¿Por qué la batería de sanciones de EE.UU. no logra frenar a Irán? Teherán no se amedrenta y amenaza con contraatacar
- Las sanciones tienen como objetivo la élite gobernante, que las hace repercutir en el pueblo
- China está en el punto de mira al ser el principal comprador de petróleo iraní
La batería de sanciones y medidas económicas de Estados Unidos contra Irán no parece que hayan amilanado, de momento, a la República Islámica, que asegura estar preparada ante este tipo de coerciones y ha amenazado con ampliar sus acciones contra el enemigo estadounidense, lo que podría suponer una escalada bélica.
El lunes, el secretario del Tesoro de EE.UU, Scott Bessent, anunció el comienzo de la Operación Ostracismo Económico contra el país asiático para lanzar una ofensiva contra "las conexiones financieras de Irán en el mundo": "Nuestro objetivo es cortar todo salvavidas económico que sostenga este régimen tirano hasta que Teherán se quede solo", explicó el responsable estadounidense, quien agregó que para ello el departamento que dirige ha mapeado "cada nodo, facilitador y red que Irán haya empleado para hacer contrabando de petróleo y evadir las sanciones" vigentes.
Con ese fin, Washington impuso el lunes sanciones a 60 organizaciones, personas y embarcaciones relacionadas con Irán y amenazó a todos los países que mantienen lazos con la República Islámica.
La respuesta iraní no se ha hecho esperar con una retahíla de declaraciones y advertencias de responsables del país en sus redes sociales y medios de comunicación oficiales. El ministro de Defensa en funciones, general de brigada Mayid ibn Reza, ha afirmado que cualquier presión sobre el sustento y la seguridad del pueblo de Irán constituye "un acto de guerra" y ha avisado de que la República Islámica ampliará sus acciones para defenderse, sin precisar más.
Por su parte, el titular de Economía, Ali Madanizadeh, ha asegurado que Teherán está "completamente preparado" ante las sanciones, que, ha augurado, conducirán a "otra derrota" de Washington.
Las sanciones buscan reducir los recursos del liderazgo iraní
Para el analista político hispano-iraní Daniel Bashandeh, estas medidas de EE.UU. "buscan reducir los recursos disponibles para que los nuevos líderes (iraníes) mantengan sus coaliciones de lealtades. En teoría, una menor disponibilidad de recursos puede obligar a concentrarlos en un círculo de poder más reducido".
Aun así, el experto recuerda en declaraciones a RTVE Noticias que bajo el mandato del fallecido líder supremo Alí Jamenei, asesinado en una operación estadounidense-israelí en Teherán en febrero, las redes de patronazgo y las instituciones del régimen demostraron una considerable capacidad de adaptación a las sanciones y su hijo, Mojtaba Jameneí, que a día de hoy no ha aparecido públicamente, hereda buena parte de esa arquitectura, "aunque está por ver hasta qué punto podrá mantenerla y cómo afectará la creciente presión económica a los equilibrios dentro de su coalición de poder".
La politóloga iraní Nazanin Armanian, exiliada en España, subraya que las sanciones afectan al pueblo y no tanto a la élite gobernante. Esta semana, tras el anuncio de Bessent, el dólar superó la barrera de 2.000.000 de riales (1,25 euros), lo que se traduce en menos barras de pan en la mesa de cerca del 80% de la población "que ha sido llevada al umbral de la pobreza por la teocracia corrupta".
"EE.UU. se equivoca al creer que presionando al pueblo con estas medidas este se levantaría contra el régimen", considera la experta, quien destaca a RTVE Noticias que entre 1999 y 2003 Washington impuso sanciones similares al régimen de Sadam Husein en Irak, lo que "mató a cerca de 2 millones de personas (el 25 % eran niños), pero ni la CIA ni el Mossad intentaron derrocar a Sadam Husein, ya que el plan era debilitar una potencia como Irak, no tanto democratizarlo".
Así, predice que "la dictadura absolutista de Irán trasladará la presión de las sanciones al pueblo y si este protesta, como en enero pasado contra la inflación del 65%, volverá a masacrarlo".
En el bautizado como el "Día D", en alusión al Desembarco en Normandía que supuso el inicio de la victoria aliada en la II Guerra Mundial, Washington amenazó el lunes a los países que tengan relación con Teherán, como China, de la que Irán depende para vender sus exportaciones de petróleo.
China, principal comprador de petróleo de Irán
La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de EE.UU.-China, que se encarga de monitorear, investigar e informar al Congreso estadounidense de las implicaciones para la seguridad nacional de los lazos comerciales y económicos con el gigante asiático, señalaba en un informe en marzo que Pekín es el mayor socio comercial de Irán y el principal comprador de su petróleo, al adquirir el 90% de sus exportaciones, lo que proporciona decenas de miles de millones de dólares al régimen. Dicho reporte indicaba que China permite a Irán mitigar las sanciones globales a través de redes comerciales y financieras, transferencias tecnológicas y el comercio de bienes de doble uso.
