El BCE mantiene los tipos de interés en el 2,25% a la espera de los efectos de la tregua rota en Oriente Medio
- Los subió a ese nivel en junio con el primer incremento en casi tres años
- La inflación de la zona euro bajó al 2,8% coincidiendo con el alto el fuego en Irán
El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés en el 2,25%, nivel al que los subió en junio, cuando decidió incrementarlos por primera vez en casi tres años por los efectos económicos de la guerra en Oriente Medio.
"Decidimos por unanimidad que estamos en condiciones de esperar y estar muy atentos durante las próximas semanas a la evolución de la situación", ha afirmado este jueves la presidenta de la institución, Christine Lagarde, al explicar el posicionamiento del Consejo de Gobierno ante un nuevo capítulo de incertidumbre por la tregua rota entre Estados Unidos e Irán.
La tasa de facilidad de depósito seguirá así en el 2,25% al menos hasta septiembre, mientras las operaciones principales de financiación se quedan al 2,4% y la facilidad marginal de crédito, al 2,65%.
Son los mismos tipos que el BCE fijó en junio, con una subida de 0,25 puntos porcentuales en respuesta a unas peores perspectivas de inflación y crecimiento económico por la guerra.
En junio, no obstante, la inflación de la eurozona bajó al 2,8%, coincidiendo con el acuerdo preliminar que alcanzaron Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades. En todo caso, tras 12 días de ataques mutuos, la tregua está ya rota y el impacto económico en un futuro próximo sigue siendo incierto.
"Aún no se ha manifestado" todo el shock inflacionario
En la rueda de prensa posterior al anuncio, Lagarde se ha referido a esos "nuevos contratiempos", en referencia al fin del alto el fuego, y ha advertido que la interrupción sostenida del suministro energético puede seguir empujando los precios del gas y el petróleo al alza.
"La incertidumbre persiste y aún no se ha manifestado todo el impacto inflacionario de la crisis energética", ha declarado en ese sentido el comunicado del Consejo de Gobierno, que reconoce que los precios de la energía, "muy volátiles", siguen en línea con el escenario previsto en junio, pero "muy por encima de los niveles" previos a la guerra en Oriente Medio.
"Cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios de la energía, más probable será que impulsen al alza la inflación general a través de efectos indirectos y de segunda ronda", ha señalado la presidenta del BCE, que ha dejado claro que todavía no se ha visto ese impacto en los salarios y los bienes intermedios.
La reunión de septiembre, clave
Lagarde ha reconocido que algunos miembros del Consejo de Gobierno estaban dispuestos a acometer ya la subida de tipos, pero finalmente han acordado por unanimidad esperar, puesto que, en la próxima reunión de septiembre, el BCE contará con más información sobre los efectos del shock en el producto interior bruto (PIB) y el consumo de los países durante el segundo cuatrimestre.
Porque, como siempre subraya la presidenta de la entidad, las decisiones "dependerán de los datos" y se tomarán "reunión a reunión", sin comprometerse con una senda predeterminada.
Lagarde, sobre su futuro: "El capitán se queda en el barco"
Finalmente, Christine Lagarde ha despejado las dudas sobre su futuro en el BCE. "Cuando hay nubes en el horizonte, el capitán se queda en el barco y este capitán se queda en este barco mientras haya nubes en el horizonte", ha respondido a la prensa sobre sus intenciones de dejar la institución antes de 2027.
Su mandato termina en octubre del próximo año, pero la abogada francesa ha deslizado la posibilidad de dejar antes el cargo. En un primer momento, el Financial Times señaló que estaría relacionado con la posibilidad de que gane la extrema derecha las próximas elecciones presidenciales en Francia. Si Lagarde renunciara antes, el presidente actual, Emmanuel Macron, podría aún influir en la elección de su sucesor.
Pero, además, la aún máxima responsable del BCE no descarta involucrarse en la próxima campaña electoral francesa. Así lo afirmó en una entrevista con el diario Les Echos, donde juzgó necesario "que se escuche una voz europea en el debate presidencial".