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La salud de la economía de Estados Unidos, bajo los focos de Jackson Hole: claves de la gran cita anual de la banca

  • Comienza en medio de la preocupación por el mercado de deuda y la presión para que la Reserva Federal baje los tipos
  • Los expertos recuerdan el trasfondo geopolítico: de la guerra en Irán al pulso por la hegemonía con China
La salud de la economía de Estados Unidos, bajo los focos de Jackson Hole: claves de la gran cita anual de la banca
Vista del Jackson Lake Lodge en el Parque Nacional de Grand Teton en agosto de 2025 NATALIE BEHRING NATALIE BEHRING / GETTY

Como cada año, líderes mundiales, economistas y representantes de los bancos centrales más importantes del mundo se encuentran durante tres días en Jackson Hole. Este valle remoto del estado de Wyoming, en el centro noroeste de Estados Unidos, se convierte en el escenario para el debate de asuntos de consecuencias globales y, en esta ocasión, el estado de salud de la economía estadounidense está atrayendo la atención de los analistas.

El alza del mercado de la deuda y la bajada (o no) de los tipos de interés son los dos principales elementos del cóctel, aunque "el trasfondo es geopolítico", según advierte a RTVE Noticias el doctor en economía y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Juan Laborda.

A continuación, profundizamos en esas tres claves:

Los bonos estadounidenses tocan niveles de crisis

El simposio, organizado por el Banco Central de Kansas City, comienza solo una semana después de que la Casa Blanca anunciara su decisión de duplicar el volumen de recompra de deuda a largo plazo. Esta intervención inesperada del Tesoro estadounidense busca frenar el aumento de los rendimientos de los bonos, que marcan el precio que paga el país para financiarse y han tocado tasas no vistas desde 2007, justo antes del estallido de la última gran crisis financiera.

"[Los incrementos] son peligrosos porque pueden generar o activar ventas masivas de activos de riesgo", advierte Laborda, que añade: "El objetivo es tratar de controlar o evitar un repunte más allá. Pero yo creo que esto se va a acelerar en las siguientes semanas o meses y no quieren que estalle antes de las elecciones de midterm (medio mandato), que se celebran en noviembre".

Tampoco Goldman Sachs cree que el movimiento del Tesoro sea suficiente para frenar el aumento de los rendimientos de los bonos. "Un cambio más duradero probablemente requeriría una consolidación fiscal, mediante una combinación de reducción del gasto o aumento de los impuestos, o bien más buenas noticias sobre la inflación", apuntan en un artículo de esta semana citando a su responsable en esta materia, Mike Mitchell.

Entonces, ¿debería preocupar a los estadounidenses (y al resto del mundo) el mercado de la deuda, cuando esta ha superado los 40 billones de dólares?

"No, no lo creo", respondió el presidente Donald Trump a un periodista que le hizo esa misma pregunta el día que anunció la recompra. "Nuestro país lo está haciendo muy bien a pesar de los tipos de interés... Son artificialmente altos. (...) Creo que tenemos un país muy poderoso y estamos avanzando a pesar de estos tipos de interés ridículos".

¿Sigue el pulso por los tipos de interés?

Sus declaraciones nos llevan al esperado discurso que ofrecerá el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, la tarde de este viernes, por primera vez en Jackson Hole como máximo representante del banco central estadounidense. Trump promovió el nombramiento de Warsh para suceder a Jerome Powell por haber mostrado una mayor inclinación hacia una política de tipos de interés más laxa. El magnate quiere que los baje a toda costa, pero, ¿lo hará? El principal indicador de la inflación estadounidense se ha situado en el 3,7% en julio, igual que en junio, tras bajar del 4,1% en mayo.

"Mi mayor temor a corto plazo sigue siendo que la inflación no esté bajo control (...) si vuelve a subir, será muy difícil deshacerse de ella", ha afirmado este jueves el presidente de la Reserva Federal de Chicago, Austan Goolsbee, en el podcast Rapid Response, y recoge Reuters. También el anfitrión, de la Reserva Federal de Kansas City, teme un encarecimiento generalizado "persistente". "Tenemos que seguir buscando maneras de vencerla", ha afirmado Jeffrey Schmid en declaraciones a CNBC.

Por su parte, Laborda apunta a RTVE Noticias los posibles efectos inflacionistas de segunda ronda a través de los precios de los combustibles y de los alimentos, como consecuencia de la guerra en Oriente Medio. "Esto deja muy poco margen de maniobra a la política monetaria", coincide, y recuerda que el asunto nos vuelve a llevar al mismo callejón: la geopolítica o, en su opinión, "la pérdida de dominio occidental y estadounidense en favor de un mundo multipolar".

Un mundo multipolar y en conflicto

La geopolítica estará presente en diversas formas en Jackson Hole. En los cálculos de la deuda y de los tipos de interés. A largo y a corto plazo. Un primer factor es evidente: la guerra en Irán.

"La mejor esperanza realista para la primera vía a corto plazo es una resolución de la guerra con Irán que alivie las restricciones al suministro de bienes que transitan por el estrecho de Ormuz, especialmente energía", afirma la inversora Rebecca Patterson en un análisis publicado en Council on Foreign Relations sobre cómo la rentabilidad de los bonos se disparó desde la pandemia y ha vuelto a repuntar a raíz del conflicto bélico.

Además, siguen presentes los efectos de la guerra comercial lanzada por la Casa Blanca contra el mundo y reavivada con nuevos aranceles, por ejemplo, contra el vecino Canadá. Esta estrategia es inseparable de la preocupación por la deuda estadounidense.

"Trump se olvida de que la hegemonía del dólar siempre tiene dos caras. Hay una que le va a afectar siempre negativamente, que es el déficit comercial. Pero hay otra positiva: la entrada masiva de capitales para financiar cualquier cosa. Es un privilegio que solo tienen ellos, el problema es que lo han invertido", explica Laborda, de la Universidad Politécnica de Madrid, que recuerda la preocupación omnipresente en los actuales Estados Unidos: el cambio en la hegemonía en favor de una China cada vez más fuerte.