Ante las advertencias de Bessent, el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Lin Jian, ha dicho que "ni las sanciones ni las tácticas de presión ayudarán a resolver los problemas. ...Solo llevan a escaladas que no sirven a los intereses de nadie". Y ha lanzado su propio aviso, al afirmar que su país "sigue de cerca los acontecimientos relevantes y tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar de manera firme sus propios derechos e intereses".
El especialista Daniel Bashandeh insiste en que Irán depende de China para vender la mayor parte de su petróleo y EE.UU. puede presionar mediante sanciones secundarias, aunque su capacidad para cortar por completo esas exportaciones dependerá de hasta dónde esté dispuesto Pekín a asumir el coste de mantener sus compras y la relación económica con Teherán.
"En este contexto, también es una medida de presión para condicionar la visita de Xi a Trump en Washington en el mes de septiembre", menciona el analista, en referencia al viaje previsto del presidente chino, Xi Jinping, el día 24 del próximo mes a EE.UU, donde se vería con su homólogo, Donald Trump.
Armanian hace hincapié en que Japón, Corea del Sur y la India han tenido que dejar de comprar a la República Islámica y China, que era su principal cliente antes de la guerra a pesar de las sanciones, ha tenido que dejar de hacerlo por la tensión en el estrecho de Ormuz. "Según el presidente (Masud) Pezeshkian los ingresos de su Gobierno han 'disminuido' y ya no hay ingresos por la venta del petrolero".
Así las cosas, Teherán todavía tiene margen para resistir, ya que es quien mantiene cerrado Ormuz (mientras EE.UU. tiene un bloqueo sobre los puertos iraníes), una de las principales vías marítimas para el comercio mundial; cuenta con redes financieras alternativas: y dispone del respaldo de Pekín.
Irán podría recurrir a una confrontación militar selectiva
"En general -medita Bashandeh-, la clave está en gran medida en cuánto esté dispuesta China a seguir ayudando a Teherán. Irán también podría recurrir a una confrontación militar selectiva para disuadir a EE.UU. y a sus aliados en la región. No es descartable que la presión económica reavive las hostilidades, ya que EE.UU. sigue sin ofrece incentivos a los nuevos líderes para finalizar la guerra".
La politóloga Nazanin Armanian coincide en que la República Islámica podría apostar por la opción castrense, dado que no dispone de capacidad de maniobrar económicamente debido a la situación bélica en el golfo Pérsico y a las sanciones secundarias de Washington impone sobre las empresas que tratan con Irán. "Por lo que el régimen prepara una gran acción militar contra EE.UU. y sus aliados con dos objetivos: exportar la crisis interna y volver a reprimir posibles protestas bajo la cortina de humo de la guerra, y aumentar los costos de la guerra a Donald Trump antes de las elecciones de medio mandato de noviembre".
Y añade que "las amenazas de los Guardianes Islámicos, mal llamados en Occidente como 'Guardia Revolucionaria' de atacar a los países europeos, han alegrado el día a Trump: ahora la OTAN tiene pretexto de entrar en la guerra".
Ante la imposición de las sanciones, un portavoz de ese cuerpo, Hossein Mohebbi, ha apuntado a la televisión iraní que si EE.UU. hubiera triunfado en el terreno militar, no hubiera tenido que recurrir a la guerra económica y ha remarcado que su país puede establecer "lazos económicos" con otros Estados. "No hay ninguna preocupación sobre la situación económica" ha asegurado.
Una alianza suní contra Teherán en la región
No obstante, Teherán se va a quedando sin posibles vías de escape. Recientemente, Emiratos Árabes Unidos (EAU) informó de la suspensión de todo el comercio y las transacciones financieras con Irán, tras el lanzamiento de dos misiles balísticos iraníes.
"En un contexto de máxima presión, las medidas de EAU suponen cerrar una de las principales vías que Irán utilizaba para sortear las sanciones", precisa Bashandeh, quien detalla que "esto dificulta la gestión financiera y deja a Teherán con menos margen para encontrar alternativas ante la amenaza de EE.UU. de tomar represalias contra los Estados que mantengan relaciones económicas con Irán".
A esto se suma una nueva amenaza para la seguridad de la República Islámica que ha pasado desapercibida, el Tratado de Defensa Común de La Meca, suscrito hace poco por Turquía, que es miembro de la OTAN; Pakistán, que tiene armas nucleares, y Arabia Saudí, enemigo de Teherán y aliado de EE.UU.
Y, como Armanian destaca, "la política de Trump consiste en que sus aliados se encarguen de su propia seguridad protegiendo los intereses de EE.UU.". Falta ahora por ver las implicaciones de esta alianza de seguridad entre Estados de mayoría suní.
Pese a que no se conocen los puntos de este pacto, sí que se sabe que su objetivo es "fortalecer la disuasión colectiva contra cualquier acto de agresión y estipula que cualquier acto armado contra cualquier de los tres Estados será visto como un ataque contra todos ellos", según publicó la agencia de noticias oficial saudí, SPA. Es por ello que podría emular al Tratado del Atlántico Norte, sobre el que se basa la OTAN, que en su artículo número 5 establece el principio de defensa colectiva, al determinar que un ataque armado contra uno o más miembros se considera un ataque dirigido contra todos.