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De la crisis de Ormuz a la IA: los popes de los bancos centrales se preparan para la nueva amenaza inflacionista

  • La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el de la Reserva Federal, Kevin Warsh, vigilan el impacto de la IA en la economía
  • Comparten debate en el Foro de Sintra y se niegan a desvelar qué harán con los tipos de interés en lo que queda de 2026
Christine Lagarde y Kevin Warsh
Christine Lagarde y Kevin Warsh comparten debate en el Foro de Sintra, la cita que reúne a los banqueros centrales en Portugal. SÉRGIO GARCIA/YOUR IMAGE FOR EC EUROPA PRESS/SÉRGIO GARCIA
Inés P. Chávarri

Con la crisis de precios por el cierre de Ormuz medio encarrilada, la Inteligencia Artificial se podría convertir en la nueva gran amenaza que dispare la inflación. Es uno de los escenarios que maneja el Fondo Monetario Internacional, que prevé que en el corto plazo los avances tecnológicos provoquen una subida de precios por el aumento del consumo y el encarecimiento de algunos componentes. Y es una de las realidades que deben contemplar los bancos centrales a la hora de articular su política monetaria y decidir si suben o no los tipos de interés. 

El impacto de la IA en la economía es una de las cuestiones que han abordado este miércoles, en un ambiente distendido, los popes de los cuatro grandes bancos centrales de Europa y Norteamérica (el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos, el de Reino Unido y el de Canadá), que han compartido mesa de debate en el Foro de Sintra, la cita anual que todos los veranos reúne a los responsables de la política monetaria en esta localidad portuguesa. 

El primero en poner el foco en la Inteligencia Artificial ha sido Kevin Warsh, elegido presidente de la Fed el pasado mes de mayo. "En Estados Unidos, el impacto de la IA está generando un auge en la inversión de capital. Lo observamos principalmente en la demanda, pero confío en que también, en algún momento, empecemos a verlo en la oferta. Estamos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo a monitorear estos desarrollos", ha reconocido el estadounidense en su estreno internacional.

Warsh, no obstante, no ha querido contestar con un sí o un no a la pregunta de si la IA se puede considerar un elemento inflacionario; el presidente de la Fed ha optado por subrayar que su compromiso es lograr estabilizar los precios y que prefiere el escenario actual al que tenía Estados Unidos en 2025. "Sin duda, prefiero este problema, el de empresas realizando grandes inversiones de capital, a lo que sucedía el año pasado, cuando las compañías que no podían generar ganancias tiraban de ingeniería financiera y recompraban acciones", ha remarcado. 

El estadounidense ha defendido que los últimos movimientos que están protagonizando las empresas son "una inversión en el futuro. Las compañías esperan que la economía se expanda y, si lo hace, eso tiene enormes implicaciones para la política monetaria, pero no voy a emitir ningún juicio. Nos veremos de nuevo en cuatro semanas", ha señalado en referencia a la próxima reunión de la FED para abordar una posible subida de tipos.

"Desde nuestra perspectiva, necesitamos medir el impacto desinflacionario o inflacionario que [la Inteligencia Artificial] tendrá a lo largo del tiempo", ha destacado Christine Lagarde, la presidenta del BCE, que ha señalado también la "rapidez" con la que se suceden los acontecimientos, algo que obliga a los reguladores a abrirse a nuevas herramientas, como la propia IA, u otras medidas que permitan calibrar de forma adecuada todos los escenarios. "Si observamos la rapidez con la que el precio del petróleo ha pasado de 120 a 72 dólares el barril… Los cambios se están acelerando tanto que debemos estar preparados para medir de forma diferente y con mayor precisión", ha asegurado.

Otro de los impactos previstos de la IA en la economía pasa por un aumento de la productividad, ha recordado Lagarde, y si esta promesa se cumple, el efecto será deflacionario. Pero también hay que tener en cuenta la posible pérdida de puestos de trabajo y cómo afectará a los hogares, ha añadido Warsh, convencido de que la última revolución tecnológica va a provocar un importante cambio estructural.

¿Qué va a pasar con los tipos?

Más allá de las amenazas y oportunidades ligadas al desarrollo sin precedentes que vivirá la Inteligencia Artificial en los próximos meses, Lagarde y Warsh no han querido dar muchas pistas sobre qué harán el BCE y la Reserva con los tipos en los próximos meses. El presidente de la Fed, que debe hacer frente a una inflación del 4,2%, más de dos puntos por encima del 2% objetivo, ha señalado que las "expectativas de inflación han bajado".

No obstante, Warsh, preguntado y repreguntado por la periodista que ha moderado la mesa de debate, ha evitado adelantar ningún escenario. El estadounidense es un firme defensor de limitar al máximo la información que emiten los bancos centrales y la que se facilita, acotarla estrictamente a las reuniones en las que se abordan las subidas o bajadas de tipo. 

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, el órgano que en Estados Unidos toma esas decisiones, se reunirá el próximo 29 de julio y de ahí que Warsh haya emplazado a la periodista a dicho encuentro. "Cuando entremos en esa sala y cerremos la puerta, tendremos un buen debate [sobre qué hacer]. Pero de momento no tengo mucho más que decir sobre eso", ha zanjado.

Lagarde tampoco ha confirmado o negado si el BCE volverá a subir los tipos. Ha señalado que todo dependerá de cómo se sitúe la inflación, que en el bloque comunitario "sigue por encima del objetivo", en un 2,8%, pero no tan alta como en EE. UU. La francesa también ha defendido limitar la información que transmiten los reguladores. "Si tengo un arrepentimiento es haberme sentido obligada por la orientación futura", ha señalado, en referencia a la política de comunicación que antiguamente seguía el BCE para adelantar a los mercados cuál podía ser el siguiente paso de la institución.