho en el pueblo.

Y es algo que nos interesa a todos.

Yo lo que le digo al equipo es que más interesante aún

es el gas intestinal.

Los tipos de gases que hay en el intestino delgado,

en el colon... No son todos los mismos.

Pero más interesante aún que la caca y los pedos

es quién los produce, que es el microbioma,

la cantidad de bacterias que tenemos en los intestinos

y que los científicos están viendo que tienen una gran relevancia

para la salud, pero, bueno, que si queréis que hablemos de caca,

hablamos de caca.

Hola.

Al Hospital Vall d'Hebron. Vale.

Aquí, en el taxi, ¿la gente se tira ventosidades, a veces, o...?

¿Ah, sí? (RÍEN)

(RÍE)

Lo que quizás no sabe nuestro amigo taxista

es que esos olores no son de los pasajeros,

sino de las bacterias de sus intestinos.

Vamos a conocer al Dr. Azpiroz en el Hospital Vall d'Hebron,

un reconocido experto en gas intestinal.

Fisiológicamente, el gas se debe evacuar, a demanda.

Algo fantástico de los científicos es que lo investigan todo.

Por ejemplo, el gas intestinal.

Hay personas que tienen

problemas asociados a la excesiva producción de gas

o el olor,

y, claro, hay gastroenterólogos estudiándolos.

Y luego descubren cosas inesperadas, como que el colon,

que se pensaba que la única función del intestino grueso

era producir heces, ahora ven que tiene

unas implicaciones brutales sobre nuestra salud y bienestar.

Esta es la sonda que usamos para recoger el gas intestinal.

Entonces, esta sonda la introducimos a través del ano

y, una vez que está dentro del recto, llenamos,

inyectamos aire y llenamos este baloncito.

Y, de esta forma, la sonda se mantiene en su sitio,

el aire se recoge por esta ventana y sale por el extremo de la sonda

y este extremo se conecta a un aparato

que es el que nos va a recoger todo el gas

que es el que se va eliminando continuamente.

"Os presento a Pol.

Hoy se somete a una prueba

para comprobar el estado de sus intestinos.

Ni se imagina lo que está pasando ahí dentro,

en su pequeña fábrica de gas."

El gas que se produce depende de cada individuo,

de la microbiota, del tipo de bacterias que tenga,

pero también del tipo de comida, de los residuos que se le den.

¿Y hay problemas asociados...?

En el hospital investigarán también

con personas con algún tipo de problema asociado.

Lo que tienen son problemas de tipo distensión abdominal,

pesadez, mucha evacuación de gas, evacuación de gas olorosa...

Distintos tipos de problemas que el mismo paciente relaciona

con el gas intestinal.

Entonces, lo que hacemos es ver, dependiendo de los casos,

ver si realmente está dentro de la normalidad o no.

¿Y cuál es esta normalidad?

Es decir, ¿cuántas evacuaciones de gas...?

Veinte.

¿Esta es la media? ¿Veinte al día? Sí.

Gas intestinal, imagino que habrá diferentes tipos de gases.

¿Se sabe...? Sí.

La mayor parte del gas intestinal es hidrógeno y Co2,

anhídrido carbónico,

que es lo que se produce en la fermentación.

Es lo mismo que se produce al fermentar las uvas.

Otras personas producen también metano.

Y estos son los tres gases mayoritarios.

¿Y el olor quién lo produce?

El olor se produce por unas cantidades mínimas

de gases que contienen azufre,

que eso es un tipo de bacterias que,

al fermentar los residuos de la dieta,

deriva el proceso fermentativo hacia residuos que contienen azufre.

Claro, y entonces el olor depende de lo que comas,

pero también del tipo de bacterias. Exacto.

¿Y es negativo contenerse?

Sí. Sí.

Fisiológicamente, el gas se debe evacuar, a demanda.

Claro, no conviene... Exacto.

Le dejamos al Dr. Monroy. Pol, nos vemos luego.

Tú vas produciendo, ¿no? (RÍE)

Es que esto está cogiendo mucha fuerza, en salud,

esto de la microbiota, ¿no? Sí.

"Nuestro objetivo de hoy es acercarnos a la complejidad

del mundo microbiano que habita nuestro cuerpo.

Me gustaría que, al final de todo, seas consciente

de la relación tan íntima que tienes con tus bacterias.

Dentro de un rato observaremos cómo estas bacterias pueden influir

en nuestra salud y emociones.

E iremos al Celler de Can Roca,

uno de los mejores restaurantes del mundo

para analizar las respuestas biológicas

a la experiencia gastronómica.

Pero sigamos con los gases intestinales."

¿De qué depende que una persona produzca más o menos gas?

La cantidad de gas que se produce en el intestino

depende de dos factores: de lo que entra y de lo que se quema.

Es decir, de los residuos de la dieta y del tipo de microbiota,

de bacterias, que hay en el intestino.

Luego hay una serie de alimentos que producen mucho gas

y que generalmente pasan desapercibidos,

como son la cebolla, el ajo, el plátano,

que están en todos los sofritos en nuestra cocina,

en muchas ensaladas,

y a la gente que tiene susceptibilidad para producir gas

pequeñas cantidades es suficiente para que les produzca

una cantidad de gas molesta. Ya.

¿Y esta susceptibilidad individual es por la microbiota?

Exacto. Porque hay la paradoja, a veces,

de parejas que comen lo mismo, quizás cantidades algo diferentes,

pero el mismo tipo de alimento,

y uno produce quizás más olor que otro.

Exacto.

O sea, con una misma dieta, dos personas distintas

producirán el gas en función de la microbiota que tengan.

Es decir, una misma persona, dependiendo de la dieta,

producirá más o menos gas.

Y dos personas distintas en la misma dieta

dependerá el gas de la actividad de su microbiota.

Incluso el olor, también.

Incluso el olor, tanto la cantidad como la composición.

"Como ya habéis visto, la palabra clave es: microbiota.

En el Hospital de Bellvitge,

tienen una especie de museo muy singular,

conservado a baja temperatura.

Aunque no lo parezca, lo que vais a ver es oro en paño."

Esto es... caca.

Sí, esto son heces de personas que usamos para investigación.

Algunas son de donante, algunas son de receptor

y otras son de algunas enfermedades en las que estudiamos la microbiota.

Esto es una donación preparada para realizar un trasplante.

Ah, vale. Esto ya es como un concentrado de microbiota.

Exactamente. Lo que le da el aspecto de heces a las heces

lo hemos desechado.

Intentamos que haya un concentrado de bacterias.

También hay virus, también hay hongos,

pero básicamente son bacterias concentradas

que forman aquello que llaman la microbiota.

Algo sorprendente es que hay muchas bacterias.

De hecho, el peso de la microbiota es casi el mismo

que el peso del cerebro.

"No son cientos, ni miles, ni millones,

son 39 billones de bacterias las que forman parte de tu cuerpo.

Y, entiéndeme, no son bacterias que se quiten lavándote.

Están integradas en tu organismo, entre tus células,

y tienen funciones específicas sin las que no podrías sobrevivir.

Las necesitas.

Mírate las uñas.

Es probable que, debajo de una sola uña,

tengas más microorganismos que mamíferos en África.

Y una curiosidad.

¿Por qué crees que los caballos pueden digerir alfalfa y tú no?

¿Porque sus estómagos son muy diferentes?

No. Porque en sus sistema digestivo tienen, y tú no,

bacterias que rompen las fibras de alfalfa."

Es más, los microbiólogos están considerando la microbiota

como un órgano humano, un órgano de nuestro cuerpo.

No podemos vivir sin estos microorganismos

como no podemos vivir sin otros órganos.

Ortega y Gasset decía que somos... "Soy yo y mis circunstancias".

Si supiera esto, diría:

"Soy yo, mis circunstancias y mis bacterias".

Y es totalmente cierto, porque si mis bacterias están sanas

y están funcionando correctamente, yo estoy bien.

Y si no, estaré mal.

¿Y estas bacterias de las heces para qué las utilizáis?

Las personas debilitadas que tienen la inmunidad alterada

y tienen su microbiota alterada también por antibióticos

pueden tener una infección que se coge en los hospitales

que se llama infección por Clostridium difficile.

Normalmente la tratamos con antibióticos,

pero cuando no podemos eliminarla,

la tratamos con un trasplante de microbiota fecal.

Vale, vale, vale. Con unas tasas de éxito enormes.

¿Yo podría ser donante, por ejemplo? Podrías ser donante,

pero habría que hacerte muchas preguntas,

análisis de sangre y análisis de heces.

Ah.

Tienes un 25 % de probabilidades de ser donante.

Es que, en realidad, el objetivo no es trasplantar heces,

sino trasplantar unos microorganismos

que son buenos que pueden restablecer

el comportamiento normal de la microbiota del paciente.

Me dices dos cosas:

se está trabajando en empezar a manipular la microbiota,

y con el Clostridium lo hemos visto,

y que hay microbiotas mejores que otras.

Parece un campo que, sí, será prematuro,

pero que tiene un potencial enorme.

Tiene un potencial enorme.

Y tal vez muchos aspectos de esta investigación

no acaben en trasplantes de microbiota

ni en trasplantes de microbiota artificial.

Ahora hay diversos grupos trabajando en intentar constituir

consorcios de bacterias que favorezcan

una determinada situación u otra, ¿no?

"La importancia es tal, que algunos estudios intentan usar

el poder de la microbiota para disminuir el uso de antibióticos."

Hay una interacción continua entre nuestras bacterias y nosotros,

y esto se ha vinculado a muchísimas enfermedades.

De hecho, tanto enfermedades neurológicas,

incluso pulmonares, al asma,

y, evidentemente, enfermedades digestivas.

En todas encuentras alteraciones de la microbiota.

Esto no significa que haya una relación causal.

En algunos casos, sí que puede ser así,

y eso se está estudiando, por ejemplo,

en la diabetes o en el síndrome metabólico.

Es concebible que manipulaciones de la microbiota

mejoren la tolerancia a los azúcares.

Piensa que paralelamente a la disminución

de las enfermedades infecciosas,

han aumentado las enfermedades que se llaman inmunomediadas.

Se sospecha que hay una relación entre ambas cosas.

Los antibióticos han salvado muchísimas vidas

y las continuarán salvando. Sí.

Pero quizá, en los primeros años de vida,

que es cuando nuestra microbiota enseña al sistema inmunitario

cómo ha de funcionar, a qué ha de responder y a qué no,

esos primeros años de vida seguramente son muy importantes.

"En este sentido,

científicos holandeses están intentando establecer una conexión

entre la alimentación de los bebés

y la calidad de su microbiota en edad escolar.

Y un factor importante podría ser la lactancia materna.

De hecho, sabemos que en la leche materna

hay un tipo de carbohidrato complejo

que el sistema digestivo del bebé no puede descomponer.

Entonces, ¿por qué la madre produce este carbohidrato?

Pues porque no es para el bebé,

sino para alimentar a ciertas bacterias beneficiosas."

Que las bacterias intestinales tenían funciones importantes

para la digestión, los científicos lo sabían desde hace décadas,

Que tiene otras funciones que no se esperaban,

como la regulación del sistema inmune

o incluso efectos en nuestro estado emocional,

lo están investigando ahora científicos como Yolanda.

"Yolanda Sanz coordina el proyecto europeo My New Gut,

'mis nuevos intestinos',

y dirige en Valencia un centro puntero

en el estudio de la microbiota.

Está comprobado que la importancia de la microbiota es enorme

para la salud e incluso para nuestro estado anímico.

Hay bacterias intestinales

cuya falta está asociada a la depresión.

O al estrés.

O a enfermedades como la diabetes o a un sistema inmune debilitado."

Sistema inmune, con todo lo que implica...

¿También está regulado, en parte, por el microbioma?

El sistema inmune es uno de los principales sistemas

de nuestro organismo que regula la microbiota.

De hecho, al principio, el proceso de colonización

del intestino del recién nacido, que es casi estéril,

es la principal exposición del recién nacido

a los agentes externos, a los agentes microbianos.

Y es un estímulo fundamental para que el sistema inmune

se desarrolle correctamente

y para educarlo de forma que sepa reconocer

lo que es un patógeno de lo que no lo es,

lo que es un alérgeno de lo que es un antígeno inocuo,

y que desarrollemos, cuando somos adultos,

respuestas inmunológicas adecuadas.

Cáncer. He leído, creo que en ratones, todavía,

pero que algunos fármacos contra el cáncer

funcionan mejor o peor en función también

de bacterias intestinales.

Sí, ese es uno de los hallazgos también.

Todavía la experimentación está a nivel preclínico,

se han hecho los estudios en animales de experimentación,

pero sí que se demuestra que los fármacos

que tienen como diana el sistema inmunológico,

las inmunoterapias,

que son una de las más prometedoras en el caso de algunos cánceres,

su eficacia puede variar en función de la microbiota del individuo.

Pero si vamos por partes...

Obesidad. Eso es conceptualmente interesante.

Con la misma comida, se asumía que en función de tu ADN

retenías más grasa o no, pero ahora también,

depende de qué bacterias tengas en el intestino,

puedes engordar más o menos. Se ha demostrado

que dependiendo de tu microbiota puedes, por ejemplo,

extraer más energía de la dieta.

Por tanto, dependiendo de tu microbiota,

con una misma dieta con un valor energético teórico

ese valor energético teórico puede verse modificado después

tras el tránsito por el tracto intestinal

y en función del uso que las bacterias hacen

de esos nutrientes. Qué fuerte.

Y eso es magnífico por la posibilidad que nos da

de regularlo en las situaciones en las que se puede dar

una patología relacionada con el metabolismo.

"Es sorprendente y, al mismo tiempo, esperanzador.

Cáncer, obesidad, alergias...

Pero ¿cómo es el proceso de investigación

y de conocer las bacterias de un individuo?"

¿Yo puedo saber cuál es el estado de mi microbioma?

Porque en temas de análisis de sangre

me pueden decir si tengo colesterol o no,

pero ¿cómo sé si tengo un buen o un mal microbiota?

Si quieres participar en alguno de nuestros estudios,

danos una muestra de heces.

Ahora mismo, no. Y te la analizaremos.

"Si lo hubiera hecho, lo siento, no lo hice,

mis heces pasarían a manos de este señor, Alfonso,

que separaría las bacterias, virus y hongos

para secuenciar y analizar todo el ADN

del microbioma de mis intestinos con un aparatito

que, lo estáis viendo, cabe en un bolsillo."

¿Cómo? ¿Esto es un secuenciador? Sí.

Sí, esto es la última tecnología en secuenciación de ADN,

que está siendo desarrollada e implementada

en muchos laboratorios a nivel del mundo.

Este aparatito secuencia genomas y recuerdo, hace tres años,

en este programa, en la primera temporada,

cuando me secuenciaron a mí el genoma,

que se hacía en un secuenciador, costaba casi 3.000 euros

y tardaba alrededor de una semana.

A partir de la información genética que se recupera

a partir de este tipo de dispositivo genómico,

pues ya el segundo paso en este tipo de análisis

es procesar toda la información genómica

que puede transmitirnos este tipo de dispositivos.

Estamos hablando de miles de especies bacterianas

que podemos estar estudiando al mismo tiempo.

El concepto "metagenómica" deriva

no solo del conocimiento del genoma humano,

sino de todo aquel genoma que subyace en las especies

con las cuales cohabitamos,

en este caso, las bacterias intestinales,

que son el caso concreto que nos ocupa.

"Siguiendo con la investigación,

cuando descubren una bacteria sospechosa de algún efecto concreto,

entonces la aíslan y la hacen crecer en el laboratorio."

Eso es tremendamente difícil,

más aún que obtener sus secuencias

y analizar en el ordenador todas ellas.

"Así tienen grandes cantidades de esa bacteria específica

para ponerla en el intestino de ratones

y ver qué ocurre.

Por ejemplo, el grupo de Yolanda está realizando

un experimento muy peculiar con una bacteria

que se supone asociada al estrés."

Lo que más me sorprende es el diseño del experimento.

Es muy inteligente.

Lo que se pretende es ver si tener unas bacterias u otras

en el intestino,

hace que unos ratones se estresen más o se estresen menos.

Entonces, lo que se hace en el experimento es

primero inducir estrés a los ratones.

¿Cómo?

Poniéndoles con otro macho que es un cabrón,

que les estresa.

Y entonces viendo cómo reaccionan ellos.

Una manera que tienen de verlo es cuánto tiempo pasan

en una zona oscura o en una zona clara.

Y comparan los ratones que han sido estresados

igual por el mismo macho cabrón,

que tienen unas bacterias y otras,

para ver si hay diferencia entre sus niveles de estrés.

El ratón se pone en el compartimento oscuro

y se miden distintos parámetros.

Ambos compartimentos están comunicados por una puertecita.

Una vez que el ratón está en el compartimento oscuro,

se mide el tiempo que tarda en salir al compartimento claro,

el número de visitas,

porque se puede meter también en el compartimento oscuro,

y el tiempo que pasa en este compartimento.

Cuanto menos tiempo esté aquí,

sería indicativo de un comportamiento de tipo ansioso.

Qué fuerte. ¿Que pase más tiempo en una cámara u otra

depende de las bacterias que tenga en el intestino?

Sí. En cierta medida, sí.

Digamos que hay bacterias ansiolíticas o ansiogénicas.

Aún os estaréis preguntando lo mismo que yo:

¿podemos saber cómo es nuestro microbioma o no?

En casos médicos como los que vimos en el banco de heces,

sí que se puede caracterizar.

En laboratorios con sofisticadas técnicas de secuenciación, también.

Pero a nivel de usuario,

conocer específicamente cómo es nuestro propio microbioma,

la verdad es que todavía no.

"El mundo de nuestras bacterias es sorprendente.

Enseguida hablaremos de cómo podemos modificarlas,

para mejorar nuestra salud.

Pero antes voy al Celler de Can Roca a reunirme con el Dr. Azpiroz,

que ya conocéis, y con la Dra. Teodora Pribic.

Allí colaboran en un proyecto de biogastronomía,

la investigación de cómo factores no puramente nutricionales,

como la educación o el aspecto y orden de los platos,

afecta a sensaciones físicas como la saciedad o la satisfacción."

Cuando uno come una comida,

se produce una serie de eventos metabólicos en el organismo.

Pero, asimismo, el organismo también hace un efecto a la ingesta.

Claro. Si podemos medir

diferencias a nivel hormonal a nivel metabólico diferente...

Y eso es como finalmente ve la respuesta.

"La experiencia gastronómica es muy subjetiva.

Pero la sugestión y lo subjetivo

pueden modular la respuesta física.

Yo mismo me someto a un experimento."

Para nosotros lo importante es que podemos establecer,

a partir de idear algo con la medicina,

la justificación fisiológica de nuestro acto que,

desde un punto de vista subjetivo, podemos intuir,

pero que sienta mejor, desde un punto de vista fisiológico,

a nosotros nos parece fascinante.

Y sin la colaboración con ellos sería imposible de demostrar.

-Cómo sienta la comida depende de dos factores:

de la comida y del que la come.

Vamos a hacer un experimento para que lo veas.

-El experimento es muy simple.

Consiste en probar dos hummus

preparados por uno de los mejores chefs del mundo.

Intuyo que son diferentes en algo, ¿no?

Eso nos dirás tú.

-Mira, Pere, esto son dos hummus que son distintos.

Tienen una composición distinta,

pero, gracias a Josep, hemos conseguido,

o él ha conseguido, que sepan igual.

Ahora nos vas a decir tú cómo te saben y si notas diferencia.

Ah, no. De sabor parecen...

Parecen el mismo.

-Es un puré de garbanzos aliñado con especias tajín y alguna cosa más,

pero con la intención de que podamos jugar con la misma textura,

con la misma sensación de densidad,

con la misma sensación de matices aromáticos,

en el que hay una pequeña diferencia que tiene que ver

con cómo sienta, quizás.

-Hemos hecho un hummus con un contenido de grasa normal

y otro sobrecargado de grasa.

Y el hummus sobrecargado de grasa, después de comer,

saben igual, están igual de ricos,

pero después de comer sienta más pesado

y produce menos satisfacción.

-Tras media hora, una hora,

notarás menos sensación de bienestar digestivo

comiendo el hummus alto en grasa

comparado con el bajo en grasa,

que es más ligero,

te da más sensación de bienestar digestivo,

te sientes mejor. Qué interesante.

Hasta ahora hemos visto la parte teórica.

Los científicos generan conocimiento,

hacen su investigación básica,

pero en algún momento,

en todo este campo de la microbiótica,

está llegando a ese momento tan apasionante

que es que ya empiezan a buscar aplicaciones concretas.

"Os presento a Alex Mira,

que está estudiando una bacteria concreta,

la Streptococcus dentisani.

Como indica su nombre, a la dentisani la encontramos

en la boca de personas que no tienen caries,

y con ella acaba de desarrollar un producto nuevo.

Esto representa lo que nos puede esperar

en los próximos años.

Tratamientos microbianos para aplicaciones concretas."

Todo esto comenzó hace ya ocho o diez años,

cuando una persona que nunca había tenido caries

nos dijo: "Nunca he tenido caries, pero es curioso

porque mi novio, antes de salir conmigo,

sí que tenía muchas,

y desde que sale conmigo, ha dejado de tener".

Eso es lo que nos dio la idea de que ella quizá, con los besos,

la saliva, le estaba pasando alguna bacteria.

De hecho, fue nuestra paciente cero, le tomamos muestras,

y luego lo repetimos en 120 personas que nunca habían tenido caries

y casi todas tienen esta bacteria. Qué bueno.

Pero ¿estáis en proyectos ya de crear algún producto comercial

con esta bacteria?

Sí, lo ideal sería un producto con el que no tengamos que cambiar

los hábitos de las personas.

Lo más lógico es en una pasta de dientes.

Esto que tengo aquí es la única pasta de dientes que hay en el mercado,

es japonesa, con una bacteria dentro.

No es la nuestra, pero nuestra idea es poderlo colocar así.

¡Qué bueno! En una pasta normal, se nos muere,

pero los japoneses han inventado este sistema

que con unos liposomas encapsulan las bacterias dentro

para que no les afecte la humedad y sobrevivan.

Cuando te cepillas, se abren las cápsulas

y se libera la bacteria que ya coloniza el diente.

Son bacterias vivas, claro. Bacterias vivas, sí.

Y están en esta pasta.

Exacto. ¡Vivan las bacterias!

(RÍE) Exacto.

"Y, para terminar, vamos de compras al Mercado Central de Valencia.

