Lagarde dejará la presidencia del BCE en febrero de 2027: Hernández de Cos lidera las quinielas para su sucesión
- La francesa llegó a la presidencia del BCE en 2019: su mandato de ocho años expiraba a finales de octubre de 2027
- Su sucesión ya está en marcha y el otro nombre que suena junto al de Hernández de Cos es el de Klaas Knot

Lagarde dejará la presidencia del BCE el 7 de febrero de 2027Picture Alliance vía Getty
Era un secreto a voces y ya se ha hecho público: Lagarde deja la presidencia del Banco Central Europeo. Lo ha comunicado de forma oficial este jueves al Consejo de Gobierno y al presidente del Consejo Europeo, António Costa. Su último día en el cargo será el 7 de febrero de 2027, nueve meses antes de que expire su mandato de ocho años, previsto para finales de octubre de 2027.
La propia Lagarde ha confirmado la noticia a sus colegas de la institución. Su salida adelantaba, que ya se rumoreaba, se planifica con meses de antelación para asegurar una transición ordenada y permitir que el proceso de sucesión comience de inmediato.
"Ha sido una fuente de gran orgullo servir a esta institución", ha dicho en twitter: "Agradezco a todos los que me han apoyado en este viaje durante los últimos siete años", ha añadido.
Lagarde llegó al cargo en noviembre de 2019 tal y cómo ha recordado en twitter António Costa: "Me gustaría agradece a Madame Lagarde su dedicación con presidenta del BCE". El presidente del Consejo Europeo ha agradecido su "firmeza para capitanear el BCE durante la pandemia, la crisis energética y el choque inflacionista posterior".
La sucesión de Lagarde, ya en marcha
El presidente del Consejo Europeo, ha explicado que para garantizar una transición fluida a la próxima dirección del BCE, el proceso para el nombramiento de su sucesor se iniciará "este mismo jueves y procederá sin demora", de conformidad con el procedimiento establecido en el artículo 283 (2) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
La designación no es una votación popular ni una decisión unilateral, sino un engranaje de cuatro fases clave que equilibra el poder político de los Gobiernos de los 27 con el criterio técnico y parlamentario de la Unión Europea.
La negociación arranca en el seno del Eurogrupo (los ministros de Finanzas de la zona euro), donde se debaten y preseleccionan los candidatos preferidos. Una vez alcanzado un consenso político, el Consejo de la Unión Europea adopta de manera oficial una recomendación con el nombre del candidato final.
A continuación, el elegido debe comparecer en una audiencia pública ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo. Tras analizar la letra pequeña de su proyecto de política monetaria para la eurozona, el pleno del Parlamento Europeo vota y emite un dictamen. En paralelo, la cúpula directiva del BCE emite un informe técnico para ratificar que la persona propuesta cumple con los requisitos del Tratado; es decir, que posee "reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios", sin valoraciones políticas ni propone rivales.
Es importante saber que los análisis sobre el candidato del Parlamento Europeo y el Consejo de Gobierno del BCE son preceptivos pero no vinculantes, no existe una obligación legal de respetarlos, aunque un rechazo político en la Eurocámara invalidaría en la práctica al candidato.
Entonces, llega el último paso: la votación. Con los informes del BCE y del Parlamento con la idoneidad del candidato sobre la mesa, los jefes de Estado y de Gobierno de la zona euro votan en el seno del Consejo Europeo. El nombramiento oficial requiere el voto favorable por mayoría cualificada reforzada. O lo que es lo mismo, el respaldo de al menos el 72% de los países de la zona euro que sumen, como mínimo, el 65% de la población del bloque.
Pablo Hernández de Cos, uno de los candidatos mejor posicionados
El español Pablo Hernández de Cos lidera las apuestas y preferencias de los expertos para suceder a Lagarde al frente del BCE. Según una reciente encuesta de Bloomberg dirigida a economistas, la carrera se ha polarizado principalmente en un duelo directo entre el candidato español y el neerlandés Klaas Knot, con clara ventaja inicial para de Cos.
- Hernández de Cos es director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI) y fue gobernador del Banco de España. Tiene un perfil moderado en política monetaria. Técnico de alto prestigio, famoso por basar sus decisiones estrictamente en datos y generar consensos. En nuestro país, cuenta con el apoyo conjunto del Gobierno de Pedro Sánchez y del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Negocia apoyos clave en París y Berlín.
- Klaas Knot fue gobernador del Banco Central de los Países Bajos (DNB) entre 2011 y 2025. Tiene un perfil más hawkish (halcón), muy defensor de la disciplina fiscal rigurosa y del control estricto de la inflación. Su candidatura está respaldada por el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, quien destaca su gran gestión pragmática en periodos de crisis. Es el candidato preferido por los bloques del norte, aunque su elección obligaría a hacer más encaje de bolillos con otros asientos neerlandeses en el BCE.
La salida de Lagarde se suma a otras marchas del Consejo de Gobierno del BCE. La primera la de Luis de Guindos, que ostentaba la vicepresidencia, en mayo. El resto de asientos que se quedan vacíos provocan que el nombramiento del nuevo presidente del organismo no dependa solo de si mismo. En los próximos meses también se marchan la alemana Isabel Schnabel y el irlandés Philip Lane, economista jefe del Banco Central Europeo. Dado que Alemania pierde su asiento en el organismo, todo apunta a que Berlín priorizará colocar a un alemán de peso en la directiva del BCE antes que pelear por la presidencia misma, lo que allana el camino para un perfil de consenso como el de Hernández de Cos.
Las negociaciones informales se acelerarán, previsiblemente, en la cumbre europea del 13 de noviembre, con el objetivo de que el Consejo Europeo del 17 y 18 de diciembre de 2026 apruebe el nombramiento definitivo.
El mandato como presidente del Banco Central Europeo tiene una duración de ocho años. Es improrrogable y no renovable; es decir, ningún presidente puede repetir en el cargo.

