El BCE toma aire: ¿qué le puede llevar a volver a subir los tipos?
Con su primera subida de tipos en casi tres años, el Banco Central Europeo gana confianza, tiempo y margen de maniobra para afrontar un nuevo shock de precios no tan grande como el de 2022 pero sí mucho más incierto, marcado muchas veces por las invectivas de Donald Trump.
No había dudas en el seno del Banco Central Europeo. Había que subir tipos. Los datos, el tempo de la reunión, el consenso dentro del Consejo de Gobierno construido por su presidenta durante estos meses y la sombra de la respuesta tardía a la invasión rusa de Ucrania que tanto les ha perseguido. Todo les hacía indicar que era el momento y no había que esperar, como sí hicieron hace cuatro años, al mes de julio, convirtiéndose en el primer gran banco central que sube tipos en respuesta al conflicto en Oriente Medio.
En la reunión del máximo órgano de poder del BCE es el economista jefe, Phillip Lane, el que plantea si subir, bajar o mantener tipos. Rara vez le contradicen. La revisión al alza de la inflación que les presentó el jueves por la mañana de hasta el 3% este año -y que amenaza con alargarse hasta la primera mitad del próximo- era señal de aviso suficiente para subir tipos ya.
El temor a una inflación persistente
Una vez cumplida la misión de dar una primera respuesta, la mayor de las preocupaciones en Fráncfort es ahora la posibilidad de que haya una inflación algo más alta de forma persistente y que termine contagiando a toda la cesta de la compra. En el punto de mira, en particular, el sector servicios, donde más tarde en aparecer los primeros síntomas pero donde más suelen durar.
"Vamos a seguir, a monitorizar con mucha atención los efectos de segunda ronda", repitió la presidenta Christine Lagarde en la rueda de prensa de este jueves.
Lagarde en rueda de prensa tras subir tipos en junio de 2026 FELIX SCHIMDT/ECB FELIX SCHIMDT/ECB
Son los que le pueden, de verdad, complicar la vida y los que les llevó a iniciar hace cuatro años la mayor escalada de tipos de su historia. Lo tienen grabado a fuego en la sala de máquinas del BCE.
Según Lagarde, de momento "todavía" no han detectado efectos de segunda ronda, al menos, que puedan ser motivo de preocupación, como un alza generalizada y más pronunciada en los salarios.
En el BCE repiten con ahínco que irán "reunión a reunión" dada la incertidumbre.
Sin visos de una recesión
No solo la amenaza de una inflación más alta de forma persistente alimenta la tesis de que puede haber más subidas de tipos. En Fráncfort no temen que la economía de la eurozona se frene demasiado ni mucho menos que entre en recesión. En sus previsiones, solo la ven probable en el escenario severo con un petróleo volando alto, muy por encima de los 100 dólares el barril.
Les tranquiliza que la tasa de paro esté en zona de mínimos históricos y que el crecimiento se mantenga, aunque sea débil. De hecho, confían en que el gasto público amortigüe un potencial bajón económico con los programas de gasto en Defensa.
En los indicadores que maneja el BCE también les consuela que la confianza de los consumidores se haya estabilizado tras el shock inicial. Si los consumidores no se aprietan el cinturón en exceso, la actividad económica seguirá manteniéndose a flote y aporte tranquilidad en ese frente al Consejo de Gobierno.
¿Unos tipos más altos durante más tiempo?
No obstante, los ciudadanos quizá van a tener que acostumbrarse a unos tipos algo por encima del 2% durante más tiempo. La incertidumbre permanente abona el terreno para que el BCE apueste por elevar su suelo hasta el 2,5%.
En sus análisis internos, ese nivel sigue siendo, a su juicio, lo suficientemente restrictivo para mantener a raya la inflación pero lo suficientemente laxo para evitar aplastar la demanda. Es lo que en el argot llaman el tipo de interés neutral.
Lagarde quiso definir esta subida de tipos como "robusta". La presidenta del BCE también recurrió a ese término en marzo de 2023 cuando, con un alza de medio punto de golpe, en Fráncfort se disponían a llevar los tipos hasta sus máximos históricos. Esta vez ni la inflación es tan alta ni tan altos van a llegar los tipos, pero sí sienten que los vientos, por el momento, no soplan a favor.