Nos acompaña de nuevo Yolanda.

Entre verduras, pescados y carne, aparece un concepto muy interesante:

los psicobióticos."

Sí, la idea era utilizar el término "probiótico",

que son las bacterias beneficiosas para nuestra salud,

y añadirle el término "psico"

para referirse a aquellas que ejercen un efecto sobre nuestra mente.

Por ejemplo, que mejoran nuestro estado de ánimo.

¿Cuál es la relación entre el intestino y el cerebro?

Bueno, en estos últimos años ya sabemos que hay una conexión

entre el intestino y el cerebro a través de la cual

nuestras bacterias se comunican con nuestra mente.

Y esta comunicación está mediada por señales muy complejas.

Hablamos de la evidencia que hay que una mayor ingesta de fibra...

Sí.

...puede reducir los síntomas depresivos

y reducir nuestro riesgo a desarrollar una depresión,

a estar bajo de ánimo.

Estás diciendo algo que es contraintuitivo.

Alguien que esté un poco "bajoneado",

la solución inmediata es tomarse un chocolate.

Lo que dices es que a las dos horas o a largo plazo

le iría mejor algo con fibra, una manzana.

Entonces, hay microbiomas más sanos que otros, ¿no?

Creemos que sí.

La diversidad del microbioma

es un buen indicador de su estado de salud

y se relaciona también con nuestro estado de salud.

La diversidad.

Si uno cree que la diversidad como individuos

nos hace mejores como sociedad,

quizás sea fácil entender que la diversidad del microbioma

también lo convierte en una comunidad más competente.

Vale. Con más capacidades funcionales,

más estable y también más versátil para adaptarse

a circunstancias que sean adversas,

como, por ejemplo, podría ser la ingesta de antibióticos.

Vale. Que un patógeno tratara de invadir

el ecosistema intestinal... Claro, es que es como un ecosistema.

"Y otra cosa más.

La misma comida puede sentarte de manera diferente

en función de tu genoma,

pero también del genoma de tus microorganismos intestinales.

Esto, en el futuro, se podrá analizar

para tomar decisiones personalizadas."

Esperamos que en el futuro tengamos métodos sencillos,

microchips, que nos permitan controlar nuestra microbiota

y que esto pase a formar parte de la clínica también,

para informar al paciente sobre lo que debe comer o no.

Y lo mismo ocurre con los fármacos.

Hay estudios en estos últimos dos años

muy interesantes que indican que la microbiota

puede influir en el metabolismo de los fármacos,

los puede degradar y reducir su efectividad,

o puede incrementarla.

Esto es un campo tremendamente importante,

porque un fármaco puede ser efectivo para un individuo y no para otro.

"Hemos evolucionado junto a nuestras bacterias.

Llevamos unidos a ellas desde antes incluso de ser humanos.

Y nos siguen cuidando, a pesar de lo que las maltratamos

con antibióticos y dietas poco variadas.

Cuidémoslas nosotros también y no hagamos que se enfaden,

porque cuando alguna nos abandona,

nuestro cuerpo y nuestra mente la echan de menos."

El cazador de cerebros - Pedos, caca y microbiota - ver ahora

La inteligencia artificial y RRSS

Para Pere Estupinyá otra gran área que ha marcado nuestra vida en principios del siglo ha sido la digitalización unida a la inteligencia artificial. “Desde hace 10, 15 años, todo está digitalizado, es decir, nuestras búsquedas por Internet, los pagos que hacemos con la tarjeta, el rastreo de nuestros móviles, la conectividad. Entonces esto genera un Big Data, que es otro de los términos que antes no existía y ahora lo utilizamos unido al machine learning”, reflexiona el presentador de El cazador de cerebros

Para todos los públicos El Cazador de cerebros - La vida después del móvil - ver ahora
Transcripción completa

La tecnología avanza tan rápido

que cada año aparecen manera de comunicarse,

conocer personas, comprar,

divertirse, o trabajar de manera más eficiente.

Los móviles son como una extensión de nuestros cuerpos.

A veces no sabemos

si la tecnología se adapta a nuestras necesidades

o si somos nosotros los que la seguimos por incercia.

Y eso que esto acaba de empezar.

Los móviles están a medias.

Son muy prácticos, nos conectan,

tenemos toda la información que queramos,

pero si quiero mirar la pantalla me aislo del mundo,

si quiero comunicarme utilizo este teclado,

les llaman teléfonos inteligentes y no lo son

y a veces molestan, nos distraen demasiado.

Son fabulosos, han evolucionado y funcionan muy bien,

pero todos reconocemos que tienen un margen de mejora.

Vamos a conocer a una experta enorme en tecnología

e inteligencia digital para saber cómo serán,

si existen todavía, los móviles en el futuro.

Estudié ballet y piloté coches de fórmula IV.

Cuando empecé a trabajar en tecnología

e inteligencia artificial en los años 90,

nunca pensé que viviríamos hoy en un mundo tan tecnológico

con tecnología que tiene un potencial tan grande

para ayudarnos a nivel individual y a nivel colectivo.

Nuria Oliver está en la vanguardia del cambio digital.

Doctora por el MIT,

tras años en Microsoft hoy es directora científica

en una empresa de telefonía.

Es experta en inteligencia artificial,

big data y en hacer que la tecnología nos comprenda,

y mejore la vida.

Hoy nos acompañará a lo largo de todo el programa.

Nuria, el teléfono móvil está omnipresente.

Es como si ya formara parte de nosotros

y se convirtiera en algo perenne.

Pero tú dices que va a desaparecer.

¿En qué sentido?

Es el elemento tecnológico con más adopción en la historia,

y no podemos vivir sin móvil.

Lo que quiero decir es que el móvil como lo conocemos,

va a desaparecer porque, si lo piensas, es muy similar

al móvil de hace 30 años, y sin embargo tenemos tecnología

que nos va a permitir transformar ese móvil

y distribuir sus capacidades en diferentes dispositivos

superando retos que nos presenta el móvil.

Uno de ellos es la pantalla.

Somos esclavos de una pantalla pequeña

que nos obliga a ignorar lo que nos rodea

y más de uno se habrá chocado

porque iba mirando su móvil.

Otro de los retos es el input.

Si tú quieres que tu móvil haga cualquier cosa,

tienes que estar tecleando con un dedo,

Entonces otra de las tendencias

que van a contribuir a esta transformación destructora,

digamos, del móvil es la voz. Se están produciendo

avances en los sistemas de reconocimiento de voz

de manera que cada vez más somos capaces de hablar

utilizando el lenguaje natural

y tener un sistema que reconozca lo que dices.

Qué bueno, estáis descomponiendo el móvil.

y ¿qué otras partes...?

Otro factor importante son los wearables,

donde realmente, no sustituyen una capacidad del móvil

porque el móvil no tiene las capacidades

que tienen los wearables, sino que complementan el móvil.

Podemos considerar que va a ser el cerebro,

donde esté la capacidad de computación o parte de ella,

y posiblemente la capacidad de comunicación,

y el resto distribuidas.

Los wearables, lo más común son las pulseritas

que llevas para deporte que monitorizan

niveles de actividad, cuánto duermes, ritmo cardíaco,

algunos de ellos.

Este es el otro cambio disruptivo, ¿no?

Que esto reciba información

incluso de tu propio cuerpo. Sí.

Y del mundo que te rodea

y que vaya procesándola de manera inteligente.

Y aquí llega otro concepto que no es el hardware,

de decir "mira, las piezas del móvil Exacto.

están distribuidas por el cuerpo",

sino "esto es inteligencia". Ahí está el reto.

Te puedes poner sensores, pero si no tienes nada,

ningún tipo de proceso inteligente que entienda

qué es lo que monitorizan los sensores es inútil.

Otro de los retos es cómo integrar

las señales que capturan esos sensores

y cómo analizar esas señales para entender:

"Pere ahora está durmiendo y está soñando,

su ritmo cardíaco es X y tiene apnea de sueño".

Las técnicas de inteligencia artificial

son claves, para poder, realmente,

realizar ese potencial que tenemos ahora

para que la tecnología

nos ayude a entendernos mejor y a mejorarlo.

Estamos hablando de descomponer el teléfono móvil,

pero vamos a hacerlo de verdad.

Pero no para ver el hardware,

sino para ver cómo la ciencia permite que esto exista.

Un móvil es un ejemplo de tecnología,

creatividad y ciencia básica puntera.

Desmontaremos un teléfono con Lluís Torner,

director del Instituto de Ciencias Fotónicas,

para descubrir los premios Nobel que contiene.

Steve Jobs se considera un creativo.

Pero el gran mérito no es suyo, sino de los químicos

que lograron crear un nuevo material

inexistente en la naturaleza

y, con él, las pantallas táctiles.

Esto es de verdad ser creativo.

Y a estos químicos les dieron el premio Nobel en el año 2000.

Para mí lo fascinante es que un móvil incluye

la mayoría de avances científicos de las últimas décadas.

En un móvil hay más de 20 premios Nobel.

¿Más de 20?

Con diferentes ámbitos. En tecnología en pantallas,

en cámaras, en memorias, en electrónica...

Con seguridad, la electrónica que está en este chip

es más poderosa que la que tenía el Apolo XI cuando fue a la Luna.

Eso es posible porque aquí hay chips electrónicos muy compactos,

los que tienen el premio del año 2000.

¿Y en la cámara?

Estas cámaras minúsculas, o sea,

¿qué premio Nobel ha permitido pasar de las cámaras

que teníamos antes a estas?

Bueno, aquí hay premios Nobel para cámaras CCD,

para que una cámara pueda ser muy pequeña,

compacta, como es esta de aquí.

hay premios Nobel de circuitos electrónicos, chips,

que permiten que esas imágenes se procesen

y se manden a esta electrónica.

¿Qué premio Nobel hay en esta antena?

Esta antena conecta el móvil con Internet.

Eso se hace a través de fibra óptica,

a través de un satélite que tiene un GPS.

El Nobel está en la fibra óptica,

en el GPS, en el reloj atómico, no en esta antena.

De los premios Nobel que hay en un móvil,

el que me impacta más es el de la pantalla,

porque este aparato, es una cosa pensada para hablar.

Y en cambio hoy en día lo usamos de hecho para ver.

Para ver cosas en la pantalla.

Es lo que transforma realmente un teléfono habitual,

de hace 20 años,

en un teléfono moderno, un teléfono inteligente.

La pantalla.

La pantalla tiene premios Nobel de cristales líquidos,

de circuitería electrónica, que permite procesar esa información,

en algunas pantallas de luces LED,

y la pantalla será justamente

una de las cosas que va a cambiar más de un móvil en el futuro.

Porque esto es supersexy, muy bonito, útil pero rígido.

Dentro de pocos años tendremos

un móvil con pantallas de este tipo.

Que van a ser flexibles.

¿Y esto es por nuevos materiales? Correcto.

El ladrón de cerebros es el que te roba el móvil.

Te está robando tus fotos

y el trabajo de 20 premios Nobel. Qué bueno.

Me llamo Frank.

Cuando me explicaron por primera vez qué era un átomo

y qué había en él, me sorprendió que comprendiésemos así la naturaleza

y usar esos conocimientos para descubrir

todavía más cosas fabulosas que además se traducen en tecnologías

que tendrán un gran efecto sobre la sociedad.

Me parece fascinante y es lo que me gusta hacer.

Hola, Frank.

¿Qué tal? Muy bien, encantado.

¿Qué cambios comportará el grafeno para los smartphones?

Se trata de un material tan increíblemente flexible

y con tanta conductividad

que permite infinidad de aplicaciones:

pantallas, nuevos tipos de sensores táctiles flexibles,

wearables...

nos permite pensar en los teléfonos de un modo distinto.

Aquí tenemos un trozo de plástico normal

con una capa de grafeno.

Y es flexible, conductor,

muy resistente...

nos permite añadir sensores

y conducir la electricidad. Sí.

Se puede integrar con materiales y accesorios que podamos ponernos,

como una pulsera o un pendiente,

y lograr conductividad e incorporar sensores

y hasta pantallas

dentro de objetos que podemos llevar puestos.

Así, cualquier material con grafeno se convertiría en electrónico.

Los volvemos electrónicos, pero no solo eso,

porque también son más activos,

como cuando añadimos sensores.

Podemos medir datos

del entorno o de la salud

y combinarlos con tecnología gracias al grafeno.

Además, el grafeno es un buen sensor,

una pantalla táctil, un dispositivo de visualización...

Añadir estas funcionalidades

a otros componentes. ¿Y qué pasará con las baterías?

Es un buen material para las baterías:

se puede usar para conseguir baterías de gran capacidad de almacenamiento,

para que el teléfono no dure un día sino muchas semanas.

Además, permite una carga muy rápida:

el teléfono se carga en menos de un minuto

en lugar de un par de horas.

Y con él las baterías pueden ser flexibles.

Pueden llegar a ser tan finas

y así de flexible como esto hechas de grafeno.

¿Cuánto queda para ello? Porque mencionaste

capas de grafeno en la ropa o incluso en pulseras.

¿Estamos cerca? ¿Faltan 10 años, 5 años?

No, no. Sin duda serán menos de 10 años,

y tal vez menos de 5.

Por ejemplo, los primeros prototipos

de wearables

de grafeno ya están disponibles.

Aquí tienes uno, un sensor de grafeno y ya funciona,

este ya funciona.

¿Sabes? Ahora el reto

es intentar producir millones de ellos para que lleguen al mercado.

Y esto ocurrirá en los próximos años.

Nos enfrentamos a la siguiente revolución.

Al grafeno lo llaman material 2D de lo fino que es,

el más fino que existe en la Tierra.

Es de un átomo de grosor y forma capas,

que son flexibles, híperresistentes y permiten la conductividad.

Y al permitirla, puedes poner sensores,

puedes transformarlo en pantallas,

puedes transformarlo en pantallas táctiles.

Puedes hacer cualquier cosa con el grafeno.

Y además estas capas, las puedes impregnar en una pared,

y aquí tendrás una pantalla o un sensor táctil

o te lo puedes poner en el antebrazo

y que el antebrazo sea tu pantalla de móvil.

Es que lo cambia todo.

Los nuevos materiales transforman el aspecto físico de la tecnología.

Pero el reto es que esta tecnología sea inteligente,

personalizada, y que se adapte a nuestras necesidades.

Está cambiando hasta manera de aburrirnos.

Y, ¿es eso bueno?

Dentro de lo que trabajáis, que me encanta,

el aburrimiento. Sí.

Estáis intentando que el teléfono detecte

cuándo estamos aburridos. Sí.

¿Para qué? Los patrones de uso del móvil

son diferentes cuando estás aburrido y cuando no.

Pudimos desarrollar un sistema

que determina si estás aburrido o no.

La pregunta es: ¿para qué sirve esto?

Me podría recomendar contenido

que fuese relevante para mí o recomendar cosas

que quiero hacer y siempre olvido: llamar a mi abuela,

o pedir una cita con el médico, porque detecta

que no haces nada útil.

Te podría decir “apágame”. Exacto.

Podría sugerirte y decir “mira, Pere, detecto que estás aburrido,

podrías apagarme y mirar por la ventana 5 minutos”.

Y dejar descansar la mente. No estaría mal.

Porque, no sé, se me ocurre,

la gente que ha nacido ya con esto

no experimentó el aburrimiento como nosotros

que lo hemos experimentado, que es algo

que fue útil para llegar a algunos puntos.

Es difícil de saber.

Porque no tenemos los años para poderlo evaluar.

Lo que sabemos es que estos momentos

de infraestimulación son positivos para la creatividad,

para el bienestar mental.

Desde mi punto de vista de, quizás, cerebro antiguo

sí que creo que es importante el fomentar

un uso consciente de la tecnología y quizás

el ayudar a tener momentos de desconexión.

Aunque sean 5 minutos al día en determinadas horas.

Hay otro tema que quiero preguntarte:

¿Cómo está España en este caso, en esta economía digital?

No está al nivel de EE. UU.,

pero hay iniciativas para fomentar.

Creo que la crisis ha forzado a mucha gente a pensar

un poco más allá de sus fronteras

o a intentar innovar.

Hay muchos aspectos que aún son superiores allí,

pero creo que hay mucho talento en España.

Claro, pero el talento no es suficiente.

No. Es condición necesaria, pero no suficiente.

Aquí hay mucho talento. Es un ecosistema.

Hablas de cultura. Talento desaprovechado

es un concepto que repetimos en otros ámbitos de la ciencia.

Es como si el también el ecosistema

hace que este talento funcione.

Yo creo que hay factores culturales

que son muy diferentes a los factores culturales en EE. UU.

En EE. UU. es mucho más una cultura de yes we can,

de pedir perdón después de hacer, más que pedir permiso,

de valorar los errores, de no dramatizar

si te arruinas o si es un fracaso.

Depende de cómo pongas en valor ese error.

En 2009 conocí a un grupo de jóvenes científicos españoles

y había uno que me hablaba de sus ideas de webs, de start-ups,

y me pareció un chico listo, con energía, entusiasta,

pero un poco ingenuo.

4 años más tarde leí en el periódico

que había vendido su empresa por 30 millones de dólares.

Y ahora, continúa en este universo digital,

aquí, en el Soho de Nueva York.

Hola, soy Iñaki Berenguer, un emprendedor basado en Manhattan.

Soy de Mudo, un pueblo de Alicante y me encanta la paella.

Para utilizar mente y cerebro al máximo rendimiento,

también corro. Me gusta innovar,

pero sobre todo me gusta enfrentarme a problemas que son un reto

y que la solución ayuda a la gente

a ser más feliz o a ser más eficiente con su tiempo.

Ikañi, si te soy sincero,

cuando me explicaste tu proyecto pensé:

“¿y por qué tú?”.

y "seguro que está hecho, seguro que lo ha hecho alguien".

Esto es muy cultural, ¿no?

A lo mejor en España.

En EE. UU., si quieres cambiar el mundo, puedes.

Las cosas son como son ahora

porque alguien como tú o como yo hace 10 o 30 años,

decidió que tenían que ser así. ¿Por qué no?

En este mundo cambiante se crean oportunidades.

Yo me acuerdo que en el año 2000,

tras la burbuja de internet, decían: “Está todo inventado,

tienes Amazon, Yahoo y Google”.

Y en los últimos años ha habido tal nivel de innovación

entre Dropbox, WhatsApp,

Twitter, Facebook, SpaceX, los coches que se conducen solos.

Por donde miras hay innovación,

empresas de billones que se crearon en 5 años,

que hace 10 años la gente no imaginaba

que ibas a tener esas necesidades. Dices: “no podíamos prever Dropbox,

Whatsapp, el auge de las redes sociales...”.

o sí que se podía, sí que había visionariosy vosotros percibís.

Yo creo que no. Tú ahora le preguntas a alguien

qué más necesidades necesita con su móvil

o qué le gustaría hacer con él,

la gente no sabe qué necesita.

Hasta que alguien llega con una idea rompedora

y crea esa necesidad.

Los teléfonos móviles nadie los necesitaba en los 90

y ahora no pueden vivir sin ellos. Es bonita la ingenuidad

porque necesitas obsesión para emprender, mucho esfuerzo,

talento, algo de optimismo, pero también cierta ingenuidad, ¿no?

Tienes que tener ingenuidad

y por eso empresas como Uber,

la ingenuidad esta de “voy a cambiar la forma que la gente

usa taxis”. Quién iba a pensar que lo más innovador

de los últimos 3 años iba a tener relación con los taxis.

¿Por qué Uber nace de fuera del mundo del taxi

en lugar de desde dentro?

¿Es una norma o una excepción?

Es una norma. Es ente que viene de la tecnología,

tiene una necesidad personal, no le gusta la experiencia

de cómo se hacen las cosas y dicen

“las voy a cambiar por la tecnología”.

Creo que la gente dentro entiende las limitaciones,

y le tiene miedo.

Si ves casi todos los emprendedores en el mundo de la tecnología

que han cambiado industrias desde abajo hasta arriba

es todo gente de menos de 40 años.

Si te digo la verdad, de menos de 30 años.

Las que cambian el sector de la medicina,

la logística, los seguros, la banca,

la comida, el sector aeroespacial, los viajes,

todo gente joven que tiene esa ingenuidad

y dice: "voy a cambiar las cosas".

Y se pone a hacerlo.

Este auge digital está lleno de oportunidades,

pero avanza tan rápido que genera desajustes.

Uno es la privacidad.

Aunque nos protejamos con contraseñas,

con todos los rastros que dejamos

¿está nuestra información más segura? No.

¿Y qué hará la tecnología?

¿Se adaptará para proteger nuestra privacidad?

¿O nosotros a ella y lo daremos por imposible?

Soy Chema Alonso, un dibujante frustrado

que llena Telefónica de superhéroes

y juega con Cálico Electrónico. Y como no sé dibujar,

colecciono trucos de hackers.

Con una nueva tecnología, al usuario no le preocupa la seguridad.

Lo que mueve al usuario a usar una tecnología es que le oferte algo

que le haga la vida mejor, o más divertida o le ayude en algo.

No se preocupa de la seguridad. Lo que veo es

que hablamos mucho de la seguridad,

pero nos da igual.

Preocupa menos.

Hay que luchar por que preocupe.

Una de las aplicaciones de moda

es una aplicación que analiza tus saldos bancarios

y dice te ha llegado el pago del mes, si has ahorrado

y le das tus credenciales bancarias a un tercero,

para que te muestre los gráficos y te ayude a planificar tu economía.

Le da una funcionalidad y el usuario

no asume que multiplica su riesgo por poner sus credenciales bancarias

en otra entidad.

¿Es tan fácil el espionaje digital,

o sea, conocer exactamente quién eres, qué te pasará,

qué relaciones tienes o es un poco mito?

Lo de robar las cuentas en las redes sociales

lo pide mucho la gente, robar una contraseña de Facebook

o de Gmail

o de cualquier sistema similar, siempre se basa en fallos humanos

para robarlas, el sistema más imperfecto

de autenticación que usamos hoy en día.

Luego hay una gran guerra que son los famosos,

las redes sociales, esto que comentabas,

de cuánto saben de ti, de tu vida.

Lo pueden saber todo.

Dejamos muchos rastros en el mundo físico

y en el digital.

En el digital, lo que dices en mensajes se analiza continuamente

con algoritmos de lenguaje natural.

