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¿El petróleo a 200 dólares? China desmonta las previsiones más catastrofistas sobre el precio del crudo

  • El gigante asiático ha reducido, gracias a sus reservas, un 50% sus importaciones y eso ha contenido los precios
  • Los analistas se preguntan cuándo volverá a los mercados a comprar y con qué intensidad
Un petrolero navega frente a la ciudad china de Qingdao
Un petrolero navega frente a la ciudad china de Qingdao Getty/Cheunghyo
Inés P. Chávarri

En los primeros compases de la guerra de Irán, una cifra, 200 dólares por barril de petróleo, saltó a los titulares de la prensa económica. Era el precio que, según algunos analistas, podía alcanzar el crudo por el cierre del estrecho de Ormuz, punto estratégico por el que antes de los enfrentamientos circulaba el 20% del petróleo y gas mundial. No solo los expertos, también el régimen de Teherán apuntó a unos costes disparados, nunca antes vistos, como estrategia para decantar el conflicto a su favor. Pero lo cierto es que la cota máxima que ha alcanzado el brent, 126 dólares a finales de abril, se ha quedado muy lejos de esas previsiones y el motivo hay que buscarlo en China.

El gigante asiático ha reducido de forma drástica sus importaciones de petróleo y eso ha permitido que los precios se moderen. Las compras del país han caído un 50%, si se toman como referencia los 12 millones de barriles de crudo por día que importó en diciembre de 2025 y los 5,8 de este pasado junio, según cálculos de Vortexa, empresa especializada en el análisis de datos de comercio de materias primas, facilitados a RTVE Noticias. El país ha jugado un papel crucial, como señaló Javier Blas, columnista de Energía de Bloomberg, en un artículo publicado hace dos semanas, en el que definió a China como la "mano invisible" que ha impedido que el precio del petróleo se dispare a los 200 dólares por barril. 

"Ha tenido un impacto importante porque ha reducido mucho las importaciones. Eso ha permitido en un momento de presión sobre la oferta por el cierre de Ormuz suavizar el ciclo de precios, que de lo contrario hubiese sido mucho más alcista", apunta en la misma línea Gonzalo Escribano, investigador principal y director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, a RTVE Noticias. 

Y si China ha podido comprar petróleo a un ritmo mucho más bajo, ha sido por sus vastas reservas y stocks comerciales. "Básicamente, eso le permite en situaciones de estrés tener una mayor cobertura o estar más preparada para afrontar situaciones como la actual", apunta Tomás Opazo, economista senior de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Aunque China no ofrece datos sobre el alcance de sus reservas, el comportamiento observado estos meses permite deducir que tiene las más grandes del mundo. 

"Cuentan con entre 1.300 y 1.400 millones de barriles diarios de reserva estratégica, que son básicamente entre 100 y 120 días de inventario. Muy por encima de Estados Unidos, que tiene cerca de 350-400 millones de barriles", señala Opazo sobre la fortaleza del modelo chino. También han podido influir otros factores, como la amplísima penetración del coche eléctrico y, por tanto, la menor dependencia de refinados del petróleo, o el hecho de que cuente con importantes recursos de carbón, pero la clave está en el colchón de reservas públicas y comerciales. 

¿Cuándo va a volver a comprar petróleo?

La pregunta que muchos analistas se hacen ahora es cuándo China volverá a salir a los mercados a reponer lo que ha consumido todos estos meses. Algunos expertos coinciden en señalar en que lo hará cuando los precios vuelvan a ser más competitivos; otros, en que todo dependerá de hasta cuándo pueda mantener la fórmula que ha seguido hasta ahora; y otros incluso abren el debate sobre si el país realmente necesita tanto petróleo. 

Durante la frágil tregua registrada entre EE. UU. e Irán, momento en el que el precio del barril de brent se situó en el entorno de los 70 dólares, China reactivó sus importaciones, pero todavía lejos de las cotas previas a la guerra. El país, por tanto, podría estar esperando a una bajada aún mayor del crudo, máxime en un momento como el actual en el que el coste del barril se ha vuelto a disparar con la escalada del conflicto y ha vuelto a romper la barrera de los 100 dólares. Opazo remarca que las adquisiciones que China hizo previas al conflicto sitúan al país en una posición de ventaja que hace que no tenga "necesidad en el corto plazo de generar mayores compras".

Escribano incide, no obstante, en que los próximos movimientos del gigante asiático "no solamente dependerán del precio, sino también de sus existencias. Ellos intentarán aguantar mientras los precios estén tensionados. Cuando estas se agoten o lleguen a un nivel operativo que ya no sea manejable, pues una de dos, o tendrán que tirar de las reservas estratégicas si siguen considerando que los precios son demasiado elevados o tendrán que empezar a importar o una mezcla de ambas", explica. El experto se decanta por la opción mixta por el simple hecho de que China no puede mantener la estrategia actual de forma indefinida y porque, además, es la fórmula que le permitiría moderar las fluctuaciones del mercado. 

¿Necesita China tanto petróleo?

Pero, ¿y si China no vuelve a comprar tanto petróleo? Es una de las preguntas que el especialista de Bloomberg formulaba en su artículo y es una de las tesis que manejan algunos expertos, que los movimientos del país no solo son la respuesta a una coyuntura concreta, la crisis de Ormuz, sino que son fruto de un incipiente cambio estructural, que tendría importantes consecuencias en el mercado del petróleo durante los próximos años y en la geopolítica. 

"Hay un elemento que es estructural y es que China ha desarrollado muchísimo la movilidad eléctrica y su demanda de petróleo no sigue aumentando como lo hacía en el pasado. Tampoco está cayendo, pero no crece como antes", señala Escribano, pero también hay un componente estructural en la estrategia que ha seguido para dar respuesta a la crisis energética derivada del cierre del estrecho de Ormuz. ¿Por qué China tenía guardado tanto petróleo? Para dar respuesta, según el experto, a una serie de escenarios adversos que se han ido cumpliendo o podrían hacerlo: una segunda administración Trump más combativa, problemas en Irán, Rusia y Venezuela, importantes suministradores de crudo para el gigante asiático, o la posibilidad de que el conflicto con Taiwán escale. 

"En previsión de que todo ese clima geopolítico podía generar tensiones en los mercados y problemas de suministro y de abastecimiento, China ha venido aumentando sus reservas estratégicas y comerciales. Y ese elemento también es estructural. El uso que haga de él puede ser coyuntural, pero el hecho de que China tenga más reservas y que esté dispuesta a recurrir a ellas para intervenir en los mercados o moderar las fluctuaciones de los precios es también un elemento estructural", remarca Escribano, que se muestra convencido de que va a ser una estrategia sostenida en el tiempo y va a derivar en una "reconfiguración importante" de la geopolítica y del mercado del petróleo.