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Las claves de la subida de tipos del BCE: firme con la de hoy, ambigüo con las que vienen

  • Lagarde avisa de una inflación más alta y más persistente
  • Los analistas destacan atisbos de optimismo en el BCE
Monedas de euro y un gráfico financiero con barras azules ascendentes, junto a números que indican valores económicos.
Sube el precio del dinero RTVE.es / infografía
Arturo Lopo / Enviado especial a Fráncfort, Alemania

Que el europeo haya sido el primer banco central entre los grandes en subir los tipos no implica que vaya a ser el más agresivo a la hora de responder al alza de la inflación por la guerra en Oriente Medio y el impacto en los precios de la energía del bloqueo del estrecho de Ormuz. Descontada esta subida de tipos por los mercados desde hace meses, el diablo está en los detalles.

El Banco Central Europeo advierte de que la inflación seguirá escalando este verano pero, en la rueda de prensa, su presidenta, Christine Lagarde, se ha esforzado en mostrarse cautelosa o lo suficientemente ambigua sobre una nueva subida de tipos, que los mercados anticipan para la próxima reunión de julio.

“No ha habido debate”, ha zanjado Lagarde, en referencia a la reunión del Consejo de Gobierno. "No hay un camino predefinido en nuestras consideraciones. Será lo que tenga que ser", ha apostillado, tras explicar que la inflación se espera que permanezca por encima del objetivo del 2% hasta la primera mitad de 2027.

Un BCE, no tan pesimista como se esperaba

Los expertos consultados coinciden en que esperaban que el BCE empeorase más sus previsiones sobre el crecimiento económico en la zona euro y en la inflación. Sin embargo, difieren en qué mensaje subyace en el discurso de Lagarde.

"En la reunión de abril vimos mensajes muy duros, hasta el punto de que veías qué podían decir: 'Vamos a pasarnos de frenada si es necesario para que no se nos escape la inflación'. Me esperaba un banco central mucho más agresivo y lo que me he encontrado es uno mucho más neutro y hasta casi optimista. Ha pasado bastante tiempo señalando que no solo hay que fijarse en el lado negativo", asegura Paco Quintana, jefe de estrategia de inversión de ING.

"Quizá ven que el impacto inflacionista no es tan transitorio ni limitado y, por eso, han mantenido un discurso intencionadamente ambiguo para evitar que la gente lea cuántas subidas va a haber o cuándo van a venir las bajadas. No se quieren comprometer a nada por cómo está la situación en Oriente Próximo", dice Natalia Aguirre, directora de análisis de mercados de Renta4 Banco.

No quedaba otra más que subir tipos

A pie de calle, las empresas esperan subir los precios en los próximos meses porque sus costes de producción están encareciendo y los consumidores dan por hecho que la inflación va a estar a corto plazo muy por encima de los niveles previos al estallido de la guerra en Oriente Medio. Ese es el diagnóstico que tienen sobre la mesa en el BCE y que les ha hecho subir los tipos de interés por primera vez en casi tres años.

Lagarde ha insistido en la rueda de prensa de que no ha sido un movimiento defensivo o preventivo, sino el único "robusto" y "sensato" que podía tomar en cualquiera de los escenarios que contempla el BCE a día de hoy, incluso en el más optimista.

"No debemos ser complacientes, no lo hemos sido. Hemos hecho nuestro trabajo y vamos a seguir haciéndolo”, ha remarcado la dirigente francesa. “Los números son lo que son y el repunte de la inflación se está amplificando, así que la única buena decisión era subir los tipos de interés en aras de la estabilidad de precios", ha rematado.

¿Y ahora qué?

La duda se cierne ahora sobre hasta qué punto esta es la primera subida de muchas o si estamos ante un escenario en el que los tipos de interés en la zona euro van a estar algo más altos durante más tiempo.

Tras escuchar a Lagarde, Franscisco Quintana, de ING, se queda con que quizá la de esta semana ha sido el único alza de los tipos de interés y apunta a que el BCE puede valorar “no echar más leña al fuego”, ni “poner palos en las ruedas” de la economía de la zona euro al ver ya “más desanimados a los consumidores”.

Por su parte, Natalia Aguirre, de Renta4 Banco, es más pesimista sobre la evolución de los tipos y no ve que el mercado haya descartado hasta dos subidas más antes de que termine el año. En su opinión, si se cumplen esos vaticinios, la economía de la eurozona podría verse abocada a la estanflación -crecimiento cero o muy bajo e inflación elevada.

En todo caso, en el BCE estarán ahora más atentos al efecto contagio del alza de los precios de la energía en el resto de la cesta de la compra, los llamados efectos de segunda ronda. De empezar a haberlos -con la lupa puesta en el sector servicios- no le temblará el pulso al máximo órgano de poder del BCE que todavía tiene reciente en la memoria la respuesta tardía a la crisis inflacionaria que desató la invasión rusa de Ucrania.