Pero al mismo tiempo, cuando tú vas a una tienda y pagas con tarjeta

o vas a un hotel, rellenas tus datos,

toda esa información, después, se comercializa,

se vende a grandes brókers de datos

que proveen a las redes sociales todos esos datos del mundo físico

que no tienen.

Los sistemas de identidad de las personas robustos

se basan en 3 factore, que son: algo que eres

que es la biometría, algo que sabes, algún código o contraseña,

y algo que tienes, como el móvil o alguna tarjeta de autenticación.

Entonces, se investigan también otros sistemas basados

en no en cosas que tengas sino en hábitos.

Dentro del mundo son habituales, por ejemplo, la firma manuscrita.

Cuando firmamos, tenemos un hábito que nos puede identificar.

O sea, mi firma, porque una firma siempre sale diferente,

hay unos patrones. Sí.

Esto es muy bueno, es casi un regreso al pasado.

Porque la firma parecía...

De hecho, lo que intentamos los que trabajamos en tecnología

es que la tecnología cada vez sea más transparente

y desaparezca de nuestra visión.

No tener que llevar un ordenador, que la tecnología

se adapte a nosotros.

Que la tecnología se adapte a nosotros y no nostros a ella.

Importantísimo.

Sobre todo estando en medio de esta revolución digital

llena de retos, pero también de grandísimas oportunidades.

Un tema interesantísimo también

es, al final, esto será como sensores

Son sensores. Sensores

que recogen información de nuestros cuerpos y dan información

útil para la vida cotidiana. Sí.

Pero también toda la comunidad de sensores distribuidos por el mundo

permite estudios, recomendaciones,

¿qué más? Sí, exactamente.

Por una parte tenemos que pensar en el concepto "micro",

cómo me puede ayudar a mí, es una relación íntima,

está conmigo,

pero si miramos desde un punto de vista "macro",

lo que tenemos, por primera vez,

en la historia

es la capacidad de entender

y cuantificar comportamiento humano a gran escala.

Los móviles se consideran sensores de humanidad.

No ya de ti o de mí,

sino de este barrio

od e esta ciudad o de este país.

Y lo que estudiamos es qué potencial tienen estos datos

para mejorar la sociedad, el bien social,

big data for social good.

¿Podemos aprovechar todos estos datos

de manera agregada y anonimizada

para mejorar al mundo, tomar mejores decisiones,

para que si se produce un terremoto la Cruz Roja sepa

cuántos recursos, medicinas y personal tiene que enviar,

adónde, porque igual la zona es muy grande

y no saben exactamente dónde están las personas más afectadas.

Mirando niveles de actividad

de las antenas celulares

se sabe que aquí hay más personas que aquí,

porue esta antena gestiona más llamadas que esta otra

Y de esta manera ayudar a tomar mejores decisiones.

Está claro es que los retos a que nos enfrentamos

van a necesitar la tecnología para poderlos afrontar.

No será el único componente, pero será uno.

Solo si somos expertos en tecnología vamos a poder crear tecnología nueva.

Usar un móvil las 24 horas no te hace experto.

Es fundamental, sobre todo en niños y adolescentes,

entender esa diferencia.

Ser usuario no te hace ser experto.

Creo que es importante que se enseñe a programar,

se enseñe cómo funciona un móvil,

se enseñe a usar la tecnología de una manera consciente.

Al final con Nuria, Lluís, Iñaki y Chema

terinamos hablando de la tecnología en el desarrollo,

monitoreo de la salud, educación,

de moralidad artificial en el sentido del futuro, las máquinas

deberán tomar decisiones.

Del Internet of things, del Bitcoin.

Se avecina un mundo muy loco.

Había una constante en las conversaciones.

Es interesante plantearse cómo serán los móviles en el futuro

y si tendrán pantallas flexibles o no. Está bien,

pero lo interesante de verdad es plantearse cómo

querremos que sean nuestras vidas, nuestro mundo

y cómo la tecnología podrá hacerlo posible

permitiéndonos disfrutar de algo tan importante

y provechoso como el aburrimiento.

El Cazador de cerebros - La vida después del móvil - ver ahora

“También hay un avance que no es relevante desde la perspectiva científica o tecnológica, pero sí desde el punto de vista la social que son las redes sociales". Otros campos novedosos: la microelectrónica y la nanotecnología.

”Lo más significativo son las pantallas táctiles, los ordenadores potentísimos que tenemos en nuestros propios teléfonos, que son unos cacharros impensables hace 20 años atrás con geolocalización. Ha sido un salto cualitativo apabullante en computación”, apostilla.

Para todos los públicos El cazador de cerebros - La inteligencia artificial - ver ahora
Transcripción completa

Estamos en un momento histórico muy singular.

Nunca antes la ciencia había generado tanto conocimiento,

la tecnología innovaba tan rápido, ni nuestras vidas y sociedades

cambiaban tanto de una generación a otra.

Y lo que viene...

Esta temporada hablaremos de tecnología, "big data",

"internet of things", pero lo haremos

desde una perspectiva humanista y multidisciplinar,

con entusiasmo, pero también con cierta cautela,

escepticismo y una visión muy social.

Y, como no, empezamos en uno de los sitios

más emblemáticos cuando hablamos de tecnología:

Silicon Valley y la bahía de San Francisco.

Y lo hacemos con un tema que quizás es el más candente

en la ciencia actual: la inteligencia artificial.

En los años 40, el británico Alan Turing,

viendo las primeras computadoras capaces de hacer cálculos complejos,

se preguntó si una máquina podía llegar a pensar.

Fue el nacimiento del término "inteligencia artificial".

Desde entonces, los ordenadores y algoritmos de computación

han avanzado de manera abismal.

Pero aunque nos hayan ya superado en ciertas capacidades,

nunca pensamos que podrían alcanzar la inteligencia general humana,

con sus sutilezas, emociones y creatividad.

Hasta 2012, cuando el diseño de nuevos algoritmos

creó el "machine learning": máquinas que, como nosotros,

pueden aprender de errores y aciertos.

Esta nueva ola de la inteligencia artificial

se está infiltrando en todas las áreas

donde haya gran presencia de datos, desde biomedicina a economía,

industria o análisis del comportamiento humano.

Y esta vez sí amenaza con superarnos en capacidades

que creíamos exclusivamente nuestras.

Empecemos por una de las aplicaciones

más paradigmáticas de esta revolución

tecnológica-digital: el coche autónomo.

¿Llegará de verdad un robot inteligente a conducir,

entender su entorno, juzgar y reaccionar mejor que nosotros?

Intentamos que Google o Uber nos mostraran algunos modelos

de sus coches autónomos, "mails", llamadas, contactos,

y no hubo manera.

Lo tienen muy en secreto.

Pero encontramos un sitio donde algunos

de sus mejores ingenieros se juntan para competir.

Hola, me llamo Chris Anderson.

Bienvenidos a otro hackatón de Silicon Valley.

Este sobre coches autónomos.

En un hackatón se juntan programadores

y desarrolladores de "software" para, de manera colaborativa,

crear algo nuevo.

Hoy harán una carrera de coches autónomos,

diseñados por ellos mismos.

¡Cuidado! Estos coches no son teledirigidos.

Son coches verdaderamente autónomos que ven su entorno

y reaccionan ante él.

Todo tíos, ¿eh?

Todos funcionan con inteligencia artificial.

La idea es innovar en el mundo real

con tecnologías a pequeña escala,

para acelerar el proceso de innovación

y luego aplicarlo a coches de tamaño real.

Aquí las instrucciones no son: "Si ves tal, haz cual".

En lugar de eso, los coches aprenden.

Para ello cuentan con ojos, que son la cámara,

y empiezan a entrenarse.

Al principio del día, la conducción por la pista es manual,

pero al final del día las redes neuronales artificiales

El vehículo se pasa la mañana aprendiendo y la tarde, compitiendo.

¡Pronto aprenderán por su cuenta! ¡Ya lo hacen!

El problema es que aprenden chocando, y es un proceso largo y doloroso.

Este es el líder, el sensor clave, ¿no?

Este aparatito lo que hace es, a medida que va girando,

va lanzando rayos láser en diferentes direcciones.

Cada rayo láser viaja, regresa muy rápidamente

y él toma el tiempo de cuánto se demora

en hacer esa ida y vuelta.

Con este tiempo, velocidad de la luz,

sabe cuál es la distancia a la que está.

Y esto sería un modelo parecido a lo que tienen

los coches autónomos ya más sofisticados, ¿no?

Los coches autónomos en realidad no tienen una rayito,

sino una raíz de 16 rayitos. Ah, OK.

De tal manera que queda una visualización tridimensional

de todo lo que está a su alrededor.

Guau, esto es muy especial, por dos motivos.

Primero, porque es gente muy joven creando cosas que aún no existen

con una cultura de trabajo nueva.

Hoy es sábado, esto es un almacén, no hay horarios

y están compartiendo toda la información por Open Source.

Y, segundo, por la propia tecnología.

Los coches autónomos son como un paradigma

de esta integración de tecnologías que está generando

la nueva Revolución Industrial 4.0.

Son robots, robots muy sofisticados, pero que tienen como unos sensores

que les permiten conocer qué pasa en su entorno.

Muchos están conectados a internet, "internet of things".

Recogen información de la nube.

Integran todo este "big data" de datos de internet y de su entorno

en un "software" que va tomando decisiones inteligentes,

"artificial intelligence",

y que va aprendiendo, "machine learning".

Y todo esto para quizá sustituir algunos de nuestros trabajos.

O sea, hay implicaciones tecnológicas y sociales.

Las pizzas.

Me han puesto de pizzero.

Intentaré pasar sin que me atropellen.

¿Qué te motiva a hacer estos coches? Mejorar el tráfico.

Ya... Los coches son peligrosísimos.

Tengo un hijo que va a la escuela andando

y me preocupa que le atropellen.

Estaría bien saber que un ordenador detendrá el vehículo

si cruza la calle corriendo.

Lo que hacen nuestros ojos, ver, o nuestros oídos, escuchar,

en realidad no es tan complicado.

Un buen sensor o una cámara lo hace incluso mejor.

Pero entender lo que ocurre en el entorno,

eso que hace el cerebro, ya es mucho más difícil.

La visión por ordenador es un campo de la inteligencia artificial

que intenta hacer que las máquinas, el "software" o los coches autónomos

entiendan qué ocurre a su alrededor e incluso anticipen movimientos.

¿Podrán las máquinas comprender lo que ocurre en su entorno

con esas sutilezas incluso mejor que nosotros?

Vamos al verdadero origen, la semilla de Silicon Valley:

la universidad que más dinero genera a través de patentes de tecnologías:

Stanford, de donde salió la ciencia, los estudiantes y las empresas

que fomentaron la revolución digital.

Vamos a su departamento de Robótica e Inteligencia Artificial.

Soy Juan Carlos Niebles.

Soy Colombiano y me encantan la ciencia ficción y la robótica.

Estamos en un momento en que podríamos tener sensores

y pequeñas cámaras en todos lados, como en tiendas,

analizando el comportamiento de los clientes,

o incluso los coches autónomos, ¿no?

Pero estas cámaras tendrán que ser capaces de entender

lo que están viendo, y ese es tu trabajo, ¿no?

Sí, mucho de mi trabajo se encarga de tomar videos

y tratar de analizar el contenido del video.

Parte de ello es reconocer las actividades

y el comportamiento de la gente del video.

Esto tiene muchas aplicaciones, como las que has mencionado.

Temas de seguridad, quizá en lugares públicos,

donde es importante analizar el comportamiento de las personas

y avisarle a la autoridad cuando hay algún evento inusual

o algún comportamiento extraño.

Claro, tú ahora sabes leer mis expresiones.

¿Una máquina será capaz de intuir? Yo ahora intuyo qué estás pensando.

¿Una máquina podrá hacer eso?

La intuición es una cosa muy humana y es difícil dársela a las máquinas,

pero sí creo que podremos anticiparnos al futuro.

De pronto, que la máquina, cuando observe los eventos

que están ocurriendo en este momento,

sea capaz de anticiparse a lo que pueda ocurrir en el futuro.

Nosotros usamos muchas herramientas de un área que se llama

"aprendizaje de máquina",

y básicamente se dedica a tomar muchos ejemplos de entrenamiento.

En nuestro caso, pueden ser imágenes, videos...

Yo quiero que la máquina aprenda sobre cómo reconocer un vehículo.

Le muestro muchas fotos de vehículos indicándole:

"Esta parte de la imagen contiene un vehículo".

Hoy en día, las herramientas que usamos se basan

en el aprendizaje profundo, o "deep learning".

Y son herramientas que datan de un tiempo atrás,

basadas en tecnología de redes neuronales,

y que en los últimos años han tenido un gran avance

gracias a las nuevas herramientas computacionales,

la disponibilidad de datos...

Esto es como la nueva ola de la inteligencia artificial, ¿no?

Porque de inteligencia artificial ya llevamos décadas que había,

pero dicen: "Algo ha pasado en estos últimos años

que ha dado un salto cualitativo". ¿Es este "deep learning"?

Ocurrieron tres cosas simultaneas muy interesantes.

Por un lado, empezamos a construir bases de datos muy grandes

que permitían a los algoritmos aprender.

Estas bases de datos las construyeron personas

que se dedicaron a decidir,

en este millón o dos millones de imágenes,

estos son los objetos que aparecen. Es una tarea muy laboriosa,

pero a través de ella podemos enseñar a las máquinas.

El otro pilar fue el desarrollo de la computación.

El tercero es que los algoritmos de redes neuronales

han avanzado también y hemos conseguido que estas redes

aprendan de mejor manera con los ejemplos que les mostramos.

En este ejemplo quisimos desarrollar un algoritmo que utiliza

cámaras montadas en vehículos que están andando por las calles

y tratan de analizar el entorno, el contexto, para anticiparse

en caso de ocurrir un accidente en los próximos segundos.

Eso, para los coches autónomos, es totalmente relevante.

Eso va a ser crítico.

Digamos que si el vehículo está observando

que ocurre un accidente en su entorno,

puede tomar precauciones de seguridad

y salvar vidas, seguramente.

Todos estos algoritmos de IA los construimos

para el beneficio de las personas.

Es importante que las máquinas puedan entender a las personas

y que puedan trabajar para su beneficio.

Te refieres a las personas, a las compañías o a quien sea, ¿no?

(RÍEN) Tampoco vamos a ser aquí...

Seguimos nuestra aventura por otra universidad

de ideas fabulosas y pasillos cutres: Berkeley,

donde el gran experto en robótica Ken Goldberg

investiga cómo las máquinas se pueden comunicar

de manera inteligente entre ellas.

Goldberg es el creador del robot cirujano Da Vinci,

que ya está operando en muchos quirófanos del mundo,

incluido España.

Goldberg está convencido de que los robots nos ayudarán

en nuestros trabajos, pero no nos sustituirán.

Me llamo Ken y soy investigador

en el campo de la robótica y la inteligencia artificial.

Estas nuevas tecnologías tienen un gran potencial

para mejorar las habilidades de los trabajadores humanos.

¿Es este el cirujano del futuro? Sí, ¡en parte!

Pero la idea, y me parece importante recalcarlo,

no es sustituir a los cirujanos. ¡Claro!

Lo que queremos es mejorar la cirugía.

Son herramientas, herramientas más sofisticadas,

pero no sustituirán a las personas.

¿Por un tema de capacidad?

Bueno, cuanto más sabemos sobre los robots,

cuanto más intentamos construir sistemas de este tipo,

mayor admiración sentimos por las capacidades

de los seres humanos, como la percepción, la adaptación,

la destreza manual.

Se trata de problemas extremadamente complejos

y, aunque hemos avanzado bastante, estamos lejos de alcanzar

el nivel de capacidad que tiene el ser humano.

¡Vaya! ¡Qué interesante!

Estaba pensando que es algo decepcionante.

Tal vez por las expectativas que suscita la ciencia ficción,

pero la robótica no parece haber avanzado tan rápido

como muchos esperaban, ¿no? ¡Exacto! Es el principal problema.

El tema de los robots suscita mitos y miedos,

y la imaginación da lugar a muchas ideas

sobre lo que es un robot y lo que puede hacer.

¡Y estamos muy lejos de eso!

Y si pasamos del "hardware" al "software",

vosotros trabajáis con robótica en la nube.

¿Qué es exactamente eso?

Durante mucho tiempo, en robótica, siempre habíamos dado por sentado

que todas las tareas de computación y memoria

debían realizarse en el propio robot,

que debía ser un sistema autónomo.

Pero en los últimos 5 o 10 años, nos hemos percatado de que no,

de que en realidad el robot puede usar la nube

para acceder a grandes cantidades de memoria

y de computación remotamente.

De esta forma, los robots pueden empezar a compartir datos

y códigos entre sí.

Se consigue un aprendizaje colectivo en el que todo el sistema aprende

y los robots que adquieren una nueva habilidad

pueden compartirla inmediatamente con el resto de robots.

Muchos hablan del mercado laboral del futuro con temor, ¿no?

No creo, ni mucho menos, que estemos ante un apocalipsis.

Hay mucha robofobia.

Mucho miedo a que los robots vayan a dejarnos sin trabajo.

Sé que se comenta mucho en los medios de comunicación,

Algunos trabajos cambiarán, pero no hasta ese punto.

Los robots no arrasarán con nuestros trabajos.

Eso no va a ocurrir.

Al escucharte, parece que haya bastante exageración.

Me refiero a los que hablan de crecimiento exponencial,

de singularidad...

Sí, cuidado, cuidado.

Y digo que cuidado porque la singularidad

es uno de los conceptos a los que me opongo firmemente.

Creo que es un mito.

La singularidad, entendida como el momento de transición

en que los ordenadores aprendan por su cuenta

y sean más inteligentes que los seres humanos

y el futuro se acelere y los humanos sean obsoletos...

Eso no creo que llegue. No hay ninguna prueba que lo indique.

Tengo una alternativa, que me parece importante

como contraargumento: la multiplicidad.

Habrá un grupo de seres humanos y de máquinas

trabajando conjuntamente para resolver problemas.

Es algo que ya estamos presenciando. ¡No es ciencia ficción!

¡Toma!

La idea platónica es la que nos planteamos en robótica

cuando hablamos de agarrar objetos.

Tiene que ver con la física de las fuerzas,

del par de torsión, de la fricción...

Esta robótica lleva desarrollándose cientos de años,

aunque ha cobrado especial impulso en los últimos 50 años.

Pero no fue hasta hace cinco años que empezamos a adoptar

otro enfoque que viene de Aristóteles.

Se trata de examinar el entorno y aprender,

inferir modelos a partir de la experiencia.

Es interesante que tú, que eres un líder de este campo,

digas que los robots no nos sustituirán

porque no serán tan buenos como nosotros.

Cuando trabajas en este campo,

sabes perfectamente que los robots no son...

como en la ciencia ficción.

Casi inesperado.

Uno de los líderes de la robótica nos ha dicho que no hay para tanto,

que en cuanto a habilidad...

Quizás en fuerza, sí, y en precisión, también,

pero en habilidad no nos van a superar tan rápido

como muchas veces creemos.

La versión más dura de la inteligencia artificial dice

que si el cerebro es solo una combinación de neuronas

computando entre sí,

todo lo que hace un cerebro es replicable por una máquina.

En Berkeley, Sergey Levine enseña a las máquinas

a aprender por sí solas.

Pero ¿qué otras capacidades humanas podrá desarrollar

la inteligencia artificial?

¿Podrán tener emociones o moralidad o mentir?

¿Se tirarán un farol jugando al póquer?

Soy Sergey Levine. Trabajo enseñando a robots.

Antes me interesaban los videojuegos y trabajaba con ellos,

pero para hacer videojuegos realistas hay que crear

criaturas inteligentes. Es un problema

de inteligencia artificial, así que decidí trabajar

creando inteligencia artificial en el mundo real.

Gracias por recibirnos en sábado. Esto está un poco desierto.

¿Siempre trabajas en sábado?

Nos toca trabajar los fines de semana

porque adoramos lo que hacemos. Los estudiantes también están aquí,

pero ayer tenían una entrega importante.

¿Suelen estar aquí los sábados?

Sí, aunque les recomendamos tomarse una pausa de vez en cuando,

pero les encanta su trabajo. (RÍE) Qué bueno.

Les recomendáis que se tomen un respiro.

De vez en cuando.

Como ejemplo de inteligencia artificial tradicional

frente a la nueva inteligencia artificial,

¿podríamos citar el Deep Blue, los programas de ajedrez,

comparados con los programas de póquer o de AlphaGo?

Es una muy buena pregunta.

Los programas de ajedrez han tenido mucho éxito,

pero se basan en técnicas de planificación

bastante corrientes. Sí.

Mediante pura potencia computacional, barajan todas las posibilidades,

aplican cierta inteligencia para descartar las peores opciones

y analizan el resto para encontrar la que puede funcionar.

Aunque los programas de ajedrez son muy eficaces,

toman decisiones de forma distinta a las personas.

Por eso obtienen buenos resultados con el ajedrez,

pero no con juegos más intuitivos como el póquer o el Go, por ejemplo.

Los que sí han ganado en el póquer y el Go

se basan en pautas de aprendizaje, porque en esos juegos

no hay una estrategia que valga para toda la partida.

Hay que buscar pautas.

Y con algo como el bien y el mal,

¿habrá que darles instrucciones o las máquinas podrán aprenderlo?

A muchos investigadores también les preocupa ese tema.

Se trata de alinear los valores, de buscar la manera

de especificarle una tarea a un sistema autónomo

de forma que los objetivos fijados de antemano concuerden

con los valores que tenemos como seres humanos.

En esta investigación, el reto es observar a los humanos

e intentar descubrir cuáles son las cosas a las que damos prioridad.

(RÍE) Quizás no es siempre una buena idea.

A veces no es una buena idea, cierto,

pero quizá se pueda conseguir más observando a los humanos

que con un programa muy simple para especificar objetivos.

El aprendizaje por imitación en su forma más básica

tiene fines muy utilitarios:

decirle a la máquina qué queremos que haga,

pero a la larga puede ser fundamental incluir la idea de alinear valores,

de decirle a la máquina qué queremos que haga

con las limitaciones que queramos sobre seguridad, ética, etcétera.

En el campo de la IA, pienso ahora en las aplicaciones

en medicina o en energía limpia o incluso en economía.

¿Le hemos dado a todo esto demasiado bombo, exageración,

o realmente está a punto de llegar?

Lo de la exageración es un tema a plantearnos.

Creo que es importante darse cuenta de que las tecnologías

como la inteligencia artificial en cierto modo no funcionan

hasta que funcionan.

