El Banco Central Europeo sigue la estela de la Reserva Federal y mantiene los tipos de interés sin cambios
- El organismo ha optado por ganar tiempo y seguir monitorizando la inflación hasta diciembre
- Tras las subidas de junio y septiembre, la pausa de octubre rompe el ciclo de endurecimiento monetario de 2026

El Banco Central Europeo deja los tipos de interés sin cambios. El organismo ha decidido en su reunión de este miércoles no tocar el precio del dinero para financiarse en la eurozona. Esta pausa interrumpe el ciclo de endurecimiento tras las dos subidas ejecutadas a lo largo de 2026, la última en septiembre.
De este modo, la facilidad de depósito se mantiene en el 2,50% y el tipo principal de financiación en el 2,65%.
Tras la pausa de este mes, los analistas y las principales gestoras de fondos descuentan que el BCE reanudará las subidas de tipos en la última reunión del año, la de diciembre, en la que podría ejecutarse una subida de 25 puntos básicos. Además, el mercado espera hasta tres subidas adicionales a lo largo del próximo año, lo que podría llevar la facilidad de depósito hasta el 3,25%.
Sin embargo, el BCE no se compromete con ningún escenario de antemano. La declaración que el organismo ha hecho pública tras la reunión de este jueves subraya que "seguirá un enfoque basado en datos y reunión por reunión para determinar la postura de política monetaria adecuada.
La inflación, muy por encima del objetivo de los bancos centrales
Aunque el BCE ha optado en octubre por "esperar y ver" la publicación de nuevos datos antes de tomar ninguna decisión, el principal quebradero de cabeza de los bancos centrales sigue estando presente: el repunte inflacionario provocado por los costes de la energía derivados del conflicto en Oriente Próximo.
De hecho, en su informe el BCE reconoce que "es probable que la mayor magnitud y duración de la crisis energética, así como sus implicaciones para los efectos indirectos y de segunda ronda, impulsen la inflación y reduzcan el crecimiento".
En este contexto, la pausa actual podría responder a que los mercados de deuda pública en Europa, especialmente la fuerte subida de rentabilidad de los bonos franceses, ya están encareciendo el crédito de forma automática, haciendo parte del "trabajo sucio" de frenar la economía sin necesidad de que el BCE mueva ficha este mes.