Siempre es muy difícil predecir cuándo llegará el punto de inflexión.

Todo parece exagerado hasta que ocurre y deviene real.

Por eso es tan difícil hacer predicciones, pongamos,

para de aquí cinco años, porque no estamos

ante una mejora gradual, sino una inflexión.

Ahora bien, es importante tener paciencia,

porque los sistemas de inteligencia artificial,

los que aprenden de la experiencia,

no tendrán tanto éxito en el laboratorio

como en el mundo real.

Con robots que aprenden a través de la experiencia,

si tenemos uno en el laboratorio que aprende, pongamos,

con 500 horas de su propia experiencia,

sus capacidades serán mucho menores que si construimos 1.000 robots,

los ponemos en 1.000 hogares

y aprenden de su experiencia colectiva.

Es importante tener paciencia con esta tecnología.

El propósito de este proyecto de investigación

es recopilar muchísimas trayectorias, centenares de miles de trayectorias

durante varias semanas, y luego introducir dichos datos

en un modelo de predicción por vídeo.

El objetivo es entrenar una red neuronal artificial

para predecir los siguientes tres o cinco segundos de vídeo

en función de la imagen actual. Ajá.

La idea subyacente es que, si el modelo de predicción por vídeo

puede predecir el futuro, los próximos tres o cinco segundos,

entonces la red neuronal debe de haber entendido

cómo funciona la física, cómo funcionan las interacciones,

y esto es exactamente lo que queremos que hagan los robots.

Queremos que el robot entienda lo que ocurre

y cómo funciona el mundo.

Queréis que entienda el mundo real pero también que anticipe

lo que ocurrirá, ¿no? Exacto, ese es el objetivo.

Imaginemos que dentro de cinco años voy por la acera

caminando con mi hija de cuatro y se aproxima por la calzada

un coche autónomo con un único pasajero.

Algo ocurre que, para evitar un accidente mortal,

el coche debe invadir la calzada y atropellarnos a mí y a mi hija.

¿Nos parecería justa esta decisión? Posiblemente, no,

y no querríamos que la tomara el coche autónomo,

pero, desde la perspectiva del conductor,

¿compraría alguien un coche que no le protegiera?

Es más, si la situación fuera más compleja,

casi impredecible, ¿dejaríamos que la máquina,

el coche autónomo, tomara esta decisión moral?

Me llamo Iyad Rahwan y soy de Alepo, Siria.

Me interesa la ética aplicada a la inteligencia artificial,

en parte porque creo que muchos humanos

son bastante poco éticos,

y espero que logremos algo mejor con la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial plantea infinitos dilemas morales

que requieren un debate ético y social.

La iniciativa Moral Web Machine quiere saber la opinión de la gente

sobre cómo las máquinas deben tomar decisiones morales.

El coche autónomo es un muy buen ejemplo

para plantear escenarios controvertidos.

En caso de accidente, ¿a quién se debe proteger?

¿A una mujer antes que a un hombre?

¿A cuatro que cruzan en rojo o a uno que espera en la acera?

No tenemos respuesta para este tipo de preguntas,

pero la cuestión aquí es: ¿qué debería hacer el coche?

Puedes querer que la máquina no tome jamás esta decisión.

Pero, entonces, ¿qué debe hacer el coche?

¿Lanzar una moneda al aire?

¿Quién tiene que programarlo para que tome una decisión así?

¿El programador de la empresa automovilística,

el Gobierno, el comprador del coche?

Planteando este tipo de ejemplos y pidiéndole a la gente que decida,

intentamos recalcar lo importante que es el tema.

Si no le dices a los compradores que el coche siempre les protegerá...

¡Comprarán otro! Comprarán otro.

Quizá tengamos que programar todos los coches

para que se comporten igual.

La cosa también se pone interesante cuando planteamos dilemas

que implican la ley.

Por ejemplo, aquí tenemos un caso con personas que cruzan la calle.

Hay niños y un médico, pero cruzan con el semáforo en rojo.

Y hay más personas en el coche.

¿Nos centramos en salvar al mayor número de personas posible?

¿O en salvar a los más jóvenes?

¿O a los que no están infringiendo la ley?

¿O a los de aquí, aunque la infrinjan?

Queda patente que las dimensiones de la moralidad son muy complejas.

No hay una solución clara para este dilema.

No todo el mundo se pone de acuerdo en todos los escenarios,

lo cual refleja que el problema es peliagudo

y que debemos, como sociedad, planteárnoslo

y encontrar una solución aceptable.

Pero a la gente le resulta muy difícil aceptar

que sea la máquina quien tome la decisión,

incluso si demostrásemos que la máquina lo hace mejor.

Creo que es un problema psicológico que tenemos que afrontar.

La inteligencia artificial genera muchísimas incógnitas

que necesitan respuesta.

¿Pueden llegar los algoritmos a tener cualidades humanas

como la intuición?

Con las técnicas de hoy en día,

vemos que es muy difícil construir una máquina con emociones.

¿Cómo hacemos que el algoritmo esté feliz o triste?

Eso prácticamente es imposible.

Podemos simular o imitar, pero realmente no hay sentimientos

de la manera como los humanos los experimentamos.

Y, en lo emocional, ¿pueden aprender cómo sentimos los humanos?

Ni siquiera nosotros mismos entendemos

qué significa la inteligencia humana.

A corto plazo, lo que nos planteamos es:

¿podemos igualar las capacidades humanas?

Pero me parece apasionante es que, por el camino,

podremos entender un poco mejor qué significa tener inteligencia.

Quizá construyamos un algoritmo

que permita a un robot manipular objetos con destreza,

pero este algoritmo no podrá hacer otras cosas

que las personas hacen sin problemas.

Y eso nos dará información sobre nuestra inteligencia.

¿Debemos temer que los robots nos quiten los trabajos?

Es un chivo expiatorio.

Se culpa a los robots, pero así ha funcionado siempre.

Como los que culpan a los inmigrantes.

¡El robot es el inmigrante! Es el nuevo inmigrante.

Y todo esto ¿cómo lo regulamos legalmente?

¿Estamos preparados para participar como sociedad

en los debates que surjan en el camino?

Creo que hay muchos obstáculos por superar

antes de que proliferen los vehículos autónomos.

Y los más importantes son técnicos.

Tenemos que construir la tecnología que permita hacer frente

a todas las situaciones que pueden ocurrir en la carretera.

Esa es la parte más difícil.

Pero además están las cuestiones legales

sobre cómo regular esta nueva tecnología

y los retos psicológicos, sociales y culturales.

¿Cómo podemos hacer que la gente acepte esa tecnología

y confíe en ella?

La revolución ya ha empezado,

con implicaciones que iremos viendo durante el programa.

Algunos, los más jóvenes, ya se están preparando.

Vinimos a Silicon Valley y empezamos el programa

en un hangar de Oakland donde había estudiantes

que hacían coches autónomos

y lo terminamos en una feria espectacular.

Yo no había visto nada igual, nunca.

Es el espíritu de Silicon Valley: jóvenes inmersos

en la revolución científica y tecnológica

que realmente son los que van a crear el futuro.

El cazador de cerebros - La inteligencia artificial - ver ahora

Computación cuántica y nuevos materiales

Pere Estupinyá no quiere dejar fuera los avances en computación cuántica,”aunque aún no han llegado a estar presente en nuestras vidas”. Los cubits -unidad mínima de información en informática- o los nuevos materiales como el grafeno han permitido aplicaciones muy interesantes en temas de tecnología o transición energética. ”Yo creo que un gran avance han sido los cubits. Tienen muchísimo margen de mejora y están aún por explotar”, vaticina.

En la primera década del siglo XXI hubo muchos avances en técnicas de resonancia magnética que nos han permitido ver nuestro cerebro en acción. Los avances en neuro-tecnología han hecho posible los implantes cocleares y los chips conectados directamente al cerebro, primero de animales y al final en algunos humanos.

Como asignaturas aún pendientes destaca enfermedades como el alzheimer, en las que no se han hecho progresos significativos, y un mayor avance en la comprensión fundamental de cómo funciona el cerebro o cuál es el origen de la conciencia.

Todavía hay grandes preguntas a las que la ciencia no ha conseguido dar respuesta”, lamenta.

Cosmos, física y universo

En el campo de la astronomía los avances en las últimas dos décadas son muy relevantes: desde la explosión de los exoplanetas -planeta fuera de nuestro Sistema Solar-, las fotografías de agujeros negros, la detección de ondas gravitacionales o la presencia de rovers en Marte...

Destaca además, como Plutón dejó de ser un planeta de nuestro sistema solar en 2006, cuando la la Unión Astronómica Internacional (IAU) redefinió lo que significa ser un planeta. Plutón quedó relegado porque su órbita se superpone con Neptuno.

“Indudablemente hay que destacar lo importante que está siendo poner aparatos en la superficie de Marte. El Opportunity, el Spirit, después el Curiosity y luego el Perseverance. En estos 20 años yo creo que los humanos hemos llegado a Marte, no hemos llegado como personas, pero sí con la tecnología y esto ha sido claramente un gran avance", comenta el divulgador. También destaca el papel de la ESA y la con la que logró poner una sonda, Rosseta, encima de un cometa.

Para todos los públicos El cazador de cerebros - Viaje a Marte - ver ahora
Transcripción completa

Ahora lo tenemos en campo.

Mira, mira, mira. Guau. Sí, sí, sí.

¿A cuánto está de distancia? Está a bastante distancia.

Debe estar a unos 330 millones de kilómetros.

A veces lo tenemos más cerca, a veces puede estar más lejos.

Y se ve un poco rojizo. Sí, sí.

¿Quiénes descubrieron que no era una estrella?

Los primeros pueblos babilónicos y mesopotámicos

ya vieron que había algunas, como esta,

que tenían un movimiento distinto. Pensaron que debían de ser dioses.

Y si es un dios y lo ves rojizo, pues el dios de la guerra.

Marte.

Al igual que astrónomo de niño, la comunidad científica

también se ha imaginado muchas historias

sobre el planeta rojo y sobre sus habitantes.

De hecho, en el siglo XIX, no se dudaba sobre la existencia

de vida en el planeta rojo.

La única duda entonces era cómo contactar con los marcianos.

En 1875, el científico sueco Edvard Neovius,

diseñó un aparato con 22.550 lámparas

con el fin de que la señal fuera recibida por los marcianos.

Este intento de conexión no fue un hecho aislado.

Incluso el mismísimo Nikola Tesla,

una de las mentes más brillantes de nuestra era,

inventor de la corriente alterna,

de la energía inalámbrica, y, según muchos,

padre de la radio, sintió el contacto alienígena.

Tras recibir constantes interferencias periódicas

en su taller, Tesla llegó a la conclusión

de que aquellas eran señales provenientes de Marte.

"Hermanos, tenemos un mensaje de otro mundo desconocido y remoto."

Tras afirmar ser el primer humano en haber escuchado

el saludo de otro planeta, Tesla llegó incluso a construir

un teslaloscopio, un artefacto con el que ponerse en contacto

con los alienígenas.

Y esa imagen ya es de una sonda o un telescopio espacial, ¿no?

Sí, esta ya veis que tiene mucho detalle.

Esta en concreto está hecha por una sonda

que está orbitando, dando vueltas, alrededor de Marte.

Guau. Puede captar imágenes preciosas.

Pero no tenemos solo orbitadores, también tenemos dos "rovers"

que están andando por Marte. Es una pasada.

Son Opportunity y Curiosity y están cogiendo imágenes

de la propia superficie.

Aquí vemos, en detalle real, cómo es Marte,

como lo podríamos ver si estuviéramos allí haciendo fotos.

Es increíble pensar que hace unos años se imaginaban

que podría haber marcianos, y ahora lo ves un territorio estéril

y prácticamente ningún científico considera que haya vida en Marte.

Bueno, cuidado. De esto habría mucho de qué hablar.

En 2003, hubo una sonda, una de estas que estaban orbitando,

Marx Express, que detectó emanaciones de metano.

Pero no sabemos cuál es el origen.

Podría ser que esto fuera un indicativo de vida.

Por lo tanto, vuelve a recobrar mucho interés

el tema del estudio de Marte en estos momentos, ¿no?

Ángel tiene razón, el descubrimiento

de un gas inestable como el metano en Marte

fue una enorme sorpresa, algo inesperado

que podría ser la pista para saber si hay vida en el planeta rojo.

La ESA, la Agencia Aeroespacial Europea,

está pensando ya en enviar una nueva sonda

para descubrir qué es lo que produce metano en Marte.

El Metano es un gas que se descompone rápido.

Si existe en la atmósfera de Marte, es que algo lo está produciendo.

La incógnita es si proviene de actividad geológica o biológica.

Toca averiguarlo.

Para saber más sobre Marte y vida extraterrestre,

viajamos a la Agencia Espacial Europea, en Holanda.

La ESA es la Agencia Espacial Europea,

que es como la NASA, pero de Europa, y tiene varias sedes.

Hay una de astronautas en Alemania, hay una en España,

y la más importante está aquí, en Holanda,

cerca de este pueblecito llamado Leiden.

Aquí varios cerebros españoles trabajan en la misión EXOMARS,

el principal proyecto de la ESA.

Un robot que aterrizará en Marte en 2020,

y por primera vez podrá perforar el suelo marciano,

extraer muestras, analizarlas y ver si hay signos

de vida pasada o presente.

Él es nuestro protagonista.

¿Me está mirando? Sí, claro que te está mirando.

Hasta te está haciendo fotos, que nos va a mandar

para analizarlas. ¿Y qué haréis con estas fotos?

No hará fotos de un marciano.

Lo que hará es, sobre todo, perforar,

tomar muestras del subsuelo e intentar descubrir

trazas de moléculas orgánicas y de posible vida en Marte.

Soy Silvia y tengo dos grandes misiones.

Por las tardes cuido de mis niñas y durante el día

trabajo en la Agencia Espacial Europea

diseñando nuestras misiones a Marte para acercar el planeta rojo

a nuestra Tierra.

Saber si hubo o hay vida en Marte. Sí, efectivamente.

El programa EXOMARS consta de dos misiones:

una que lanzamos el año pasado y que ya ha puesto

un satélite orbitador alrededor de Marte

y analizará la composición de la atmósfera

buscando el metano.

Varias misiones han detectado metano en diferentes cantidades

y hasta ahora no se ha podido saber si su origen es biológico

o geológico. Un misterio.

Un misterio, sí, porque, además, el metano se sabe

que en la atmósfera de Marte dura de tres a cuatro siglos.

Ajá. Así que debería estar

en cantidades más constantes, pero ahora vemos

variaciones muy grandes de la cantidad de metano.

Eso podría indicar que hay fuentes activas

que aún emiten metano.

Lo que distinguirá a este "rover" es que será capaz,

por primera vez en la historia, de perforar la superficie de Marte

y sacar muestras del interior, ¿no?

Sabemos que en la superficie hay demasiada radiación

para que exista la vida.

Entonces, el interés de perforar el subsuelo

es que esa capa de protección del suelo

protege de la radiación, y entendemos que sería en el subsuelo

donde hay más oportunidades de encontrar restos de vida,

si alguna vez la hubo. Y está prevista para 2020, ¿no?

Sí, el lanzamiento está previsto para finales de julio

o principios de agosto del 2020 y aterrizaría en Marte

en marzo de 2021.

Y lo difícil de la misión imagino que es el aterrizaje, ¿no?

Porque enviar algo a la órbita de Marte,

bueno, lo habéis hecho otras veces, pero lo de aterrizar...

Sí, es una de las partes más difíciles de la misión

porque la cápsula entra a velocidades muy altas,

20-30.000 km/h, y en seis o siete minutos

tiene que conseguir frenar hasta 5 o 6 km/h,

que es la velocidad a la que aterrizan cápsulas.

Entonces, sí, es una de las partes más difíciles.

Hola, Martín -Hola.

-Este es Martín. -Encantado.

Diseñar este "rover" requiere mucha innovación,

que después puede tener su utilidad civil.

Imagino nuevos materiales, "software", nuevas tecnologías...

Sí, bueno, de hecho hay algunas tecnologías,

algunas áreas, en las que en el espacio está muy avanzado

y, efectivamente, como tú decías, hay tecnología

que luego sale del espacio y encuentra aplicaciones terrestres,

pero, por otro lado, hay tecnología en el espacio

que es completamente, para la Tierra, obsoleta.

Los ordenadores de a bordo que hay en el "rover" son antiguos.

Son ordenadores que hay en la Tierra hace diez años o más.

Pero... -Los niveles de radiación

a los que se someten los ordenadores de a bordo

y las temperaturas muy bajas hacen que estos sistemas

se tengan que testear y probar con condiciones extremas,

que no son pruebas que se hacen a los ordenadores

que usamos en el día a día en la Tierra.

¿Podemos ver cómo funciona?

-¿Quieres probarlo? Sí.

Hola, soy Martín y me encantaría dotar de inteligencia

a los sistemas "rovers" que vamos a enviar a Marte.

Cuando esté en Marte no se moverá con un "joystick". (RÍE)

¿Cuánto tarda en llegar una señal desde Marte hasta nosotros

y de nosotros al "rover"?

Depende un poco de las órbitas de la Tierra y Marte,

pero puede durar entre 15 y 20 minutos...

Ajá. ...en enviar una señal.

El robot necesita de una cierta autonomía.

Tienen que tener la suficiente inteligencia

como para esquivar obstáculos y ser autónomos

en cuanto a la navegación hacia el siguiente

punto de interés científico.

Lo más complicado del "rover" será perforar, ¿no?

El mecanismo de taladro que va a incorporar el robot

es un mecanismo bastante complejo, con un diseño

que requiere de varios mecanismos perforando de forma simultanea

para poder llegar a una profundidad tan grande.

El elemento más crucial de la misión,

el momento en el que EXOMARS tome una muestra del subsuelo,

es una fase que determinará cuán exitosa será

la misión de EXOMARS o no.

Qué pasada, ¿eh? Sí.

Le estás metiendo caña, ¿eh? Es que me lo paso bien.

Se supone que hace unos tres mil millones de años,

Marte era más habitable, había agua líquida, incluso lagos.

Ahora es inhóspito, es inhabitable.

Las temperaturas son extremas, no hay oxígeno respirable...

No parece que sea un destino agradable para ir.

Pero en 1969, llegamos a la Luna, repetimos varias veces en el año 70.

Se creó entonces la idea de que el próximo destino

era el planeta rojo, y quizás no es urgente.

No tenemos necesidad de enviar ahora a humanos a Marte.

Pero si de verdad nuestro destino como especie humana es

colonizar otros mundos,

sin duda la siguiente parada es Marte.

Pitidos

En el futuro, los humanos viajarán a Marte

en una nave como esta, ¿no?

Sí, en un entorno parecido, un vehículo como este,

porque se tarda un tiempo en llegar a Marte,

entre tres y seis meses.

Y es preciso un hábitat, como lo llamamos nosotros.

Un lugar donde trabajar, dedicarse a la ciencia,

pero también controlar la nave, así que este entorno

tiene la función combinada de laboratorio y vehículo.

Me llamo Markus y trabajo como diseñador de misiones,

uno de los trabajos más apasionantes que se puede tener.

Ayudo a la Agencia Espacial Europea en la misión de que la humanidad

dé un paso más en el universo, en el sistema solar,

para descubrir nuevos lugares y conocimientos.

¿Cuánto durará toda la misión? Porque se tardan

seis meses en llegar, pero hay que volver.

Sí. Creemos que serán unos 1.000 días, es decir,

alrededor de dos años y medio.

Eso es porque cuando la nave aterrice en Marte,

tendrá que esperar unos 15 meses para volver a la Tierra, ¿no?

Exacto, porque Marte gira en todo momento alrededor del Sol.

Y la Tierra también.

Como nuestro planeta está más cerca del Sol,

orbita mucho más rápido que Marte, y habrá que esperar 15 meses

en la superficie de Marte hasta que las posiciones de la Tierra

y Marte sean las adecuadas para emprender el viaje de vuelta.

Gracias al programa de la Estación Espacial Internacional,

sabemos que el ser humano puede vivir en el espacio

durante períodos de tiempo largos. Sí.

El principal problema surgirá tras los primeros seis meses,

cuando toque aterrizar la nave en Marte.

Habrá que atravesar la atmósfera del planeta,

lo cual requiere mucha precisión.

Hay que saber reaccionar a la situación.

Los astronautas deberán estar en su mejor momento de rendimiento.

Uno de los retos de viajar a Marte es confinar a un equipo

bastante grande de personas en un lugar pequeño

durante un período prolongado, unos 6 meses.

Por eso la ESA, la Agencia Espacial Europea,

junto con otros socios, ha puesto a personas

en un hábitat parecido, en una situación de prueba,

donde el equipo ha recreado el escenario de la misión de Marte

y realizado experimentos,

trabajado y convivido durante un tiempo largo.

De dicha experiencia hemos aprendido que es muy importante

encontrar el equipo oportuno y a los astronautas adecuados,

y que se preparen juntos años antes de la misión

para trabajar en equipo de un modo natural

y evitar que surja ningún tipo de conflicto o problema

durante el viaje.

Hay decisiones en el trayecto que dictaminarán

el destino de la tripulación, que tal vez sean de vida o muerte.

¿Hasta qué punto eres optimista respecto a viajar a Marte?

Soy muy optimista.

Diría que, una vez hayamos decidido qué queremos hacer

y cómo queremos hacerlo,

necesitamos unos 15 años para desarrollar

y poner en marcha la tecnología para construir la nave.

Es interesante recalcar que ya estamos construyendo ahora

el equipo que nos llevará a Marte o que nos ayudará a hacerlo,

como la nave espacial Orión, que está construyendo la NASA

pero que cuenta también con la colaboración de la ESA.

¿Por qué es tan importante enviar a seres humanos a Marte?

Me refiero a que si es tan caro, tan complicado...

Ya hay robots exploradores como el Curiosity en Marte,

y el ExoMars, que tomará muestras en el futuro.

La respuesta más corta es: por la ciencia.

Porque las ciencias naturales son, a fin de cuentas, un proceso humano.

Se pueden hacer muchas cosas con robots,

como cartografiar el terreno y elaborar mapas,

pero la verdadera esencia de las ciencias naturales

consiste en interactuar con el objeto de investigación.

Tener a un geólogo en el terreno, ¿no?

Un geólogo, un químico, un científico atmosférico,

un médico o un biólogo también, quién sabe.

La idea de que tenemos que expandirnos en el universo

porque los recursos humanos de la Tierra se agotarán

para mí no tiene sentido.

Bueno, el tema de fondo es interesante.

¿Hasta qué punto el proceso de exploración

puede conducir a una mayor expansión del ser humano en el sistema solar?

Me parece importante tener en cuenta ese paso.

No digo que debamos o no debamos hacerlo,

sino que es una reflexión que deberíamos plantearnos.

¿Queremos tener un segundo hábitat?

Pues bien, la Tierra puede acabar destruida.

Me parece un motivo claro por el que necesitamos astronautas

en otro planeta.

Una cosa que no nos contarán es que hay un poco de pique

entre los que defienden la exploración con humanos

del espacio y los que no. Es cuestión de presupuesto.

Enviar humanos a Marte es un pastón, y el presupuesto no es ilimitado.

Si lo hacen, de algún sitio deben recortar,

y posiblemente sería de la exploración con robots

o de los telescopios, de la parte científica.

Y aquí está un poco el dilema, en la ESA, la NASA

o cualquier agencia espacial.

La ciencia me apasiona por muchos motivos,

pero uno de ellos es el colaborar con cientos de personas

Por eso trabajo en la ESA.

Con lo que avanza la astrofísica, con telescopios, con "rovers",

la exploración humana espacial, o sea, enviar humanos a Marte

o a la Luna...

Cuando dicen que tenemos muchos problemas aquí

para irnos a Marte, yo creo que es un argumento válido.

O sea, ¿cómo justificas que se invierta tantísimo dinero

en algo así, que parece, no un capricho,

pero que no parece urgente? ¿Cuál es tu visión sobre eso?

Bueno, yo creo que se puede hacer mucho

con la exploración robótica para conocer el planeta,

para saber cuáles son sus condiciones,

pero una vez que hayamos tenido los suficientes datos,

yo creo que es prácticamente inevitable

el siguiente paso: la exploración humana,

la exploración de ir y visitar otros planetas,

quizás vivir allí, tener bases permanentes.

Y eso yo creo que es una de las motivaciones principales

Si hablamos de buscar vida extraterrestre,

no nos podemos limitar a Marte, porque estáis descubriendo

un montón de planetas en otros sistemas solares, ¿no?

Bueno, pues así es.

Si pensamos que en nuestra galaxia hay

más de cien mil millones de estrellas,

y estamos viendo que parece ser que al menos hay un planeta

en cada una de estas estrellas,

pues podemos tener más de cien mil millones de planetas.

Algunos de ellos están incluso en la zona habitable

de la estrella en la orbitan. O sea, cada estrella que vemos

por la noche tiene un planeta alrededor como mínimo.

O sea, estadísticamente... Estadísticamente, se puede decir así.

Que haya vida en el universo es prácticamente seguro, ¿no?

Bueno, hay una probabilidad muy alta, y por eso hacemos todo lo que podemos

por encontrar vida, encontrar indicios, encontrar...

Entender la habitabilidad cómo funciona.

La manera de encontrar vida en Marte

es con la EXOMARS, perforando, pero ¿cómo sabéis

si hay vida o no en un planeta a años luz de distancia?

Bueno, como no podemos ir allí, evidentemente,

lo que hacemos es utilizar la luz que viene de la estrella

combinada con la luz que pasa a través de la atmósfera del planeta

para ver si hay realmente indicadores biológicos.

Lo que hacemos es ver cuál sería el impacto

de posibles microorganismos y organismos

en la atmósfera del planeta.

O sea, veis si en la atmósfera hay como gases

que solo se expliquen por la presencia de vida.

Y si encontramos vida en Marte, ¿cómo crees que puede ser esta vida?

Pues probablemente sería vida que se ha adaptado

a circunstancias extremas.

De temperatura, de composición química...

No sé, a lo mejor hay vida en lugares donde la composición de hierro

es muy alta, donde hay una acidez muy especial

y, no sé, podría ser, por ejemplo,

vida como la que hay en Riotinto, en Huelva.

Ricardo. ¿Qué tal?

Bienvenido a Marte. ¿Seguro que esto no es Marte?

Esto es Marte en la Tierra. Es que se le parece mucho.

No es que se le parezca, es que lo es.

Mi nombre es Ricardo Amils. Soy un forofo de los microorganismos.

Y por eso me gusta Riotinto, porque hay

microbiología extremófila muy interesante.

Pero en realidad lo que más me gusta es el jamón de Huelva.

Como laboratorio natural, os permite analizar

cómo podría ser la vida en Marte. Correcto.

Sabemos aquí que esto que ves, este panorama,

es producido por la biología.

En Marte ves un panorama parecido.

La pregunta es si en Marte ha sido producido por la biología.

No lo sabemos. Habrá que demostrarlo.

La ciencia requiere demostración. Claro.

Pero la posibilidad es grande.

Pues este es el origen del río Tinto. Ostras, es superrojo.

Mira, coge agua y verás el color que tiene.

¿Esto es por el hierro? Es el ion férrico en solución.

¿Cuánto hierro hay aquí? Entre 15-20 gramos por litro.

Guau. Un millón de veces

lo que hay en nuestros ríos o en nuestros océanos.

¡Qué pasada!

Pues todo esto es producto de la microbiología.

Los microorganismos que les gusta comer sulfuros metálicos

como la pirita. Fíjate...

Y luego defecan ácido sulfúrico y oxidan el hierro.

¿Es hierro producido por los microorganismos?

Los microorganismos se alimentan de la pirita y la oxidan.

La oxidación de la pirita produce ion férrico de color rojo

y ácido sulfúrico. Ostras.

Pero volviendo a Marte, ¿cómo podríamos saber

si hay microorganismos el en subsuelo de Marte?

Pues hay que hacer un agujero.

Soy Víctor Parro. Me encanta el campo,

me encanta pasear, me encanta disfrutar de la naturaleza

y si encima el trabajo que hago se desarrolla ahí,

es que, además, genial.

Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Hola.

Esto es lo que podría descubrir vida en Marte.

Esta es una maqueta de "icebreaker", que es el concepto

de misión que está trabajando la NASA, en California.

Estamos trabajando con un instrumento que es capaz

de analizar una muestra de suelo marciano

y detectar, mediante un biosensor,

ver si hay presencia de microorganismos

o partes de esos microorganismos en el suelo marciano.

¿Cómo sería el proceso desde la extracción de muestra

hasta el análisis? La idea es que el "lander"

aterrice en una de las zonas del polo norte marciano,

donde sabemos que hay hielo a 5 cm de profundidad.

Ah... Va equipado de un perforador,

de una barrena que va a hacer uno o...

La idea es hacer varios agujeros de hasta un metro de profundidad,

extraer el hielo, que estará mezclado con suelo,

y una de las muestras introducirlas en el interior del SOLID

y analizarla para detectar la presencia de algún microorganismo

o parte de ese microorganismo en el suelo marciano.

Pregunta. Sí.

Si el SOLID detectara vida, ¿qué veríais?

¿Cómo sería? El SOLID es un sistema

que se llama un inmunoensayo fluorescente.

Un láser excita al fluorocromo y una cámara nos da una imagen

como esta, que son puntos brillantes

que te indican: "Aquí hemos capturado algo".

Y si tienes un panel de ellos que te coinciden,

te llevas una alegría y dices: "He descubierto vida en Marte".

¿Cómo serían estos microorganismos marcianos?

Bueno, yo te puedo enseñar los de aquí.

Aquí tienes una microscopia electrónica

Esto es leptospirillum. Sí.

Tiene esta forma curva.

Y este señor vive comiendo minerales.

Obtiene su energía de minerales,

de los sulfuros metálicos que hay en la faja pirítica.

Si ahora los pones en el subsuelo de Marte,

podrían sobrevivir. Sí.

Estos señores viven ahí debajo. Comiendo sulfuro.

Comiendo sulfuros metálicos. Guau.

No les gusta nada de lo que nos gusta a nosotros.

(RÍE) No pueden comer carbohidratos.

O sea, viven, su energía la obtienen de minerales.

Lo que detectaríais sería una vida parecida a la nuestra,

que esto implicaría, imagino, o un origen paralelo,

que es muy raro, o que nuestra vida viene de...

-Podría significar, o bien un origen común,

o que en algún momento hubo una transcontaminación

de los dos planetas. -Hay algunos que opinamos

que la vida viene de Marte, la Tierra.

Entonces, ¿por qué no vas a encontrar en Marte lo que hay aquí?

Vale, porque ¿sería muy extraño que hubiera vida en Marte

no relacionada con la nuestra?

-Para que fuera muy distinto deberías tener, digamos,

una bioquímica muy diferente. El misterio es doble.

Es, primero, si hay o hubo vida en Marte,

y si es idéntica o no a la nuestra. -Claro.

Yo creo que si es parecida, el sistema ya lo puede detectar.

Y tú, Ricardo, estás convencido de que sí hay vida en Marte, ¿no?

Yo soy de los pocos que cree que sí, que si hubo vida en Marte,

tiene que haber vida actualmente. ¿Qué te hace estar tan convencido?

Que hay vida en Riotinto.

Si hay vida en esas condiciones y esas condiciones se dan en Marte,

ese tipo de vida se podrá dar en Marte.

Ese instrumento es el mejor instrumento

para detectar vida en Marte.

Qué ganas de saber si hubo o hay vida en Marte.

Sí. Sí es necesario, porque alimenta

el motor de nuestro conocimiento, la curiosidad.

Esa curiosidad inherente de nuestra especie,

esas ganas de conocer tan grandes que es normal

que inventemos mitos, leyendas, que imaginemos

cómo podría ser nuestra vida en el futuro...

Pero al final es la ciencia la que nos dará la respuesta

de si hay vida en Marte y de si nosotros,

en nuestro origen, somos extraterrestres.

El cazador de cerebros - Viaje a Marte - ver ahora

En el campo de la Física hay que reseñar el descubrimiento el bosón de Higgs -una partícula elemental propuesta en el modelo estándar de física de partículas- y todas las aplicaciones desarrolladas dentro de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN).

Como grandes preguntas abiertas aún quedan muchas: “Seguimos sin saber qué son la materia y la energía oscuras y tampoco se ha conseguido demostrar la teoría de cuerdas".

Para todos los públicos El cazador de cerebros - Humanos híbridos: La conquista del cerebro - ver ahora
Transcripción completa

"Yo veo el cerebro como una máquina de procesar datos.

Y procesa lo que tiene.

-Actualmente, existen técnicas disponibles que pueden conservar

todas las conexiones sinápticas del cerebro de un mamífero grande

en un estado estático de forma indefinida.

-Conectan el cerebro a la red.

Te permite aumentar las capacidades, no solo físicas, sino cognitivas.

Esto es el comienzo de un ser humano híbrido."

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Se dice que la transformación más radical de los próximos años

son los humanos híbridos, la conexión directa

de nuestro cerebro con el mundo digital.

Hay avances espectaculares, sin duda.

Y en series como "Black Mirror" o pelis de ciencia ficción

vemos memorias extendidas,

una realidad virtual indistinguible de la física, neuronas manipuladas,

volcar nuestros pensamientos al ordenador...

Y, claro, nos cuesta distinguir si esto es pura ficción,

una locura, un imposible o es solo cuestión de tiempo.

Bueno, preguntemos a los mejores neurotecnólogos.

"En filosofía hay un experimento mental

que plantea mantener un cerebro en vida dentro de una cubeta

sumergido en un líquido conectado a una supercomputadora

y recibiendo información digital sin poderla distinguir

de la del mundo físico.

Parece pura ficción,

pero, a menor escala,

¿es imposible enviar datos e impulsos eléctricos al cerebro

y que los interprete?

¿Y a la inversa?

En lugar de escribir en el cerebro,

podemos leer con precisión lo que procesa.

Por ejemplo, como en 'Black Mirror', con implantes neuronales

que registren lo que ven los ojos y lo guarden en el ordenador.

¿Es eso factible o ciencia ficción?"

Es factible y no es ciencia ficción. Esto se está haciendo ya.

"Si hablamos de cerebros, hay uno que no podemos dejar de visitar.

Neurobiólogo, profesor en la Columbia University,

impulsor del proyecto Brain Iniciative

presentado por Obama en 2013.

Cazamos a Rafael Yuste en Donosti.

Y me pregunto: ¿qué hace en un instituto de física?

Pues desarrollar un proyecto de nanoneuro,

la intersección de la nanofísica con la neurociencia

para crear nuevas herramientas con las que conocer mejor

cómo funciona nuestro cerebro.

Pero volviendo a 'Black Mirror'..."

Esto que me enseñas es lo que llaman en inglés el BCI,

Brain Computer Interface,

interfaz cerebro-computadora.

Interfaz cerebro-máquina.

Te ponen esto en la corteza visual

y, a pesar de que no te funcione la visión,

que no tengas vista periférica de los ojos,

tienes una cámara que de una manera inalámbrica

te mete la información en el cerebro a través de estos 100 000 electrodos,

con lo cual ves el mundo

como si fuese una pantalla de 100 000 píxeles,

que para un ciego no está mal.

Esto es el comienzo de un ser humano híbrido, los BCI,

que conectan el cerebro a la red.

O sea, ¿el cerebro puede interpretar cualquier señal que le llega?

Bueno, si me hubieses preguntado hace diez años,

te hubiese dicho que es una locura.

Como no metas estos electrodos en la neurona correspondiente

de una manera superprecisa, no sirve de nada.

Pues no, parece que el cerebro, y, sobre todo, la corteza del cerebro

es plástica y aprende de la información que llega

y lo interpreta.

Esta tecnología requiere neurocirugía.

Pero hay otra que es no invasiva.

Esta no requiere neurocirugía.

Te ponen una diadema o un gorro... Sí.

...y desde fuera, sin tocarte el cerebro,

te leen la actividad de las neuronas

y te las estimulan.

Claro. Esta no invasiva...

Ahí es cuando creo

que estamos en un momento en la historia

donde pueden cambiar las reglas del juego

porque te va a permitir, como dices tú bien,

aumentar las capacidades no solo físicas,

porque podrás conectarte a un sistema robótico mentalmente,

sino cognitivas, porque cuando estás conectado a la red,

tendrás acceso

a bases de datos, algoritmos

que pueden mejorar el funcionamiento de tu propio cerebro.

De hecho, esto lo estamos haciendo ya en animales.

Cuando al ratón le enseñamos una imagen,

desciframos qué está viendo a base de leerle las neuronas.

Y ahora viene la parte más impresionante,

que es que con otro láser distinto,

le volvemos a activar las neuronas

de un estímulo visual que ha visto...

Ajá. ...y el ratón se cree

que lo ha visto y se comporta como si lo hubiera visto.

Qué pasada.

En ratones ya estáis, no solo leyendo lo que está viendo,

sino implantándole imágenes.

Implantando imágenes.

Con lo cual, a esta gente que lleve interfaz cerebro-computadora,

tanto invasiva como no invasiva,

no van a distinguir si es real o no.

O sea, para ellos va a ser igual.

Hola, Pere Estupinyà. Bienvenido.

Vamos a realizar un breve experimento.

Comenzamos.

"Robots haciendo experimentos

no es lo más ciencia ficción de este viaje.

Veremos cómo la realidad virtual se mete en el cerebro

hasta hacerle dudar sobre cuál es el mundo real.

¿Seguro que 'Matrix' es tan locura como parece?

De hecho, hay neurocientíficos convencidos

de que podremos leer y manipular pensamientos.

O incluso algún día copiar nuestro cerebro

y vivir fuera de nuestro cuerpo.

¿Ciencia ficción o ciencia futura?

Rafa Yuste anticipa dilemas neuroéticos

y nos explica cosas alucinantes

como devolver la vista a una persona ciega.

¿Hasta qué punto esto lo veremos?

Hoy mismo.

Viajamos hasta Elche,

donde más que un instituto de bioingeniería,

nos encontramos con un campo de pruebas neuronales

capitaneado por el neurocientífico Eduardo Fernández Jover.

Y, nada más llegar, ya pusieron las mías bajo observación.

Sensores cardíacos, de sudoración,

expresiones faciales y actividad neuronal.

Registro de datos que enseñará al pequeño robot Pepper

a interpretar cuándo estoy triste o contento

y así poder ayudar a niños autistas

o a entes digitales que quieran aprender

a reconocer emociones humanas.

Pero aún hay más."

Cuatro.

Seis.

Cuatro.

"Mientras Roberto valora del uno al nueve las imágenes que ve,

nosotros observamos qué emociones le provocan

registrando su actividad neuronal."

Y fijaos que la información llega del cerebro

y se va difuminando, va apareciendo por todo.

Entonces, simplemente viendo cuál es el hemisferio

que está procesando fundamentalmente esa información,

ya sabemos antes de que él lo diga si es positivo,

si es una emoción positiva, si es agradable o desagradable.

"Impresionante.

Aunque nada comparado con lo que experimentó Berna:

que su cerebro percibiera imágenes aunque sus ojos no pudieran ver."

¿Has percibido algo?

Este ha sido uno saltarín.

Ha aparecido también en el cuadrante izquierdo superior

uno muy chiquitín

también en tono sepia, tamaño uno sobre cinco,

y ha pegado un salto

y se ha hecho más grande.

"Berna se quedó ciega de un día para otro

hace ya más de diez años.

Y acabamos de observar cómo describe lo que ve.

¿Cómo es posible?

Pues gracias a la neuroprótesis creada por el equipo de Eduardo

y que Berna experimentó por primera vez en el mundo."

Bueno, en el momento en el que fui consciente de lo que era,

que era el nervio óptico, sabía que no había nada que hacer.

Entonces, lo primero que hice fue intentar aprender lo máximo posible

para... Y, además, saber cómo vivían los ciegos.

En un principio fue mucha rabia

porque además cuando me desperté, era el día de Reyes

y yo pensaba en mis hijos y tal y...

Y, bueno, decía: "Menudo regalo".

Eran dos opciones, o quedarme sentada allí

o tirar hacia adelante.

Y evidentemente... Tiraste hacia adelante.

Sí, por todos. Claro.

Es la primera persona a la que le implantasteis, ¿no?

Sí, es la primera persona a la que le implantamos nosotros

y la primera persona en el mundo con este tipo de tecnología.

Lo que intentamos es proporcionar

algún tipo de información sobre el exterior,

sobre la calle, para orientación, movilidad,

de una forma todavía muy rudimentaria.

Y en nuestro caso es implantando una matriz de electrodos,

que básicamente ahora es... Sí.

Es este electrodo. Como ves, es muy pequeñito.

Esto lo implantáis en el cerebro. Sí.

En la corteza visual. Sí.

Tienes que tener en cuenta que no vemos con el ojo.

Vemos con el cerebro. Claro.

Lo que hacemos es codificar la información del contexto,

del exterior, con una retina artificial,

¿y cómo le mandamos esa información al cerebro?

Con estos electrodos que ves aquí.

Me acuerdo que me pusieron en el monitor y decía:

"Estoy viendo un punto".

Era como una O mayúscula muy luminosa.

Y todo el mundo callado.

Y yo: "Os estoy diciendo que estoy viendo un punto".

Luego ya la gente explotó

y fue un momento...

Emocionante, ¿no? Muy emotivo.

Sí, sí, sí.

Llegué a aprender a distinguir ciertos patrones.

Recuerdo que uno de ellos era distinguir entre personas y perros.

Yo la figura no la veía ni mucho menos. Nada.

Lo que pasa es que a base de aprender,

dices: "Este patrón es de humano. Este se lo vamos a poner al perro".

Es ir aprendiendo patrones, patrones, patrones.

-Es como un lenguaje nuevo. -Sí, totalmente.

Tenemos que diseñar el lenguaje y que la persona lo aprenda.

A lo mejor hay que cambiar un poco el lenguaje de cada persona,

pero es el periodo de aprendizaje de una lengua.

Yo desde el primer momento, sabía que cuando me lo quitaran yo no vería.

Eso lo tenía clarísimo.

Y yo sé que a mí no me va a llegar.

Por edad, no me va a llegar.

Pero a alguien le llegará.

"Berna tiene claro que queda mucho por delante,

pero también que no quiere perderse ni un episodio de estos avances.

Así que Eduardo ya tiene voluntaria

para las nuevas versiones de neuroprótesis."

¿Cuán lejos estamos de que un ciego pueda ver?

Creo que todavía nos queda muchísimo. Sí.

Hemos roto un paradigma,

lo que estamos demostrando es que no violamos ninguna ley física.

O sea, es posible inducir ciertas percepciones

pero muy rudimentarias.

¿Es solo desarrollo tecnológico más sofisticado?

No es solo desarrollo tecnológico.

Porque tenemos que comprender mucho mejor qué está pasando

y tenemos que aprender

a estimular de manera adecuada el cerebro.

Ajá. Y es probable, por ejemplo,

que la estimulación en cada persona deba ser diferente.

Hay que desarrollar tecnología o dispositivos inteligentes,

que se puedan adaptar a las personas.

Y a la vez ya sabemos que el propio cerebro de la persona

sabe adaptarse, es plástico,

es capaz de adaptarse a circunstancias que...

Sí. A mí es lo que más me sorprende.

Que al cerebro le tiras información

con ondas, visual, como sea,

y él con el tiempo va...

Por la plasticidad, también, va decodificándolo.

Yo veo el cerebro como una máquina de procesar datos.

Y procesa lo que tiene.

Lo de Eduardo y Berna es potentísimo en un aspecto.

Hemos visto cascos que registran la actividad cerebral desde fuera,

incluso la estimulan, y Rafa Yuste nos habló de ellos

y está muy bien, pero hay un cráneo en medio

y no pueden ser tan precisos como lo que le hicieron a Berna.

Un agujero en el cráneo

y colocar un chip de unos 100 microelectrodos

directamente encima del cerebro.

Y lo más fuerte es que cuando le dije a Eduardo

que debía ser una operación complicada o de riesgo,

dijo que no, que en realidad es bastante sencillo.

"Sin duda, estamos a las puertas de un nuevo paradigma.

Pero las operaciones, las estimulaciones neuronales,

no son la única manera de manipular nuestro cerebro.

Engañarlo con realidad virtual es cada vez más fácil.

Por ejemplo, como en la peli 'Ready Player One',

hoy en día es posible andar por un universo virtual

sin movernos del sitio.

O vestir ropa inteligente que nos permite sentir

lo que vive nuestro avatar como se imaginan en 'Black Mirror'.

Todo esto podría provocar que aumentaran los 'hikikomori',

personas que deciden encerrarse en su habitación

porque prefieren vivir en un entorno virtual

mucho más acorde a sus gustos.

Lo vimos en 'Matrix'.

¿Qué pastilla tomaremos entonces? ¿La roja o la azul?

He querido probar un encuentro virtual con Mavi Sánchez,

una de las investigadoras principales

en el Human Brain Project,

un ambicioso proyecto europeo que, entre otros,

busca cómo simular el cerebro artificialmente.

De momento, creo que no cambiaría el mundo real por el virtual."

Hola, Mavi. ¿Cómo estás?

(RÍE)

Hola. Te veo bien. Como en la foto.

(RÍE)

Yo te veo sonriente todo el rato. (RÍE)

En series de ficción como "Black Mirror",

plantean una realidad virtual que es casi indistinguible

de la realidad.

¿Estamos lejos de esto?

Como puedes ver, en este entorno virtual,

estamos a la vez cerca y un poco lejos.

Tenemos todavía algunos pequeños problemas técnicos.

El avance en los últimos años ha sido enorme

en el desarrollo del hardware.

Y, por lo tanto, que estemos cerca de esa reproducción,

digamos, perfecta,

esa calidad indistinguible de la realidad

es algo que avanzará en los próximos años.

Claro. Y el tema de los avatares,

no sé si unidos a inteligencia artificial,

lo vi en el capítulo de Miley Cyrus,

de alguna forma es como

copiar la identidad de alguien

en un soporte informático.

¿Esto cómo lo percibes?

Yo esto lo percibo como posible.

Es factible adquirir mucha información de una persona,

los movimientos, los gestos, cómo reacciona,

cómo responde, qué le gusta, es decir,

es posible integrar mucho de este conocimiento sobre nosotros

y se puede integrar en un avatar.

Y ese avatar eventualmente podría dar respuestas

muy similares a las que daríamos nosotros.

Una desarrolladora rusa, Eugenia Kuyda,

recopiló miles de mensajes de su amigo fallecido

y los procesó con inteligencia artificial

y ahora pueden conversar de nuevo y le contesta como si fuera él.

Con lo de los avatares el tema es lo rápido que nuestro cerebro

se cree lo que quiere creer.

Me refiero a que ya hay software que puede leer todos mis e-mails,

mensajes, textos escritos en público y en privado,

procesarlos con una inteligencia artificial

y los puede colocar en un avatar con mi mismo aspecto,

mi misma voz y forma de hablar

y, como en "Black Mirror", conversar con alguien como si fuera yo.

Incluso recordará cosas que yo he olvidado.

Y aunque no llegue a ser exacto, porque yo tampoco lo soy,

¿un buen amigo o una expareja lo distinguiría?

La sugestión de querer hablar con él nos puede servir.

Y un punto importante: cuando se habla de copiar humanos,

ya no se habla tanto de copiar circuitos neuronales,

sino las reacciones.

En ciencia ficción se ve como un salto,

a veces sí que ves dispositivos... Por ejemplo, en "Matrix".

Sí que ves dispositivos de guantes o interfaces muy sofisticadas,

pero otras, que no es un guante que te da tacto,

sino una conexión directa con el cerebro.

Y en "Matrix", por ejemplo, está la idea de decir:

"Ostras, es que estás dentro de una caja".

No digo que sea imposible,

pero eso está ahora mismo mucho más lejos.

Yo creo que es muy probable que durante nuestra vida

veamos unos sistemas mucho más avanzados de los que tenemos ahora,

pero el tipo de dispositivos que vemos en las series

de realidad virtual

actuando directamente sobre nuestro cerebro

eso lo veo más lejano.

Pere se ha volatilizado.

Se ha ido Pere. Sí, me ha apagado.

Se ha acabado la batería.

"Así son las cosas por el momento.

Supongo que un implante cerebral cargaría las pilas igual que yo,

con un buen desayuno.

Pero pasemos al reto más bestia que nos plantea la ciencia ficción.

¿Podríamos volcar nuestro cerebro a un ordenador?

Alucinaré si Yuste responde que sí."

Ese principio de copiar actividad del cerebro

y traspasarlo al ordenador

hay gente que se lo plantea a gran escala

y, en películas como "Transcendence" o series como "Black Mirror",

copiar toda la conciencia, toda la actividad del cerebro

y revivirlo en un superordenador o en otro cuerpo.

¿Eso es viable?

Mira, yo de esto discrepo con los de "Black Mirror".

Menos mal. (RÍE) Porque yo creo que no se sabe.

Ah, ¿no es un imposible?

Ahora mismo no te puedo decir que es posible o imposible.

Mi intuición es que no van por ahí los tiros.

Esto es un sistema orgánico

y si quieres replicarlo,

vas a tener que hacerlo de una manera orgánica con biología.

Si quieres copiar el cerebro,

tendrías que fabricar otro cerebro igual,

con las mismas neuronas, las mismas conexiones,

el mismo follón que tenemos dentro

y eso sería una especie de clonaje biológico,

eso es biología sintética.

El cerebro humano tiene tres veces más nodos

que todo el Internet de la Tierra.

¿En serio? Imagínate todo el Internet,

pues tenemos tres veces más dentro de cada cráneo

y lo mantenemos con una bombilla de 20 watios.

¡Guau!

¿Una bombilla pequeñita? Sí.

Es lo mismo.

Y hablando de todo esto, te voy a enseñar

el superordenador que tienen aquí porque te dará una idea física...

Sí. ...de no solo el tamaño,

sino, sobre todo, la energía que cuesta.

(Motores)

(GRITANDO) Entonces, ¿lo de volcar nuestra conciencia

a un superordenador ruidoso como este o vivir en Matrix?

No. (GRITANDO) Esto no lo compro todavía.

Este superordenador, que hoy no está funcionando al 100 %,

está gastando 100 000 kW.

Sí.

5000 veces más de gasto

que lo que gastamos nosotros. 5000 veces más.

O sea, que este superordenador es nada comparado con el cerebro.

Entonces, podrías pensar:

hacer un ordenador más grande, más grande, más grande

para llegar al cerebro,

igual necesitas el tamaño del sistema solar.

Ajá. No es factible.

Hay otra película de ciencia ficción, "Blade Runner"... Ahí sí.

Porque los replicantes

es ingeniaría biológica.

Claro. Tienen cerebros como el nuestro

escrito en el mismo hardware.

Eso sí me lo creo. Lo de "Blade Runner".

Hay gente, como los de la Singularity University,

que plantean copiar todas nuestras conexiones neuronales,

en teoría nuestro yo, a un ordenador como en la peli "Transcendence".

Yo no me los creo y dudo si son unos flipados

o unos tramposos, pero quizá me equivoco.

"Dicen que uno de los más serios es Kenneth Hayworth,

investigador del prestigioso Howard Hughes Medical Institute

y presidente de la Brain Preservation Foundation,

que dice: volcar ahora nuestra mente a un ordenador, no,

pero preservar la estructura intacta de un cerebro antes de morir

y volcarlo cuando sea posible y revivir, quizá.

Conectemos con él a ver qué nos explica."

Esta idea de copiar un cerebro entero

y reproducir en un ordenador todos los pensamientos, emociones,

e identidad de una persona

nos parece imposible, como si fuera pura ficción.

Y a ti no te lo parece.

Creo que debería ponerse en la piel

de alguien de hace 200 años, por ejemplo,

y decirle que en algún momento enviaríamos a gente a la Luna.

Eso les sonaría totalmente a ciencia ficción.

Pero incluso hace 200 años,

sabíamos exactamente que eso era posible.

Las leyes de Newton ya estaban establecidas.

Y solo hacía falta fe

en los avances tecnológicos y científicos de la humanidad.

Nuestra mente es un reflejo de una serie de cómputos.

Cómputos neuronales en el cerebro.

Así que si somos computacionales,

en ese caso, puedes copiar un programa informático,

y es el mismo programa informático.

Pero si copias todos los detalles del cerebro

en un programa informático,

estás haciendo una copia, no eres tú.

Sí, yo lanzaría la pregunta: "¿Qué es lo que falta?".

¿Tiene los mismos recuerdos que tengo yo?

¿Reaccionaría del mismo modo en el que reaccionaría yo

en una determinada situación?

¿Cree que soy yo?

Y si formulamos todas estas preguntas materialistas

y la respuesta es sí, sí y sí,

entonces, afirmar que ese no eres tú no tiene sentido.

He entrevistado a muchos neurocientíficos

y no sé si estarían de acuerdo con que la criopreservación

conservara todas las proteínas intactas,

todas las estructuras.

Actualmente existen técnicas disponibles para la neurociencia

que pueden conservar todas las conexiones sinápticas

del cerebro de un mamífero grande.

Podría ser un cerebro humano.

Alterar detalles ultraestructurales de cada sinapsis,

permiten conservar los detalles moleculares

y puede conservar todo esto en un estado estático

de forma indefinida.

Lo que eso significa es que, aunque tardemos 200,

300 o mil años

en desarrollar una tecnología de transferencia mental,

la gente de hoy en día podría tener acceso a esa tecnología.

Y mi afirmación radical es que esto les da a los enfermos terminales

una posibilidad que de otro modo no tendrían

de reanimación en el futuro.

Guau, muy interesante.

"Ken Hayworth lo tiene muy claro,

si la tecnología ya permite copiar un poco de nuestra mente,

acabará pudiéndose copiar entera.

Yo sigo escéptico,

pero planteamos este programa para descubrir

cuán lejos nos queda la ciencia ficción

y le estamos pisando los talones."

(RAFAEL YUSTE) El ser humano entra en un territorio desconocido

donde podemos alterar la definición de lo que es un ser humano.

"Si vamos tan rápidos y el cambio puede ser tan radical,

¿no deberíamos ser más cautos?

Rafa Yuste dice que ha llegado el momento

de redefinir las reglas de algo tan esencial

como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos."

No sé si podrías resumir estos neuroderechos

o principios éticos fundamentales a tener en cuenta.

Hemos propuesto cinco nuevos derechos humanos

que sean añadidos a la Declaración Universal.

Y yo sinceramente creo que se tienen que poner al comienzo

de la Declaración Universal, porque el primer derecho humano

es el derecho a la identidad personal.

Yo creo que es un derecho humano básico

el que tengas tu propia identidad...

Que no la manipulen desde fuera. Que no te la toquen.

El segundo, el derecho a la agencia, al libre albedrío.

La capacidad de decisión.

Que cuando tú tomas una decisión,

la tomas porque quieres tú,

no porque desde fuera alguien te está manipulando el cerebro.

Y el tercero, la privacidad mental.

A mí es lo que más me preocupa de una manera urgente.

¿Por qué lo digo?

Porque las tecnologías de interfaz cerebro-computadora

se están desarrollando tan rápidamente

que estamos en las puertas

de que esto sea comercializado, sobre todo las no invasivas,

y que puedas empezar a ponerte diademas o cascos,

de manera que, para comunicarte con la red, en vez de usar el iPhone,

lo haga directamente el cerebro. De hecho, las compañías tecnológicas

piensan que el nuevo salto tecnológico

viene de ahí a aquí. Uf.

A la diadema. Lo que llaman el iPhone cerebral.

Entonces, si esto sale al mercado mañana,

no estamos preparados desde el punto de vista ético y legal

para cómo regulamos esta información.

Esto tiene que ver con el cuarto derecho humano, neuroderecho.

Derecho al acceso equitativo

a las tecnologías de aumentación cognitiva y sensorial.

Estas tecnologías no van a ser baratas.

Entonces corremos el riesgo de una humanidad de dos velocidades.

Los aumentados y los sapiens antiguos.

(RÍE) Sí.

Y ya para acabar, el último derecho humano

tiene que ver con la protección de sesgos

de los algoritmos de inteligencia artificial.

Estos algoritmos, desafortunadamente,

a pesar de la buena intención de los ingenieros que lo hacen,

atrapan sesgos de la base de datos y te los aumentan.

Con lo cual, imagínate que pongamos algoritmos de inteligencia artificial

en los humanos. Sí.

Y que vengan con sesgo, con lo cual... Bueno.

En vez de ir adelante en el progreso, iremos hacia atrás.

Yo creo que estamos en un momento histórico.

Parecido al momento en que se inventa el fuego, la rueda, la escritura,...

Guau. ...las computadoras digitales.

Esto cambia las reglas del juego.

"Uf, cuesta de imaginar,

pero ¿quién hubiera creído en Internet hace 50 años?

¿O en ir a la Luna hace 100?

El caso de Berna o la realidad virtual que hemos visto hoy

distan mucho de 'Black Mirror', muchísimo.

Pero nos demuestran que los principios de conectar cerebros

y el mundo digital son válidos y factibles.

Y que la duda quizá está

en si este nuevo renacimiento que anticipa Rafa

lo veremos nosotros, nuestros hijos,

o los nietos de nuestros nietos".

El cazador de cerebros - Humanos híbridos: La conquista del cerebro - ver ahora

Paleontología y cambio climático

En cuanto a paleontología, se han descubierto gracias a la secuenciación del ADN nuevas especies como los Denisovanos humanos -homínido descendientes de neandertales y sapiens-. “Han aparecido otros homínidos y se ha visto que los neandertales son mucho más humanos, los géneros homo están mucho más mezclados de lo que se pensaba antes y esto ha cambiado un poco la manera de entender nuestros orígenes”.

En cuanto al medio ambiente y el cambio climático “la situación es lamentable”.

Para todos los públicos El cazador de cerebros - Como reconciliarnos con los plásticos - Ver ahora
Transcripción completa

de todas las otras culturas,

lo que más preocupa

y lo que verdaderamente más puede transformar radicalmente

la posición de la humanidad en el presente

es la basura.

Basura no solamente en forma de coches viejos

que se hacinan y se amontonan en los cementerios.

Basura no solamente en forma de bolsas de plástico

y de esos famosos envases sin retorno que van a llenar España

y el mundo entero.

Basura en forma de venenos,

disueltos en la propia sangre de los seres vivos

que se van acumulando en nuestras vísceras.

No cabe la menor duda de que la nuestra

puede muy bien llamarse la civilización de la basura.

Buenas tardes.

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Hace casi 50 años, el gran maestro ya lo veía venir.

La contaminación por plástico

ya es un problema medioambiental grave.

Y nos estamos acostumbrando a ver imágenes impactantes

que afectan a los ecosistemas, a la vida marina,

pero ya no son las tortugas, también nos afecta a nosotros.

Todos estos plásticos se está demostrando

que se descomponen en microplásticos

que pueden entrar en la cadena alimentaria,

y hay artículos científicos investigando el posible efecto

en nuestra salud.

El que más me ha impactado es este, de científicos de Viena

que demuestran que casi todos tenemos microplásticos

en nuestras heces. ¿Cómo puede ser?

Empecemos por aquí.

"Nuestra caza de cerebros hoy empieza en Austria,

donde conoceré a los autores del estudio pionero

que encontró microplásticos en lo que nadie quiere tener cerca,

las heces humanas."

El estudio se ha hecho con 8 personas

de 8 países diferentes, que no es mucho,

pero todos tenían microplásticos en las heces,

de nueve tipos diferentes,

y 20 partículas por cada diez gramos.

Esto es muy considerable.

"Se presentó a finales de 2018 y tuvo un gran impacto

porque fue el primero en demostrar que estamos ingiriendo

microplásticos de manera cotidiana."

Hola. Hola. Encantada de conocerte.

-Bienvenido a Viena. Gracias.

¿Estas son muestras?

Sí. -Son muestras, sí.

¿Muestras originales del estudio?

Sí. Los participantes, los voluntarios,

nos han mandado sus muestras de heces en frascos de vidrio.

Nosotros tenemos la agradable tarea de analizarlas

en búsqueda de plásticos.

En total hemos buscado diez tipos de plástico diferentes,

bastante habituales en el mercado.

Y hemos logrado encontrar nueve de ellos

en todas las muestras.

¿En todas las muestras?

Sois los primeros en descubrir que no es infrecuente

encontrar plásticos en las heces humanas.

Seguro que los telespectadores se estarán preguntando

si son peligrosos o no.

¿Lo estáis investigando también?

Pues una de las cosas que hemos constatado

gracias a las muestras de heces del estudio

es que aunque los plásticos entren involuntariamente

en el cuerpo, también salen.

Y esto es una buena noticia.

Estas partículas están siendo excretadas.

-Algunos estudios con animales demuestran

que un pequeño porcentaje de microplásticos sí que se absorbe.

Lo que hay que plantearse es si provocan daños.

A la hora de especular, hay que tener en cuenta varias cosas.

En primer lugar, el plástico es un cuerpo extraño.

Si nos clavamos una astilla en la piel,

sabemos que se puede desencadenar una reacción inmunitaria local

en la zona.

Algo similar podría ocurrir en la pared intestinal.

Además, el plástico no es realmente un material inerte.

Se le pueden añadir productos químicos

durante el proceso de producción.

O bien, una vez está circulando en el medioambiente,

puede absorber otras sustancias que, en contacto con el cuerpo,

se filtren y provoquen otros problemas.

Un producto químico muy conocido es el bisfenol A,

que está prohibido, por ejemplo, en los biberones.

Pero la verdadera pregunta es si las cantidades

son suficientemente elevadas

y si las sustancias químicas son suficientemente dañinas

como para provocar o exacerbar una enfermedad.

¿Es posible que los microplásticos pasen al torrente sanguíneo?

Sí. Los estudios con animales apuntan a que sí.

Por ello hay que realizar o planificar nuevos estudios

para determinar si también sucede en humanos.

Aún carecemos de pruebas.

O sea, que en lo referente a las consecuencias

de los microplásticos para la salud humana,

¿no hay datos?

¿No en vuestro laboratorio ni en ningún otro lugar del mundo?

Yo diría que los datos son muy muy escasos.

Que yo sepa, ha habido algunos estudios, por ejemplo,

con los trabajadores de los muelles,

donde hay abrasión plástica por las redes y amarras.

Se han encontrado correlaciones con enfermedades pulmonares

porque los trabajadores inhalan dichas sustancias.

Ahora bien, se necesitan urgentemente más estudios

para dilucidar el problema y sacar mejores conclusiones.

"Actualmente, el 10 % de los residuos sólidos

que genera el ser humano es plástico.

La gran mayoría de plásticos que se escapa

de la cadena de gestión de residuos termina en el mar,

donde vertimos cada año 150 millones de toneladas de plástico.

A este ritmo, en 2050, en el mar habrá en peso

más plástico que peces.

¡Qué fuerte! Más plástico que peces...

Los efectos ambientales son múltiples,

pero de momento ya sabemos que más de 220 especies marinas

consumen microplásticos en su ambiente natural

y que el 58 % de ellas son especies de interés comercial.

Una cuarta parte del plástico que llega al mar

proviene solamente de diez ríos,

ocho de ellos están en Asia y dos en África.

De todos ellos, el Yangtsé es, de largo, el más contaminado.

Él solito descarga 1,5 millones de toneladas de plástico al año,

que en poco tiempo se esparcen por los océanos.

En el Mediterráneo,

la intensa actividad turística y pesquera

hace que aquí se concentre el 7 % de los microplásticos

de todo el mundo.

Busquemos información y muestras de primera mano."

Gaviotas

¿Siempre que recogéis las redes hay plástico?

Siempre. ¿Y qué son? ¿Bolsas, botellas...?

Bolsas, botellas, de todo.

¿Qué hacéis con el plástico? ¿Lo devolvéis al mar?

No, lo tiramos en los contenedores aquellos.

Ah, vale, vale, vale.

Estas gambas tienen muy buena pinta.

¿No nos darías cuatro o cinco para el programa?

Sí. Toma. ¿Sí? ¡Ostras!

(RÍE) ¡Qué bueno! Creía que pondrías más resistencia.

No, hombre. (RÍE) ¡Mira, equipo!

Qué buena pinta. Vamos a hacer una fiesta.

Una fiesta... Esto, directo al laboratorio. (RÍE)

"Veremos si habrá o no microplásticos en estas gambas.

Pero hay bastantes números para que así sea,

porque en el mar hay trillones y trillones de microplásticos.

Pero ¿qué puede aportar la ciencia?

Primero, datos para un diagnóstico objetivo

sobre la cantidad, el origen, la distribución

o la toxicidad relativa.

Y, segundo, tecnología para posibles soluciones,

como nuevas estrategias de reciclaje o incluso materiales alternativos.

Aunque, sinceramente,

este es un problema tan complejo

que no sé hasta dónde puede llegar la ciencia.

Pero intentémoslo.

Voy a hablar con Salud Deudero, bióloga marina de renombre mundial

y especialista en estudios sobre la ecología del litoral."

Salud, cuando buscábamos a expertos en plásticos y microplásticos

todos nos referían a ti.

Llevamos ya varios años estudiando la contaminación en el mar,

la contaminación por plásticos, que es muy relevante.

Claro, porque todos tenemos en mente la botella de plástico

o el vaso o el plato,

pero hay fuentes insospechadas de plásticos y microplásticos, ¿no?

Los destiles... Sí.

...las poliamidas, los acrílicos...

Lo que utilizan los polares, por ejemplo...

Sí. ...tiene muchísimas microfibras.

También hay estudios que demuestran que en un ciclo de lavado

de la lavadora normal podemos estar generando

miles de fibras. Ah, guau.

Y si en la depuradora no tenemos un sistema de tratamiento

de esas fibras, de extracción de esas fibras,

el problema es que acabará en el mar.

¿Y este 80 % que llega de la tierra de dónde viene?

Pues de distintas fuentes.

Desde los ríos, zonas urbanas,

zonas agrícolas,

las zonas industriales... Sí.

Las fuentes son muy diversas y varían según las regiones.

Lo grande, hay un aporte muy importante

de la ciudad turística, por ejemplo, mientras que lo pequeño,

en el microplástico y el nanoplástico,

es más asociado a aguas residuales, tratamiento,

aguas de depuración, etc., vinculado a zonas urbanas.

Hemos analizado si los microplásticos

eran dañinos para la salud humana y aún no hay datos concluyentes,

pero vosotros investigáis si son dañinos para las especies marinas,

que podría ser un indicador. ¿Lo son?

Sí, lo son. ¿Sí?

Estamos desarrollando un proyecto de investigación

desde hace un año en el cual tenemos doradas en acuicultura.

Sí. En tanques experimentales.

Y están sometidas a una dieta

parcialmente enriquecida en microplásticos.

¡Anda! (RÍE)

De este modo, lo que vamos a ver es si estas doradas

tienen una respuesta fisiológica o metabólica,

neurofisiológica o genética... Sí.

...a consumir microplásticos en su dieta.

Lo que es sorprendente es que estas doradas

son tolerantes a una ingesta parcial de microplásticos.

Podemos pensar que en el medio marino también puede ocurrir esto.

"Algo que no imaginábamos es que muchos microplásticos

son fibras textiles provenientes de nuestras lavadoras

o de los neumáticos de los coches

o de cosméticos o de la actividad industrial.

El equipo de Salud alimenta a los peces

con estos microplásticos para ver qué efectos concretos

tienen en su metabolismo.

Otra bióloga marina, Cristina Romera,

investiga el efecto de todos estos plásticos

en los ecosistemas marinos."

Dime la verdad.

O sea, ¿es tan grave el problema para el ecosistema,

para los animales, o hay un exceso de alarmismo?

No, es un problema muy muy grave.

A mí lo que me sorprende es que haya salido a la luz ahora,

que se le da importancia ahora en lugar de hace tiempo,

porque este problema viene de hace muchos años.

Y sí que es importante porque está llegando a nosotros.

¿Esas imágenes icónicas de la tortuga atragantada

son excepciones o no? Es que realmente...

No, pasa con mucha frecuencia.

El plástico, cuando cae al mar, se coloniza con fitoplancton,

con algas microscópicas, bacterias,

y entonces estas algas sueltan un gas que huele como la presa

que come el animal. Ah.

Al final, lo comen pensando que es la presa.

¿Lo confunden con alimento? Sí. En muchos casos, sí.

Por ejemplo, las aves, los pájaros marinos,

se ha visto que consumen plástico por eso.

Cuando lo ingieren, este plástico ocupa un espacio en su estómago

que no deja espacio para el alimento real.

Que los plásticos son una amenaza para la vida marina

llevamos tiempo diciéndolo,

y ahora lo más novedoso son los microplásticos.

Sí. Y esto sí que nos afecta a nosotros.

Claro, los trocitos de plástico que son de menos de 5 mm

son los que pueden ingerir los peces más pequeños,

los peces que nosotros comemos.

Esto serían más microplásticos, están como degradados ya, ¿no?

Sí. Y aquí también las bolitas son la materia prima

con la que se hacen objetos de plástico, que se funde.

Y esto son cuerdas y cosas de pesca. Ah, vale, vale.

Todos tardan muchísimos años en degradarse y son un problema.

Hay algunos que no flotan.

Por ejemplo, el PVC cae, sedimenta, se hunde.

Sí. Y se pierde y no se contabiliza.

Cuando se hacen muestreos de plástico

para contar cuánto plástico hay en el mar,

no se tienen en cuenta estos que ya se han hundido.

"Con toda esta información, es hora de saber

si nuestras gambas tienen plástico o no.

Ester Carreras nos sacará de dudas.

Ella es la autora de un estudio que ha descubierto

que el 50 % de crustáceos y moluscos en el Mediterráneo

tienen microplásticos en su interior."

Hola, Ester. Hola.

Tengo unas gambitas. Perfecto.

No pasa nada porque haya usado una bolsa de plástico, ¿no?

No. Los plásticos están en el sistema digestivo

y, por tanto, no pasa nada porque haya estado en contacto.

"Es de esperar que estas gambas contengan plásticos

porque las pescaron en aguas cercanas a Barcelona,

que están más contaminadas.

Para salir de dudas, Ester retira cuidadosamente,

primero, la cutícula para dejar el órgano digestivo al descubierto.

Esto de color azul que parece plástico pero no lo es

son los órganos sexuales,

y esto es el estómago.

Por fin vamos a conocer el resultado."

¿Qué? ¿No hay? En estas muestras no hay.

¿En ninguna de las cinco? En ninguna.

Al principio pensamos: "Qué bajón como programa

no encontrar microplásticos en el estómago de las gambas".

Pero luego nos dimos cuenta de que mejor.

Para comérnoslas más tranquilos, pero, sobre todo,

porque esto refleja una realidad.

Hay una especie de gambas que tiene microplásticos

y otra especie que no.

Seguramente esta gamba tiene un estilo de vida distinto.

Es una relación menos íntima con el fondo.

Y, por lo que sea que ingiere, no ingiere tantos plásticos.

Ajá.

¿Tenéis imágenes de microplásticos que sí habéis encontrado?

Por lo menos para verlos. Microplásticos, hay.

Los hemos encontrado y aquí, por ejemplo,

podéis observar este tipo de ovillos que forman,

o incluso para ver...

¿Esto azul sería un microplástico?

Sí, todo esto serían... Ah, ¿y esto también?

Sí, diversas fibras de plástico. Ah, guau.

El espectador estará pensando:

"Me convendría elegir las que no tienen".

Pensándolo fríamente,

nosotros estamos más expuestos a este tipo de fibras plásticas

en nuestro día a día que no a través de la dieta.

Ah, ok. Además, debemos tener en cuenta

que estas fibras se encuentran en una parte, en el estómago,

que no es consumida. ¿Porque está en la cabeza?

Sí, y en una parte muy anterior.

En las noticias, en los artículos, leeréis estudios

que encuentran microplásticos en la miel, en la sal,

en la cerveza, en el agua embotellada,

en todos lados.

Y esos artículos son ciertos.

Pero también hay estudios que no los encuentran,

que no todas las mieles, no todas las sales,

no todas las aguas embotelladas tienen estos microplásticos.

Y esto es la realidad.

A ver, que en realidad los plásticos están muy bien,

nos hacen la vida muchísimo más cómoda

y son baratísimos.

Sacamos petróleo para hacer gasolina y, como subproducto,

sacamos plásticos...

Estoy yendo a mi exuniversidad,

a la Universitat de Tarragona, la Rovira i Virgili,

para encontrarme con un excompañero que jugaba conmigo a balonmano

y que ahora ya es catedrático.

Así que balonmano, ¿eh? Balonmano.

¿Eras bueno? No.

¡Laure! Hola, Pere.

¿Qué tal? ¿Esto es plástico? Sí, viene del petróleo.

El petróleo se extrae de los pozos, viene a las refinerías

y allí se separa.

Separamos la parte más pesada, que es el asfalto,

la parte intermedia, compuesta por las gasolinas,

y la parte más ligera y las otras fracciones no útiles

se rompen en cadenas más pequeñas

y de esas cadenas se fabrica el plástico.

Ah, fíjate.

Bien, ¿qué tipos de plásticos hay? Existen muchos tipos.

Te he traído unos cuantos. No esperaba menos de ti.

Este, que es una bolsa típica de basura.

Esto es polietileno de baja densidad y esto, de alta densidad.

La única diferencia es que aquí las cadenas son cadenas ramificadas

y allí las cadenas son lineales, muy compactas.

Aquí tenemos un plástico flexible y allí, uno duro.

Ah, "molt bé". ¿Qué más? Mira, este es PET.

PET. ¿Qué es? Tereftalato de polietileno.

Ajá. Y aquí tenemos policloruro de vinilo.

Ahora prácticamente todas las botellas son de PET,

porque es más biodegradable, y antes eran de PVC.

Es más difícil de degradar.

No existe ningún microorganismo capaz de degradarlo.

Ah... Fíjate. Este es más flexible que los otros que hemos visto,

que eran rígidos. Exacto.

Tú el mismo polímero puedes hacer que tenga unas propiedades u otras

según los aditivos que le pongas o el tipo de cadena

con el que esté formado. Otro tubo de PVC.

Son los típicos tubos por los cuales va el agua de las tuberías.

Sí. Esto es una percha de polipropileno.

Polipropileno. Sí.

Miles de moléculas de polipropileno formando cadenas.

¿Qué más? Este es transparente.

Son gafas de laboratorio, las viseras de los cascos,

las marquesinas de las paradas de autobuses.

Esto está hecho de polimetilmetacrilato

y tiene una dureza muy grande y, además, cuando se parte,

no se parte formando aristas que produzcan cortes.

Polimetilmetacrilato, a la basura. ¿Qué más?

Aquí tenemos poliestireno expandido. Ajá.

Este es un tipo de polímero también muy curioso.

Aquí, el 97 % de este material es aire.

Solo hay un 3 % de sólido en este material.

Y tiene una rigidez suficientemente importante

como para poder usarse, conocido como porexpán.

De los que hemos visto, ¿alguno es más dañino que otro?

Cuando calientas algunos plásticos, emiten algunos de estos monómeros.

Y algunos de estos monómeros son cancerígenos, por ejemplo.

¿Llegan a ser cancerígenos? Algunos.

Nunca el polímero, algunos de los monómeros.

¿Este boli también es de plástico? Sí.

¿Y la correa de tu reloj también? Esto es plástico, sí, sí.

Aquí lo único que no es plástico es esto, cuero.

¿Esto es plástico? Todo es plástico.

Si ahora desapareciesen de tu cuerpo las fibras no sintéticas,

te quedarías desnudo.

"Cada vez hay más iniciativas para dar con soluciones.

Desde la economía circular, que intenta

que el valor de los productos

se mantenga dentro de la economía durante el máximo tiempo posible,

se apuesta por maderas sintéticas, tablas de surf,

gafas de sol o incluso maletas fabricadas con plástico reutilizado.

También desde la legislación

se están regulando de forma cada vez más restrictiva

los plásticos de un solo uso o la producción y distribución

de bolsas de plástico de uso comercial.

Y hay numerosas iniciativas de limpieza y recogida

de residuos de este material.

Para intentar acabar con las botellas PET, por ejemplo,

existen bolas de agua comestibles o bolsas solubles en agua

y creadas sustituyendo el petróleo por la caliza.

También hay toda una búsqueda de materiales alternativos.

Y desde la biología, se está ensayando

en un prototipo de hongo que se alimenta de plásticos."

Bueno, experimento.

A ver, hagamos hueco...

para el tenebrio.

¿Aquí está bien la cámara? Un poco más atrás.

-Tenebrio molitor.

Tú eres un poco tenebrio también.

"Los plásticos son moléculas inventadas por los humanos

que nunca han existido en la naturaleza.

Esto es una ventaja,

porque les confiere unas propiedades excelentes,

pero también es un problema,

porque la naturaleza aún no ha aprendido a descomponerlos.

Pero esto podría estar cambiando."

En Stamford se dieron cuenta de que las larvas

de este escarabajo

tenebrio molitor,

se podían alimentar de porexpán,

que es un polímero sintético, como nos decía Laureano,

y lo convierte en materia orgánica.

Falta ver el alcance de la aplicación

de esta investigación.

De momento, también en Tarragona,

un exprofesor mío trabaja en una alternativa a los plásticos

muy prometedora.

Ay, qué recuerdos. Yo trabajaba con vitrinas de estas.

Bueno, la química es uno de los trabajos más creativos.

Sí. Bueno, es que crea moléculas que no existían.

Crea moléculas que no existían o hace otras que existen mejores.

¿Qué son los bioplásticos?

Bueno, los bioplásticos es un término bastante amplio

que comprende básicamente todos los plásticos,

o todos los polímeros,

que se preparan a partir de fuentes que son renovables.

Es decir, que no usan el petróleo, el carbono o el gas natural.

Y también incluye aquellos plásticos que producen

o son producidos directamente por microorganismos.

Utilizamos muchos productos que son asequibles en la naturaleza,

pero básicamente los aceites vegetales.

Sí. Y aquí os he puesto dos ejemplos

de un aceite de girasol y especialmente el aceite de ricino,

que, como se puede ver, se pueden transformar

en distintos materiales

con distintas propiedades más flexibles...

Pero ¿esto son plásticos? Sí.

Ah...

Y lo importante que tiene utilizar el aceite de ricino

como materia primera es que es un aceite

que no se utiliza para alimentación, no se puede utilizar.

¿Este vaso también es bioplástico? Sí.

En realidad, uno sí y el otro no. Ajá.

Es decir, aunque aparentemente los dos plásticos son iguales

y cumplen la misma función, este sería un vaso de polipropileno.

Por lo tanto, un polímero de origen fósil,

de larga degradación.

Sí. Y este sería

un vaso hecho de ácido poliláctico.

Por lo tanto, viene directamente del maíz.

Además, es mucho más degradable.

Por lo tanto... Ostras.

...su permanencia en el medioambiente es mucho más corta.

Tú que investigas, ¿ves realista que en un tiempo

podamos sustituir la mayoría, si no todos,

de plásticos convencionales del petróleo

por plásticos sostenibles con el medioambiente?

Sí es posible.

Lo que sí no vamos a resolver es el problema del medioambiente.

Es decir, sean plásticos renovables o no renovables,

más degradables o menos degradables,

el problema es que si todo lo tiramos al medioambiente,

todo genera residuos.

"De todos los residuos plásticos que citaba el profesor Ronda,

el 14 % se recicla,

el 14 % se incinera,

el 40 % acaba en un vertedero

y el 32 % en el medio natural.

La Unión Europea prohibirá los plásticos de un solo uso

en 2021

e impondrá más restricciones a partir de 2025.

El objetivo está claro:

frenar el consumo exagerado y superfluo de ciertos plásticos."

Los materiales han definido épocas de la humanidad.

La Edad del Hierro,

la Edad de Piedra...

En el siglo XX, hay competidores.

La edad del petróleo, del silicio, pero también de los plásticos.

Realmente han tenido un impacto muy positivo,

como hemos dicho, en nuestras vidas,

pero ahora no sabemos qué hacer con ellos.

Y en lo que llevamos de programa,

la ciencia tampoco nos ha dado unas respuestas

y unas soluciones muy claras.

Yo aquí no veo plásticos en el mar. Ajá.

Los veo en Internet, y veo que hay microplásticos y tal.

Honestamente, con la ciencia en la mano...

¿Estamos exagerando o no? No estamos exagerando.

¿No? No.

Lo que estamos viendo, quizás, es la punta del iceberg,

porque lo que hay en superficie es solo una ínfima parte

de lo que hay en el total.

¿Y es un problema tan serio y tan global

que pueda necesitar algo parecido a lo que hay en el cambio climático,

como una estrategia de todos los países juntos?

Sí.

Es un ejemplo de problemática global a escala planetaria.

Similar a lo que pasaría con el Protocolo de Kioto

o el agujero de ozono, etc.

Los plásticos realmente requieren de esta aproximación

intergubernamental. Sí.

A nivel de Naciones Unidas ya se está trabajando en paneles.

Busca minimizar el consumo del plástico,

tanto yendo a los consumidores como a los productores del plástico.

¿Y qué les dices a los productores? ¿"Cortad el negocio"?

Bueno, el "lobby" de los plásticos,

de las empresas productoras de plásticos,

es muy potente a nivel mundial.

No es que tengan que dejar de producir el plástico,

pero sí pueden trabajar en I+D,

en innovación de sustituir ese plástico.

Es necesario que entiendan que son parte del problema

y que el coste ambiental también...

Ahí podríamos pensar....

Bueno, se podría imponer una tasa ambiental,

como cuando reciclamos un neumático.

Pero más que eso, yo de nuevo iría a lo que es el incentivo,

a intentar tener menos de ese producto

y reutilizarlo.

(RESOPLA) Se ve como un problema complejo,

porque implica acciones individuales,

quizás la ciencia puede aportar alguna solución,

pero de momento no,

pero también cambios en sectores económicos,

en la regulación industrial...

¿Tú te sientes optimista o ves más concienciación,

no solo ciudadana, sino de empresas, de productores,

hacia solucionar este problema o...?

Estamos en un punto de oportunidad, de una ventana de oportunidad

de negocio para las empresas,

porque pueden optar a una economía verde.

Pueden ponerse etiquetas de sostenibilidad

vinculadas al uso de no plásticos, por ejemplo.

Se está haciendo ya mucho en la industria turística

y en la industria alimentaria, por ejemplo.

La sociedad está bastante concienciada

si lo comparamos con otros problemas ambientales.

Así que es un momento, yo creo, de auge...

Sí. ...de la temática de los plásticos

y de los microplásticos en el mar.

De hecho, fue la palabra del año de 2018: "microplásticos".

Es verdad. Y hace unos años

no estaba ni siquiera acuñado el término.

Así que es el momento de actuar y de trabajar conjuntamente

para evitar que el planeta se siga degradando

y se siga contaminando con este tipo de material tan útil

para todos nosotros.

Algunas veces la ciencia nos da grandes respuestas,

sorprendentes,

y otras no.

Hoy la ciencia nos ha mostrado que tenemos microplásticos

dentro de nuestro cuerpo,

pero no nos asegura aún si son perjudiciales o no.

Hemos vistos plásticos hechos de maíz,

pero conscientes de que no hay sustituto mágico del petróleo.

También nos alerta de que no debemos comparar

plásticos maravillosos con otros que usamos y tiramos

en cuestión de segundos.

Lo que sí nos aseguran los datos empíricos

es algo que ya nos dijo Félix Rodríguez de la Fuente

hace 40 años,

que estamos deteriorando los océanos.

Y no le hicimos caso.

Basta ya. Toca actuar.

Como individuos, pero también con más regulación

y exigiendo más responsabilidad a la industria,

sobre los plásticos y sobre otros problemas medioambientales.

Obvio que queremos vidas más cómodas,

pero sostenibles con el planeta.

Es la única opción viable a medio plazo.

Punto.

Y no nos cansaremos de decirlo.

Debemos dejar de ser la civilización de la basura.

El cazador de cerebros - Como reconciliarnos con los plásticos - Ver ahora

Copenhague de 2009 fue un gran fracaso. El Acuerdo de París de 2015 fue un avance, pero insuficiente y no se está cumpliendo, y vamos a llegar al 2021 con las emisiones todavía subiendo. De manera global hay más deforestación, sobrepesca, microplásticos en el océano…,es desolador”, lamenta.

Como ejemplos positivos, cita por ejemplo la recuperación del lince ibérico. “Es interesante. Cuando queremos, cuando ponemos dinero y recursos e inteligencia vemos como una especie como el ince que estaba en peligro de extinción se ha recuperado en estos últimos 15 años y está fuera del peligro”, apunta el divulgador.

Mirada al futuro

Tras 20 años de carrera como divulgador científico, Pere Estupinyá, actualmente al frente del programa El cazador de cerebros -que próximamente estrenará su sexta temporada-, asegura que prefiere mirar hacia adelante que hacia atrás. Pero le gusta poner contexto el presente: “Tengo mucha gratitud con las personas que, en lo personal y en lo profesional, me han acompañado por esta aventura”.

 

Si nos dejaran ver por una ventanita para saber cómo estará el mundo y la ciencia dentro de otros 20 años, Pere desearía que ya fueran realidad descubrimientos científicos que permitieran acabar con enfermedades que generan mucho sufrimiento o que surjan tecnologías que aceleren la transición energética y hagan nuestra relación con el planeta más sostenible. Pero la noticia que de verdad les gustaría poder contar al mundo en el 2040 sería el descubrimiento de un tipo de vida extraterrestre de origen diferente a la nuestra en la Tierra.

Para todos los públicos El cazador de cerebros - Los misterios del universo - ver ahora
Transcripción completa

¡Ah, veo la Luna!

(RÍE)

¡La Luna!

Parece como una...

Como... tierra.

¡Hala! Pero ¿cómo?

¡Qué bonito!

Pero ¿es en serio?

¡Es como un queso!

¡Hala!

¡Hala!

"No pot ser!" ¡Esto es mentira!

"És la Lluna!"

"És la Lluna?"

(NIÑA) "Està fent coses."

"Si estás viendo esto, es que eres una mente inquieta.

Ya somos dos.

Me llamo Pere Estupinyà y quiero investigar

cómo la ciencia intenta solucionar problemas globales,

explicarnos cómo funciona el mundo y hacernos más felices.

Y, para ello, busco cerebros que estén en la mismísima frontera

del conocimiento para que nos cuenten lo que saben.

Bienvenidos."

Cinco temporadas nos costó dedicar un capítulo al universo.

No a viajes espaciales o a Marte,

sino a los misterios de las estrellas, del cosmos...

Y confieso que es porque no sabíamos si os iba a interesar.

Pero todos nos hemos preguntado

sobre el origen y el destino del universo,

las leyes y las fuerzas que lo rigen.

Y, en realidad, son preguntas sobre nosotros mismos

y sobre nuestro planeta.

Habrá enigmas que nunca tendrán respuesta,

pero si pudiéramos preguntar a los mejores cerebros,

¿a ti qué te intriga del universo?

Dicen que el universo es infinito.

¿Es infinito el universo?

¿Cuántas galaxias hay?

¿Cuándo se acabará la luz del Sol?

Cuando vemos fotos de galaxias, todos esos colores que se ven,

¿qué son?

¿Cuál es el cuerpo celeste más lejano a la Tierra?

Pero ¿lo dicen porque no sabemos lo que hay más allá?

¿Existen multiuniversos?

¿O porque lo es y siempre está en expansión?

"El universo nos suscita muchas preguntas.

Para tratar de resolverlas,

viajamos hasta uno de los mejores lugares para observarlo:

Canarias.

Y aunque Tenerife nos recibe

con un cielo poco dispuesto a ser observado,

la mente del astrofísico Rafael Rebolo se presenta clara.

¿Se despejarán antes las nubes o nuestras dudas?"

Rafael, ¿cuán grande es el universo?

Es inmenso.

Para haceros una idea,

la luz tarda en llegar desde el Sol hasta la Tierra ocho minutos.

Para recorrer la parte del universo que podemos observar,

tardaríamos 13 000 millones de años.

Es difícil de abarcar, para la mente humana,

la inmensidad del universo.

Porque el universo tiene un final.

O sea, no es infinito.

El universo posiblemente tenga un final,

pero su destino es expandirse y continuar expandiéndose.

Como ha venido haciendo desde hace muchísimo tiempo

y como está haciendo ahora.

Podríamos estar viajando constantemente por el universo

y no alcanzar ningún borde.

Como si fuera un globo que fuera creciendo.

Estaríamos caminando por él y no llegaríamos nunca al límite.

¿Qué ocurrirá cuando el universo tenga

miles y miles de millones de años?

Pues no podemos predecirlo realmente. Ajá.

Pero sí podemos decir que, con carácter general,

los objetos estarán más distantes entre sí

y las estrellas se irán apagando.

"Regresaremos con Rafael para desvelar nuevos misterios,

pero viendo que el viaje será largo, si no infinito,

traspasemos las brumas en busca de más claridad

y de una de las mayores colonias de telescopios del mundo."

Subimos al Instituto Astrofísico de Canarias, de día,

cuando las estrellas se observan de noche.

Menos una, la nuestra.

El Sol, ese gigante de gas e hidrógeno

a temperaturas y presión tan descomunal,

que los electrones se disocian de los núcleos atómicos

formando una especie de sopa de plasma

con partículas que se apretujan hasta fusionar

600 toneladas de hidrógeno cada segundo

en 595 de helio.

La diferencia, por e=MC2,

se transforma en energía,

que tarda millones de años en salir del Sol

y solo en ocho minutos llega hasta nosotros en la Tierra.

Pero es que, además,

nos puede parecer como un horno que irradia calor

de manera constante, estable,

y qué va, ¡es una bomba!

Con cambios de polo magnético, con ciclos, con manchas solares,

con tormentas que amenazan nuestro desarrollo tecnológico

y satélites. ¡Es una bestia!

"Su núcleo emite cada segundo al espacio más energía

de la que hemos consumido los humanos en toda la historia.

Parte de ella es el llamado 'viento solar',

unas partículas tremendamente energéticas

que se dirigen a la Tierra de forma continua

y que, por suerte, nuestro campo magnético

las desvía hacia los polos,

creando auroras al chocar con la atmósfera.

Pero cuando se producen tormentas solares,

grandes eyecciones de masa coronal

pueden llegar a alcanzar la superficie terrestre

y afectar a infraestructuras tecnológicas

y satélites.

Una excepcionalmente intensa podría ser fatal

y dejarnos desconectados.

¿Debemos preocuparnos?"

Ahora vivimos llenos de tecnología por todas partes.

Tenemos redes eléctricas,

tenemos GPS, tenemos internet...

O sea, que, hoy en día, la razón por la cual hay que preocuparse

por las tormentas solares es por nuestro modo de vida,

que es muy diferente a hace 200 años.

La probabilidad de que ocurra es pequeña,

pero ha ocurrido.

De hecho, no sé si sabrás que en el año 1859

se habla mucho de un evento que llaman el evento Carrington,

que fue una enorme eyección de masa coronal

que aplastó por completo el campo magnético

de la magnetosfera terrestre, gracias al cual estamos protegidos.

Pues rompió esa magnetosfera y entonces destruyó

lo que en aquella época había en la Tierra,

telégrafos.

Entonces, es fundamental que estudiemos el Sol.

Y no solamente desde tierra, con grandes telescopios,

sino también desde el espacio.

Hay un gran enigma en física solar y en astrofísica:

¿cómo es posible que la corona solar,

lo que vemos en un eclipse total de Sol,

ese enorme gas que se extiende varios rayos solares

por encima de la superficie,

llegue a estar por encima de un millón de grados?

Sí. Todo apunta

a que se debe a la acción de los campos magnéticos.

Los campos magnéticos almacenan energía.

Y cuando la geometría de esos campos cambia,

esos campos magnéticos se rompen y pueden liberar energía.

Y eso es interesantísimo. Es uno de los grandes enigmas.

¿Por qué...? ¿Por qué está más caliente...?

Es como si te alejas de una hoguera y sientes menos calor

y de repente sigues alejándote y te abrasas.

¿Qué ocurre? Queremos medir específicamente el campo magnético

en esa zona de la atmósfera donde el plasma pasa de estar

relativamente frío, menos de 10 000 grados,

a estar a más de un millón de grados. Guau.

Y esto es lo que llamamos la región de transición

entre la cromosfera y la corona.

Eso es algo extraordinario.

Eso ocurre en menos de 100 km de distancia.

¿Y estos ciclos solares, las manchas, las tormentas,

afectan al clima terrestre?

Nuestra propia existencia es ya de por sí una demostración

de que el Sol, durante al menos los 300 000 años

que viene existiendo el "Homo sapiens",

no ha sufrido cambios espectaculares.

Sí que tenemos un ciclo de actividad magnética

en el que en el Sol aparecen muchas manchas cada 11 años, etc.,

pero hoy en día, desde hace ya 40 años,

tenemos satélites artificiales que miden la irradiancia solar.

Justo por fuera de la atmosfera terrestre.

El cambio de la irradiancia solar, desde el mínimo de actividad,

cuando no hay manchas en el disco solar,

hasta el máximo, básicamente cambia una milésima,

de 1361 vatios por m2,

cambia nada más un vatio por m2.

Ese cambio tiene su pequeño efecto.

Probablemente pensamos que es del orden de 0,1 grados.

Pero es que en los últimos 100 años,

la temperatura media de la Tierra ha aumentado, en 100 años,

en un grado.

Y eso es debido a nuestra acción. Claro.

"¿A qué deberíamos tener más miedo?

¿A una tormenta solar

o a que un meteorito se estrelle contra la Tierra?

Debemos vigilarlos a ambos,

aunque ¿estas rocas extraterrestres

son parte del origen de nuestro planeta?

¿Y de la vida? ¿Y de los océanos?

Los misterios se nos acumulan.

¿Qué había antes del Big Bang?

¿Cómo se creó el universo?

¿Nos afectan las ondas gravitacionales?

¿Cuántas galaxias hay?

¿Cuándo veremos el telescopio James Webb en órbita?

¿Podrá la ciencia responder a tantos enigmas?

Qué pregunta. Pues ¡por supuesto!

¿No?"

Vamos con otro gran misterio.

En 2009, entrevisté a la emblemática astrónoma

Vera Rubin, quien en los 70 medía la velocidad

a la que giraban las estrellas en las galaxias.

Y veía algo que no le encajaba.

Giran a la misma velocidad las del centro que las del extremo.

Y eso, con las leyes de Newton no puede ser.

A no ser que haya mucha más materia de la que vemos.

Y postuló la materia oscura.

"Trabajar con enigmas tan complejos requiere muchísima pasión,

como la de la subdirectora

del Instituto Astrofísico de Canarias,

experta en algo tan alucinante como la formación y estructura

de las galaxias."

Casiana, te lo debo preguntar.

¿Tu nombre tiene algo que ver con el del astrofísico Cassini,

que descubrió Saturno?

No.

(RÍE)

Siempre han estado diciendo

que dentro de cinco años sabrían lo que es.

Y todavía no sabéis.

Aún no sabemos lo que es la materia oscura.

Pero saber que existe la materia oscura ha sido central

en el entendimiento del universo.

O sea, Vera Rubin yo creo que es el paradigma...

Sí.

Bueno, ya decimos que el universo,

una fracción muy grande de la masa es la materia oscura.

Y es fundamental, porque la materia oscura,

o la que vemos,

es la que hace que los cuerpos se atraigan,

que la gravedad funcione.

Entonces, si tú solo tienes la masa que ves,

resulta que no tenemos gravedad suficiente

para formar las galaxias. Claro.

Ni siquiera teníamos gravedad suficiente

para mantener el universo al ritmo de evolución que vemos.

Faltaba mucho.

Pero sabéis que existe.

¿Qué hipótesis hay?

¿De qué puede ser esta materia

que es inmensamente mayor de la que se ve?

Bueno, des del Big Bang se crean un montón de partículas.

Muchas de ellas se han detectado y muchas están predichas.

Las partículas, hay muchas que tienen masa.

Pueden tener una masa muy pequeña, pero son muchas de ellas.

El punto interesante es que esa materia

tiene que conseguir de alguna manera formar parte

de un todo más común.

Por ejemplo, cuando se forma el universo,

debes conseguir que de uno casi homogéneo

haya como agujeritos,

como si fueran los hoyos en una carretera,

en esas carreteras con asfalto malo, o de tierra.

Se hace un agujerito

porque pasó un coche y se ha hecho un agujero.

Después llueve y el agujero se va haciendo grande.

Y ahí se forma un bache, ¿no? Sí.

Pues las galaxias son como baches en el universo,

que se forman porque ahí se ha creado un entorno,

y es la materia oscura la que ayuda a crearlo,

porque si no es como si no hubiese habido la lluvia

que ha hecho que el agujero se haga grande.

La materia oscura pueden ser partículas de todo tipo.

Que no conocemos. Que no conocemos.

La materia oscura no existe solo en el espacio.

Ahora mismo, en tu habitación,

además de átomos hechos de electrones, quarks,

muones, bosones,

hay otras quizá partículas que no podemos conocer ni detectar

porque no emiten ningún tipo de radiación electromagnética

que podamos medir.

Entonces, ¿cómo sabemos que existen?

Pues hay varias pruebas diferentes, pero todas la confirman.

La primera, lo que decíamos de Vera Rubin

del movimiento de las galaxias.

Después, las anisotropías del fondo de microondas.

Y después que, en ocasiones,

la luz que nos llega de galaxias lejanas o supernovas,

vemos que se curva de una manera que solo se explica

si existe esta materia oscura,

y representa el 85 % de toda la materia

que existe en el universo des del Big Bang.

Todas las galaxias sabemos que des del principio

están como en una especie de grandes filamentos.

Lo que llaman la red cósmica.

Muy pronto en el universo,

cuando empiezan a formarse condensaciones,

no son homogéneas,

no son como pelotitas de un árbol de Navidad,

sino que es como si fuera una telaraña.

Va formando estructuras

y las galaxias están en esas estructuras.

Qué bonito. Y ahí también está el material

que alimenta a las galaxias.

¿Hay alguna estimación de cuántas galaxias existen

o es imposible de saber?

En Astronomía sabemos todo con unos errores grandísimos.

(RÍEN)

Pero tenéis una estimación. Sí.

Del orden de cientos de miles de millones,

que es parecido al número de estrellas típico

que tiene una galaxia típica.

Y para tener un censo completo de materia visible,

tendríamos que saber que la estamos viendo toda.

Por eso queremos los telescopios grandes,

porque así podemos contar más las galaxias que están más lejos.

Como están muy lejos, nos llega muy poca luz,

aunque sean muy luminosas.

Y no para la construcción de telescopios grandes.

Aquí, en La Palma, tenéis el GRANTECAN,

el de Treinta Metros,

que es el telescopio más grande que habrá.

Junto con otro que se está construyendo

en el hemisferio sur, que se llama E-ELT.

Es un telescopio que tiene 30 metros de diámetro,

una barbaridad.

Este telescopio debería haberse instalado hace cinco años en Hawái.

Y otro que también lleva retraso es el James Webb.

Un coloso de la ingeniería.

Un telescopio espacial

que nos permitirá ver cosas alucinantes.

Y precisamente tengo una amiga en la NASA

que está trabajando como ingeniera en la construcción del James Webb.

Hola, Begoña. ¿Cómo estás?

Hola, Pere. ¿Qué tal?

Aquí, por Los Ángeles. ¿Cómo estás tú?

Bien. Yo, por Barcelona.

Oye, ¿cómo está el James Webb?

Oye, pues llamas en el momento oportuno,

porque estoy precisamente donde estamos trabajando

con las últimas pruebas en el James Webb.

Ajá.

Aquí ves el modelo que tienes detrás de mí,

que es con los espejos y el James Webb totalmente abierto.

Pero has llamado bien, porque tengo una sorpresa.

Ajá.

No, no me digas que...

Aquí. Mira, aquí está la cámara... ¿En serio?

...donde hacemos el James Webb de verdad,

que puedes ver ahí.

Está en la cámara limpia, donde estamos trabajando ahora.

Ostras, se ven las personitas debajo.

O sea, es grande.

Y esto lo vais a poner en el espacio.

Cuando lanzas algo al espacio,

tienes un tamaño dentro del cohete, y es lo único que puedes meter.

Entonces, el James Webb quería un espejo más grande

para recoger más luz, ver cosas más débiles...

Entonces lo haces con 18 espejos más pequeñitos

que podemos doblar, como los ves allí,

y el James Webb va a estar muy lejos.

Va a estar a 1,5 millones de km de la Tierra.

Eso es cuatro veces la distancia de la Luna.

Va a tardar un ratito en llegar a allí

y, de camino, ya lo vamos a abrir y desplegar

para que esté listo.

Guau.

¿Y qué podréis ver con este telescopio

que no se pueda ver con los actuales?

El James Webb quiere mirar en el infrarrojo.

Y otra cosa muy importante

para la que está diseñado el James Webb

es observar la atmósfera de los planetas que ya conocemos.

Y en esa atmósfera estaremos buscando señales de vida.

Entonces, el infrarrojo es interesante,

porque el James Webb quiere ver las primeras galaxias,

las primeras estrellas,

los primeros objetos que se formaron en el universo.

Esos objetos se formaron hace 13,5 mil millones de años

y la luz que esos objetos emitieron,

como el universo se está expandiendo,

la luz se va estirando,

la longitud de onda se estira.

Eso quiere decir que se mueve al infrarrojo.

Big Bang,

otro gran misterio.

Primero, ¿cómo sabéis que ocurrió hace 13 700 millones de años?

Hay gente que dice: "Esto se lo inventan".

Tenemos una especie de resto arqueológico

en el universo, que se detectó en los años 60,

que es el fondo cósmico de microondas.

Es una irradiación de microondas que lo inunda todo

cuyas propiedades nos han dado una información fascinante

de cómo ha sido esa primera etapa del universo

y cómo se ha ido organizando y estructurando el universo.

¿Y antes del Big Bang

y qué fue lo que, clac, hizo el inicio?

Aunque sea especular con base científica,

¿se puede o...? Se puede especular.

Pero el modelo físico

que explica las observaciones que hemos podido obtener

del origen del universo

a través del fondo de microondas y de otras propiedades del universo,

ese modelo físico supone un origen para la materia,

para la energía y para el tiempo y el espacio.

Un instante donde se origina. Guau.

Es muy difícil pensar que el tiempo tuvo un origen.

Pero si lo tuvo, entonces no hubo nada antes.

Pero hay algunos que especulan sobre universos cíclicos.

Afirman que nuestro universo ahora está en esa fase de expansión,

pero procede de un instante inicial resultado del colapso

quizás de un universo previo.

Bueno, esto no tenemos forma de probarlo.

Pero son especulaciones que tienen cierta base matemática.

"El fondo cósmico de microondas es la prueba fósil

de la existencia del Big Bang.

Y otras evidencias están por llegar.

Pero si hablamos de arqueología espacial,

debemos desenterrar

las pistas que nos llevan a nuestro propio origen:

los meteoritos.

Y el astrofísico Josep Maria Trigo los observa minuciosamente."

Qué colección de meteoritos tenéis aquí, ¿no?

Bueno, sí. Es una pequeña selección, de hecho.

Aquí tenemos centenares,

algunos venidos de la Antártida, incluso.

Aquellos meteoritos que se parecen a las rocas de nuestro planeta,

que se llaman condritas,

meteoritos que no son rocosos, sino ya metalorrocosos,

como podemos apreciar en este meteorito

que se llama esquel,

y aquellos meteoritos que vienen del núcleo de planetas desintegrados,

como el famoso Gibeon

o el famoso Sijoté-Alín,

caído en el año 1947.

Cada uno de estos meteoritos nos cuenta una historia,

una historia también química muy peculiar,

porque vienen a retener las condiciones concretas

de los lugares

donde los primeros minerales sólidos condensaron.

Es decir, que cada meteorito

es como materiales que hay en el universo

y se van juntando...

Las estrellas se forman

de enormes nubes de hidrógeno y helio con otras cositas.

A esas cositas vamos a llamarlas sales estelares,

que están formando hoy en día las galaxias.

Pero nuestro Sol se formó

en un entorno

en el que ya habían muerto muchísimas estrellas,

y el contenido químico de esas estrellas

se fue esparciendo por estas nubes

y donde condensó el Sol, precisamente,

había estos elementos químicos formadores de rocas.

Entonces, ¿todos estos meteoritos

son anteriores a la propia formación de la Tierra?

Sí, efectivamente.

La mayoría de estos meteoritos

están datados en unos 50 millones de años

antes de la formación de la propia Tierra.

Qué pasada.

Este meteorito de condrita carbonácea

se formó millones de años antes que nuestro planeta.

Pero ¿cómo se formó nuestro planeta?

Bueno, fijaos en esta imagen del telescopio ALMA

de la formación de un sistema solar.

En el universo, los materiales se esparcen,

se empiezan a agrupar alrededor de estrellas

de manera circular por la fuerza de la gravedad.

Y estos surcos es donde los materiales se van apelmazando,

creciendo, frenándose

y recogiendo todo lo que encuentran alrededor.

Y así, en los diferentes surcos, se forman los planetas.

Y me preguntaréis:

"¿Y de dónde salió el agua de los océanos de la Tierra?".

La Tierra inicialmente se formó de materiales condríticos,

de este tipo de meteoritos rocosos.

Y estos meteoritos rocosos,

en particular las condritas carbonáceas,

pueden tener contenidos en agua entre un 2 y un 15 % en masa.

Guau. Lo cual es realmente significativo.

Y aunque el agua no la podamos ver,

se encuentra en forma de minerales hidratados.

¿Y en la formación del planeta se separó?

¿Los metales se quedaron en el centro

y el agua sale en los océanos?

Efectivamente. Qué bueno.

Y a veces encontráis

moléculas orgánicas precursoras de la vida.

¿Es muy habitual? Recientemente demostramos

que los minerales que forman los meteoritos primigenios,

las condritas,

tienen unas propiedades en las que producen

toda una serie de compuestos orgánicos muy complejos

que nos relacionan las condritas en general

con el propio origen de la vida.

Si estos meteoritos llegaron a la superficie de la Tierra,

pero también a la Luna, a Marte, a Venus, a otros planetas,

pudiera, por lo menos en los primeros momentos,

mientras hubiera agua líquida

y también compuestos de nitrógeno,

generar una especie de evolución prebiótica

hacia un incremento en la complejidad química.

Vale. O sea, que las propiedades de los meteoritos

hacían esta química prebiótica más fácil en que la propia Tierra.

Efectivamente.

A esos procesos los llamamos de catálisis.

"Los meteoritos forman parte de la creación de la Tierra,

de nuestros océanos

e incluso de nuestras moléculas prebióticas.

Pero si aumentamos su escala,

¿podrían ser los meteoritos que nos dieron la vida

también los asteroides destructores de nuestro planeta?"

Y tú coordinas algunos proyectos de detección de asteroides

y si encontrarais alguno peligroso,

llegar a interferir en su órbita y que no colisionara con la Tierra.

Primero, ¿debemos estar preocupados o no?

Realmente es muy improbable

que haya un impacto de grandes dimensiones

como para que toda la humanidad se tuviera que preocupar.

Si llegara un asteroide

y vierais que va a colisionar con la Tierra,

¿cómo podríais interceptarlo o hacer que cambie de dirección?

Precisamente va a haber una misión en la que participo,

que es la misión DART de la NASA,

en la que una sonda

actuará como un impactador cinético.

Es decir, sin carga nuclear.

Y vamos a probar por vez primera

cómo podríamos desviar ligeramente

la trayectoria de un objeto de pocos cientos de metros.

O sea, lo vais a ensayar de verdad. Vais a tirar un objeto

para que choque contra un asteroide y ver si lográis pararlo.

Efectivamente. Muy bien.

"Como dato curioso,

cuando hablamos de la peligrosidad de un asteroide,

solo pensamos en una colisión con la Tierra,

pero Josep Maria me comentaba que habría algo peor:

los gases tóxicos que la explosión liberaría en nuestra atmósfera."

Y en los últimos años se habla mucho de ondas gravitacionales,

que parece la gran revolución.

Yo tengo un amigo que cuando salió la noticia:

"Hace 7000 millones de años,

dos agujeros negros colapsaron

por una fluctuación de una décima de segundo

en el detector", dice:

"Yo esto no me lo creo". Y digo: "Eh, Joan, que sí".

Pero es así, ¿no? Es así.

Es fantástico lo que han hecho estos colegas.

Guau. Cuando llega la onda gravitacional,

que es una distorsión del espacio-tiempo...

Si una onda gravitacional potente nos atravesara aquí,

tú y yo, sin movernos, nos acercaríamos y nos alejaríamos.

Guau. Suponiendo que un agujero negro,

donde está el Sol, se fusionara con el Sol,

produciría ese fenómeno.

Y muchas cosas que no nos gustaría vivir.

En el caso de agujeros negros, qué están muy distantes,

eso se propaga por el espacio

como una distorsión tremenda del espacio-tiempo

y llega a nosotros, tan lejos, debilitada,

porque todas estas propagaciones, por la distancia,

van disminuyendo su impacto sobre el espacio-tiempo.

Estos efectos somos capaces de detectarlos

gracias al esfuerzo de cientos, si no miles de colegas

que han dedicado su vida a buscar esto

porque era una predicción de la teoría de la relatividad.

Hemos tardado 100 años.

Es que es muy bonita esta combinación de teoría

y experimentación.

Yo entrevisté una vez a Alan Guth, el que creó la teoría inflacionaria,

y decía: "Yo solo utilizo matemáticas".

Él no ha mirado el universo en su vida.

Alan Guth hizo estos estudios con otros también,

Linde y otros,

en los años 80-81.

Yo era entonces un estudiante de Física.

Y cuando uno mide y ve que la predicción que hicieron

en los años 80,

en el año 2003

o en el año, más tarde, con Planck, en el 2011,

los datos que llegan del satélite que hemos construido,

encajan perfectamente,

con la forma más simple de la inflación,

pues te quedas realmente maravillado.

En primer lugar, de la capacidad intelectual

que tuvieron estos colegas en los años 80

para poder establecer este marco.

Y esas predicciones somos capaces, 30 o 40 años después,

de contrastarlas experimentalmente.

"Físicos, matemáticos, astrónomos,

mentes maravillosas de científicos construyendo andamios

para alcanzar respuestas a todos los misterios."

¿Cuál sería tu gran misterio?

¿Por descubrir? Guau.

En verdad, misterio, no.

Mi gran reto sería asegurar

que todas las hipótesis que tenemos son ciertas.

Sientes la responsabilidad

de que nosotros estamos explicándole al mundo

cómo se forma el universo,

cómo se forma nuestra Tierra,

cómo se forman los planetas...

De alguna manera, estamos dando el nuevo paradigma de pensamiento.

Y eso para mí es mucha responsabilidad.

Sé que lo hacemos bien.

Debo decirte que lo hacemos muy bien

y que el método científico funciona y que somos rigurosos haciéndolo,

pero hay muchas incógnitas.

Es que es estéticamente bonito. Es una preciosidad.

Pero sabiendo lo que sabéis, es que es todavía más bonito.

Sí.

Yo creo que esto lo vería bonito cualquiera,

aunque no supiera nada, ¿no crees? Sí, pero se disfruta más.

En eso llevas razón.

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